La recomendación para los productores es anticiparse. El manejo de los suelos será fundamental para aprovechar el agua y reducir los riesgos de erosión y anegamiento.
Asunción, Paraguay | Todo El Campo | Mientras en la región crece la preocupación por la llegada de El Niños que algunos han apodado como “Súper Niño”, especialistas llaman a mirar el fenómeno con mayor perspectiva y evitar conclusiones apresuradas.
El debate cobró fuerza luego de que, durante el Congreso de Aapresid en Argentina, el meteorólogo Leonardo De Benedictis cuestionara el uso del término “Súper Niño”.
Explicó que desde el punto de vista meteorológico los eventos se clasifican como débiles, moderados, fuertes o muy fuertes, por lo que la denominación “Súper Niño” responde más al impacto del lenguaje y del marketing que a una categoría científica.
También remarcó que el fenómeno no debe generar temor, sino planificación.
Para Paraguay, la lectura también puede ser positiva. El ingeniero agrónomo Edgar Mayeregger, especialista en gestión de riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), viene señalando en diferentes medios que un año Niño suele ofrecer mejores condiciones para la producción agrícola que un periodo de La Niña.
“Cuando tenemos un evento Niño, dependiendo de la intensidad, podemos tener incluso buenos rendimientos”, señaló Mayeregger, al explicar que el escenario proyectado para la campaña 2026/2027 podría ser más húmedo y, por lo tanto, más favorable que uno marcado por déficit hídrico.
Esta mirada coincide con sus declaraciones realizadas anteriormente, donde sostuvo que las estadísticas disponibles muestran que “en el año Niño normalmente suele ser un año relativamente bueno”. El especialista también explicó que esto no significa que toda lluvia sea beneficiosa: eventos extremos, excesos de humedad, inundaciones o precipitaciones concentradas en momentos críticos pueden generar pérdidas y complicaciones logísticas.
MÁS AGUA, MEJORES PERSPECTIVAS.
La diferencia adquiere especial relevancia después de varios ciclos en los que la falta de agua condicionó el desarrollo de los cultivos.
“Para cultivos extensivos como soja y maíz, un año niño puede traducirse en mejores condiciones para la implantación y el desarrollo de los cultivos, siempre que las precipitaciones tengan una distribución adecuada”, indicó el especialista.
Mayeregger ya había explicado que la campaña agrícola 2026/2027 podría enmarcarse en un ciclo productivo húmedo y que, aunque este escenario puede presentar desafíos, generalmente resulta más favorable que la falta de agua.
PREPARARSE PARA APROVECHAR LA OPORTUNIDAD
El desafío estará en encontrar el equilibrio. Mayeregger advirtió que El Niño puede generar precipitaciones muy intensas en periodos cortos, incluso con registros de hasta 200 milímetros en un solo día, además de temperaturas elevadas que pueden favorecer la aparición de plagas y enfermedades.
“La recomendación para los productores es anticiparse. El manejo de los suelos será fundamental para aprovechar el agua y reducir los riesgos de erosión y anegamiento. Entre las medidas señaladas por el MAG se encuentra evitar que el suelo permanezca desnudo y fortalecer prácticas como la siembra directa”.
El mensaje de fondo es que el posible “Súper Niño” no debería analizarse desde el temor, sino desde la planificación. Incluso el meteorólogo De Benedictis pidió al sector no dejarse llevar por titulares alarmistas y utilizar los pronósticos como herramientas para tomar decisiones con anticipación.
Para el agro paraguayo, después de años en los que el déficit hídrico representó una de las principales amenazas para los rendimientos, un escenario de El Niño podría convertirse en una oportunidad. La clave estará en contar con información actualizada, preparar los suelos y ajustar las decisiones productivas a la evolución real del clima.
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Artículo de Unión de Gremios de la Producción (UGP).

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