La competitividad exige tanto inversión privada como políticas públicas. Logística, energía y talento fueron señalados como pilares urgentes, mientras las pruebas PISA y la conflictividad portuaria expusieron las debilidades estructurales del país.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El viernes 11 se inauguró la Expo Prado 2026, y desde esa misma jornada se han presentado destacadas exposiciones sobre temas de actualidad que invitan a reflexionar y debatir sobre los grandes asuntos del país, como lo es de la competitividad.

En el galón de ventas se realizó la mesa redonda Competitividad para crecer en inversión, talento y productividad, organizada por la Confederación de las Cámaras Empresariales (CCE), evento que contó con la participación de la ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry; el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) Rodrigo Arim; y el subsecretario de Industria y Energía, Daniel Olesker. Entre el público presente estuvieron el presidente Yamandú Orsi, cuya presencia es indicativo de la trascendencia de la temática, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, y el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, entre otras autoridades de gobierno y legisladores del oficialismo y la oposición.

La exposición también fue seguida por la directiva de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) encabezada por el presidente de la institución, Rafael Ferber.

El encargado de abrir el evento fue el presidente de la CCE, Ing. Leonardo Loureiro.

Antes de pasar a la crónica de lo que dijo, estas son algunas de sus expresiones, que resumen su exposición de algo más de 15 minutos fueron las siguientes: “Necesitamos al Estado”; “el proyecto de ley de competitividad y reducción del costo de vida es un primer paso pero por sí solo no mueve la aguja de la competitividad”; “tenemos que trabajar intensamente en logística y energía”; no existe competitividad sin talento”; las pruebas PISA nos colocan entre los mejores del barrio, pero “no alcanza, tenemos que prepararnos para competir en el mundo”; la inteligencia artificial va a cambiar trabajos, nuestro desafío es que también genera oportunidades”; y “cuando el puerto se detiene el problema no queda en el puerto, se traslada a todo el país”.

“NECESITAMOS AL ESTADO”.

Loureriro destacó la presencia del mandatario y del equipo de gobierno para el intercambio y participar de aquella instancia: “Aquí están el presidente de la República y buena parte de su gobierno, está el sistema educativo y todos los sectores de la actividad empresarial del país, y quizás por eso este sea un buen lugar para hacernos una pregunta: ¿quién es responsable de la competitividad en el Uruguay?”.

La respuesta del propio Loureiro fue que “de todos” incluyendo “el gobierno, los empresarios, los trabajadores, la academia, el sistema educativo. Pero que la responsabilidad sea de todos no puede significar que no sea de nadie”.

En materia de responsabilidades, “a los empresarios nos corresponde invertir, innovar, incorporar tecnología, capacitar a nuestra gente, profesionalizar nuestras empresas, buscar mercados y asumir riesgos”, pero “sobre todo “mejorar nuestra productividad”. El anhelo de ser más competitivos no se cumple solo mirando para el Estado, hay responsabilidad empresarial y “nosotros trabajamos para ser más competitivos”, aseguró.

Pero hay aspectos que “ninguna empresa puede resolver sola” porque “no puede construir un puerto, carreteras, no puede abrir nuevos mercados, no puede determinar el costo estructural de la energía ni simplificar un trámite público”. En eso “necesitamos al Estado”.

“La competitividad aparece cuando esas responsabilidades -del empresario y del Estado- se encuentran”, definió.

En reuniones que la CCE ha mantenido con el presidente Orsi “hemos valorado el proceso de la elaboración del proyecto de ley de competitividad y reducción del costo de vida (con media sanción parlamentaria en el Senado), en el cual se consultaron todos los actores para que hicieran sus aportes”. Así, simplificar trámites, reducir tiempo, eliminar costos innecesarios, facilitar el comercio y generar más competencia, son avances necesarios, pero también le dijimos y lo hemos dicho públicamente que con eso no alcanza. La ley es un primer paso pero por sí sola no mueve la aguja de la competitividad”.

COMPETITIVIDAD, PRODUCTIVIDAD Y SOSTENIBILIDAD.

En respuesta a esa situación, Loureiro dijo que se plantearon “dos temas sobre los que tenemos que trabajar intensamente -señaló-, logística y energía”, considerando que “la competitividad no cabe dentro de una ley, sino que es un sistema”.

En esa concepción es que la CCE valora participar en la construcción de la estrategia nacional de desarrollo. Junto con trabajadores, la academia, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y la Agenda Nacional de Desarrollo (ANDE) “se definieron tres grandes pilares: competitividad, productividad y sostenibilidad”.

“La competitividad vinculada a la transformación productiva e inserción internacional; la productividad basada en conocimiento, innovación y capacidades; y la sostenibilidad ambiental y social”, en lo que hay mucho para construir, “pero las estrategias a largo plazo deben producir también transformaciones en el corto y mediano plazo”.

“Pero en competitividad hay una pieza de la que hablamos menos, las personas. Podemos discutir el valor del dólar -aunque nunca nos escucharon decir que tiene que ser tal o cual-, las tarifas, la infraestructura, los impuestos y la regulación, pero en una economía cada vez más basada en el conocimiento y la tecnología no existe competitividad sin talento”, donde “tenemos un desafío enorme”.

PRUEBAS PISA. ESTAMOS LEJOS DE DONDE DEBERÍAMOS ESTAR.

Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (pruebas PISA 2025) ponen a Uruguay como “líder de América Latina”: en Ciencias y Matemática “estamos primeros en la región”, en Lectura “estamos por detrás de Chile”. Sin embargo, “cuando dejamos de compararnos con nuestra región y miramos a los países con los que queremos competir y competimos, la realidad cambia: estamos muy lejos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y aún más lejos de los países que lideran a nivel global”, lamentó.

En la evaluación de “la resolución de problemas mediante herramientas computacionales” fue incorporado ahora en las pruebas PISA, y no es solo saber programar, sino que “evalúa si un joven puede enfrentar a un problema, experimentar, analizar información, construir una solución, equivocarse, aprender del feedbak, cambiar su estrategia y volver a intentarlo”. Ese es un “tema ultraimportante en esta nueva era de inteligencia artificial y Uruguay también calificó bien ahí” en el segundo puesto de la región, “pero muy por debajo del promedio de la OCDE y otra vez muy lejos de los primeros de la clase”. Ese dato “sintetiza bastante nuestro desafío: no alcanza con ser de los mejores del barrio, tenemos que prepararnos para competir en el mundo”.

Atendiendo ese desafío, la CCE en su Agenda para el Desarrollo 2025-2030, puso “mucho énfasis en la capacitación y en la formación, tenemos que acercar mucho más el mundo de la educación al mundo del trabajo. Que los jóvenes puedan aprender en el aula y dentro de las empresas, y los que ya trabajan tengas posibilidades permanentes de recapacitación” que es cada vez “más urgente” debido a la inteligencia artificial (IA).

“La IA va a cambiar trabajos, nuestro desafío es que también genera oportunidades”, aseguró.

LA CONFLICTIVIDAD EN EL PUERTO.

“Cuando el puerto se detiene el problema no queda en el puerto”, dijo en referencia a la conflictividad que ha caracterizado al puerto de Montevideo y que ha causado pérdidas millonarias para el país, “lo paga el transportista, el operador, quien exporta, quien importa, y se pierde tiempo, negocios, mercados y confiabilidad. Y finalmente lo termina pagando el país entero”.

Ya son 50 días afectados por paralizaciones en diferentes áreas del puerto. “Para un país pequeño y alejado de los grandes mercados, la logística no es un tema accesorio de la competitividad, es parte sustancial”.

ENERGÍA.

En cuanto a la energía Loureiro dijo que Uruguay hizo una transformación extraordinaria en su matriz eléctrica.

“Tenemos una matriz limpia y renovable, ahora tenemos que convertir esa fortaleza energética en una ventaja competitiva, porque cuando miramos las comparaciones regionales de tarifas realizadas por el Ministerio de Industria encontramos diferencias importantes para distintos tipos de consumidores empresariales frente a Argentina, Brasil y Chile” mientras que Paraguay “es un outlier, es decir que está fuera de los registros, y es muy bajo en cualquiera de los ámbitos que nos comparemos con ellos”.

COMBUSTIBLES.

En materia de combustibles, señaló que la “coyuntura internacional es extraordinariamente compleja”, en cuyo marco reconoció “la decisión del gobierno de amortiguar ese impacto”, dado que el precio de referencia de setiembre “hubiera llevado al gasoil de los actuales $ 58,68 a los $ 73,18 por litro”.

“El Poder Ejecutivo resolvió no trasladar ese aumento y es un esfuerzo significativo que corresponde valorar, pero una cosa es atender una coyuntura internacional excepcional y otra son nuestros problemas estructurales”.

En este punto “tengo que volver a plantear revisar el mecanismo por el cual el gasoil productivo financia el transporte colectivo de pasajeros. Hoy son $ 3 por cada litro de gasoil vendido destinado al Fideicomiso para la Movilidad Sostenible, que a valores representa un sobrecosto del 5%, pero si el petróleo baja ese porcentaje aumenta”.

El transporte debe ser accesible, “la discusión es cómo lo financiamos y si corresponde que ese costo recaiga sobre cada litro de gasoil utilizado para producir, transportar y exportar”.

REDUCCIÓN DE LA JORNADA LABORAL.

Ante las iniciativas de reducir la jornada laboral, algo que se está dando en varios países del mundo y también se plantea en Uruguay, el presidente de la CCE dijo que es un tema que “debe analizarse” porque “el mundo del trabajo, la tecnología, la forma de organización cambia, pero desde la Confederación hemos planteado algo muy sencillo: no es el momento ni existe una solución única para todos los sectores”.

“No es lo mismo una empresa se software que un tambo, no es lo mismo un comercio que una fábrica, no es lo mismo una ofician que una empresa que trabaja las 24 horas los 365 días de año”, continuó.

Por eso “debe analizarse de forma profesional revisando lo que se ha hecho en otros países, pero teniendo presente las diferencias estructurales”. “Las finanzas públicas y privadas no soportan un cambio de esta naturaleza. Alguien va a tener que pagar ese cambio y en este momento en el país no están dadas las condiciones”, finalizó.   

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