En 2005 una colonia de los pingüinos más pequeños del mundo estaba a punto de desaparecer. La solución la aportó un granjero avícola, con tan buen resultado que hasta ahora se mantiene.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | En Uruguay conocemos a los perros Maremmano como animales que protegen a los ovinos de los depredadores, lo cual es mucho decir para un país que no ha sabido cuidar a uno de los rubros rurales con mayor potencial de desarrollo, pero eso es harina de otro costal. Vayamos a los pingüinos.
El Dr. Juan Pascual, nacido en Barcelona, España (1967), es un divulgador de la importancia de los animales en la vida de las personas y en el desarrollo integral de la sociedad.
Esa tarea de divulgación la hace a través de diferentes herramientas como conferencias, redes sociales, artículos, entrevistas y también libros. “Es autor de Razones para ser omnívoro. Por tu salud y la del planeta y coautor del texto La guerra por la proteína animal” y coautor, junto con Manuel Pimentel, de “La guerra por la proteína animal. La carne es salud, ¿por qué quieren quitárnosla?”
Otro libro de su autoría es “La vuelta al mundo en 80 perros” donde a través de datos científicos, históricos y etnográficos destaca la relación única entre humanos y perros a través de cientos y miles de años.
Una de esas esas historias contadas en La vuelta al mundo en 80 perros nos lleva a Middle Island, una pequeña isla en la zona de Warrnambool (Australia), conocida por el lago Hillier que tiene la peculiaridad de tener un color rosado, y por sus pequeños pingüinos; también debería ser famosa por sus perros Maremmano.
Cuenta el Dr. Pascual que en Middle Island hay una colonia de pingüinos que estuvo a punto de desaparecer, pero fue salvada por un perro. “No un perro policía ni de rescate” escribió en sus redes sociales, sino “un enorme pastor Maremmano que tuvo una misión bastante insólita: hacer de guardaespaldas de pingüinos”.
En Middle Island vive una colonia de little penguin, “el pingüino más pequeño del mundo” que mide apenas 40 cm de altura y solo pesa 1 kg. Si se lo figuran en sus mentes se darán cuenta de lo pequeño que realmente es, y la siguiente fotografía (de Middle Island Project | Facebook) lo grafica muy bien.

Hace unos años, esos pequeños pingüinos se vieron amenazados cuando los zorros -siempre tan astutos- aprendieron a cruzar hasta la isla y “encontraron un buffet libre”.
De la colonia de los pequeños pingüinos, en 2005, “quedaban menos de 10”. Su declive era preocupante y su extinción cuestión de un par de días, o quizá horas.
Pero un granjero avícola del lugar, llamado Swampy Marsh, notó y entendió qué era lo que estaba sucediendo, y se le ocurrió una solución que el Dr. Pascual define como “algo bastante simple”, apelar al instinto trabajador y protector de los perros Maremmano. Si éstos protegían sus gallinas de los zorros, bien podrían proteger a los pingüinos que también son aves.
Una solución sencilla para un problema grave.
La probó y funcionó.
Incluso “hay una prueba brutal de que eran los perros quienes marcaban la diferencia. En 2017 (más de 10 años después), con mal tiempo, los Maremmo no pudieron permanecer en la isla, entró un zorro y murieron unos 140 pingüinos”.
“La lección quedó bastante clara: cuando el guardaespaldas no estaba, el depredador volvía”, enfatiza el autor.
“Hoy los Maremmo siguen formando parte del programa de conservación de Middle Island. Una raza criada durante siglos para defender ovejas frente a depredadores terminó protegiendo pingüinos”, agregó.
Y los pingüinos se sienten y están seguros.
Como reflexión final en su posteo en redes sociales escribió: “Los perros tienen una extraordinaria capacidad para encontrar nuevos oficios. A veces, incluso salvan una especie”.
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Foto de portada de Maremma Blog.

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