La propuesta es liderada por Australia, Brasil y Chile. Uruguay está más preocupado en reforzar sus controles sanitarios para mantener el prestigio exportador.

Montevideo | Todo El Campo | Se debate en el mundo la posibilidad de reducir el enfriamiento de la carne, lo que tendría beneficios ambientales y económicos. La propuesta es de pasar de -18°C a -15°C, cambiando el estándar internacional de conservación de carnes congeladas.

La iniciativa la lideran Australia, Brasil y Chile, pero desde Uruguay se observa con cautela la iniciativa de estos países. El sector de la carne nacional está más preocupado por reforzar controles sanitarios y sostener su prestigio exportador que por sumarse a un cambio que aún genera debate.

LA INICIATIVA.

La revisión es impulsada por la coalición internacional Move to -15°C (*), integrada por empresas y organizaciones vinculadas al sector de los alimentos congelados. Su objetivo es evaluar la posibilidad de elevar la temperatura estándar de conservación y transporte desde -18°C a -15°C, sin comprometer la seguridad alimentaria ni la calidad de los productos.

Sin embargo, ante la posibilidad de que temperaturas superiores a -18°C podrían ser propicias para aumentar la supervivencia de patógenos y reducir la vida útil de los alimentos, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitieron al comenzar el año una convocatoria para recopilar información científica sobre el efecto de las temperaturas de congelación en la inocuidad microbiológica de los alimentos congelados y su relación con la calidad (**).

Esta iniciativa surge a raíz de las discusiones impulsadas por Chile a través del Ministerio de Salud y el apoyo de Chile Carne (la asociación chilena de exportadores de carne de cerdo y pollo) durante la última reunión del Comité del Codex sobre Higiene de los Alimentos (CCFH), realizada en diciembre de 2025, en las que se propuso revisar los estándares internacionales de congelación y almacenamiento a -18 °C. (Nota de redacción: Codex es el Codex Alimentarius, un programa conjunto de la FAO y la OMS, su nombre proviene de latín libro o compendio -codex).

Al momento, la revisión de los estándares internacionales del Codex sobre congelación de alimentos se encuentra en una etapa de discusión técnica.

Algunos de los objetivos al elevar la temperatura de -18 a -15°C es reducir el consumo energético y las emisiones de la cadena de frío, manteniendo la inocuidad y calidad exigidas por el comercio internacional. Eso se sustenta en estudios técnicos, por ejemplo las investigaciones de Nomad Foods (importante empresa de alimentos congelados de Europa) y Campden BRI (centro de investigación y servicios técnicos con sede en el Reino Unido, especializado en la industria de alimentos y bebidas) que muestran que el cambio podría disminuir entre 10% y 11% el consumo energético de los congeladores, lo que sin duda es una buena noticia en cuanto a costos y a perspectiva ambiental. Todo -y esto también es muy importante- sin afectar textura, sabor ni valor nutricional.

Además, tendría un impacto ambiental menor desde la huella de CO₂ en transporte y almacenamiento.

En resumen, se espera que la medida genere menores costos energéticos, una logística más eficiente y el fortalecimiento de la competitividad de las carnes (en este caso chilenas, pero sería para todos los países que adopten el cambio) en mercados internacionales.

NOTAS.

(*) Movet o -15°C: El cambio a menos 15°C | Sostenibilidad de la cadena de frío

(**) Solicita datos sobre el impacto de las temperaturas bajo cero en la seguridad microbiológica de los alimentos

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