Informe de mercado del lunes 17 de agosto.

Dufour Commodities | Soriano | Todo El Campo | El mercado uruguayo de granos forrajeros atraviesa hoy un momento de bisagra, en el que conviven dos lecturas casi opuestas de lo que va a pasar con el precio. Quien tiene maíz, trigo o cebada forrajera para vender mira para atrás y analiza la zafra 2025/26 que está terminando (si bien aún quedan chacras de maíz de segunda por levantar), y la demanda de los corrales, tambos y granjas avícolas que no para de crecer, y concluye que los precios tienen más para subir que para bajar. Quien tiene que comprar ese grano, principalmente maíz, mira hacia adelante, a la siembra 2026/27 que se anuncia récord, y apuesta a que en pocos meses va a poder comprar más barato. Los dos puntos de vista parten de datos reales; lo que cambia es desde donde se mira el mercado y la necesidad de comprar o vender en un momento determinado.

Miremos para atrás, en pocos años el consumo de maíz de la ganadería vacuna uruguaya pasó de 200.000 a cerca de 1.000.000 de toneladas anuales, empujado por la intensificación del engorde a corral. A eso se suman la industria lechera y la avícola, que consumen alrededor de 500.000 toneladas cada una, lo que deja una demanda total en el eje de los 2 millones de toneladas frente a una producción 2025/26 bastante mermada por motivos ya conocidos. Ese desbalance se traduce en maíz que hay que importar, de Argentina y Paraguay, para suplir el faltante de la producción nacional: hasta ahora llevamos importadas el triple de toneladas que en igual período de 2025, con valores ya de por si encarecidos por la escasez de camiones tanto en Argentina como en Paraguay. Sin lugar a dudas, tanto este factor como la sinergia que se da entre chacra (granos forrajeros), corrales y demanda firme en general le dan un sostén más que importante a los precios. Para el tenedor de grano, mientras haya que importar, el precio a nivel local no puede caer mucho por debajo de ese costo de importación, y mientras la ganadería siga con esta firmeza no ve motivos para que la demanda afloje ni para vender antes de que el mercado convalide mejores precios, siempre y cuando se pueda permitir esperar, claro está. De hecho, a comienzos de este mismo año ya se vio ese comportamiento: vendedores pidiendo hasta US$ 240/250 por tonelada mientras el mercado apenas convalidaba US$ 215-220, una brecha que refleja justamente esa expectativa de que conviene esperar.

Ahora, la segunda parte de la foto es que los operadores de semillas ya proyectan un piso de 300.000 hectáreas de maíz para 2026/27, con intención de adelantar la siembra a fines de agosto, traccionada en primer lugar por la demanda firme que mencionábamos antes y, por otro lado, por la expectativa de un año Niño que históricamente favorece las lluvias para el maíz de primera. Lo que se quiere decir con esto está claro, el nivel de precios actual se sostiene por una demanda muy firme, pero también porque la producción nacional no alcanza y hay que importar, y ese sostén dura solo mientras esa necesidad de importar se mantenga.

A todo esto, además, se le suma un comodín, la calidad de la cosecha de la zafra de invierno en transcurso y el potencial derive, más que nada de trigo y cebada, al circuito forrajero (sumado al hecho además que en proporción, el área de cultivos destinados directamente a forraje viene creciendo estos últimos años), donde compite o complementa de cierta forma al maíz en la formulación de las dietas.

En la zafra anterior ese rechazo fue bajo, sobre todo en cebada, lo que dejó relativamente poco volumen forrajero disponible. Todos los años son distintos, pero si la cosecha de trigo y cebada tiene problemas de calidad, una porción mayor de esos granos se volcaría al mercado forrajero a precios por verse, aumentando la oferta de sustitutos disponibles para los corrales y tambos, justo en el tramo en que el maíz nuevo todavía no está disponible.

La competencia por los granos es una excelente noticia para el productor agropecuario, una demanda en el mercado interno tan fuerte por granos forrajeros, sin lugar a dudas le pone un nivel alto de exigencia al negocio exportador para hacerse del producto, por ejemplo, en trigo.

En definitiva, al final del día la conclusión que sacamos es que siempre el mercado se acomoda, es oferta y demanda.

GANADERÍA.

Sin lugar a dudas el rubro ganadero pasa por un excelente momento, nadie se imaginó los precios actuales; semana a semana nos sorprendemos con alguna suba, tanto en el ganado gordo como en la reposición.

La primavera ya está en la puerta, no hay fríos anunciados, solo faltan unos días de sol para que realmente se establezca, lo que sin dudas va a retraer la oferta de ganados de reposición en busca de meterle más kilos.  Hoy están muy demandadas todas las categorías de ganado para el campo, tratando de hacerse de ganados que salen del invierno con pocos kilos, así como de ganados preñados próximos a parir. La oferta por otro lado es poca y con pretensiones de precios.

Ganado gordo con entradas cortas y valores récord que no dejan de subir, se avizora una primavera muy prometedora en lo que a producción de forraje se refiere por lo que los ganados de campo se irán aprontando rápido, aunque no creemos que haya una gran oferta.

MERCADOS.

Los mercados de granos se encuentran bastante convulsionados con subidas y bajadas semana tras semana, por eso los precios fluctúan entre valores que muchas veces sorprenden y no corresponden a los argumentos existentes para dichas determinaciones.

TRIGO. En el caso del trigo, por ahora se encuentra distante de los precios a que aspiran los productores, a pesar de que las proyecciones de cosecha del hemisferio norte muestran grandes pérdidas por las sequias en Europa y algo en EE.UU., también los problemas de tráfico marítimo en el mar Negro principal vía para la salida de los granos de Rusia y Ucrania.

CEBADA. El caso de la cebada es diferente, pues su referencia es el 100% del precio trigo diciembre Chicago, el cual ha dado opciones de cierres en los casi 270 dólares por tonelada y se mantiene en el eje de los 240/250 dólares.

COLZA/CARINATA. Por ahora vienen siendo los cultivos que mejor desempeño han tenido en cuanto a precios, en colza se llegaron a valores sobre 565 dólares y en carinata por encima de los 605 dólares, estuvieron un par de semanas por debajo pero ahora están volviendo esos valores.

SOJA 27. En cuanto a soja futuro, las fijaciones que se han realizado son mayoritariamente por rentas, hoy por hoy las primas que se usan están por encima de lo que gustaría a los vendedores, por lo tanto, la decisión es la de esperar a que mejoren.

En la región, Argentina aumentara en el eje de 3% su área de siembra, y en Brasil por primera vez en años el área estimada de siembra aumentara mínimamente, de todas formas se espera otra cosecha récord por encima de los 180 millones de toneladas, aquí tener en cuenta que el agua que se pronostica para los cerrados (estados de mayor productividad sojera) es inferior a la normal y por contra para los estados del sur se pronostica agua en exceso, hay que esperar que termina pasando con estas proyecciones.      

INSUMOS.

FERTILIZANTES. Los valores de los fertilizantes de invierno nos tuvieron expectantes debido a las alteraciones de precios sufridas por el conflicto (aún inconcluso) entre Estados Unidos e Irán y el cierre del canal de Ormuz. El nutriente más afectado fue el nitrógeno, el cual pasó de comercializarse en el entorno de los US$ 470/tonelada (urea azufrada a cosecha de invierno) llegando a aumentar casi un 100% en su punto más alto. Luego del pico vino una baja abrupta en cuestión de 30 días haciendo que el valor se ubicara en los US$ 550/tonelada aproximadamente. Actualmente se encuentra estabilizado rondando los US$ 560/tonelada. Sobre los demás nutrientes, el que destaca es el fósforo que sigue con valores altos desde hace bastante tiempo ya y no se esperan bajas para zafra de verano que se aproxima, sino más bien lo contrario. A modo de referencia, la tonelada de 18-46 a cosecha de verano se ubica en sobre los US$ 970/tonelada.

AGROQUÍMICOS. Los agroquímicos están estables hace un buen tiempo. El conflicto entre Estados Unidos e Irán generó un aumento del precio del petróleo, que sumado al cierre del estrecho de Ormuz, hizo que el precio de los fletes subiera bastante. Afectando más que nada a los productos de bajo costo como pueden ser el glifosato, amina, paraquat, diquat, etc. Esto hizo que hubiese una suba en el precio de estos productos del entorno del 10% al 20% (dependiendo el producto). En la actualidad los precios volvieron a estar estables y no se esperan grandes variaciones respecto a lo que fueron los precios del verano anterior.

SEMILLAS. Este es el rubro donde podemos encontrar las variaciones más significativas pensando en las siembras de verano. El precio de la semilla de maíz se mantuvo prácticamente igual a la zafra anterior. En los casos que hubo alguna variación fue mínima y en general a la baja. Donde sí vamos a tener variaciones de precios es en la semilla de soja. Si bien a la fecha de redactar este informe no se conocen los valores, los proveedores coinciden en que el precio va a ser entre 10% y 15% mayor que la zafra anterior. Este aumento se vería argumentado por la mala zafra de soja que hubo, principalmente en la zona núcleo, lo que haría suponer que el uso propio de esta semilla debería ser menor a un año normal. Esto generaría un aumento de la demanda, otro factor que posibilita el aumento del precio de la semilla de soja.

 —

Equipo comercial de Dufour Commodities.

Pin It on Pinterest

Compartir

Comparte este contenido en tus redes sociales!