Europa sigue siendo un mercado atractivo: 450 millones de consumidores valoran calidad, sanidad, trazabilidad, seguridad alimentaria, sostenibilidad y atributos diferenciales que Uruguay puede ofrecer.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Se llevó a cabo en la Expo Prado, en el Salón Multiuso, la presentación “De la cuota al valor: cómo capturar la prima europea”, evento organizado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Asociación Rural del Uruguay (ARU), que contó con las exposiciones del presidente de ARU, Rafael Ferber; el presidente de INIA, Miguel Sierra; y la subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi.

Ferber fue el responsable de la apertura, y su participación sirvió de disparador de la temática abordada que tuvo como fondo y protagonista el acuerdo del Mercosur con la Unión Europa (UE) que se empezó a negociar en el 2000, hace 26 años, y empezó a regir en 1°de mayo pasado.

“¿Cómo era el mundo hace 25 años? -se preguntó-, ¿cuánto pesaba la UE, cuánto Estados Unidos, China y el Mercosur? En ese momento la UE representaba el 23% de la economía mundial; hoy representa el 16%; Estados Unidos representaba el 28%; hoy el 23,5%. Juntos eran más del 50%; hoy son menos del 40%”.

Mientras la UE y el Mercosur perdía espacio en la economía del mundo, “China que tenía el 6%; hoy tiene el 19%”, y vemos como “el centro de gravedad de la economía mundial se va desplazando”.

“El Mercosur creció en lo que produce, y Uruguay creció cuatro veces lo que produce y los que factura en dólares; pero éramos el 3,4% y hoy somos el 2,8% del negocio. El mundo creció más rápido que el Mercosur”, indicó.

Nuestro país “facturaba 23.000 millones, hoy factura 85.000 millones. Seguimos siendo las mismas personas: éramos 3.270.000, hoy somos 3.380.000”.

“China es el primer mercado (de Uruguay), Brasil es el segundo, la Unión Europea el tercero y Estados Unidos el cuarto; con China totalmente distinta a lo que era en el 2000”.

Todos esos datos muestran que “cuando el acuerdo se concreta, lo hace en un mundo completamente distinto de aquel para el cual comenzó a negociarse”, esto lleva a Uruguay a la necesidad de “hacer acuerdos, buscar dónde colocar nuestros productos y diversificar riesgos”; si no lo hacemos “vamos a empeorar respecto a nuestros competidores, porque como vimos, el mundo crece más rápido de lo que crece nuestra región”.

“Europa sigue siendo un mercado extraordinariamente atractivo con 450 millones de consumidores con alto poder adquisitivo y donde los atributos que Uruguay puede ofrecer —calidad, sanidad, trazabilidad, seguridad alimentaria, libre de deforestación, sostenibilidad— tienen un enorme valor”, por tanto, “es un mercado que, por más que pueda parecer que nos exige mucho, exige lo que nosotros podemos dar”.

El acuerdo Mercosur – UE comenzó el 1° de mayo de este año. “Desde el comienzo, aproximadamente el 75% del comercio de Mercosur hacia Europa queda con arancel cero, y progresivamente esa proporción llegará al 92%” generando “oportunidades muy concretas” para la agropecuaria. Un beneficio muy claro que tenemos y que ya estamos capitalizando es que “nuestras 5.600 toneladas de Hilton pagaban 20% de arancel y hoy ya no lo pagan”.

“El acuerdo también es muy importante para el arroz, que pasa a tener una cuota de 60.000 toneladas de arancel cero. Exportamos muchas más toneladas de arroz a Europa, pero hay que entender que estas van a tener otra calidad de negocio, vamos a poder imponer marcas en las góndolas con arroz que hasta ahora era un negocio a granel”.

“Hay que decir que todo esto ya tiene resultados positivos claros. Uruguay ya lleva un beneficio estimado de 27 millones de dólares desde que empezó este acuerdo: más de 12 millones por preferencias arancelarias y unos 15 millones por utilización de cuotas”, expresó Ferber.

Los acuerdos “nos dan la llave de la puerta, depende de nosotros abrirla. Va a depender de nosotros generar los negocios”, pero “necesitamos competitividad, infraestructura, costos razonables, investigación, sanidad, capacidad logística y reglas que permitan producir y trabajar”.

Además, no hay que obviar que “necesitamos a Europa, a China, a Estados Unidos y necesitamos seguir abriendo mercados. Obviamente que todos estamos mirando Asia”, concluyó.

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