¿Y si la clave contra la sequía no está en el suelo, sino en la nube de internet? Hay una herramienta que permite leer el ADN de plantas y patógenos como datos abiertos. Menos burocracia, mejoramiento vegetal veloz y cultivos resilientes.
Montevideo | Todo El Campo | Hay tecnologías que cambian nuestra vida de manera evidente, como internet o los teléfonos inteligentes, pero existen otras revoluciones que ocurren casi silenciosamente.
Una de ellas es la información digital de secuencias genéticas (DSI por sus siglas en inglés). Puede parecer un concepto complejo, pero su impacto es enorme, especialmente para la agricultura, la seguridad alimentaria y la protección de la biodiversidad.
Todos los seres vivos, una planta, un animal, una bacteria o un hongo, contienen ADN. Hoy podemos leer parte de ese manual, convertirlo en información digital y almacenarlo en bases de datos científicas. Es como pasar de consultar un libro físico en una biblioteca lejana a disponer de una enorme biblioteca digital accesible desde cualquier parte del mundo.
Hace algunas décadas, secuenciar un genoma era un proceso lento y extremadamente costoso. Actualmente, el avance tecnológico permite obtener información genética con una rapidez y un costo impensable hace pocos años.
Pero, ¿para qué sirve eso en la práctica?
Primero, para proteger los cultivos. Cuando aparece una enfermedad desconocida en una plantación, los investigadores pueden analizar el ADN del microorganismo responsable y compararlo con secuencias almacenadas en bases de datos. Esto permite identificar más rápidamente una bacteria, un virus o un hongo y buscar soluciones antes de que el problema se extienda.
Segundo, la DSI ayuda a desarrollar una agricultura más resiliente frente al cambio climático. Al comparar información genética de distintas variedades de plantas, los científicos pueden identificar características útiles como una mayor tolerancia a la sequía, al calor o a determinadas enfermedades. Esa información ayuda a acelerar el mejoramiento vegetal y el desarrollo de cultivos adaptados a condiciones ambientales más exigentes.
Tercero, la información genética digital contribuye a conservar la biodiversidad, permite estudiar especies silvestres, reconocer variedades locales y comprender mejor la diversidad disponible para enfrentar los desafíos futuros de la agricultura. Mientras mayor sea la cantidad de información disponible, mayores serán también las posibilidades de encontrar soluciones.
COMPARTIR INFORMACIÓN Y TRABAJAR EN CONJUNTO.
Las bases de datos públicas permiten que investigadores de distintos países compartan información y trabajen en conjunto sin necesidad de trasladar constantemente muestras físicas de un lugar a otro.
Eso reduce costos, ahorra tiempo y facilita la participación de universidades, centros públicos y emprendimientos innovadores.
Sin embargo, existe un debate legítimo. ¿Cómo podemos asegurar que los beneficios derivados del uso de esta información se compartan de manera justa? ¿Cómo protegemos la biodiversidad y reconocemos la contribución de los países de origen evitando al mismo tiempo barreras innecesarias para la investigación?
La respuesta no puede ser cerrar el acceso al conocimiento. Tampoco debería ser crear sistemas excesivamente burocráticos, costosos o difíciles de aplicar.
Necesitamos mantener un acceso abierto a la información digital de secuencias junto con reglas claras que entreguen certeza jurídica a quienes investigan e innovan.
La DSI es crucial para desarrollar cultivos más resilientes al clima, fortalecer la seguridad alimentaria y avanzar hacia una agricultura más sostenible.
Los mecanismos internacionales para compartir beneficios deben ser simples, transparentes y de bajo costo. Deben promover la innovación, no frenarla, porque cuando las reglas son confusas o excesivamente restrictivas, incluso una buena intención puede generar un efecto paralizante sobre la investigación.
El desafío es encontrar un equilibrio, proteger la biodiversidad, compartir beneficios de manera justa y al mismo tiempo permitir que la ciencia siga generando soluciones para una agricultura más productiva y sostenible.
En conclusión, ¿qué es DSI?
Es un concepto técnico y político que refiere a los datos digitales derivados de recursos genéticos que se almacenan en grandes bases de datos en línea como GenBank y de uso para investigadores y empresas.
El acceso abierto. Gran parte de la DSI se comparte libremente en plataformas científicas, siguiendo principios de ciencia abierta. En diciembre de 2022, la COP15 (15ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica -CDB- de las Naciones Unidas) acordó crear un mecanismo multilateral de reparto de beneficios* para que las ganancias derivadas del uso de DSI se distribuyan de manera justa.
Con datos de ChileBio (video).

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