El informe muestra evidencia internacional de que el crédito bancario no solo financia nuevas inversiones, sino que también contribuye a aumentar la productividad al incorporar maquinaria y tecnología, al tiempo que fomenta la inclusión financiera y combate la informalidad y la pobreza.

Montevideo | Todo El Campo | El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) analizó la situación del sistema bancario privado del país, con la lupa sobre el crédito y los costos asociados, en un informe que demuestra tanto la relevancia y el impacto del crédito en la economía uruguaya como la baja rentabilidad en la intermediación financiera, lo que limita su desarrollo.

El documento es un aporte al debate público, fundamentado y con variedad de indicadores económico-financieros, que es fundamental para que Uruguay cuente con estudios profesionales en tiempo de análisis de propuestas que pueden incidir en el crédito y por lo tanto en el desarrollo económico.

Es un tema clave para el Uruguay por la necesidad de atender este problema y permitir que el crédito tenga posibilidades de expansión y de esa manera dar impulso a un fuerte crecimiento de la economía.

El trabajo de Ceres está focalizado en el sistema privado exclusivamente, dado que las características diferenciales de la banca estatal ameritan un estudio aparte.

El informe muestra evidencia internacional de que el crédito bancario no solo financia nuevas inversiones, sino que también contribuye a aumentar la productividad al incorporar maquinaria y tecnología, al tiempo que fomenta la inclusión financiera y combate la informalidad y la pobreza. Esto implica una importancia fundamental tanto para apuntalar crecimiento como para impactar en las condiciones sociales.

El estudio de Ceres señala que, pese a la elevada liquidez del sistema bancario uruguayo, el nivel de crédito es relativamente bajo.

El sistema bancario privado uruguayo tiene un spread de tasas de interés elevado en la comparación internacional, pero pese a eso, el margen de intermediación financiera es bajo, menor que el retorno de inversiones alternativas. Esto desincentiva el crédito, debido a altos costos de funcionamiento que se pueden clasificar en tres categorías: regulatorios, operativos e impositivos.

En términos regulatorios, hay requerimientos de capital por encima de los estándares internacionales.

El análisis de costos operativos revela que el sector bancario enfrenta erogaciones elevadas por empleado en comparación internacional, junto con indemnizaciones costosas.

A nivel impositivo, Uruguay es uno de los pocos países en el mundo donde los bancos deben hacer frente al impuesto al patrimonio y al impuesto a los activos bancarios (PCP), sumado a otros gravámenes, lo que incrementa de forma significativa los costos.

En cuanto al sistema bancario en sí, el informe destaca la elevada liquidez, la alta capitalización y la baja morosidad como puntos positivos. Sin embargo, el nivel de crédito ofrecido por el sistema bancario es considerado bajo con relación al nivel de desarrollo del país.

Ceres concluye que, para impulsar el desarrollo del crédito bancario en Uruguay, es imperativo abordar los desafíos relacionados con los altos costos de funcionamiento y la regulación. Reducir estos obstáculos permitiría a la intermediación financiera prosperar, lo que aumentaría los niveles de crédito y, a su vez, contribuiría al desarrollo económico del país.

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