La rápida expansión de drones utilizados para aplicaciones agrícolas incrementa los desafíos vinculados a la seguridad operacional en el espacio aéreo.

Montevideo | Todo El Campo | Las principales entidades de aviación agrícola de la región, entre las que se encuentra la Asociación Nacional de Empresas Privadas Aeroagrícolas (Anepa) de Uruguay, expresaron “preocupación por el crecimiento acelerado de los drones pulverizadores” (también conocidos como vehículos aéreos no tripulados: VANT agrícolas), y reclamaron “marcos regulatorios claros, modernos, integrales y efectivamente aplicables que permitan una operación segura, profesional y responsable”.

Además de Anepa, se expresaron en ese sentido la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FearcA), el Sindicato Nacional de Empresas de Aviación Agrícola (Sindag) de Brasil, la Federación Mexicana de la Industria Aeroagrícola, la Asociación de Aviación Agrícola de Paraguay, la National Agricultural Aviation Association (NAAA) de Estados Unidos y la Asociación Canadiense de Aplicadores Aéreos (CAAA).

El objetivo buscado por las entidades mencionadas es “contribuir al fortalecimiento de la seguridad operacional, la responsabilidad profesional, la trazabilidad de las aplicaciones y la convivencia ordenada entre aeronaves tripuladas y no tripuladas en el espacio aéreo rural” dijeron en un comunicado fechado el jueves 28.

Expresaron su reconocimiento al “valor, el potencial y las oportunidades que las nuevas tecnologías aportan al sector agropecuario, así como al desarrollo creciente de operadores profesionales de drones agrícolas en distintos países”.

Entienden que “la integración de estas tecnologías al sistema aeronáutico representa una evolución necesaria para el sector”, pero consideran “fundamental que dicho proceso se lleve adelante bajo criterios adecuados de seguridad operacional, trazabilidad, coordinación aérea y respeto por las distintas realidades regulatorias de cada país”.

UN DESAFÍO CRECIENTE PARA EL ESPACIO AÉREO RURAL.

Las entidades firmantes advierten también que “la rápida expansión de drones utilizados para aplicaciones agrícolas, en algunos casos operados sin la capacitación adecuada ni las habilitaciones correspondientes, incrementa los desafíos vinculados a la seguridad operacional en un espacio aéreo que ya presenta una elevada complejidad operativa”.

“La operación simultánea de aeronaves tripuladas y no tripuladas a baja altura requiere mecanismos efectivos de coordinación, identificación y control que permitan minimizar riesgos y favorecer una convivencia segura y eficiente entre las distintas tecnologías aplicadas al trabajo aéreo”, añaden.

En este sentido, remarcan que “las aeronaves agrícolas tripuladas desarrollan sus tareas a escasos metros del suelo y a altas velocidades, en condiciones dinámicas y de alta demanda operativa”, por lo que se deben exigir protocolos claros de coordinación y operación durante las aplicaciones aéreas.

“El crecimiento tecnológico y comercial de los VANT agrícolas debe estar acompañado por normas modernas, controles adecuados y criterios armonizados que permitan una integración segura, profesional y sustentable dentro del sistema aeronáutico”.

LLAMADO A LAS AUTORIDADES.

Finalmente, los firmantes instaron a las autoridades aeronáuticas y regulatorias de cada país a “avanzar en medidas que permitan fortalecer la integración ordenada y segura de estas tecnologías”, entre ellas, puntualizan:

• Fortalecer y actualizar los marcos regulatorios para la operación de drones pulverizadores.

• Promover sistemas de licencias, certificaciones y seguros adecuados para operadores.

• Implementar mecanismos de identificación y trazabilidad electrónica de drones.

• Establecer protocolos claros de coordinación en espacios aéreos de baja altitud.

• Intensificar controles sobre operaciones ilegales o irregulares, resguardando la seguridad operacional.

CAMPAS DE CONCIENTIZACIÓN.

Asimismo, en el tramo final del comunicado enfatizan en “la importancia de desarrollar campañas de concientización dirigidas a productores y operadores, con el objetivo de promover prácticas responsables, profesionalizar la actividad y fomentar contrataciones dentro de marcos formales y regulados”.

“Entendemos -dicen- que una integración tecnológica responsable requiere reglas claras, capacitación, coordinación institucional y una visión compartida entre todos los actores involucrados”.

Foto de portada de Anepa.

Pin It on Pinterest

Compartir

Comparte este contenido en tus redes sociales!