Científico español: “Hay formas de hacer una mejor agricultura, incluso más productiva, utilizando mecanismos del medio ambiente a nuestro favor”.

Científico español: “Hay formas de hacer una mejor agricultura, incluso más productiva, utilizando mecanismos del medio ambiente a nuestro favor”.

“Las tendencias actuales en agricultura, en investigación y política agrícola son intentar reducir los daños, y todos los agricultores y ganaderos están de acuerdo”.

Montevideo | Todo El Campo | Ernesto Igartua es biólogo, mejorador genético de cultivos, investigador y experto en mejora genética vegetal, además de investigador del Concejo Superior de Investigación Científica (CSIC) de España, y como tal ha advertido sobre “no reducir demasiado la producción agraria”, porque “de eso ya se ocupa el cambio climático”, en alusión a las pérdidas que el agro español tuvo por la fuerte sequía de los últimos meses.

Agregó que se debe trabajar por la “producción de alimentos integrada” al medio ambiente “y no en contra de él”, cuidando que no se caiga en una excesiva reducción de rendimientos, porque “hay que garantizar la sostenibilidad agraria a largo plazo”.

En una entrevista concedida al diario español El Economista, Igartua se refirió a la importancia del suelo y la necesidad de que lo cuidamos, y lamentó que “hasta ahora no nos hayamos ocupado de él”. Lo que ocurre con las plantas debajo de la tierra es muy importante: “Pero también ahora se estudia la microbiota, todo el conjunto de microorganismos del suelo, porque tiene una importancia capital en la adquisición de nutrientes y la sanidad vegetal”. Por otra parte, “aproximadamente una cuarta parte del carbono que fijan las plantas no se queda en los tallos y en las hojas, sino que va al suelo a través de la raíz. Para la planta es muy importante suministrar ‘gasolina’ a todo el ecosistema que está ahí abajo porque le da mucho”.

Las tendencias actuales en agricultura, en investigación y política agrícola son intentar reducir los daños, y todos los agricultores y ganaderos están de acuerdo. Hay que seguir produciendo alimentos pero de una manera integrada en el medio ambiente y no en contra de él”, añadió más adelante y subrayó: “Hay formas de hacer una mejor agricultura, incluso más productiva, utilizando mecanismos del medio ambiente a nuestro favor. Y ahí entra con gran fuerza toda la cuestión del suelo”.

En otro pasaje se refirió a la agricultura intensiva y la agricultura regenerativa.

Sobre el final celebró que la Unión Europea autorice la edición genética: “¡Por fin!”, exclamó. Agregó que “la edición génica es un instrumento magnifico para conseguir cultivos que ayuden a una agricultura sostenible, más saludable y a la producción de alimentos nutricionalmente mejores. Son todo ventajas”.

La siguiente es la entrevista completa, del periodista Rafael Daniel (*) en El Economista.

ERNESTO IGARTUA (CSIC): «HAY QUE TENER CUIDADO EN NO REDUCIR DEMASIADO LA PRODUCCIÓN AGRARIA, DE ESO YA SE OCUPA EL CAMBIO CLIMÁTICO».

¿EL SUELO HA SIDO EL GRAN OLVIDADO EN LA AGRICULTURA?

IGARTUA: Si durante muchos años lo ha sido. De hecho, en mi disciplina, que es la genética de cultivos, se le suele llamar la ‘mitad oculta’. Más o menos, la mitad de la planta está bajo el nivel del suelo. Está haciendo algo muy importante y, sin embargo, hasta ahora nos hemos ocupado sobre todo de la parte que se ve, que también es muy importante. Cuando han ido mejorando las técnicas de investigación, la capacidad de saber lo que está ocurriendo en el suelo, de ver y explorar lo que hacen las raíces, la vida de los microorganismos y hongos, que no están ahí simplemente viviendo sino que se integran con las plantas en un ecosistema que influye sobre la producción de los cultivos, se está volcando mucho más trabajo, que hacía mucha falta.

¿QUÉ HAY Y QUE OCURRE AHÍ ABAJO?

IGARTUA: Eso es lo que estamos investigando. No quiero dejar de decir que todo surgió porque hay verdadera preocupación por los problemas de la erosión, que con las prácticas agrícolas tradicionales se está llevando muchísima cantidad de suelo, un recurso muy lento de reponer, no renovable, al menos a la escala que nos interesa y cuya pérdida es una amenaza para nuestro sustento. Pero también ahora se estudia la microbiota, todo el conjunto de microorganismos del suelo, porque tiene una importancia capital en la adquisición de nutrientes y la sanidad vegetal. Aproximadamente una cuarta parte del carbono que fijan las plantas no se queda en los tallos y en las hojas, sino que va al suelo a través de la raíz. Para la planta es muy importante suministrar ‘gasolina’ a todo el ecosistema que está ahí abajo porque le da mucho. Están todos los hongos, metros y metros de raíces y radículas cubiertas de microrrizas que están interactuando con la planta continuamente y muchas son beneficiosas para ella. Hay un paralelismo grande con el intestino humano. Hay que tener una microbiota sana para que estemos sanos. Con las plantas pasa lo mismo, el intestino de la planta está en el suelo y está interactuando con todos esos microorganismos en cuestiones que afectan a la toma de nutrientes y también a la defensa contra patógenos y ahí estamos empezando a rascar la superficie. Hay muchísima investigación, en España también, y particularmente en el CSIC. Ya no se estudia la planta como un ente aislado sino como holobionte -la integración de la planta con todos los organismos de su entorno cercano-. Todas esas nos dan pistas sobre cómo va a producir la planta y cómo va a ser de sostenible el ecosistema.

¿ADEMÁS DE LA EROSIÓN CÓMO IMPACTA MÁS LA AGRICULTURA EN EL SUELO?

IGARTUA: La agricultura supone forzar a los ecosistemas a que nos den el grano o la fruta que queremos y eso tiene un efecto. Uno puede ser la contaminación porque el exceso de fertilizantes hace que pasen a las aguas subterráneas o por las escorrentías a sitios donde no queremos. Por otro lado, los productos agroquímicos tienen efectos no deseados sobre especies a los que no van dirigidos. Ya se conoce a nivel mundial el descenso tan enorme de poblaciones de insectos o aves, mayor en las zonas agrícolas. Las tendencias actuales en agricultura, en investigación y política agrícola son intentar reducir esos daños y todos los agricultores y ganaderos están de acuerdo. Hay que seguir produciendo alimentos pero de una manera integrada en el medio ambiente y no en contra de él. Ha habido una visión un poco simplificada a la hora de producir y cualquier cosa que hubiera alrededor y molestara se intentaba eliminar de la manera más expeditiva. Ahora nos damos cuenta de que no solo se trata de proteger a la naturaleza por una visión digamos naif y ecologista hippie sino que si tú haces daño a la naturaleza, se va a vengar. Hay formas de hacer una mejor agricultura, incluso más productiva, utilizando mecanismos del medio ambiente a nuestro favor. Y ahí entra con gran fuerza toda la cuestión del suelo.

LOS AGRICULTORES SE QUEJAN DEL EXCESO DE MEDIDAS MEDIOAMBIENTALES, ¿ES FÁCIL PARA ELLOS HACER ESA NUEVA AGRICULTURA?

IGARTUA: Hay muchas técnicas a disposición de los agricultores más acordes con el medio ambiente sin disminuir su productividad. Ha habido una investigación enorme sobre la siembra directa, la agroecología, la agricultura de conservación, cultivos de cobertura, cultivos asociados, rotación de cultivos…Hay distintas medidas que ofrecen mejoras en distintos sistemas, aunque es cierto que algunas suponen un gasto, como la maquinaria específica para agricultura de conservación . Desde la investigación publica hay una vocación enorme desde hace muchos años en trabajar en esos ámbitos y muchos agricultores están al corriente de esas técnicas y las usan muy bien.

LA AGRICULTURA INTENSIVA SE ESTÁ DEMONIZANDO. ¿ES COMPATIBLE CON LA AGRICULTURA REGENERATIVA?

IGARTUA: Quiero creer que sí. La agricultura para fijar más carbono; hacer laboreos que preserven el suelo; los cultivos de cobertura; rotaciones con especies que enriquezcan la tierra, fijen nitrógeno y ayuden a controlar las malas hierbas; más márgenes con vegetación autóctona, que haya una fauna de insectos que protejan de las plagas… Ninguna de esas técnicas van en contra de la productividad, de una producción intensiva, aunque hay que gestionarlas con conocimiento. Una cosa que preocupa a los investigadores dedicados a la agricultura es que se reduzcan los rendimientos. En Europa producimos algo más de comida de la que consumimos y podemos permitirnos el lujo de bajar un poquito, pero habría que tener cuidado porque somos mucha gente en el planeta. La agricultura ecológica, tal y como está reglamentada en Europa, conlleva un cierto descenso de la producción a corto plazo. Es muy limpia, libre de agroquímicos, pero cuando se han hecho estimaciones a nivel global si cambias toda la agricultura a ecológica va a ser difícil mantener los rendimientos, aunque nadie está pidiendo eso. Tiene que haber un equilibrio para asegurar la sostenibilidad agraria a largo plazo, que es lo que nos tiene que preocupar de verdad. Hay que tener cuidado en no reducir de forma excesiva los rendimientos, de eso ya se ocupa el cambio climático.

USTED ES UN GRAN ESPECIALISTA EN LA INVESTIGACIÓN DE VARIEDADES DEL CEREAL. ¿QUÉ HA SUPUESTO PARA LA AGRICULTURA?

IGARTUA: En los últimos 60 años los rendimientos de cultivos como el trigo o el maíz se han duplicado. La mitad de ese avance es debido a mejoras agronómicas y la otra mitad a mejoras genéticas. La importancia de las nuevas variedades ha sido capital. En cereales entraron las variedades enanas de trigo que aprovechaban muy bien altos niveles de fertilización, sin encamarse, se favorecieron altos índices de cosecha -porcentaje del peso de la planta que es grano- y se pasó de un 30-35% a valores cercanos al 50%, se favoreció las densidades más intensivas, que en maíz fue una revolución. Las hojas son ahora paneles solares perfeccionados para que intercepten un máximo de radiación permitiendo una agricultura superintensiva. También hay un reconocimiento general de que es difícil continuar con ese estilo de variedades sin cambiarlas un poco. Se está intentando producir variedades que sean más eficientes en el uso del nitrógeno.

¿QUÉ LE PARECE QUE LA UE VAYA A AUTORIZAR LA EDICIÓN GENÉTICA?

IGARTUA: El 99,9% de los investigadores decimos que ¡por fin! La edición génica es un instrumento magnifico para conseguir cultivos que ayuden a una agricultura sostenible, más saludable y a la producción de alimentos nutricionalmente mejores… Son todo ventajas. En plantas tenemos la ventaja de que produces un organismo por edición génica y puedes volver a cruzarlo con el original las veces que haga falta para dejar el genoma original de la planta madre y solo la parte editada genéticamente de la mutada. Es una mutación dirigida absolutamente indistinguible de todas las que ocurren de forma natural. Teníamos además el peligro de que ya se está haciendo en el resto del mundo y no va a haber nadie capaz de distinguirlas.

(*) Todos los artículos de Rafael Daniel se pueden leer aquí: Rafael Daniel – Noticias en El Economista

El pastoreo es clave para el suelo y los ecosistemas.

El pastoreo es clave para el suelo y los ecosistemas.

La investigación es particularmente valedera en momento en los que desde diferentes lugares crece el discurso y las políticas tendientes a reducir la ganadería a su mínima expresión.

Montevideo | Todo El Campo | El pastoreo es clave para la ganadería, en Uruguay se practica y con muy buenos resultados frente a otros sistemas que seguramente también son muy buenos produciendo carne, pero ya no lo son tanto en cuanto a la salud de los suelos.

Un artículo publicado en The Royal Society afirma que “el cese del pastoreo provoca la pérdida de biodiversidad y la homogeneización de las redes tróficas del suelo”, o sea de las cadenas alimentarias naturales.

Un grupo de investigadores de Países Bajos, Dinamarca, Reino Unido, entre otros, analizó si el cese del pastoreo afecta la diversidad local de las redes tróficas subterráneas.

Por un lado se pudo mostrar “que el cese del pastoreo conduce a una fuerte disminución de la diversidad de la mayoría de los grupos de microbios y fauna del suelo, particularmente de taxones relativamente raros”; y por el otro, la diversidad “varió entre los grupos de organismos del suelo”.

“Si bien la mayoría de las comunidades microbianas del suelo exhibieron una mayor homogeneización después del cese del pastoreo” se pudo observar “una disminución de la homogeneización de la fauna del suelo después del cese del pastoreo. En general, los resultados indican que la exclusión de los herbívoros domesticados de los pastizales montanos históricamente pastoreados tiene consecuencias negativas de gran alcance para la diversidad de las redes tróficas subterráneas”.

Lo anterior subraya “la importancia de los herbívoros para mantener la diversidad de las comunidades subterráneas, que desempeñan un papel central en el funcionamiento de los ecosistemas.

La investigación es particularmente valedera en momento en los que desde diferentes lugares crece el discurso y las políticas tendientes a reducir la ganadería a su mínima expresión.

En el artículo comentado se señala en la introducción que “el cese del pastoreo es una característica común del paisaje europeo y se espera que aumente considerablemente durante la próxima década”, especialmente en algunas zonas o áreas determinadas.

Esa nueva tendencia de un progresivo menor pastoreo contradice el comportamiento europeo desde hace siglos.

“Los pastizales seminaturales ampliamente gestionados están muy extendidos por toda Europa, a menudo pastoreados desde la época romana o incluso prerromana, y sustentan un componente importante de la biodiversidad regional, que ofrece múltiples funciones y servicios ecosistémicos. Esto ha dado lugar a ecosistemas de pastizales con vegetación espacialmente heterogénea”.

Ahora y “sobre la base de estudios centrados en las plantas, existe una preocupación generalizada de que el cese del pastoreo en estos ecosistemas esté causando una homogeneización biótica debido a la pérdida de especies especializadas raras y un aumento de los generalistas comunes, así como a la disminución general de la biodiversidad vegetal”.

“Además, es probable que la homogeneización biótica y la pérdida de biodiversidad asociada como resultado de la exclusión de los herbívoros afecten el funcionamiento de los ecosistemas”, expresa el artículo.

Más adelante subraya: “Cada vez hay más pruebas de que el cese del pastoreo de ganado influye en estos diferentes atributos de la homogeneización biótica de las comunidades aéreas, incluidas las plantas y los insectos, pero se sabe mucho menos sobre los efectos de los organismos subterráneos en las comunidades”.

Esa vida localizada en el suelo, no tan conocida por los humanos y de rica biodiversidad “regula una serie de funciones y servicios ecosistémicos clave, por ejemplo, la descomposición de la materia orgánica, la disponibilidad de nutrientes de las plantas, la lixiviación de nutrientes y la estabilidad estructural del suelo”.

Por lo anterior, es evidente que hay una “clara necesidad de comprender mejor el impacto a largo plazo del cese del pastoreo en la composición y diversidad de las comunidades subterráneas”.

El artículo publicado en The Royal Society es mucho más amplio; se puede leer aquí: El cese del pastoreo provoca la pérdida de biodiversidad y la homogeneización de las redes tróficas del suelo | royalsocietypublishing.org

Los autores del artículo publicado en The Royal Society: investigadores: Maarten Schrama, Casper W. Quist, G. Arjen de Groot, Ellen Cieraad, Deborah Ashworth, Ivo Laros, Lars Hestbjerg Hansen, Jonathan Leff, Noah Fierer y Richard D. Bardgett.

Foto de cabaña El Baqueano, ejemplares Hereford.

COP 28 presentó nuevo reporte sobre emisiones de gases y mitigación, con presencia de ministro Mattos.

COP 28 presentó nuevo reporte sobre emisiones de gases y mitigación, con presencia de ministro Mattos.

El informe presenta una evaluación global integral de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de los sistemas agroalimentarios ganaderos. Allí se sugiere que el sector ganadero puede desempeñar un papel fundamental en la reducción en las emisiones de GEI.

Montevideo | Todo El Campo | El viernes 8 de diciembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 28) que se está llevando a cabo en Dubai su nuevo reporte “Caminos hacia menores emisiones: Una evaluación global del efecto invernadero, emisiones de gases y opciones de mitigación de sistemas agroalimentarios ganaderos”. El evento comenzó con unas palabras de apertura por parte del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Fernando Mattos.

El informe presenta una evaluación global integral de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de los sistemas agroalimentarios ganaderos. Allí se sugiere que el sector ganadero puede desempeñar un papel fundamental en la reducción en las emisiones de GEI.

Este informe, reemplaza y disminuye la cifra de emisión asociada a la ganadería. Los hallazgos del Modelo de Evaluación Ambiental Ganadera Global (GLEAM) de las Naciones Unidas, revelan que los sistemas ganaderos agroalimentarios (que incluyen ganado, búfalos, ovejas, cabras, cerdos y pollos) son responsables de 6,2 gigatoneladas (Gt) de equivalente de dióxido de carbono (CO2 eq) en emisiones. Esto representa el 12% de todas las emisiones antropogénicas de GEI (con base en el año de referencia 2015). Es importante señalar que esta cifra es inferior a las estimaciones anteriores de GLEAM utilizando las mismas métricas tradicionales.

La intensidad de las emisiones, o huella de carbono, de la producción ganadera varía significativamente entre países, especies y sistemas de producción debido a diferencias en razas, prácticas de manejo, calidad del alimento y condiciones ambientales.

La adopción de prácticas sostenibles es crucial para lograr menores emisiones y mitigar el impacto ambiental de los sistemas ganaderos. Estas incluyen mejoras de la salud y bienestar animal, mejorar la productividad del ganado, implementación de nuevas prácticas de alimentación y nutrición, la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, la mejora de las prácticas de cría y la implementación de medidas dirigidas directamente a las emisiones de GEI. Al implementar colectivamente estas mejoras, el sector ganadero tiene la potencial para lograr reducciones de emisiones.

Esta divulgación es muy importante para las ganaderías del mundo porque la estimación original de la FAO realizada en el 2006 imputó un 18% de las emisiones totales a ese sector, valor popularizado en el trabajo La Larga Sombra del Ganado. En el primer reporte GLEAM en el 2013, la cifra fue disminuida a 14,5% por una mejora en el método de estimación. Finalmente, con este nuevo reporte que acaba de ser comunicado, se estima que la producción animal representa a un 12% con la utilización de métricas tradicionales. El INAC junto con el MGAP promueven el uso de métricas alternativas (GWP*) que reconocen que el metano es un gas de vida corta. Si se generaliza este uso se puede anticipar que la cifra de emisiones actualmente divulgada (12%) será sustantivamente menor. Adicionalmente cuando además de la emisión se analice la captura de los sistemas ganaderos es posible que la ganadería uruguaya sea climáticamente neutra es decir no contribuya al calentamiento adicional del planeta algo sobre lo que ya existe alguna evidencia inicial en trabajos elaborados por el INIA.

A horas de iniciar la cumbre sobre cambio climático, ONU dice que los esfuerzos han sido inútiles.

A horas de iniciar la cumbre sobre cambio climático, ONU dice que los esfuerzos han sido inútiles.

Nuevo análisis sobre planes climáticos nacionales: el avance no es suficiente y la COP28 debe sentar las bases para una acción inmediata. La cumbre comienza hoy.

Montevideo | Todo El Campo *| Un nuevo informe de ONU Cambio Climático concluye que los planes nacionales de acción climática siguen siendo insuficientes para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados y cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

Incluso con mayores esfuerzos por parte de algunos países, el informe pone en evidencia que se necesita una acción más ambiciosa y urgente para inclinar a la baja la trayectoria de las emisiones mundiales y evitar los peores impactos del cambio climático.

“El informe muestra que en conjunto los gobiernos están dando pequeños pasos para evitar la crisis climática. Y muestra también por qué los gobiernos deben tomar medidas audaces en la COP28 en Dubái”, dijo el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell.

“Eso significa que la COP28 debe ser un momento de cambio trascendental. Los gobiernos no sólo deben acordar qué medidas climáticas contundentes se adoptarán, sino también empezar a mostrar exactamente cómo llevarlas a cabo”.

Stiell subrayó que la conclusión del primer balance mundial en la COP28 es un momento clave para que las naciones puedan recuperar el impulso e intensificar los esfuerzos en todos los ámbitos para situarse en el camino adecuado para lograr los objetivos del Acuerdo de París. El objetivo del balance mundial es informar la siguiente ronda de planes de acción climática enmarcados en el Acuerdo de París (conocidos como contribuciones determinadas a nivel nacional o “NDC”, por sus siglas en inglés) que se presentarán en 2025, sentando las bases para una acción acelerada.

“El informe de síntesis del balance mundial publicado este año por ONU Cambio Climático es clave. Muestra claramente en qué áreas se está avanzando con lentitud. Pero también expone la amplia gama de herramientas y soluciones propuestas por los países. Millones de personas esperan que sus gobiernos tomen esta caja de herramientas y la pongan en práctica”, declaró Stiell.

Los últimos datos científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU indican que las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse un 43% para 2030, en comparación con los niveles de 2019. Esto es fundamental para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados a finales de este siglo y evitar los peores efectos del cambio climático, como sequías, olas de calor y precipitaciones más frecuentes y graves.                                                                             

Cada fracción de grado es importante, pero vamos lejos del camino correcto. La COP28 es el momento de cambiar esta situación”, afirmó Stiell. “Es hora de mostrar los enormes beneficios de una acción climática más audaz: más empleos, salarios más altos, crecimiento económico, oportunidades y estabilidad, menos contaminación y mejor salud”.

ONU Cambio Climático analizó las contribuciones nacionales determinadas (NDC) de 195 Partes del Acuerdo de París, incluidas 20 NDC nuevas o actualizadas presentadas hasta el 25 de setiembre de 2023. En consonancia con las conclusiones del análisis del año pasado, este nuevo informe muestra que, si bien las emisiones dejarán de aumentar después de 2030, en comparación con los niveles de 2019, aún no muestran la rápida tendencia a la baja que la ciencia considera necesaria para esta década.

Si se aplican las últimas NDC disponibles, los compromisos actuales aumentarán las emisiones en torno a un 8,8% respecto a los niveles de 2010. Se trata de una mejora marginal respecto a la evaluación del año pasado, según la cual los países iban camino de aumentar sus emisiones un 10,6% de aquí a 2030, en comparación con los niveles de 2010.

Para 2030, se prevé que las emisiones sean un 2% inferiores a los niveles de 2019, lo que pone de relieve que el pico de las emisiones mundiales se producirá en esta década.

Para lograr que las emisiones alcancen su punto máximo antes de 2030, según el informe, “es necesario aplicar los elementos condicionales de las NDC, lo que depende sobre todo del acceso a mayores recursos financieros, transferencia de tecnología y cooperación técnica, y apoyo al desarrollo de capacidades; así como de la disponibilidad de mecanismos basados en el mercado”.

“Si utilizamos el balance mundial para planificar con antelación, podemos conseguir que la COP28 suponga un cambio radical, y así proporcionar un trampolín para una oleada de acción climática de dos años”, dijo Stiell. “Tenemos que recuperar la confianza en el proceso de París. Lo que significa cumplir todos los compromisos, especialmente en materia de financiación, el gran facilitador de la acción climática. Y garantizar que estamos aumentando la resiliencia a los impactos climáticos en todas partes”.

“El informe sobre los planes climáticos nacionales de hoy subraya la necesidad de que actuemos con mayor ambición y urgencia para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, simplemente no queda tiempo para retrasos”, dijo el Dr. Sultan Al Jaber, presidente de la COP28. “La COP28 debe ser un punto de inflexión histórico en esta década crítica para que las Partes aprovechen el momento del balance mundial para comprometerse a aumentar su ambición y unirse, actuar y obtener resultados que mantengan 1,5C a nuestro alcance, sin dejar a nadie atrás”.

“Las NDC siguen siendo la piedra angular de nuestra visión compartida de alcanzar los objetivos de París, incluido el de mantener el objetivo por debajo de 2 grados y aspirar a limitar el aumento por debajo de 1,5 grados”, declaró el presidente de la COP27 y ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Sameh Shoukry. “En Sharm El-Sheikh los líderes debatieron varias iniciativas para ayudarnos a alcanzar ese objetivo, así como para ayudar al sur global a adaptar sus economías en consecuencia. Tenemos que mantener el impulso, ya que no hay tiempo que perder ni desenfocarse del objetivo”.

“Es esencial que, mientras perseguimos nuestro compromiso, sigamos buscando la justicia climática y ayudemos al sur global, que es el que menos contribuye a las emisiones y, sin embargo, es el que sufre los efectos más perniciosos del cambio climático, no solo a sobrevivir, sino también a hacer la transición hacia una economía más sostenible a través de vías de transición justas”, declaró Shoukry.

ESTRATEGIAS DE DESARROLLO A LARGO PLAZO CON BAJAS EMISIONES.

Un segundo informe de ONU Cambio Climático acerca de las estrategias de desarrollo de bajas emisiones a largo plazo analizó los planes de los países para lograr una transición hacia emisiones netas cero a mediados de siglo. El informe indica que las emisiones de gases de efecto invernadero de estos países podrían ser aproximadamente un 63% más bajas en 2050 que en 2019, si todas las estrategias a largo plazo se aplican plenamente a tiempo.

Las estrategias actuales a largo plazo (que representan a 75 Partes en el Acuerdo de París) representan el 87% del PIB mundial, el 68% de la población mundial en 2019 y alrededor del 77% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero de 2019. Se trata de una señal clara de que el mundo está empezando a aspirar a emisiones netas cero.

El informe señala, sin embargo, que muchos objetivos de reducción a cero siguen siendo inciertos y posponen medidas críticas que deben tomarse ahora.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP28) se celebrará en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) del 30 de noviembre al 12 de diciembre de este año.

MÁS INFORMACIÓN – Lea aquí el Informe de Síntesis de las Contribuciones Determinadas Nacionales de 2023: Contribuciones determinadas a nivel nacional en el marco del Acuerdo de París. Informe de síntesis de la secretaría | Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (unfccc.int)

Lea aquí el Informe de Síntesis de Estrategias de Desarrollo de Bajas Emisiones a Largo Plazo de 2023: Estrategias de desarrollo a largo plazo con bajas emisiones. Informe de síntesis de la secretaría | Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (unfccc.int)

(*) Artículo de ONU Cambio Climático, la entidad de las Naciones Unidas encargada de apoyar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático. El artículo posee modificaciones para Todo El Campo. Artículo original: Nuevo análisis sobre planes climáticos nacionales: el avance no es suficiente y la COP28 debe sentar las bases para una acción inmediata | CMNUCC (unfccc.int)

Vicepresidente de INIA ofreció notable conferencia en el congreso de Rosgan sobre ganadería y ambiente (video).

Vicepresidente de INIA ofreció notable conferencia en el congreso de Rosgan sobre ganadería y ambiente (video).

Baethgen brindó una conferencia solvente y clara sobre un tema de muchísima actualidad global. “Casi el 75% de las emisiones vienen del sector energía”, dijo, y agregó que “la mitad de las emisiones globales vienen de tres regiones: China, Estados Unidos y la Unión Europea”.

Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Walter Baethgen, vicepresidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) derribó los mitos que culpan del cambio climático a la ganadería y expuso la verdad sobre los gases de efecto invernadero, reza un artículo del diario argentino Clarín que refiere a su participación en el segundo Congreso Federal Ganadero que organizó el jueves 9 Rosgan, integrante de la Bolsa de Comercio de Rosario.

En una conferencia solvente y clara, reconocida por técnicos, prensa especializada y allegados al sector ganadero, Baethgen expresó que si se desea sinceramente combatir el cambio climático, se debe ir al origen que es la emisión de demasiada cantidad de gases con efecto invernadero. Pero, ¿de dónde vienen?, se preguntó, y la respuesta fue que “casi el 75% de las emisiones vienen del sector energía”.

Agregó que “la mitad de las emisiones globales vienen de tres regiones: China, Estados Unidos y la Unión Europea”, y cuestionó que la agenda sobre ese tema la esté marcando uno de los principales responsables, la Unión Europea.

En el caso de los países ganaderos como los nuestros, las pasturas fijan el CO2 que luego el ganado transforma en alimentos nutritivos como la carne o la leche, agregó. Con los combustibles fósiles y la quema de bosques ocurre lo contrario.

EL ARTÍCULO.

El siguiente es el artículo de Clarín, escrito por la periodista Kitty Vaquero. Las negritas son de Todo El Campo.

El calentamiento global producido por el efecto invernadero que generan ciertos gases que se liberan a la atmósfera es un serio problema para el planeta. En este escenario, la ganadería es acusada de ser una gran contribuyente al Cambio Climático (CC) por la emisión de metano que hacen los rumiantes. Sin embargo, es importante poner blanco sobre negro al respecto y aclarar a través de la ciencia varias afirmaciones erróneas.

“Los principales gases de efecto invernadero (GEI) son el dióxido de carbono (CO2) y el vapor de agua. Eso es un efecto invernadero natural. Si no hubiera este efecto invernadero natural no habría vida en el planeta. Hoy habría 20 o 30 grados menos de lo que tenemos. Y lo que ha pasado en los últimos 200 años es que la actividad humana ha aumentado mucho las emisiones de esos gases, entonces ahora tenemos un efecto exagerado del efecto natural”, explicó el Dr. Walter Baethgen, investigador de la Universidad de Columbia de New York y vicepresidente del INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) de Uruguay en el 2° Congreso Federal Ganadero que organizó este jueves el Rosgan de la Bolsa de Comercio de Rosario (CBR).

El experto indicó que, si bien no hay certezas de cuánto será el incremento de la temperatura, algo es seguro: la variabilidad climática va a aumentar. “Estas cosas que acabamos de vivir estos últimos tres años, la frecuencia de ese tipo de eventos va a aumentar. Va a ser más frecuente, va a ser más intenso y tenemos que aprender a adaptarnos y es eso lo que tenemos que tratar de evitar combatiendo el calentamiento global”, advirtió.

Para Baethgen, si en verdad se apunta a combatir el cambio climático seriamente, se debe ir al origen. El problema es que se está emitiendo demasiada cantidad de gases con efecto invernadero. Pero, ¿de dónde vienen? “Casi el 75% de las emisiones vienen del sector energía”, subrayó el investigador.

Dentro del sector de energía hay pérdidas fugitivas. “Cada vez que se abre una mina de carbón hay que ventilar antes de empezar a explotar, para que pueda entrar a trabajar la gente, para que no haya problemas de accidentes y lo que se estaba ventilando es metano. En los pozos de petróleo ya en operación, permanentemente hay fuga de metano. Y en la transmisión desde el yacimiento de gas natural hasta las casas o las industrias, también hay fugas”, detalló el especialista. Esas son pérdidas por ineficiencia. Y un dato sorprende: “la cantidad de metano que viene de todas esas fugas es exactamente igual a la cantidad de todas las emisiones de todo el ganado de todo el mundo”, subrayó Baethgen.

Por otra parte, de acuerdo con el vicepresidente de INIA, la mitad de las emisiones vienen de tres regiones: China, Estados Unidos y la Unión Europea. “Piensen quién está generando la agenda del cambio climático y quién marca la agenda. La agenda hoy la marca la Unión Europea”, advirtió.

El dióxido de carbono (CO2), gas de efecto invernadero (GEI) que se usa como patrón en las mediciones, queda en la atmósfera mil años o más. El metano tiene un poder de calentamiento treinta veces mayor que el CO2 pero queda en la atmósfera solo de diez a quince años.

“En un ciclo de producción ganadera no se agrega carbono nuevo, lo que pasa es que hay un CO2 que está en la atmósfera, que lo fijan las pasturas, las plantas a través de la fotosíntesis, eso es comido por el ganado, al digerir eso uno de los subproductos es el metano, y lo convierte en un alimento altamente nutritivo, como la carne o la leche”, repasó Baethgen. Pero a los 10 años se vuelve a competir en dióxido de carbono que nuevamente es vuelto a tomar por las plantas para recomenzar el circuito, es decir que es un carbono que está ciclando.

Eso es lo opuesto a lo que pasa en los combustibles fósiles, donde una cantidad de carbono de millones de años, de animales y plantas fosilizadas, se empieza a sacar un día de un pozo y a partir de allí se comienza a agregar carbono nuevo a la atmósfera. “Uno recicla el mismo carbono, otro inyecta carbono nuevo”, remarcó el experto.

Con la quema de los bosques sucede algo similar. Una cantidad de carbono que durante mucho tiempo estuvo en un bosque, se tala repentinamente, se quema y todo ese carbono que antes no estaba en el ciclo se inyecta al aire.

En la ganadería, contrariamente, como el metano cada diez años se vuelve a convertir en CO2 y vuelve al ciclo del carbono, no aumenta su concentración. “Si tenemos un gas que se queda mil años en la atmósfera y otro que se queda diez: ¿estará bien esa métrica que dice que el metano es 30 veces más calentador que el dióxido de carbono?”, cuestionó el investigador.

Actualmente, la comunidad científica está revisando ese concepto. “Ya hay un par de indicadores con buen sustento científico que están diciendo que dan números más parecidos a 5 o 6”, contó Baetghen.

Por otro lado, el especialista llamó a tener en cuenta, no solo las emisiones, sino también la captura de carbono que se hace a través de las pasturas en la ganadería. “El total de emisión es un número alto, casi 600 millones de toneladas, pero las capturas naturales son un número también muy alto. Entonces, cada año se emite mucho y también se captura mucho y lo que queda es un número relativamente chico”, indicó.

Según contó, las emisiones en combustible fósiles y en la producción agropecuaria más el manejo de los residuos, llegan a 300 millones de toneladas. “Si uno pudiera reducir 20% las emisiones de metano de los combustibles fósiles, o 20% las emisiones del ganado, o 20% de las emisiones de la basura, ya tendríamos balance cero de metano”, analizó Baethgen.

Si la reducción de las emisiones fuera aún mayor, podrían bajar inmediatamente las temperaturas globales. “No es casualidad que el acuerdo que firmaron hace unos años en una de las conferencias de las partes (COP), el acuerdo era reducir 30% las emisiones de gas del metano. Una de las razones es que eso se puede hacer con ganancia para la industria porque ese gas que se pierde si se logra vender es con ganancia. Eso quiere decir que hay muchas oportunidades en el sector energía de donde vienen el 75% de los gases”, afirmó.

Asimismo, el investigador destacó que la principal fuente de emisión de metano en el mundo son los humedales, los pantanos y bañados pero no se incluye en el inventario de generación de gases porque son parte del equilibrio ecosistémico del planeta. “Está bien, es lógico. Ahora, si estoy en un lugar del mundo en donde hace por lo menos 8 millones de años que hay pasturas y hay animales comiéndolas, que son parte del equilibrio, como en las pampas, por ejemplo, entonces: ¿cuál es la línea de base? Si no contamos a los pantanos, ¿no tendríamos que pensar un poquito mejor cómo es la línea de base de las pampas?”, indicó.

CARBONO NUEVO Y CARBONO VIEJO RECICLADO.

Para cerrar su exposición Baethgen repasó: “La principal causa de cambio climático es la emisión de gases con efecto invernadero y el 75% de esas emisiones siguen viniendo de las energías fósiles. El carbono en la ganadería no es un carbono nuevo, es un carbono que se recicla, el de los combustibles fósiles y de la quema de bosques es carbono nuevo. El dióxido de carbono queda en la atmósfera mil años, el metano diez o quince años. Si reducimos 20% de las emisiones de todas estas fuentes juntas, logramos un metano balance cero. Si lo reducimos un poco más, tenemos balance negativo y enfriamos el planeta”. Y ¿cómo emitir menos? Fundamentalmente con fuentes de energía renovables; reduciendo la deforestación; haciendo un mejor manejo de las pasturas, aumentando su diversidad con leguminosas; y manejando mejor los residuos.

El investigador llamó a repensar estos conceptos en los sistemas productivos pecuarios. “El mensaje no es que no tenemos que hacer nada, el mensaje es relativicemos. Hay muchas cosas para hacer, pero no nos distraigamos. Tenemos que buscar la manera de influir más en las agendas, de cómo se definen estas cosas, de los acuerdos, de los tratados de cambios climáticos”.

El mundo está cambiando. Ya hay mercados voluntarios de carbono que pagan diferenciales a las empresas por el secuestro de este elemento. Las clases medias aumentan y con ello el consumo de alimentos y las exigencias de garantías acerca de la producción sostenible de los mismos. Por eso, cada vez más, es clave medir la huella ambiental en la producción ganadera para echar por tierra la mala información y los prejuicios negativos que recaen sobre la actividad. Estos son los desafíos pero también las oportunidades abiertos hoy para el sector ganadero argentino.

NOTAS DE REDACCIÓN.

En el video al pie del artículo se puede ver el congreso completo que comienza con las palabras de bienvenida del presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Miguel Simioni; el presidente de Rosgan, Walter Tombolini; y Francisco Medina, director de Desarrollo Territorial y Arraigo de la provincia de Santa Fe. La exposición de Baethgen inicia en el minuto 17.00.

Artículo de Clarín: Un científico derribó los mitos que culpan del cambio climático a la ganadería: la verdad sobre los gases de efecto invernadero

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