La India, el país más poblado del mundo, combina una estructura federal con tensiones territoriales y un giro político hacia el nacionalismo bajo Narendra Modi.

Montevideo | Todo El Campo | En general los uruguayos le prestamos poca atención a India, pero eso ha comenzado a cambiar. Hasta ahora lo veíamos con un país lejano, del que apenas sabemos que es el más poblado del mundo -luego de superar a China en 2023- con unos 1.476 millones de habitantes (China tiene 1.416 millones). Sabemos también que India acaba de abrir su embajada en Montevideo para profundizar vínculos, y que ambos países mantienen un intercambio comercial que consiste en US$ 100 millones anuales en exportaciones uruguayas a India y US$ 150 millones en compras uruguayas.

Queda mucho por conocer de India, este artículo es apenas una tímida aproximación.

Su organización política se basa en un sistema federal democrático parlamentario, pero desde 2019 el primer ministro Narendra Modi, en el poder desde 2014, le ha dado otra impronta. Según el sitio web El Orden Mundial, el cargo de primer ministro no tiene límite de mandatos, mientras que la presidencia, actualmente ocupada por una mujer, se elige de manera indirecta por un colegio electoral y dura cinco años, renovable una vez.

El mapa político de India se divide en 28 estados y ocho territorios de la Unión. Estos últimos dependen directamente del Gobierno central en Nueva Delhi y no cuentan con administración propia.

Entre ellos se destacan Puducherry, las islas Lakshadweep, Andamán y Nicobar, Chandigarh, Jammu y Cachemira, Ladakh y Dadra y Nagar Haveli junto con Damán y Diu. Varios de estos territorios están en disputa: Jammu y Cachemira y Ladakh con Pakistán, y Arunachal Pradesh con China, que lo reclama como parte del Tíbet.

La configuración territorial india ha sido fruto de múltiples transformaciones. Tras la independencia y la Constitución de 1950, se estableció la república federal. En 1956 se introdujo la división en estados y territorios basada en criterios lingüísticos. Posteriormente, en el año 2000 se crearon tres nuevos estados (Uttarakhand, Jharkhand y Chhattisgarh) y en 2014 se sumó Telangana, separado de Andhra Pradesh. En 2019, la autonomía de Cachemira fue revocada y se dividió en dos territorios de la Unión, reduciendo el número de estados de 29 a 28. 

Otro aspecto relevante es la política de renombrar ciudades y regiones para abandonar la herencia colonial y reforzar la identidad nacional. Ejemplos emblemáticos son Bombay, ahora Mumbai; Calcuta, convertida en Kolkata; y Madrás, rebautizada Chennai. Esta estrategia se enmarca en la agenda nacionalista hindú de Modi, que busca enfatizar el orgullo cultural y político. La propuesta más polémica es cambiar el nombre oficial del país de India a Bharat, término de origen sánscrito más cercano al hindi.

La geografía política india refleja tanto la diversidad cultural y lingüística como las tensiones históricas con sus vecinos. Las disputas fronterizas con Pakistán y China mantienen a regiones como Cachemira y Arunachal Pradesh en constante tensión, convirtiéndolas en algunas de las zonas más militarizadas del mundo.

En síntesis, el mapa político de India es el resultado de una evolución histórica que combina herencias coloniales, divisiones lingüísticas y disputas territoriales.

Bajo el liderazgo de Modi, el país ha reforzado su identidad nacionalista y centralizado el poder, mientras enfrenta desafíos internos de cohesión y externos de seguridad regional, define El Orden Mundial. Esa compleja estructura territorial y política convierte a India en un actor clave del sur de Asia y en un laboratorio de tensiones entre democracia, federalismo y nacionalismo.

Para profundizar sobre India:El Orden Mundial – EOM

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