Ing. Bianchi: “Qué puede aportar realmente la genética de pelo dentro de una visión sistémica de la producción ovina y a la luz de la evidencia científica actualmente disponible”.
Foto de Pablo Blanc (El Telégrafo de Paysandú).
Ing. Agr. Dr. Gianni Bianchi Olascoaga | Todo El Campo | Con motivo de las LIII Jornadas Uruguayas de Buiatría fui invitado a analizar el potencial aporte de las razas ovinas de pelo a la producción nacional. Para ello se revisaron más de 150 trabajos experimentales, principalmente de Estados Unidos, Sudáfrica, Brasil y México, donde se comparó el desempeño de distintas razas deslanadas entre sí y frente a razas laneras, tanto en pureza como en cruzamientos. Los interesados en profundizar sobre este tema, pueden consultar las Memorias de las Jornadas.[1]
La caída del valor de las lanas medias y gruesas, sumada al aumento de los costos de esquila, volvió inevitable la discusión sobre el posible rol de las razas deslanadas en los sistemas ovinos uruguayos. Sin embargo, buena parte del debate local se ha desarrollado con escasa información comparativa generada bajo condiciones templadas y, muchas veces, sin discutir previamente qué atributos productivos deberían priorizarse ni frente a qué biotipos deberían realizarse las comparaciones.
Ese punto no es menor. Porque comparar razas de pelo contra el promedio nacional no necesariamente permite dimensionar su verdadero aporte potencial. La discusión relevante debería centrarse en cómo se comportan frente a las razas maternales y carniceras especializadas que ya han demostrado altos niveles de productividad en sistemas intensivos de producción de carne ovina.
La evidencia internacional muestra que las razas deslanadas pueden aportar ventajas en determinados ambientes y sistemas productivos. Pero también confirma que no todas las razas de pelo son iguales, que muchas de sus supuestas ventajas dependen fuertemente del ambiente donde fueron desarrolladas y que sustituir lana por pelo no resuelve por sí solo los problemas estructurales del rubro ovino.
El objetivo de este artículo es discutir qué puede aportar realmente la genética de pelo dentro de una visión sistémica de la producción ovina y a la luz de la evidencia científica actualmente disponible.
EL PROBLEMA DEL RUBRO OVINO URUGUAYO NO SE RESUELVE CON RAZAS DE PELO.
El problema actual del rubro es bastante más profundo que sustituir lana por pelo.
La caída del stock y el estancamiento productivo responden a múltiples factores: baja adopción tecnológica, deficiencias nutricionales, problemas reproductivos y sistemas poco especializados. A eso se suma una estructura genética históricamente dominada por esquemas doble propósito que muchas veces no responden a las exigencias actuales de los mercados de carne ovina.
Las razas deslanadas pueden aportar ventajas en determinados sistemas. Pero confundir una herramienta con una estrategia ha sido uno de los grandes errores históricos del rubro.
El Cuadro 1 no describe la realidad promedio del país. Muestra hasta dónde podría crecer la producción ovina si genética, reproducción, nutrición e intensificación trabajaran de manera integrada dentro de sistemas técnicamente sólidos.

El “impuesto” de la reposición
En sistemas de baja señalada, una elevada proporción de la producción de corderos se destina simplemente a mantener el stock. A medida que aumenta la cantidad de corderos logrados por oveja, el peso relativo de la reposición disminuye y una mayor proporción del incremento reproductivo se transforma directamente en excedente comercial.
Por eso, el verdadero salto económico ocurre cuando la señalada supera el 100%.
Tecnologías de proceso: alto impacto y bajo costo
La incorporación de tecnologías de proceso genera mejoras importantes sobre sistemas tradicionales con bajo requerimiento de capital e infraestructura. Son herramientas ampliamente validadas en Uruguay y representan una de las etapas más eficientes en términos de retorno sobre la inversión.
La importancia de intervenir temprano
La incorporación focalizada de tecnologías de insumo en momentos estratégicos del ciclo reproductivo y de crecimiento permite estabilizar el desempeño pre-destete y aumentar significativamente la eficiencia del sistema. La inversión nutricional temprana mejora la uniformidad, el potencial de crecimiento y la eficiencia de conversión, resultando más eficiente que intentar recuperar corderos retrasados después del destete.
La genética define el techo tecnológico
La elección de razas maternales especializadas constituye un componente central de los sistemas intensificados de producción de carne ovina. Sin una base genética capaz de generar altos niveles reproductivos, el potencial de respuesta de los sistemas forrajeros de alta calidad queda severamente limitado por falta de corderos.
La genética no solo mejora la eficiencia reproductiva. Define el techo productivo del sistema.
El rol estratégico del área mejorada
La incorporación de praderas y verdeos permite maximizar la respuesta de la genética y de la carga animal, incrementando significativamente la producción de carne por unidad de superficie.
El corral como “segundo piso” del campo
La principal contribución del corral no es únicamente mejorar el rendimiento final de los corderos, sino liberar superficie durante períodos críticos y aumentar funcionalmente la capacidad productiva del sistema. El encierre final transforma al corral en una herramienta de escala e intensificación.
En resumen, la sola aplicación de tecnologías de proceso e insumo permite mejorar significativamente los indicadores reproductivos y productivos. Pero el primer gran salto ocurre cuando se cambia la estructura racial y se avanza hacia sistemas especializados.
La idea de que “todas las razas aportan lo suyo” ha sido una de las principales causas del atraso histórico de la producción ovina nacional.
Con frecuencia se busca afuera lo que ya existe dentro del país. Uruguay dispone desde hace años de genética maternal y carnicera de muy alto nivel que sigue estando subutilizada.
¿QUÉ MUESTRA LA INVESTIGACIÓN EN RAZAS DE PELO?
En el Cuadro 2 se resumen las principales características de los trabajos revisados que evaluaron razas de pelo.
Cuadro 2. Preponderancia expresada en porcentaje de diferentes características de los trabajos revisados que evaluaron el desempeño de razas de pelo.

La investigación sobre razas deslanadas se concentra principalmente en países donde estas razas tienen un peso importante dentro del stock ovino.
En Brasil predomina Santa Inês. En Estados Unidos, Katahdin (aunque también hay Barbados Blackbelly y Saint Croix). En Sudáfrica, Dorper. En México se expandió ampliamente Pelibuey.
Aunque existen numerosas razas de pelo, la mayor parte de la información científica se concentra en seis: Dorper, Katahdin, Santa Inês, Pelibuey, Saint Croix y Barbados Blackbelly.
Otro aspecto importante es cómo fueron realizados muchos de esos trabajos. Una proporción importante utilizó pocos animales y, en numerosos casos, un solo carnero por raza. Eso implica que muchos experimentos representan más al reproductor utilizado que a la raza en sí.
Aun así, cuando decenas de trabajos independientes muestran tendencias similares, ciertas conclusiones empiezan a repetirse.
¿QUÉ DICE LA EVIDENCIA SOBRE LAS RAZAS DE PELO?
La discusión sobre razas de pelo suele estar cargada de simplificaciones y afirmaciones generales difíciles de sostener cuando se revisa la evidencia comparativa.
El Cuadro 3 resume algunas de las aseveraciones más frecuentes y el respaldo disponible de la literatura científica.
Cuadro 3. Afirmaciones frecuentes sobre razas ovinas de pelo y evidencia científica disponible.

No todas ciclan todo el año. No todas son altamente prolíficas. No todas son resistentes a parásitos. Y no todas producen más carne.
La adaptación depende del origen de cada raza y del ambiente donde fue desarrollada.
Muchas de las conclusiones que se repiten en Uruguay provienen de ambientes tropicales o subtropicales muy diferentes a nuestros sistemas pastoriles templados. Y eso importa. Mucho.
La Figura 1 muestra las características fenotípicas de las razas sobre las que existe mayor información experimental.

Figura 1. Características fenotípicas de razas caribeñas (Barbados Blackbelly, Saint Croix y Pelibuey), brasileras (Santa Inês y Morada Nova), Katahdin y Dorper.
Fuente: Bianchi (2026), a partir de fotos de: ganado.mx, ovicapri.compraven., centro agropecuario el remanso, Manuel Chagas Jacinto, José de Lucas Tron.
En el Cuadro 4 se presentan comparativamente diferentes atributos en razas de pelo y laneras, señalando su contexto productivo óptimo.
Razas caribeñas
Barbados Blackbelly, Saint Croix y Pelibuey se destacan por su adaptación, prolificidad y resistencia a parásitos. Son extremadamente eficientes para sobrevivir y reproducirse en ambientes restrictivos. Pero cuando el objetivo es maximizar producción de carne, sus limitaciones aparecen rápidamente. Son animales más livianos, de menor velocidad de crecimiento y menor potencial carnicero que otras razas especializadas.
Razas brasileñas
Santa Inês y Morada Nova presentan buena adaptación al calor y adecuada capacidad reproductiva.
Morada Nova se caracteriza por mayor rusticidad, menor tamaño y buena resistencia a parásitos. Santa Inês, en cambio, muestra mayor tamaño corporal y mejor potencial de crecimiento.
Sin embargo, dentro de Santa Inês existe una variabilidad fenotípica y genética muy importante, asociada a distintos procesos de selección e introgresión con razas carniceras. Eso ayuda a explicar la inconsistencia observada entre sistemas.
Katahdin
Katahdin aparece hoy como la raza de pelo más equilibrada.
Presenta buena capacidad de muda, adecuada habilidad materna, correcto desempeño reproductivo y buena producción de carne. Su maduración más tardía permite obtener canales más pesadas y magras. Además, suele mostrar mejor resistencia a parásitos que Dorper.
No tiene extremos, pero tampoco grandes debilidades.

Dorper
Dorper se destaca principalmente por su producción de carne. Tiene crecimiento rápido, buena conformación y maduración temprana.
Produce mucho, pero exige más.
Su resistencia a parásitos suele ser menor que la observada en otras razas de pelo y la muda no es completa ni uniforme. En determinados sistemas y ambientes una proporción importante de animales requiere esquila. Su adaptación parece depender más de una estrategia nutricional que de una verdadera rusticidad fisiológica.
EL MITO DE QUE «TODO PELO ES MEJOR».
Uno de los errores más frecuentes es asumir que cualquier raza de pelo necesariamente supera a las razas laneras. La evidencia no respalda esa idea.
Las razas maternales de lana como Highlander y Border Leicester continúan mostrando niveles reproductivos extremadamente competitivos, elevada habilidad materna y muy buena producción de corderos.
Por su parte, razas carniceras de lana corta como Texel, Suffolk, Hampshire, Southdown, Île de France o Poll Dorset mantienen una enorme capacidad de producción de carne.
Las razas deslanadas no son biológicamente iguales. Existen diferencias importantes en reproducción, adaptación, resistencia a parásitos, velocidad de crecimiento, calidad de canal y requerimientos nutricionales. El problema es que con frecuencia se habla de “las razas de pelo” como si fueran una sola cosa.
Es necesario romper el mito de que “todo pelo es mejor”.
No existe una raza superior en todos los atributos. Existen combinaciones diferentes de adaptación, reproducción, rusticidad y producción.
Elegir una raza sin entender esos equilibrios es simplificar un problema complejo.
¿QUÉ HA PASADO CON DORPER Y SANTA INÉS EN URUGUAY?
Dorper y Santa Inês han sido promovidas en Uruguay principalmente por atributos asociados a la ausencia o reducción de lana, rusticidad y adaptación.
Sin embargo, la evidencia disponible no muestra ventajas claras y consistentes frente a razas laneras especializadas ya adaptadas al país.
En sistemas templados, Dorper no ha demostrado superioridad productiva sostenida frente a razas carniceras de lana corta. Además, pueden aparecer problemas de sobreengrasamiento, menor resistencia sanitaria y dificultades de muda.
Santa Inês tampoco presenta evidencia concluyente de superioridad en prolificidad, características maternas o calidad de canal frente a razas maternales especializadas como Highlander o Border Leicester.
A eso se suma la enorme variabilidad genética y fenotípica existente dentro de la raza.
El punto central es que no se está incorporando un solo carácter. Cambiar una raza no es simplemente eliminar la esquila.
Implica modificar simultáneamente reproducción, adaptación, sanidad, velocidad de crecimiento, requerimientos nutricionales y tipo de canal.
Por eso la discusión debería centrarse en evaluaciones comparativas rigurosas bajo condiciones locales y no en atributos aislados o modas comerciales.
¿QUÉ COSAS CONVIENE RECORDAR CUANDO SE ANALIZAN LAS RAZAS DE PELO?
En la Figura 2 se presenta un resumen de lo analizado con el tema razas de pelo y cuáles son las principales implicancias productivas.

Figura 2. Principios e implicancias productivas en razas de pelo.
Fuente: Bianchi, (2026).
CONSIDERACIONES FINALES.
La prioridad para el rubro ovino nacional debería ser revertir la caída del stock mediante la adopción del paquete tecnológico ya disponible en el país.
Eso implica avanzar hacia sistemas más especializados, con genética maternal y carnicera adaptada, mejoras reproductivas, alimentación de mayor calidad e intensificación ordenada.
El doble propósito tradicional difícilmente permita alcanzar niveles competitivos de producción de carne.
Las razas de pelo pueden tener un lugar en sistemas específicos, particularmente donde existan dificultades para valorizar lanas medias o gruesas. Pero su incorporación debería basarse en evidencia comparativa seria, obtenida bajo condiciones locales y con diseños experimentales robustos.
De lo contrario, es menos dañino no hacer nada.
Entre las alternativas disponibles, Katahdin aparece hoy como la raza de pelo más equilibrada para ser evaluada bajo condiciones templadas como las de Uruguay.
La discusión relevante no es si una oveja tiene pelo o lana, sino cuántos kilos de cordero produce eficientemente por año dentro del sistema productivo en el que se desarrolla
[1] Bianchi, G. 2026.Razas ovinas de pelo para la producción de carne en Uruguay: mitos, ventajas y limitaciones. En:LIII Jornadas Uruguayas de Buiatría. 4 y 5 de junio de 2026. Paysandú. Uruguay. pp:68-83.
Ing. Agr. Dr. Gianni Bianchi Olascoaga correo electrónico: 2tanos@gmail.com

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