El 89% de ésta, es decir 312 millones de toneladas, es dedicada al consumo para alimento animal y sólo el 6% corresponde a la alimentación humana.
Montevideo | Todo El Campo | Quizá no lo sepas, pero la soja es una de las legumbres más consumidas en el mundo. Está presente en aceites, cereales, dulces, salsas, carnes, galletas, pizzas y casi todos los alimentos procesados que existen. ¡Imagínate cuánta soja has consumido en tu vida sin saberlo!
Es una de las opciones alimenticias preferidas por los vegetarianos. Es por esto, que en el supermercado y en la televisión hemos vistos algunos productos similares a la leche o la carne a base de soja.
Pero lo cierto es que la soja no sólo es para veganos, es un alimento saludable que ha beneficiado a la población mundial desde hace más de 3.000 años, cuando fue descubierta por el emperador chino Sheng-Nung y quien tras el estudio de la legumbre encontró en ella infinitas propiedades alimenticias y medicinales.
Propiedades que con el paso del tiempo también se han aprovechado en la industria de los cosméticos, especialmente en productos para el cuidado de la piel como maquillaje, cremas, y cápsulas rejuvenecedoras, que al contener extractos de soja hidratan y actúan como antioxidante.
Sin embargo, hace miles de años, gracias a su función alimenticia, fue clave en la expansión de los países orientales; región que logró sobrevivir a una fuerte escasez de proteína cuando el emperador a quien todos llamaban “El divino granjero y el Rey de la Tierra”, decidió enseñar la práctica de la siembra y cosecha de la soja.
Gracias al inicio de esta práctica, la legumbre se expandió por la Tierra hasta llegar al suelo latinoamericano durante el siglo XIX, para ser cultivada por Brasil y Argentina. Países que tiempo más tarde posicionarían a América del Sur como la zona que concentra la mitad de la producción mundial de soja.
En la actualidad se le atribuye a Argentina el 21% de la producción mundial de la legumbre tras el crecimiento acelerado y responsable que ha tenido en los últimos 50 años. El país no solo ha sabido alimentar a la población, sino que ha reducido el nivel de desperdicio de la semilla de soja al aprovechar esta en el sector agropecuario y ganadero.
Gracias al trabajo de sojeros y empleados dedicados al cultivo de más de 3.000 variedades, el mundo hoy se beneficia con el consumo de 352 millones de toneladas de soja al año.
El 89% de ésta, es decir 312 millones de toneladas, es dedicada al consumo para alimento animal y sólo el 6% corresponde a la alimentación humana, el cual es destinado a la elaboración de harinas que intervienen en la producción de carnes, pescado y productos lácteos que tienen mayor demanda en los países asiáticos. Mientras que el otro 5% es dedicado a la siembra.
Y lo más interesante, estos gigantes de la soja no solo se posicionan en lo más alto de la producción, sino también en la exportación. En conjunto, la población de estos tres países solo consume el 40% de su producción, es decir 153 millones de toneladas. El otro 60% de la legumbre termina principalmente en lugares asiáticos como China, Tailandia y Vietnam, seguido del Reino Unido y España que importan el alimento para fortalecer su nutrición proteica.
A continuación, algunos alimentos y productos de belleza muy populares a base de soja que podrás encontrar en tu vida diaria: harina de soja, pizza, barra de cereales, tofu, margarina, base, crema facial, crema corporal, colágeno, pestañina.
En caso de constatarse la presencia de granos coloreados, el responsable de centros de acopio deberá informar al MGAP y comunicarse a la DGSA.
Montevideo | Todo El Campo | El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) exhortó a través de un breve comunicado a tener los debidos cuidados y evitar la contaminación de la cosecha de soja.
A través de la Dirección General de Servicios Agrícolas, desde el Departamento de Granos (DICA), se recordó que el productor es el responsable de mantener la inocuidad de la mercadería y evitar la contaminación de la cosecha con granos y/o pedazos de granos coloreados (curados) y malezas cuarentenarias. De esa manera, siguiendo las recomendaciones, la soja podrá viajar a China.
“La inocuidad de los alimentos es un derecho esencial de los consumidores locales y es una exigencia básica que Uruguay debe cumplir para comercializar sus productos en el mercado internacional”, publicó el MGAP.
También se difundió un recordatorio sobre las recomendaciones para que la soja pueda ser en viada a China sin problemas, donde se detallan las responsabilidades de los productores en la chacra, los transportistas en el traslado, los responsables de las instalaciones de acopio, los puntos de control y la terminal portuaria.
En caso de constatarse la presencia de granos coloreados, el responsable de centros de acopio deberá informar al MGAP y comunicarse a la DGSA a los teléfonos:
092.355.554 – Téc. Agr. Damián Ayrala (Zona Oeste y Centro).
092.355.551 – Ing. Agr. Carolina Köster (Zona Oeste y Centro).
La situación de la soja y el maíz es “catastrófica”, pero “lo que hay que hacer es mirar para adelante, así vivimos, así es el agro, de eso vivimos, hay que esperar que lleguen la buenas”.
Colonia | Todo El Campo | Juan Foderé de Fadisol dijo que la agropecuaria nacional enfrenta “un panorama muy complicado” y que el impacto de la seca en la soja recién se va a sentir en junio.
Tuvimos “una zafra espantosa porque no se puede decir otra cosa”, agregó, y comentó que en la zona donde se emplaza Fadisol (Ombúes de Lavalle, Colonia), “no sé qué área se podrá cosechar pero puede ser entre un 20% o 25% con rendimientos que seguramente no superan los 2.000 kilos en la zona tradicionalmente agrícola de nuestro país”.
“Hay otras zonas que no fueron tan afectadas como el noreste, Cerro Largo, Treinta y Tres, parte de Rocha, algo de Tacuarembó, pero en general va a ser una zafra espantosa. A nivel país no sé de qué volumen podemos hablar y no sé si llegamos a 500.00 o 600.000 toneladas”.
“HABRÁ QUE FINANCIAR MÁS”.
Agregó que en el presente “el impacto es incalculable, pero lo empezaríamos a sentir en junio que es cuando ingresaría el fuerte de la soja”, no obstante, “lo que hay que hacer es mirar para adelante, así vivimos, así es el agro, de eso vivimos, hay que esperar que lleguen la buenas”.
De todas formas, “vamos a buscar la vuelta, como siempre lo hemos hecho, habrá que financiar más”, planteó.
“Veníamos con poca financiación, eso muestra que el productor estaba bien, pero esa es la parte mala porque cuando uno se acostumbra a un mecanismo de poca financiación y mucho volumen de granos lo que pasa es que hay que financiar más. Lo que falta ahora es el grano, pero apostamos al cultivo de invierno”.
MAÍZ, OTRA CATÁSTROFE.
El maíz es otro cultivo “catastrófico”, enfatizó Foderé. “Veníamos con años espectaculares con maíz de segunda y es el más golpeado. Debe haber un 5% o 10% de chacras que se van a cosechar. Después el resto se picó, se está por picar o se va a enfardar”, resumió.
En Latinoamérica hay países en los que “unas políticas sensatas podrían impulsar la producción anual de cereales”.
Montevideo | Todo El Campo | “Políticas locas y cambio climático están perjudicando a la agricultura latinoamericana”, se titula un largo artículo de The Economist publicado el martes 4 de abril en el cual se analizan las consecuencias de la sequía en la región, que son más graves de lo que parece a simple vista. Además, se indica la responsabilidad de las malas políticas que llevan a cabo algunos países, como Argentina, que tiene la responsabilidad de ser un importante actor como proveedor de alimentos al mundo. Asimismo, el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, dijo que “la gran pregunta” es si “estamos a tiempo de salvar el planeta, o estamos corriendo detrás de lo que está pasando en el suelo”.
LA SEQUÍA EN LATINOAMÉRICA ES UN PROBLEMA PARA EL MUNDO.
El artículo no firmado comienza haciendo referencia a la invasión “miles de millones de insectos negros” que en el pasado mes de marzo “invadieron Buenos Aires”, lo que hizo explotar a las redes sociales con consultas de qué estaba pasando y qué eran aquellos animalitos. “Resultaron ser trips, insectos masticadores de hojas que escapan de la sequía argentina campo por jardines urbanos mejor regados. No representan una amenaza para las personas. Pero el clima extremo que provocó su éxodo sí lo hace”.
El articulista se refiere al “cambio climático” que “en toda América Latina está dificultando la producción de cultivos”, lo cual “podría tener dos consecuencias alarmantes”: por un lado “será más difícil aliviar la pobreza rural, ya que a los pequeños agricultores les resultará más difícil ganarse la vida; y podría afectar el suministro mundial de alimentos, ya que Brasil y Argentina por sí solos proporcionan una décima parte del exportaciones mundiales de trigo y un tercio de las de cereales secundarios (cebada, maíz, avena, centeno y sorgo)”. O sea que la sequía en Latinoamérica es un problema para el mundo.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyecta que para 2050 la agricultura regional tendrá una producción “cinco puntos porcentuales inferior a lo que habría sido sin cambio climático. Mientras tanto, se espera que la población de la región aumente en un 14% entre ahora y su pico alrededor de 2056”.
ARGENTINA COMO OBSTÁCULO: “TIENE LAS POLÍTICAS MÁS LOCAS DEL PLANETA”.
La nota periodística indica que “las condiciones para el maíz, un cultivo particularmente sensible al calor, empeorarán en casi todas partes, mientras que los de la soja, una planta más resistente, puede mejorar” y “la producción de trigo puede tener que moverse hacia el sur”.
Alerta que “en términos generales, las partes cálidas y secas de los países andinos, América Central y México (el mayor proveedor de vegetales de Estados Unidos) podrían volverse aún más áridas”, lo que haría que “la vida sea más precaria para los pobres de las zonas rurales, y podría estimular la migración masiva o incluso disturbios”.
“Por el contrario, el templado cono sur de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay podría volverse más hospitalario para cultivos como la soja y el arroz, creando una oportunidad para grandes agricultores para aumentar los rendimientos”.
Pero hay retos y barreras, y “el principal obstáculo para aprovechar esta oportunidad es que Argentina, el mayor productor del cono sur, tiene algunas de las políticas más locas del planeta. Mientras tanto, en Brasil, la otra potencia agrícola de la región potencia, todo dependerá de lo que suceda con la selva amazónica”.
Ahora bien, “si rendimientos más bajos se traducen en precios más altos, eso golpeará a los pobres urbanos” latinoamericanos.
A su vez, “a los pequeños agricultores pobres les resulta difícil adaptarse, no solo porque carecen de capital sino también porque son racionalmente reacios a experimentar. Durante generaciones la experiencia les ha enseñado que si intentan algo desconocido y fallan, se enfrentan a la indigencia, por lo que tienden a apegarse a lo que ellos saben”. No obstante, “tendrán que adaptarse o encontrar otra línea de trabajo, o unirse a la larga cola de migrantes caminando hacia Estados Unidos”, advierte el texto.
“A los grandes agricultores de las zonas más frías de la región les resultará más fácil adaptarse”. El artículo menciona el caso de Argentina por su importante función como proveedor de soja y maíz en el mundo, pero “el cambio climático hirió a algunos agricultores argentinos, principalmente a los del norte”. De todas formas las mayores precipitaciones “debería aumentar los rendimientos de la soja, el arroz y el trigo de regadío”. “El país debería aumentar la producción”, no obstante, “el estado de ánimo entre los agricultores argentinos es sombrío, gracias a la misma sequía que envió a los trips a Buenos Aires”.
NECESITAMOS POLÍTICAS SENSATAS.
Pero a Argentina le faltan políticas sensatas. Es un país que además de la seca enfrenta “aplastantes impuestos a la exportación”, también “hay varios tipos de cambio para el dólar estadounidense”.
Ahora el “desesperado” Gobierno “ofreció un tipo de cambio especial sólo para las exportaciones de soja” para captar divisas; algo “peor que la tasa del mercado negro pero mejor que la oficial”.
Es importante que los países lleven a cabo políticas correctas para comenzar a transitar hacia lo cambios. El artículo de The Economist indica: “Unas políticas sensatas podrían impulsar la producción anual de cereales desde los 140 millones de toneladas actuales hasta 215 millones de toneladas para 2032, o un 53%, estima FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina). Eso es suficiente para alimentar a 400 millones de personas”.
LOS DESAFÍOS DE BRASIL.
Brasil es el “otro gigante agrícola de América Latina”, con “una gran dinámica”, pero “la agricultura es también el principal impulsor de la deforestación que, además de contribuir a las emisiones de CO, podría afectar los patrones climáticos más directamente. Cada árbol grande en el Amazonas expulsa al aire más de 400 litros de agua al día, lo que se recicla como lluvia que nutre tanto el bosque como grandes extensiones de tierras de cultivo al sur. Si más del 20-25% de la cubierta arbórea original es destruida (una quinta parte se ha ido en los últimos 50 años), este ciclo del agua podría romperse hacia abajo y la selva tropical podría convertirse en sabana. Eso podría significar una catástrofe para agricultura en toda la región”.
El autor del artículo cierra con un par de consideraciones políticas: “Brasil reemplazó recientemente a un presidente que instigó la tala del Amazonas con uno decidido a detenerlo”, dice en relación al saliente Jair Bolsonaro y el regreso de Luiz Lula da Silva.
Y “Argentina tiene una oportunidad, en octubre, para reemplazar su gran gobierno (de Alberto Fernández y Cristina Fernández, presidente y vicepresidenta) que ataca a los productores, con un Gobierno más racional”. Cabe precisar, para que se entienda, que 2023 es para Argentina un año electoral. El proceso comienza con las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) que serán el domingo 13 de agosto. El 22 de octubre serán las elecciones generales. Para ser electo presidente en primera vuelta, el candidato más votado debe obtener el 45% de los sufragios o el 40% y una diferencia de 10 puntos con el segundo postulante. Si no se logra ese porcentaje y/o diferencia habrá segunda vuelta en noviembre.
Volviendo al artículo, éste termina con una reflexión del Dr. Manuel Otero, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) quien dijo que “la gran pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos a tiempo de salvar el planeta, o estamos corriendo detrás de lo que está pasando en el suelo?”
Artículo completo de The Economist, titulado “Políticas locas y el cambio climático están perjudicando la agricultura latinoamericana” en el siguiente enlace: El Economista
En la foto, ganado vacuno alimentándose de soja | Foto de Julián Tenaglia – Twitter @elchivoman
Rosario, Santa Fe, Argentina | Todo El Campo | La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que por la sequía ese país “espera la peor producción en materia de soja de los últimos 23 años”, según conclusiones a las que llegó la institución “en base a las estimaciones que realizan nuestros equipos técnicos”.
Este año se espera producir 25 millones de toneladas, lo que “representa una caída del 40% en relación a la campaña pasada, y la mitad de la producción promedio de la última década”, afirmó la BCR en una publicación que hizo en Twitter el 5 de abril.
Agrega que la causa de la situación fue la sequía, y que ésta “profundizará una tendencia que se viene registrando en los últimos años, donde se observa una progresiva caída en el área cultivada”.
Según las estimaciones de la BCR “la participación del complejo sojero en las exportaciones se ubicará en el 23%, el menor nivel de la última década”, y las exportaciones sojeras serán de unos US$ 17.568 millones, lo que significaría una caída del 30% en relación con 2022. La pérdida entre ambos períodos rondaría los US$ 7.300 millones”.