Uruguay necesita sumar tres millones de ovinos para responder mejor a la demanda internacional. Por otra parte, señala dificultades en el ingreso a Brasi, lo que es perjudicial para Uruguay.

Montevideo | Todo El Campo | “La carne ovina está pasando por un momento muy especial”, afirmó el broker de carnes Jorge Dimu, quien señaló que Uruguay debería contar con entre dos y tres millones más de cabezas. “Es algo que ya se debería estar planificando, cómo vamos a producir esa cantidad, porque falta mercadería”, advirtió al ser entrevistado en el programa Diario Rural de CX 4 radio Rural.

Actualmente, el principal destino del ovino uruguayo es Brasil, aunque existen oportunidades para abrir otros mercados, además de colocar carne con hueso en Europa. Sin embargo, la limitante principal sigue siendo la falta de volumen.

En el caso brasileño, la demanda abarca corderos pesados y todos los cortes, incluido el pescuezo. Dimu destacó que el cordero pesado es un producto premium destinado a plazas como São Paulo, Río de Janeiro y Curitiba, mientras que categorías como capones y ovejas se canalizan hacia el noreste de ese país.

Uruguay cuenta con la ventaja competitiva de ingresar a Brasil con carne ovina con hueso. Según el operador, la consolidación de este mercado responde al salto cualitativo de los últimos años en varias plantas de faena locales: “Logramos posicionar estos cortes porque antes se enviaba cualquier cosa, pero hoy alcanzamos una calidad excelente”. Agregó que este estándar ha servido de ejemplo para compradores europeos, quienes expresan interés en llevar cortes con hueso, algo que hoy está impedido.

Debido a esto, los envíos a Europa se limitan a cortes deshuesados como pierna y paleta. “Nos falta la habilitación con hueso para acceder a un mercado de mayor valor”, indicó Dimu, recordando que las ventas con hueso sí están operativas hacia Israel y países árabes.

TRABAS BUROCRÁTICAS Y LOGÍSTICA FRONTERIZA.

Al analizar las dificultades operativas para exportar a Brasil, Dimu criticó las demoras sistemáticas en los pasos fronterizos y en los puertos, un problema histórico que trasciende a las administraciones de turno.

“Hemos tenido muchos problemas de frontera desde hace años. Las cargas llegan y los inspectores aduaneros las detienen entre tres y diez días, o deciden enviar muestras a laboratorios que a veces están cerrados, lo que demora otros diez días más”, explicó. Estas demoras generan sobrecostos en el transporte de entre 3.000 y 4.000 dólares por camión, que terminan trasladándose al precio pagado al productor uruguayo.

El broker enfatizó que esta discrecionalidad aduanera no es exclusiva de los pasos de Chuy o Yaguarón ni atañe solo al rubro ovino: afecta a diversos productos de la oferta exportable uruguaya y a envíos provenientes de Argentina y Paraguay.

La complejidad logística en los puertos marítimos brasileños es tal que, para un próximo embarque con destino a Recife (estado de Pernambuco, noreste de Brasil), se optó por el transporte terrestre. “El envío va en camión en lugar de barco, lo cual es un disparate, pero en los puertos la situación es aún peor. Es un tema interno de Brasil que no logran solucionar”, afirmó.

A las trabas fronterizas se suma la volatilidad cambiaria. Con la depreciación del real, los importadores brasileños requieren más moneda local para saldar sus compromisos en dólares, presionando a la baja los precios de origen en Uruguay.

Finalmente, Dimu reiteró que la falta de oferta limita la expansión en plazas clave como China, Israel y los países árabes. Si tuviéramos más cordero, se vendería mucho más. Es un problema recurrente en varios mercados a los cuales hoy no podemos abastecer, concluyó.

ENTREVISTA COMPLETA.

Entrevista a Jorge Dimu. Producción periodística de Horacio Jaume y Estela Apollonio, programa Diario Rural, CX 4 radio Rural.

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