El año pasado, cuando se debatía el Presupuesto Nacional, el presidente del Inale, Ricardo de Izaguirre, advirtió sobre la falta de recursos del Instituto.

Montevideo | Todo El Campo | El artículo 346 de la Rendición de Cuentas que está en debate en la Cámara de Diputados del Parlamento causó preocupación en el sector trabajador del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) ya que implica que entienden representará un recorte de entre US$ 800.000 y US$ 1 millón por año. Por otro lado atiende un reclamo del sector productivo lechero que consideran de mayor necesidad fortalecer al Instituto Nacional de la Leche (Inale).

Según el artículo 346, a partir del 1º de enero de 2027, el 50% de las exportaciones de productos lácteos se destinará al Inale y el restante 50% al LATU, para bonificaciones destinadas al sector; además agrega que se derogue la tasa que actualmente cobra el Banco de la República Oriental del Uruguay y vierte al LATU.

LA POSICIÓN DE AFUL: “NO ES UN HECHO AISLADO”.

La Asociación de Funcionarios del LATU (AFUL) entiende que el Inale debe ser financiado correctamente, pero sin que por eso se perjudique al LATU

“La industria láctea seguirá pagando exactamente lo mismo. Lo que cambia es el destino de esos recursos: se estima que entre 800.000 y un millón de dólares por año dejarían de ingresar al LATU”, subraya AFUL.

La reducción de lo que aporta el rubro lechero al LATU “no es un hecho aislado” sino un eslabón más de una serie de medidas que comenzaron en 2020 y que significan la pérdida de unos US$ 12 millones en su presupuesto, sostienen los funcionarios.

Primero fue “el tributo sobre las exportaciones se redujo primero de 3 a 2,5 por mil y posteriormente a 2 por mil”; luego “la tasa por el control de alimentos importados bajó del 1,5 % al 0,5 %”; y “ahora se propone reasignar la mitad de lo recaudado por las exportaciones lácteas”.

Son ingresos que financian “directamente la actividad del Laboratorio”, lo que significa o puede significar menor capacidad para renovar equipamiento e infraestructura, sobrecarga de los equipos de trabajo, menores posibilidades de ingreso, capacitación y desarrollo profesional, entre otras consecuencias.

UN RECLAMO DE LOS PRODUCTORES.

Desde el sector productivo de leche se había reclamado al gobierno una medida como la que ahora se toma. En noviembre de 2025, durante el debate del presupuesto, una delegación de productores representantes de diferentes gremiales lecheras visitó la Comisión de Presupuesto del Senado donde expresaron la necesidad de financiar al Inale y platearon que eso se podría hacer sin crear ningún impuesto sino redirigiendo el dinero que el sector pone por sus exportaciones.

En aquella oportunidad, el productor y dirigente de la Agremiación de Tamberos de Canelones (ATC), Justino Zavala, explicó: “Nuestro planteo es muy claro y muy sencillo. El sector lechero aporta el 2,5 por mil de las exportaciones al LATU. Hoy el LATU no cumple ninguna función, o apenas alguna muy menor en relación al sector lechero. Planteamos que esos fondos se redirijan al Inale. Por lo tanto, no estamos planteando ningún aumento referido a Rentas Generales”.

En aquel momento, el presidente del Inale, Ricardo de Izaguirre, advirtió sobre la falta de recursos del Instituto y la importancia de contar con financiación; también acusó al Presupuesto de no atender sus necesidades mínimas, lo que fue recibido como una adversidad por parte de los productores.

La Rendición de Cuentas que ahora se debate en el Parlamento corrige la falta de financiación del Inale y pone en el instituto referencia del sector lácteo dinero para su mejor funcionamiento.

Que el LATU cumple con un papel importante en materia de investigación no está en duda ni se cuestiona, pero el lácteo es uno de los principales rubros de exportación, lo que debería ser argumento suficiente para contar con un Instituto fuerte y que tenga capacidad de accionar.

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