En 25 años, Brasil pasó a subsidiar con fuerza a su producción agrícola, mientras Argentina profundizó la carga impositiva. La gráfica de la Bolsa de Comercio de Rosario expone el contraste.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicó una gráfica en la muestra el apoyo a la producción agropecuaria en los cuatro países del Mercosur, con Argentina y Brasil en situaciones opuestas, a pesar de que al final de la década de 1990 partieron de la misma posición. Paraguay y Uruguay, en cambio mantienen un apoyo estable y sin sobresaltos.
La reciente publicación de la BCR ofrece una radiografía sobre la evolución del apoyo estatal al agro en Argentina y Brasil. La gráfica compara el nivel de intervención neta -es decir, el balance entre subsidios y detracciones- en ambos países desde fines de los años noventa hasta 2024. El resultado es un contraste que sintetiza dos modelos de política agropecuaria dentro del Mercosur.
Diferente es lo que muestra respecto a Paraguay y Uruguay.
A finales de los noventa, Argentina y Brasil mostraban un apoyo neto cercano a cero. En ese momento, las políticas públicas no implicaban ni un estímulo significativo ni una carga impositiva relevante; pero el camino recorrido por esos países hasta el presente marcó recorridos diametralmente opuestos.
En 2024, Brasil destinó al sector agropecuario el equivalente al 9% de su producción. Este porcentaje refleja una estrategia de respaldo financiero y subsidios que buscan fortalecer la competitividad de sus productores en los mercados internacionales. El Estado brasileño ha entendido al agro como motor de desarrollo y ha invertido en infraestructura, crédito y programas de incentivo que se traducen en mayor productividad y capacidad exportadora.
Argentina, en cambio, se ubicó en el extremo opuesto. La gráfica muestra una detracción del 15% sobre la producción, lo que significa que el sector aporta más al fisco de lo que recibe en beneficios. Las retenciones a las exportaciones, sumadas a otros impuestos y costos regulatorios, han configurado un esquema de presión que limita el margen de los productores. En lugar de estímulo, la política argentina ha funcionado como un freno, restando competitividad frente a sus socios regionales.
El contraste no es menor, mientras Brasil refuerza su posición como potencia agroexportadora, Argentina enfrenta dificultades para sostener su participación en los mercados globales.
La gráfica de la BCR, en definitiva, no solo muestra números: expone un modelo de desarrollo. Brasil apostó por el agro como política de Estado; Argentina lo convirtió en fuente de recaudación. El resultado es un diferencial de competitividad que se amplía año tras año y que condiciona el futuro de ambos sectores.
URUGUAY Y PARAGUAY. DOS TRAYECTORIAS DISTINTAS.
La gráfica de la BCR también muestra cómo Paraguay y Uruguay siguieron trayectorias diferentes en el respaldo a la producción agropecuaria; diferentes pero muy cercanos y compartiendo estabilidad.

Por más información sobre el tema: El apoyo al agro en el Mercosur: cuatro trayectorias de política agropecuaria | Bolsa de Comercio de Rosario.

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