La guerra en Irán introdujo un nuevo factor de presión sobre los mercados internacionales, en cuanto se desarrolla en una región clave tanto para la producción de energía como para las rutas logísticas globales.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La consultora paraguaya MF Economía e Inversiones con sede en Asunción (Paraguay), divulgó un análisis sobre la suba de los fertilizantes que muestran un incremento de hasta el 26,2%, lo que impacta en la producción y los alimentos en todo el mundo.

En su último boletín fechado el lunes 13 de abril, MF Economía indica que, en base a datos del Banco Mundial (BM) los “fertilizantes suben y elevan el riesgo sobre la producción de alimentos”.

En el mundo hay una “alta volatilidad vinculada a factores geopolíticos y energéticos con un repute del 26,2% en los primeros meses de 2026”, dice el reporte al que accedió Todo El Campo.

El boletín también hace mención a la suba de combustibles debido al conflicto en Medio Oriente: “Proyecciones advierten que los precios podrían aumentar entre 60% y 80%”.

LOS FERTILIZANTES.

MF Economía elaboró una gráfica para exponer de forma clara el valor de los fertilizantes y su evolución en los meses de enero, febrero y marzo del año en curso.

El análisis influye fosfato diamónico (DAP) que pasó de US$ 619/ton en enero a US$ 658/ton en marzo; el cloruro de potasio de US$ 366 a US$ 380; super fosfato triple (TSP) de US$ 529 a US$ 558; y la urea fue la que tuvo el mayor salto, de US$ 415 a US$ 725.

La roca fosfórica se mantuvo sin cambios en US$ 152/ton.

“La evolución de estos precios se explica, en gran medida, por la estrecha relación entre los fertilizantes y los mercados energéticos. En particular, los fertilizantes nitrogenados, como la urea, dependen directamente del gas natural, por lo que cualquier alteración en la oferta o en los precios de la energía se traslada rápidamente a sus costos de producción. De acuerdo con el BM, los precios de los fertilizantes han mostrado incrementos relevantes en contextos de encarecimiento energético, consolidando este vínculo estructural”, puntualiza MF Economía en un artículo publicado en el diario asunceno ABC Color.

Por tanto, el conflicto en Irán introdujo “un nuevo factor de presión sobre los mercados internacionales”, en cuanto se desarrolla en una región “clave tanto para la producción de energía como para las rutas logísticas globales, en particular el estrecho de Ormuz”.

En estos días y por un tiempo que nadie se anima a precisar, el suministro energético, la producción de alimentos, el comercio, están inmersos en una gran incertidumbre. Analistas y observadores podrán hacer estimaciones y especulaciones, pero en la lógica de un conflicto como el que se está desarrollando, con actores de mentalidad peculiar -recordemos que Irán es una teocracia-, toda previsión o estimación sobre lo que pueda ocurrir carece de sustento real y no tiene fundamentos objetivos.

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