Las praderas y las ventajas del buen manejo de la inoculación.

Las praderas y las ventajas del buen manejo de la inoculación.

Desde el Plan Agropecuario “siempre se ha fomentado la inoculación de praderas, es importante».

La suba de los insumos es una preocupación creciente para la cadena agropecuaria, sin embargo hay estrategias para poder reducir o esquivar esos costos haciendo la producción más viable. El Ing. Agr. Julio Perrachon del Instituto Plan Agropecuario, dijo que aquellos que han hecho un buen manejo del suelo e incluido las rotaciones “no necesitan tantos insumos” como fertilizantes o para el control de malezas, en lo cual adquiere relevancia e importancia “la inoculación”.

En la Expo Melilla recientemente finalizada “hicimos una jornada” sobre ese tema y “las cuentas rápidas” muestran las ventajas de aplicar la inoculación, un procedimiento que consiste en “ponerle una bacteria a la leguminosa para que absorba nitrógeno y dejen disponible”.

Valoró que hace 60 años Uruguay comenzó a recorrer ese camino: “Si en el ‘60 Uruguay no se hubiera entrado en ese camino, hoy capaz que dos tercios de los terneros se tendrían que ir para pagar urea. Una cuenta rápida es que cada tonelada de materia seca de pradera genera 30 kilos de nitrógeno, una pradera de 10 toneladas que puede dar en el año son casi 600 kilos de urea”.

“Hay países que no se embarcaron en la inoculación, en la aplicación biológica de nitrógeno” y ahora tienen que “pagarlo con dinero”, subrayó.

Desde el Plan Agropecuario “siempre se ha fomentado la inoculación de praderas, es importante, hay que dedicarle tiempo y asegurarse se hace bien. Hay que tener los cuidados del inoculante, que estén en fecha y que sea específico para la leguminosa, y hacerlo lo más cerca, por lo menos de un día para otro porque el inoculante es una bacteria”.

SEMILLAS PREINOCULADAS.

Perrachon señaló que recibe consultas de muchos productore, una de esas consultas es sobre la venta, que este año se ha incrementado, de semillas preinoculadas y peleteadas, que tienen “la ventaja de evitar el trabajo de inocular que no es mucho pero hay que organizarse y hacerlo”.

Más allá de esa facilidad, hay que tomar determinados cuidados: “Primero asegurarse que el tiempo que tiene entre que se inocula y se simbra, no puede ser más de 20 días. Ahí los productores tendrán que hacer confianza en los vendedores” porque ese dato “no lo dice en ningún”.

“Lo otro es leer la etiqueta”, advirtió, “porque en la bolsa de 25 kilos de semilla fina hay un porcentaje de carbonato de calcio que está definido en la etiqueta y a veces son entre un 30% y 50% del peso de una bolsa son carbonato de calcio, que tiene sus ventajas, pero a veces se paga ese carbonato de calcio a pecio de semilla”. “Lo otro es que hay que regular a los quilos que uno viene sembrando”, agregó.

Esa “cuenta rápida que hicimos con un productor que iba a sembrar 15 kilos de alfalfa con esa preinoculada, es que tiene que gastar US$ 50 más para llevarlo a 15 kilos porque el 30% era carbonato de calcio”, por tanto “hay que sacar cuentas, ver, preguntar y asegurarse que la empresa que inocula y vende esos productos estén registrado a nivel nacional”.

“Son recaudos que tenemos que tomar teniendo en cuenta la importancia de la inoculación y el precio de los insumos y además lograr una pradera de buena producción”, dijo el técnico.

CONSECUENCIAS DE UNA MALA INOCULACIÓN.

Si la siembra se hace tarde o se muere la bacteria inoculada, eso “no tiene solución para esa leguminosa y ahí se soluciona aplicando mucha urea y nunca llega a compensar. Por eso es importante que la inoculación se haga en el momento de la siembra”, en ese sentido “es casi como la inseminación en las vacas”, ejemplificó.

Reiteró que el trabajo es “muy sencillo” y que “hay que hacerlo un día antes que esté la sembradora, es vital para la leguminosa y para el ahorro de insumos del que tanto se habla hoy”.

Por otra parte, Perrachón comentó que en las implantaciones de avenas hechas en febrero “ya están entrando al primer pastoreo”, mientras que el raigrás “tiene buenas implantaciones”, con el clima que “ha venido muy bien” a esos efectos.

Foto: Agroinformación.

ENTREVISTA COMPLETA.

Ministro argentino asegura que su país debe ir por la “biotecnología aplicada a la producción”.

Ministro argentino asegura que su país debe ir por la “biotecnología aplicada a la producción”.

El ministro de Agricultura de Argentina dijo ese país “necesita una nueva ley de semillas” y convocó a “profundizar el desarrollo de la biotecnología” ante el cambio climático. “Esa es mi convicción”, subrayó.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Julián Domínguez, afirmó que “Argentina necesita una nueva ley de semillas que nos ponga al ritmo de los países de la región”. La afirmación la hizo en el Encuentro Anual del Comité de los Bajos Submeridionales que se realizó en la ciudad de Santiago del Estero. El sitio web oficial del Ministerio informó y divulgó los dichos del jerarca.

El evento también contó con la participación del gobernador de la provincia Santiago del Ester, Gerardo Zamora; de la provincia de Santa Fe, Omar Perotti; del Chaco, Jorge Capitanich; y del ministro del interior Eduardo De Pedro.

Durante el encuentro que se desarrolló en el Centro de Convenciones provincial FORUM, el titular de la cartera agropecuaria sostuvo que “el eje central de la política de Argentina durante los próximos 10 años tiene que ir por el desarrollo del conocimiento y la biotecnología aplicada a la producción”.

“Esa es nuestra convicción y la senda de trabajo que impulsamos desde la cartera que me encomendó el presidente Alberto Fernández. Frente a las consecuencias del cambio climático sobre nuestros sistemas productivos, estamos abordando una estrategia nacional que tiene una fuerte impronta en investigación y del desarrollo de nuevas tecnologías, mientras en simultáneo se avanza con la ejecución de las obras de infraestructura necesarias”, continuó.

Los bajos submeridionales constituyen un sistema hidrológico de más de 54 mil kilómetros cuadrados entre las provincias de Santiago del Estero, Santa Fe y Chaco, que tiene un importante potencial para generar valor a partir del crecimiento productivo de cada una de las microrregiones que componen el área. También es un área que se caracteriza por la alternancia de inundaciones y sequías en breves lapsos de tiempo, que ocasionan graves consecuencias sociales, productivas y ambientales.

“VEMOS UNA EXTRAORDINARIA OPORTUNIDAD EN LA REGIÓN”.

En la reunión, Julián Domínguez se refirió al trabajo coordinado con los gobiernos provinciales de Santiago del Estero, Santa Fe y Chaco en conjunto con los productores y la labor de los equipos técnicos del Ministerio y del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) para realizar diagnósticos productivos de cada microrregión de los Bajos Submeridionales que permitan diseñar un proyecto de desarrollo que potencie su productividad.

“Vemos una extraordinaria oportunidad en la región, por la fuerte institucionalidad agropecuaria en las tres provincias; por las facultades de agronomía y veterinaria y colegios secundarios agropecuarios, con enorme vocación, pero también necesitamos un nuevo instrumento normativo que permita mejorar los rendimientos y la productividad”, expresó el respecto el titular de la cartera agropecuaria.

Participaron también del encuentro el secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), Ignacio Lamothe; el subsecretario de Coordinación Política del Ministerio de Agricultura, Ariel Martínez; el subsecretario de Políticas para el Desarrollo con Equidad Regional del Ministerio del Interior, Martin Pollera; y equipos técnicos del Ministerio de Obras Publicas que encabeza Gabriel Katopodis.

En la foto el ministro Domínguez haciendo uso de la palabra en el evento señalado.

Menos fauna perjudica a las plantas que no pueden dispersar sus semillas.

Menos fauna perjudica a las plantas que no pueden dispersar sus semillas.

Una investigación de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) señala que la mayoría de las especies de plantas dependen de los animales para dispersar sus semillas, pero esta función vital se ve amenazada por la disminución de las poblaciones animales.

Cada vez que una especie animal disminuye o en un caso extremo ya registrado en varias ocasiones desaparece, todos lamentamos la pérdida. La naturaleza ‘trabajó’ durante miles de años para lograr los equilibrios necesarios para que el reino animal, vegetal y mineral se complementen y enriquezcan mutuamente. La extinción de una especie implica la pérdida en sí, el ya no poder ver al animal en cuestión, salvo en videos o fotografías, pero además se pierde su genética, biología y, entre otras cosas, el aporte que hace a la vida y a la naturaleza. En muchos casos, uno de ellos es la dispersión de semillas que ayuda a la existencia de las plantas.

Investigadores de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) profundizaron en el tema y señalaron que la dispersión promedio que de diferentes platas hacen los animales, cayó de forma importante.

Más de la mitad de las plantas dependen de los animales para dispersar sus semillas.

Ante el cambio climático, las aves y los mamíferos son la mejor oportunidad de muchos vegetales para echar raíces en un entorno más adecuado. Desafortunadamente, muchas aves y mamíferos que transportan sus semillas han experimentado pérdidas importantes en su población, y las plantas lo sienten.

La revista Science publicó un artículo que refiere a una investigación de la Universidad de Aarhus, y señala que la mayoría de las especies de plantas dependen de los animales para dispersar sus semillas, pero esta función vital se ve amenazada por la disminución de las poblaciones animales, lo que limita el potencial de las plantas para adaptarse al cambio climático cambiando sus rangos.

Evan Fricke, uno de los autores, dijo que utilizando datos de más de 400 redes de interacciones de dispersión de semillas se cuantificaron los cambios en la función de eliminación de semillas provocados a nivel mundial por la defaunación.

Los análisis indicaron que la pérdida de fauna redujo severamente la dispersión de semillas, reduciendo en más de la mitad el número suficiente.

Además, dice Science, el enfoque del estudio permite la predicción de las interacciones de dispersión de semillas utilizando rasgos de especies y una estimación de cómo estas interacciones se traducen en el funcionamiento del ecosistema, informando así el pronóstico ecológico y las consecuencias de la disminución de los animales.

Foto: Vidanimal.

Los efectos de la defaunación en la capacidad de las plantas para rastrear el cambio climático (science.org)

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