Erling Haaland sorprendió al confesar que sueña con ser granjero y conducir un tractor cuando se retire. No es el único. Desde Rodolfo Rodríguez a Cavani en Uruguay, y Pelé en Brasil mostraron, con diferente grado de compromiso, la pasión o el gusto por el campo.
Montevideo | Todo El Campo | Uno de los jugadores que más simpatías despertó el pasado Mundial de Fútbol fue el noruego Erling Braut Haaland. Artículos periodísticos, comentarios de la prensa deportiva y el público en general a través de las redes sociales destacaba al joven Erling como un excelente jugador, pero sobre todo por su corte de buena gente.
Una novedad por fuera del deporte es que Erling quisiera ser productor rural y vivir en una chacra: “Quiero ser granjero. Quiero conducir un tractor, alimentar a mis vacas, ese es mi sueño. Eso es lo que quiero hacer cuando me jubile”, expresó.
No es la primera vez que manifiesta su deseo, y no es raro que en su pueblo de la región de Rogaland (suroeste de Noruega), lo vean subido al tractor en el predio de sus padres, lo que incluso publica en redes sociales. Sus padres fueron deportistas, ahora son productores, Erling quiere seguir por el mismo camino.

Mientras muchos viven de espalda al campo, ignorando que es ahí donde se produce el alimento humano, varios son los futbolistas que en el medio local como internacional invierten en un campo y hasta se transforman en productores. Algunos dirán que ser de campo es mucho más que tener campo, y puede que así sea, pero que figuras del fútbol inviertan en él es una buena noticia que debería ser explotado y no minimizado. No valorarlo de esa forma es mezquino, además de que algunos de ellos han hecho de la ruralidad una forma de vida.
En Uruguay -sin pensarlo mucho-, el más conocido por las generaciones más jóvenes es, sin duda alguna, Edinson Cavani; los que tienen algunos añitos más también habrán visto jugar o recordarán el nombre de a Andrés Fleurquin; y los que peinan canas a Rodolfo Rodríguez.
PELÉ Y SU FAZENDA SOSSEGO.
Terminando la década del 60, Edson Arantes do Nascimento, conocido como Pelé -el lector podría hurgar en internet para conocer el origen de ese apodo- compró 700 hectáreas que usó para criar peces, cerdos y ganado. Era un lugar de descanso, pero también de producción agropecuaria.
Un informe de radio Mitre señala que Pelé -para muchos el mejor jugador del mundo y de todos los tiempo- tuvo una vida vinculada al campo a través de la Fazenda Sossego, una propiedad ubicada en Juquiá, en el interior del estado de São Paulo. El establecimiento funcionó como refugio familiar y unidad productiva, rodeado por fragmentos de Mata Atlántica y cursos de agua.
En casi 400 hectáreas se producía algo de ganadería Nelore, cerdos y piscicultura que implicaban unos 15 estanques. La diversidad incluyó banana y palmito, además de silos, caminos internos, corrales y una lechería con ordeñe mecánico.
La vivienda principal, conocida como Casa Rústica, tenía seis suites, piscina y un salón para reuniones; era el espacio que utilizaba Pelé durante sus estadías en la propiedad.
El establecimiento también contaba con varias suites prolijamente distribuidas y destinadas a huéspedes. A esto se sumaban piscinas, sauna, gimnasio, salón de juegos, dos capillas y un lago con botes a pedal.
En 2024, la Fazenda Sossego fue ofrecida en el mercado por un valor aproximado de US$ 6,1 millones. Los anuncios destacaban la combinación entre sus instalaciones productivas, espacios residenciales y entorno natural.
Pelé murió el 29 de diciembre de 2022, a los 82 años. La estancia quedó vinculada a su patrimonio familiar y representa un capítulo menos conocido de la vida del futbolista brasileño, marcada también por su relación con el campo.

Compartir
Comparte este contenido en tus redes sociales!