Ferber pidió modernizar Colonización, corregir problemas estructurales que afectan la productividad del país y defendió la necesidad de avanzar en acuerdos de inserción internacional que consoliden el desarrollo del sector.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El sábado 19 de setiembre se realizó el acto oficial de la Expo Rural 2026 que contó con la presencia de la vicepresidenta en ejercicio Carolina Cosse, y se realizaron los tradicionales discursos del presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, y el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti.
La gremial agropecuaria hizo un llamado urgente a encarar el desequilibrio fiscal, optimizar la gestión del Estado y corregir problemas estructurales que afectan la productividad del país. Asimismo, la institución cuestionó la conflictividad en la terminal portuaria, rechazó la propuesta de reducción de la jornada laboral y defendió la necesidad de avanzar en acuerdos de inserción internacional que consoliden el desarrollo del sector.
LOS TEMAS ABORDADOS POR EL PRESIDENTE DE ARU.
Abrió la parte oratoria el titular de ARU, institución anfitriona, con un discurso de 34 minutos, seguido por Fratti que habló por 50 minutos y tuvo un ingrediente inesperado: el abucheo y la silbatina del público en varias oportunidades.
Ferber se refirió a los siguientes asuntos: competitividad, políticas de Estado, caminería rural, déficit fiscal, atraso cambiario, eficiencia en la producción, acceso al mundo, puerto de Montevideo, reducción de la jornada laboral, garrapatas, riego y represa de Casupá, cambio climático y el Instituto Nacional de Colonización (INC).
Ferber destacó la trascendencia del agro: Su prosperidad “no es un beneficio sectorial, es una condición fundamental para el desarrollo del Uruguay, en un mundo que valora cada vez más nuestras principales fortalezas” que son “instituciones sólidas, capacidad para producir alimentos de calidad y una ubicación en una región estable y pacífica”, lo que hace que tengamos “una oportunidad histórica para dar un salto de calidad. Lo que no nos puede pasar es desperdiciarla atrapados en diagnósticos sesgados, parciales o repetidos”, y ahora que “los problemas están suficientemente estudiados es momento de pasar a la acción, con objetivos claros y resultados que puedan medirse”.
LEY SOBRE COMPETITIVIDAD.
Reclamó la “construcción de políticas de Estado” que “incluyan a todos los sectores políticos relevantes; de lo contrario, apenas tendremos líneas de gobierno cuya continuidad dependerá del resultado de la próxima elección. Un buen ejemplo de estabilidad y previsibilidad” es la política económica que se “mantiene a través de distintos gobiernos”.
Valoró el proyecto de ley sobre competitividad “luego de un intercambio ágil con el sector privado. Aunque sea limitado en su alcance, marca un camino: escuchar, corregir y avanzar. Por fin estamos discutiendo competitividad”.
Eso contrasta con lo que ocurre en otros ámbitos donde se postergan las decisiones: “Las palabras ‘estrategia’ y ‘diálogo’ se repiten mientras la discusión vuelve siempre al mismo punto” que es “de dónde saldrán más recursos” siendo Uruguay “un país caro” en el cual “aumentar los impuestos o crear nuevos afecta la competitividad, desalienta la inversión y puede terminar perjudicando incluso la propia recaudación. La salida sostenible es producir más, invertir más, exportar más y generar más empleo”, enfatizó, para lo cual el Estado debe realizar “su propia reconversión. No se puede exigir eficiencia y adaptación al sector privado mientras el sector público posterga esos mismos cambios. La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías permiten simplificar trámites, mejorar controles, reducir costos y utilizar mejor los recursos públicos”.
Es una “reconversión que tendrá resistencias, pero no puede postergarse. Antes de pedir más recursos, el Estado debe demostrar que está dispuesto a gestionar y mejorar con los que ya tiene”, planteó.
CAMINERÍA RURAL.
Sobre la caminería rural, potestad de las intendencias, dijo que son una infraestructura que “tiene que acompañar” el trabajo diario de la producción agropecuaria, y “si el sistema actual no funciona, habrá que implementar uno que sí lo haga. No es aceptable que cada vez que llueve haya productores que no puedan entregar el producto de su esfuerzo”.
DÉFICIT FISCAL.
Para que las oportunidades se transformen en crecimiento y desarrollo “hay un problema que debemos enfrentar, independientemente de si estamos hoy en condiciones de encarar reformas trascendentes del Estado o no”, y es “el desequilibrio de las cuentas públicas”.
“Cada punto de déficit fiscal representa aproximadamente 900 millones de dólares que el Estado debe conseguir año tras año para cubrir esa diferencia”; y “el déficit del sector público consolidado, solo en el año pasado, fue de más de 3.880 millones de dólares. Ese déficit sostiene un nivel de gasto por encima de los ingresos y genera una presión adicional sobre nuestra economía”, lo que constituye “una de las principales explicaciones de nuestro problema de competitividad y de la persistente apreciación de nuestra moneda frente a la de nuestros competidores”.
Cualquier medida para mejorar la competitividad del país pierde valor si hay déficit: “Mientras no ordenemos las cuentas públicas, estaremos atacando las consecuencias y no una de sus causas fundamentales”.
ATRASO CAMBIARIO.
Esa competitividad “no depende únicamente del tipo de cambio, sino de cuánto de nuestros costos podemos pagar con los pesos que obtenemos por cada dólar que generamos. Con respecto al atraso cambiario, hoy manejamos estimaciones que ubican el tipo de cambio real aproximadamente un 4% por debajo de sus fundamentos. Cada peso cuenta para quien produce y exporta, y no debemos minimizarlo”, reclamó.
Ferber observó que “el Banco Central ya no usa la tasa de sus instrumentos monetarios para pilotear el tipo de cambio”, lo que “no resuelve el problema de competitividad, pero permite discutirlo donde realmente corresponde”.
“El tipo de cambio importa, y mucho, pero la competitividad de un exportador no depende solo del dólar; depende, en la misma medida, de cuántos costos en pesos tiene que pagar para generar cada dólar de exportación”, apuntó.
La moneda estadounidense “sigue la principal moneda de referencia y de transacción de nuestras exportaciones. Por eso, cuando nuestros costos internos medidos en dólares aumentan más que los de nuestros competidores, Uruguay pierde competitividad, independientemente de lo que diga la cotización nominal del dólar”.
La competitividad “no construye únicamente desde la macroeconomía. También puertas adentro de cada empresa y de cada sector, aumentando la productividad y la eficiencia. Por eso, a los pesos los precisamos en la economía diaria, no como moneda de ahorro”.
EFICIENCIA EN LA PRODUCCIÓN.
Si desde la ARU y el sector productivo se exigen eficiencia al Estado, “nosotros tenemos que estar dispuestos a mostrar qué hemos hecho” eficientemente, por cual expresó: “En los últimos 20 años, el peso promedio de carcasa de nuestros novillos aumentó un 20% y hoy se acerca, según INAC, a los 300 kilos. Al mismo tiempo, los novillos de dos años o menos pasaron de representar el 40% a ser hoy el 60% de la faena. Es decir, producimos más kilos y los hacemos en menos tiempo. Esos son indicadores claros de eficiencia”.
“Hoy el productor apuesta al futuro a costa del presente. En lo que va del año, la faena de vacas cayó un 17% y la de vaquillonas un 7%. Esa retención nos permitirá superar de manera sostenida los 3 millones de terneros. Los datos oficiales de esta semana muestran un aumento del stock cercano al 4%, y es en las categorías jóvenes. Para lograrlo no precisamos prohibir nada ni poner dinero del erario público, alcanza con darle certezas al productor y permitirle obtener el mejor precio posible por su esfuerzo”.
ACCESO AL MUNDO.
Otro punto de análisis sobre la competitividad que realizó Ferber fue el del acceso al mundo. “La competitividad no se define solamente dentro de nuestras fronteras; también depende de nuestra capacidad para acceder al mundo. La inserción internacional es una de las políticas de Estado más antiguas del Uruguay. En este período se están capitalizando líneas de trabajo iniciadas hace muchos años de manera profesional y sostenida. Por eso corresponde felicitar al gobierno y felicitarnos como país”.
En ese acceso al mundo mencionó el acuerdo Mercosur – Unión Europea, los avances con el Transpacífico y la solicitud de adhesión al RCEP abren oportunidades muy importantes para nuestra producción”.
En el acuerdo con la UE, los países del Mercosur “deberán alcanzar una posición que contemple sus distintas realidades. Uruguay debe poder capitalizar su trabajo serio y los esfuerzos realizados durante tantos años dentro del Mercosur”.
CONFLICTO EN EL PUERTO.
Lograr nuevos mercados “es fundamental; llegar a ellos en condiciones competitivas, también”, por lo que cada acuerdo “pierde valor si no somos capaces de sacar y recibir mercaderías de manera eficiente”; y cada vez que “el puerto deja de funcionar y aumentan los costos, no pierde solamente un exportador o un importador, perdemos todos los uruguayos”.
Para Uruguay, “el puerto es el puente económico que nos conecta al mundo. Resulta inaceptable que el país permanezca rehén de un conflicto entre una empresa concesionaria y un sindicato. Pero también corresponde decir que, cuando el interés general está comprometido, el Estado debe ejercer plenamente su autoridad, la que la sociedad le ha confiado” sin que por eso se corte el diálogo que “siempre es necesario, pero gobernar implica decidir. Hay momentos en que postergar una decisión también es una decisión, y sus costos terminan recayendo sobre todos los uruguayos”.
“Nos hubiera gustado que la decisión de establecer un servicio mínimo se hubiera tomado bastante antes, porque hace tiempo que resulta evidente la falta de criterio de las partes involucradas. De todas formas, entendemos que va en el camino correcto”, reflexionó Ferber que agregó que este lunes (hoy 20 de setiembre) hay un paro de 24 horas, “ahora no es solamente el sindicato del puerto -que personalmente podemos pensar que perdió el criterio hace rato-, ahora lo apoya todo el PIT-CNT. Cuando los uruguayos queremos trabajar, nos tenemos que dar cuenta desde dónde nos condicionan”.
“Eso adquiere todavía mayor gravedad cuando, hace apenas unos días, conocimos públicamente que ese perjuicio formaba parte de la estrategia buscada con estas medidas sindicales, y que esa forma de actuar encontraba respaldo en importantes autoridades del Ministerio de Trabajo. Parecería que no se hubieran percatado de que estas medidas no perjudican solamente a la concesionaria, perjudican a todo el país. El puerto no pertenece ni a la empresa que lo opera, ni al sindicato que trabaja en él, ni al gobierno de turno. El puerto pertenece al Uruguay”, enfatizó.
REDUCCIÓN LABORAL.
La jornada laboral fue otro de los temas abordado. ARU señaló que “al igual que una amplia mayoría de las cámaras empresariales entiende que no están dadas las condiciones para negociar una reducción de la jornada laboral”.
Hay ejemplo que “nos obligan a ser especialmente prudentes” en el tema. “Uruguay ya tiene experiencia. Fábricas Nacionales de Cerveza fue pionera hace más de 20 años al comenzar a reducir su jornada y en parte de su proceso industrial llegó a 6 horas diarias sin reducción salarial. Lo que en aquel momento se presentó como una victoria del sindicato, hoy contrasta con una consecuencia lamentable para los trabajadores: aquella industria que en 2004 tenía alrededor de 500 empleados estuvo evaluando mantener apenas 100 puestos de trabajo y transformarse solamente en importadora”.
“Antes de presentar una reducción general de la jornada como una conquista, deberíamos preguntarnos algo mucho más importante: ¿esa medida hace más sostenible el puesto de trabajo o termina haciéndolo más vulnerable? La verdadera conquista para un trabajador no trabajar menos horas, es tener un empleo competitivo y sostenible en el tiempo”, consideró.
En el sector rural “la escasez de mano de obra limita la producción; en muchas zonas cuesta encontrar personal para tareas básicas. Antes de reducir la jornada, deberíamos modernizar normas que dificultan la contratación y la organización del trabajo, e invertir en la infraestructura necesaria para que los trabajadores puedan radicarse en centros poblados, acceder a los servicios básicos y trabajar en el medio rural”.
“Si procesar en Uruguay se vuelve ms caro, el resultado termina siendo menos industria y más exportación de materia prima” y menos valor agregado, por ejemplo “estaremos favoreciendo la venta de cebada forrajera en lugar de cerveza, la salida de leche en polvo en lugar de yogurt y, obviamente, la exportación de ganado en pie en lugar de cortes cárnicos de alta calidad. Es decir, una medida que se presenta con el objetivo de mejorar las condiciones de los trabajadores creemos que va a provocar exactamente lo contrario que es menos inversión, menos valor agregado y menos puestos de trabajo industrial”.
SANIDAD Y GARRAPATAS.
Ferber observó como “injusto no reconocer el compromiso del Ministerio y del ministro (Alfredo Fratti) han demostrado frente a la garrapata. Sabemos del esfuerzo dedicado a un desafío complejo”. Y con esa “misma honestidad debemos decir que transcurrido un año y medio de gestión todavía no se percibe una estrategia sanitaria capaz de generar la confianza y la adhesión necesarias”. Hay medidas que útiles para otro escenario se vuelven “obsoletas en un problema cada vez más complejo”. Mientras tanto, “seguiremos enfrentando pérdidas de animales por enfermedades transmitidas por la garrapata y una creciente preocupación por la aparición de residuos en carne que ponen en riesgo uno de los principales activos del Uruguay, su prestigio sanitario”, base de la “confianza en nuestro mercado”.
ARU entiende que las sanciones que se apliquen a los productores “son una herramienta básica”, pero deben dar todas las garantías y ser proporcionales al hecho sancionado.
Las soluciones de fondo “vendrán de la mano de la ciencia” y “los investigadores como las instituciones involucradas deben recibir los recursos necesarios para desarrollar las investigaciones más prometedoras. También debemos proteger a la ciencia de las expectativas desmedidas”.
“El Estado debe impedir que los caminos sean refugio de rodeos que comprometan la sanidad del Uruguay. La sanidad debe ser una responsabilidad compartida y una obligación exigida a todos por igual”.
AGUA Y REPRESA CASUPÁ.
“Uruguay necesita consolidar una verdadera política de Estado sobre el agua, que garantice el consumo humano, proteja las cuencas y transforme nuestra disponibilidad hídrica en más producción, más estabilidad y más empleado. Por el costo, el riesgo no puede seguir siendo una responsabilidad al alcance de pocos”, definió antes de pasar a la represa de Casupá con la cual el sector productivo tiene importantes objeciones.
“Nos preocupa” la propuesta de OSE para el agua potable de Montevideo basada en la represa Casupá”, dijo Ferber. Consideró que es “una decisión que condiciona la gestión de toda la cuenca del río Santa Lucía” y que es contradictoria “con las estrategias de desarrollo agropecuario que impulsa el propio gobierno” nacional.
La propuesta de la ARU es “evaluar con urgencia una fuente alternativa para el sistema metropolitano”, utilizando el “bombeo desde Juan Lacaze que permita llevar agua del Río de la Plata hasta Aguas Corrientes”.
Otro punto es la “notoria diferencia entre los criterios con que el Ministerio de Ambiente evalúa las actividades privadas y las obras impulsadas por el propio Estado”.
CAMBIO CLIMÁTICO.
Ferber fue en enfático al señalar que la producción de alimentos no puede colocarse como el centro del problema, porque “la causa del cambio climático proviene de otros actores”, y ejemplificó: “1.400 aviones cruzan por día el Atlántico Norte; los basureros de Buenos Aires emiten tanto metano como un tercio del rodeo vacuno uruguayo”, que en realidad es más porque esa medición no considerara “lo que captan nuestros pastizales y granos que consume nuestra ganadería”.
La producción orgánica “puede tener una menor huella por hectárea, pero una mayor huella por tonelada producida, porque produce menos”, y la solución no es producir menos en un mundo con “cientos de millones de personas con hambre, en niveles superiores a 2015. El camino es producir más y mejor utilizando las herramientas que permiten tener más alimentos con menos recursos y menor impacto ambiental”.
INSTITUTO NACIONAL DE COLONIZACIÓN.
Al cierre de su discurso, el presidente de ARU criticó la política de compra de tierras para el Instituto Nacional de Colonización.
“Cuando Uruguay todavía enfrenta enormes desafíos en pobreza infantil, educación, salud y seguridad, debemos preguntarnos si destinar cada vez más fondos a comprar tierras es la mejor forma de servir al interés general”.
Hay dos posiciones extremas respecto a Colonización. Los que proponen seguir comprando tierras como si nada hubiera cambiado (el INC se formó en 1948), y los que proponen su cierre.
En ARU “creemos que es hora de redefinir el rol del INC y actualizar su legislación” para “que vuelve a ser útil al país”, lo que necesita de “un debate serio en evidencia, orientado al resultado y pensado para los próximo 50 años, no para el próximo titular. No se trata de abandonar su propósito, sino de actualizar sus herramientas”.
AUDIO COMPLETO.

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