El investigador explicó que el abordaje integrado implica combinar distintas herramientas: control químico, monitoreo de resistencia, mantenimiento de infraestructura crítica y aspectos vinculados a la genética
Salto | Todo El Campo | El investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina, Dr. Santiago Nava, participó del Simposio Internacional de Garrapata realizado en Salto, donde planteó la necesidad de avanzar hacia estrategias de control integradas, adaptadas a la realidad de cada establecimiento y sustentadas en evidencia técnica.
La actividad se desarrolló en ocasión del 109.º Congreso Anual de Federación Rural y reunió a especialistas de Uruguay, Argentina y Brasil para abordar distintos aspectos vinculados a la problemática de Rhipicephalus microplus, su impacto productivo, la resistencia a los garrapaticidas y las herramientas disponibles para su control.
Durante su exposición sobre “Control integrado de la Garrapata”, Nava sostuvo que actualmente “no existen soluciones de aplicación universal”, y que cada estrategia debe ajustarse “al contexto epidemiológico de cada establecimiento ganadero”.
El investigador explicó que el abordaje integrado implica combinar distintas herramientas: control químico, monitoreo de resistencia, mantenimiento de infraestructura crítica —como bañaderos y alambrados— y también aspectos vinculados a la genética bovina.
“No son herramientas excluyentes, sino complementarias”, señaló.
Uno de los puntos centrales de su presentación fue el escenario actual de resistencia a los garrapaticidas. Según indicó, hoy la presencia de resistencia “es casi ubicua” en muchos establecimientos de la región.
En ese contexto, remarcó la importancia de preservar la susceptibilidad de las poblaciones de garrapatas a los grupos químicos disponibles.
“Ya no aparecen nuevas drogas con la frecuencia de años atrás. Entonces, las moléculas que todavía tienen una prestación aceptable deben mantenerse dentro del sistema”, explicó.
Para ello, destacó la necesidad de alternar grupos químicos y evitar aplicaciones sucesivas con la misma molécula, como forma de conservar “bolsones de susceptibilidad”.
Nava insistió además en que las decisiones sanitarias deben tomarse sobre bases técnicas y no únicamente comerciales.
“A la hora de elegir los acaricidas que se van a utilizar en un plan sanitario, los grupos químicos deben seleccionarse por criterios de susceptibilidad y no por criterios comerciales”, afirmó.
El especialista subrayó la importancia de realizar pruebas de laboratorio, monitoreos de campo y evaluaciones permanentes de eficacia para ajustar las estrategias de control.
En ese sentido, planteó que la lucha contra la garrapata debe entenderse como una “tecnología de procesos” y no solamente como la compra de un producto.
“No es ir, comprar un acaricida, aplicarlo y terminar. El monitoreo y la evaluación deben formar parte del proceso”, expresó.
Durante la entrevista también hizo referencia a las similitudes epidemiológicas entre Uruguay, el noreste argentino y el sur de Brasil, destacando que los investigadores de la región observan “muchos patrones comunes”.
Finalmente, Nava remarcó el rol clave del veterinario de libre ejercicio en el diseño y seguimiento de las estrategias sanitarias.
“El productor debe tomar esto como una problemática ultra seria y que demanda asesoramiento profundo y constante”, indicó.
Asimismo, sostuvo que el costo del asesoramiento profesional es significativamente menor que las pérdidas económicas derivadas de decisiones incorrectas o tratamientos ineficaces.
“La inversión en asesoramiento veterinario es mínima comparada con las pérdidas que genera un mal manejo”, concluyó. (MGAP).

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