Raigrás sembrado sobre laboreo de verano y su uso con vacunos.

Raigrás sembrado sobre laboreo de verano y su uso con vacunos.

Treinta Y Tres/TodoElCampo-Técnicos del Instituto Plan Agropecuario realizaron un seguimiento del uso de raigrases en seis sistemas de referencia (SDR) arroz-ganadería, ubicados en el Este –Cebollatí, Séptima Sección Baja de Treinta y Tres y Charqueada–, dos en Fraile Muerto y Pueblo del barro y uno en Paso del León.

El “Proyecto Arroz-Ganadería; Acciones responsables para sistemas sostenibles”, financiado por el INIA y ejecutado por la Asociación de Cultivadores de Arroz y el Plan Agropecuario, destaca que los arroceros lo valoran “porque le permite hacer un laboreo anticipado en el verano previo a la siembra del arroz” y los ganaderos “porque se beneficia del uso del verdeo que se implanta sobre ese laboreo, con el objetivo de cubrir el suelo y darle un plus, cuantitativo y cualitativo, a la ganadería”.

El informe elaborado por los ingeniero agrónomos Santiago Lombardo Chavasco, Santiago Armentano y Juan Martín Moreira, analizan las condiciones climáticas en este contexto, con condiciones “relativamente adversas para el óptimo crecimiento de pasturas, sobre todo en el Este y en el centro, en comparación con el promedio histórico. En el Este, las precipitaciones fueron menores a la media en los meses mayo y junio, y muy superiores en julio, con un rango de 220 a 280 milímetros para dicho mes. En agosto, nuevamente se encontraron muy por debajo del histórico (73% menos)”.

La radiación fue menor al promedio entre junio y julio, así como las temperaturas entorno a 1,32 y 1,77ºC menos, respectivamente, superando el mismo en julio. El centro se destacó por presentar valores de radiación por debajo a la media durante todo el período.

Laboreos

Los laboreos se realizaron en febrero y “los antecesores en su mayoría fueron praderas de 3er., 4to. año y en una sola situación fue laboreo sobre retorno de arroz de la zafra 20-21. Entre el 16 y el 20 de marzo se sembraron los raigrases en los 6 sistemas. En general, todas las siembras fueron al voleo o en línea, pero con semilla tapada mediante alguna labor”. Los materiales de raigrás utilizados fueron en su mayoría Raigrás 284 y tetraploides aportados por empresas comerciales.

En cinco de las seis localidades de referencia, “el manejo fue rotativo, con algunas particularidades. Cebollatí realizó sistema rotativo hasta el mes de julio, donde las precipitaciones hicieron inviable su continuidad, pasando a pastoreo continuo. En la Séptima Sección, se hizo un rotativo en junio, saliendo durante el mes de julio a otras áreas y volviendo en agosto, nuevamente con manejo rotativo. En el norte, se hizo sistema rotativo y se utilizó una fracción de campo natural de 45 hectáreas como nochero. En el sistema de Fraile Muerto, debido a fallas en la implantación del raigrás que impidió contar con una disponibilidad aceptable para el inicio del primer pastoreo, se optó por hacer pastoreo continuo para que el animal pudiera seleccionar. En tres sistemas se fertilizó con nitrógeno”.

Los días a primer pastoreo fueron 80 en promedio y casi en todos los sistemas se entregaron los cultivos de raigrás a fines de agosto para iniciar los barbechos.

En cuanto a la categoría seleccionada, la mayoría de los sistemas utilizó terneros, con algún componente de vacas para ajustar exceso de forraje, aprovechando que había buen piso. En el norte, se dio la misma situación por lo que se pudo usar novillos.
En los seis lugares de referencia, “se obtuvo una ganancia diaria en el entorno de los 500 gramos por animal y por día. La producción de carne dio en promedio 91 kilos de carne por hectárea”.

El costo del raigrás rondó 124 dólares por hectárea en promedio y mayor para los productores que fertilizaron con nitrógeno.

El clima

El seguimiento destaca que la situación climática, “determinó que la producción forrajera fuera entre 20 y 30% por debajo de lo normal. No obstante, se observa que la tecnología en general cumple con las expectativas de ambos usuarios. Se evidenciaron resultados productivos y económicos interesantes para el ganadero, con oportunidades de ajustes sobre todo en lo que es siembra, fertilización y manejo”.

En todos los casos, “se ensayaron desempeños acordes a los esperados, con combinación de diferentes manejos. Se monitoreo y caracterizó una tecnología que se valida, con posibilidades claras de mejora para ambos usuarios, aspecto que alimentan sus expectativas respecto a este proyecto y seguramente darán lugar a ajustes y generarán nuevos aprendizajes el próximo año 2023”, concluye.

Fuente: Plan Agropecuario

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