Goldman Sachs advierte que el fenómeno climático golpeará con fuerza a Ecuador y Brasil. Uruguay aparece mencionado dentro del bloque regional, aunque sin cifras propias, en un escenario de menor crecimiento y presión inflacionaria.
Montevideo | Todo El Campo | Goldman Sachs (GS) uno de los grupos de banca de inversión de valores más importante del mundo, con sede en la ciudad de Nueva York, advierte que el fenómeno climático golpeará con fuerza a Ecuador y Brasil.
Uruguay aparece mencionado dentro del bloque regional, aunque sin cifras propias, en un escenario de menor crecimiento y presión inflacionaria.
Ecuador y Brasil serían los países más golpeados con una contracción de -1,85 y -1,21 puntos en el PIB respectivamente, por inundaciones, sequías y menor generación hidroeléctrica.
Argentina aparece como excepción: se proyecta un crecimiento adicional de +2,57 puntos gracias a mejores condiciones hídricas para la agricultura.
Chile y México muestran impactos moderados o casi nulos, mientras que Perú enfrenta riesgos específicos por El Niño costero, con efectos negativos en pesca y producción de harina de pescado.
El fenómeno presionaría la inflación alimentaria, con un alza estimada de 1,40 puntos en el bloque Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú.
En síntesis y de acuerdo al informe de GS, El Niño fuerte amenaza con frenar el crecimiento regional y encarecer los alimentos, aunque su impacto será desigual: negativo en Ecuador y Brasil, positivo en Argentina, y moderado en el resto.
DILEMA DE LA POLÍTICA MONETARIA.
Los bancos centrales enfrentan un dilema: menor crecimiento combinado con mayor inflación, lo que complica decisiones de tasas de interés.
Según GS, la combinación de menor crecimiento y mayores precios introduce un dilema para la política monetaria. El impacto climático afecta principalmente componentes de oferta y no genera una respuesta automática de las tasas de interés, publicó Bloomberg.
Sergio Armella, economista de GS explica que “un evento climático adverso representa un choque de oferta que combina un crecimiento más débil con una inflación más alta, particularmente en los alimentos y otros componentes no subyacentes”.
GS considera que las decisiones monetarias dependerán más de las expectativas de inflación, la credibilidad y las condiciones macroeconómicas domésticas que del choque climático considerado de forma aislada.
La magnitud final del fenómeno, su transmisión hacia alimentos y energía y la evolución de las expectativas de inflación marcarán ahora cuánto del choque termina trasladándose al crecimiento y a las decisiones de los bancos centrales latinoamericanos.

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