Nueva Zelanda. Reclaman que el Gobierno revea el impuesto a las emisiones ganaderas.

Nueva Zelanda. Reclaman que el Gobierno revea el impuesto a las emisiones ganaderas.

Los objetivos actuales de metano son erróneos y deben revisarse. Los objetivos deben basarse en la ciencia, no en la política.

Nueva Zelanda | La decisión del Gobierno neozelandés liderado por Jacinda Ardern, de imponer un impuesto a las emisiones ganaderas como medida para favorecer el combate al cambio climático, continúa causando debates en el país cuya ganadería vacuna duplica y la ovina quintuplica el número de habitantes que es de 5,1 millones. Si no hay cambios, el llamado “impuesto a las vacas” regirá a partir de 2025.

El viernes 11 de noviembre DairyNZ (organización que representa a los productores lácteos de Nueva Zelanda); Beef + Lamb New Zealand Inc (responsable de la promoción de carne de vacuno y cordero); y Federated Farmers (Agricultores Federados de Nueva Zelanda), mantuvieron una reunión en la que discutieron sobre los precios de emisión de la producción y reafirmaron la posición común entre las tres organizaciones, para permitirles avanzar juntas y abogar fuertemente en nombre de los agricultores.

Jim van der Poel, presidente de DairyNZ, dijo que una voz unida para tratar los precios de las emisiones es la mejor manera de garantizar resultados políticos positivos para los agricultores.

“Las tres organizaciones han reafirmado los nueve principios básicos que todos plantearemos en nuestras presentaciones y a través de la asociación He Waka Eke Noa” (Un viaje simple en maorí). He Waka Eke Noa es una asociación de acción climática del sector primario que “apoya a los agricultores y productores para proteger, restaurar y mantener nuestro medio ambiente y mejorar nuestro bienestar y el de las generaciones futuras”, según se lee en la web de la entidad.

DairyNZ, Beef + Lamb New Zealand (BLNZ) y Federated Farmers considera que la propuesta del Gobierno de fijación de precios de emisiones del Gobierno difiere significativamente de las recomendaciones de He Waka Eke Noa, que fueron diseñadas como un enfoque de sistema de toda la producción para reducir las emisiones, cumplir con los objetivos y dar un reconocimiento justo y una recompensa por la siembra en los establecimientos.

Nuestras organizaciones están unidas en nuestra determinación de obtener el mejor resultado posible que podamos y continuaremos trabajando en estrecha colaboración mientras abogamos por los agricultores”, dijo el presidente de Beef + Lamb NZ, Andrew Morrison.

El presidente de Federated Farmers, Andrew Hoggard, dijo que las organizaciones individuales continuarían planteando problemas específicos del sector.

LOS NUEVE PRINCIPIOS BÁSICOS DE HE WAKA EKE NOA.

Los nueve principios básicos que se plantearán directamente al Gobierno son:

Los objetivos actuales de metano son erróneos y deben revisarse. Los objetivos deben basarse en la ciencia, no en la política, y tratar de evitar un calentamiento adicional.

El precio del metano debe fijarse en el nivel mínimo necesario y fijarse durante un período de cinco años para dar seguridad a los agricultores.

Cualquier ingreso del impuesto debe ser delimitado y solo debe usarse para la administración del sistema, la inversión en investigación y desarrollo, o volver a los agricultores como incentivos. Los costos de administración deben minimizarse.

El precio futuro debe ser fijado por el ministro con el asesoramiento de una junta de supervisión independiente designada por todos los socios de He Waka Eke Noa.

El sistema debe incentivar a los agricultores a adoptar tecnología y adoptar buenas prácticas agrícolas que reduzcan las emisiones globales.

Se debe contar todo el secuestro que se pueda medir y sea aditivo. Respaldamos lo propuesto por la asociación He Waka Eke Noa sobre el secuestro.

Los agricultores deberían poder formar colectivos para medir, gestionar y reportar sus emisiones de una manera eficiente.

Los agricultores que no tienen acceso a mitigaciones o secuestros deberían poder solicitar un alivio temporal de gravámenes si la viabilidad de su negocio se ve amenazada.

No aceptaremos fugas de emisiones. La forma de evitar que eso suceda es obtener los objetivos, el precio, el secuestro, los incentivos y otras configuraciones correctas.

Todo El Campo en base a Farmers Weekly | Foto El Confidencial.

Chile realiza estudios y determina que en la zona sur hay predios agropecuarios que son carbono neutral.

Chile realiza estudios y determina que en la zona sur hay predios agropecuarios que son carbono neutral.

El proyecto lleva unos años y ha permitido formar metodología para poder estimar el balance de carbono a nivel predial.

En la ciudad de Osorno, sur de Chile, se realizó un seminario sobre el análisis de los sistemas agropecuarios del sur y el carbono, determinándose los avances que ese país ha logrado al respecto.

El seminario, denominado “Balance carbono en sistemas agropecuarios del sur de Chile, hacia la carbononeutralidad” se indicó que “existen predios en las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos con más capturas de gases de efecto invernadero que emisiones”.

Determinar el balance de carbono en predios agrícolas y ganaderos, identificando medidas de mitigación que fortalezcan la generación de sistemas de producción carbono neutrales, fue el objetivo del proyecto de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), ejecutado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) junto al Instituto Forestal (Infor).

Los resultados se dieron a conocer en el citado seminario y se determinó que “a pesar de las diferencias entre los distintos rubros y explotaciones en la zona sur hay predio agrícolas y ganaderos que ya son carbono neutrales”.

 Francine Brossard, directora ejecutiva de FIA, explicó las investigaciones “para revisar las emisiones de carbono en algunos rubros importantes como la leche, la carne, los cereales”.

Además de FIA, INIA de Chile e Infor, también participaron agremiaciones como Fedeleche, Fedecarne, Consorcio Lechero, Corpcarne, Sofo y Avellanos Patagonia.

Francisco Salazar, investigador de INIA, dijo que el proyecto lleva unos años y “ha permitido formar metodología para poder estimar el balance de carbono a nivel predial, es un tremendo avance nacional e internacional”, consideró.

Lo establecido por la investigación es que la agricultura representa el 10,5% de la emisión de gases invernadero del total país, de los cuales, aproximadamente, dentro del sector agrícola y ganadero, 40% proviene de la fermentación entérica, 38% de suelos agrícolas y 17% por gestión de estiércol.

Con datos de FIA e INIA Chile.

INTA: Plantaciones forestales almacenan 70 millones de toneladas de carbono orgánico.

INTA: Plantaciones forestales almacenan 70 millones de toneladas de carbono orgánico.

Las plantaciones forestales son muy valoradas por los numerosos servicios ecosistémicos que brindan, entre los que se destaca, la capacidad de secuestrar gases de efecto invernadero (GEI) y almacenar carbono orgánico del suelo (COS)

En Argentina, un estudio realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INAT) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de ese país analizó la capacidad de los suelos en los diversos ambientes del país determinó la alta capacidad de las plantaciones forestales para almacenar carbono orgánico.

Las plantaciones de pino son las que registran el mayor almacenamiento de carbono orgánico. Se trata de información clave para el diseño de estrategias de mitigación de gases de efecto invernadero y la obtención de certificaciones ambientales.

El siguiente es el reporte de INTA.

Argentina | Como base para la producción de alimentos, fibras y muchos servicios ecosistémicos esenciales, el suelo representa un componente importante de los sistemas productivos y un recurso clave para la mitigación y adaptación al cambio climático por su capacidad de almacenar compuestos carbonados tanto orgánicos como inorgánicos.

En esta línea, las plantaciones forestales son muy valoradas por los numerosos servicios ecosistémicos que brindan, entre los que se destaca, la capacidad de secuestrar gases de efecto invernadero (GEI) y almacenar carbono orgánico del suelo (COS). Frente a esto, un equipo de investigación del INTA y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación estimaron las reservas de carbono orgánico del suelo con plantaciones forestales y otros usos de la tierra, en diversas regiones de Argentina.

De acuerdo con Pablo Peri -coordinador del Programa Nacional Forestal del INTA-, “este estudio constituye una referencia para organismos gubernamentales, instituciones, sector productivo, certificadoras y ONG del sector forestal a escalas local, regional o nacional”.

Entre los principales resultados, Peri explicó que “a escala nacional, en los primeros 30 centímetros de suelo de las plantaciones forestales, se almacenan unas 69.398,2 gigagramos de COS -entendiendo 1 Gg como 1.000 toneladas-, es decir unos 70 millones de toneladas de carbono orgánico”.

Además, se pudo estimar que, la región mesopotámica representa el 74% de la reserva nacional de COS de las plantaciones forestales, en correspondencia con la mayor superficie de bosques cultivados que concentra esta región. Por su parte, la región Patagonia, Pampeana y Delta del Paraná almacenan el 20,2% del total. Al expresar los valores a escala nacional, por género o especie forestal, se obtuvo que el 69% del COS se encuentra almacenado en plantaciones de pino.

En esta línea, Peri aclaró que “esa capacidad de almacenamiento puede ser modificada con el cambio de uso de la tierra, la puesta en producción -ya sea agrícola, forestal u otra- y la implementación de diferentes estrategias de manejo de suelos, cambiando la dirección de los flujos de carbono en el sistema suelo-atmósfera”.

Según Peri, “cuantificar el COS es el primer paso para dimensionar las reservas de un suelo y tomar decisiones sobre cómo mejorar el secuestro de C y/o reducir su pérdida, analizando la respuesta de los ecosistemas ante cambios ambientales como producto de la variación climática o ante decisiones relacionadas con el manejo”.

“Así, se ha tomado en cuenta la capacidad de los sistemas forestales de almacenar carbono tanto en biomasa como en compuestos orgánicos del suelo, para desarrollar políticas que favorezcan la instalación de plantaciones con el propósito de mitigar emisiones de GEI”, afirmó el coordinador.

Por su parte, Ana Lupi -investigadora del Instituto de Suelos del INTA- agregó: “La Selva Paranaense presenta los valores de carbono orgánico de la línea base más altos, 71 toneladas de carbono por hectárea, y no se encontraron diferencias significativas comparando los usos del suelo y las clases de uso”.

En contraste, “en el Chaco Húmedo la mayor cantidad de COS se observó en la línea base, aproximadamente 74.000 kg/ha, seguido de las plantaciones forestales, 62 toneladas por hectárea, y con un menor valor, el uso alternativo productivo, 54 toneladas por hectárea”.

Del estudio, surgió una tendencia a que el COS promedio varíe en el sentido: forestaciones-línea base-uso alternativo. Las plantaciones con pino mostraron ser más eficientes en acumular COS que las realizadas con eucaliptus, sobre todo en las ecorregiones que presentaron valores medios de COS.

“Para cada región forestal descripta para la Argentina se determinaron ecuaciones que permiten estimar el carbono orgánico en base a una o a múltiples variables ambientales (temperatura, precipitación, contenido de arcilla en el suelo) y de manejo silvícola (género y edad de la plantación)”, especificó Lupi.

EL ESTUDIO, AL DETALLE.

La estimación fue realizada por el Programa Nacional Forestal del INTA y la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Para el desarrollo del relevamiento intervinieron profesionales de ambos organismos, diversas facultades, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), y profesionales de los gobiernos provinciales.

Se analizó la cantidad de carbono orgánico del suelo a 0-30 cm de profundidad de las plantaciones forestales del país y se generó una base de datos con 862 casos, de los cuales 321 corresponden a plantaciones forestales, 356 a líneas base –sitios con cobertura vegetal natural– y 185 referidos a usos alternativos del suelo –usos productivos no forestales–.

El primer paso fue la elaboración de protocolos y la propuesta de sitios –12 ecorregiones de la Argentina–, para luego pasar al trabajo de campo y envío de muestras al laboratorio. El último paso fue la organización y depuración de datos y el análisis de los resultados.

Las ecorregiones elegidas fueron Selva Paranaense, Yungas, Esteros del Iberá, Campos y Malezales, Chaco Húmedo, Chaco Seco, Pampeana, Delta del Paraná, Espinal, Monte, Estepas y Bosques Patagónicos.

Además del relevamiento de campo, se realizó una búsqueda de datos publicados en revistas científicas e informes de INTA relacionados con el almacenamiento de carbono en suelos forestales para incrementar la capacidad de analizar las diferencias entre usos del suelo.

PROMOVER POLÍTICAS DE SECUESTRO DE CARBONO, LA META.

“Los resultados obtenidos muestran la necesidad de reforzar la intensidad de muestreo para obtener una base de datos más robusta y poder establecer conclusiones más claras en algunas regiones”, indicó por su parte Javier Gyenge, investigador de la AER Tandil del IPADS (Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible).

En esa línea, recomendó “establecer una estrategia de monitoreo que permita cuantificar el estado y la evolución de las reservas de COS en suelos con plantaciones forestales, a escala nacional”.

Gyenge hizo hincapié en que “definir un esquema de monitoreo del carbono orgánico del suelo se torna indispensable para diseñar, evaluar y promover políticas de secuestro de carbono atendiendo tanto a las posibles respuestas productivas como así también, cumpliendo con los objetivos de reducción de emisiones de GEI a escala nacional”.

El estudio recomendó hacer foco en las plantaciones forestales haciendo coincidir los muestreos de suelos con las campañas de mediciones de parcelas de inventario forestal que dispone la DNDFI de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, tomando como base una frecuencia de 1 dato cada 10 años.

“Se deberían priorizar los muestreos en suelos forestales en las regiones o cuencas en donde hay poca base de dato (por ejemplo, región chaqueña y delta del Paraná) para, en segundo lugar, establecer sitios testigos en todas las regiones buscando establecer esta evolución de los suelos forestales”, señalaron los expertos.

La ganadería en América Latina tiene parte de la solución al cambio climático.

La ganadería en América Latina tiene parte de la solución al cambio climático.

La evidencia disponible en Uruguay y en América Latina y el Caribe muestra que es perfectamente posible impulsar modelos ganaderos sostenibles sobre pasto natural que aumentan la producción y reducen al mismo tiempo sus emisiones de gases.

Andrés González | FAO | La evidencia disponible en Uruguay y en América Latina y el Caribe muestra que es perfectamente posible impulsar modelos ganaderos sostenibles sobre pasto natural que aumentan la producción y reducen al mismo tiempo sus emisiones de gases.

Uno de los grandes anuncios hechos durante la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP26), fue el compromiso de más de 100 países de reducir en un 30% sus emisiones de gas metano para el año 2030.

Hacer realidad el acuerdo -el cual incluye a 19 países de América Latina y el Caribe- requiere acciones concretas e integrales. Una de ellas es la reducción de las emisiones de metano de la ganadería, a través de innovación tecnológica, incentivos y alianzas con productores.

El metano, con el potencial de generar un calentamiento global considerablemente más alto que el dióxido de carbono (aproximadamente 80 veces mayor), tiene una vida media en el aire de solo 8 años, lo que se considera una corta duración comparada con la del dióxido de carbono que puede permanecer décadas en la atmósfera.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) está apoyando 30 proyectos ganaderos en 12 países de la región, los cuales han tenido resultados asombrosos, generando, en algunos casos, incrementos superiores al 50% en el rendimiento productivo y reduciendo, al mismo tiempo, en 20% las emisiones de gases de efecto invernadero.

En Uruguay, los resultados del primer año de trabajo de campo del proyecto Ganadería y Clima muestran en promedio un aumento del ingreso neto en un 20%, de la producción de carne en un 10% y en un 15 % en la producción de carne ovina, además de una reducción del 16 % de la intensidad de emisiones por kilo de carne producido y un descenso del 5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero.

La presentación de estos datos se realizó el pasado 10 de junio, en la Expo Sostenible que organizó el Ministerio de Ambiente en Montevideo, demostrando que la ganadería sobre pastizales y el cuidado del ambiente pueden ir de la mano.

Estos logros y otros alcanzados en la región han sido fruto de mejoras en la gestión del ganado, en el cuidado de los pastos y en el tratamiento de residuos orgánicos y desechos para generar energía a través de la biomasa.

También son producto de la recuperación de nutrientes, donde los residuos orgánicos se utilizan como fertilizantes para abonar el suelo. Esto no solo permite cambios sustantivos a nivel de emisiones, sino también una mayor rentabilidad, beneficiando directamente a familias de pequeños productores. Los proyectos apoyados por la FAO también han mejorado la sanidad del ganado y han minimizado los gastos en agroquímicos, lo que permite generar ahorros económicos significativos.

En los últimos dos años, hemos trabajado con productores, asociaciones gremiales, gobiernos, comercializadores, consumidores, ambientalistas, científicos y organizaciones internacionales para demostrar que la ganadería sostenible es beneficiosa para todos.

Para la FAO, el objetivo final es lograr emisiones cero a nivel neto; es decir, lograr que la producción de la ganadería no emita más gases de efectos invernadero que lo que logran capturar los árboles y pastizales utilizados para dicha producción.

América Latina y el Caribe aporta hoy el 44% de las exportaciones globales de carne de res y el 42% de las exportaciones de pollo. En países como Argentina, Brasil, México, Paraguay y Uruguay, la industria ganadera hace un aporte clave a sus economías.

La FAO estima que la demanda mundial de carne aumentará 14% en la próxima década. Este aumento puede ser muy positivo para los 14 millones de hogares de pequeños productores, para quienes la ganadería es su sustento. Pero para responder a esa demanda y ser amigable con el medioambiente, sostenibilidad es una precondición.

Durante la 37ª Conferencia Regional de la FAO, los países de la región  plantearon la necesidad de transformar los sistemas agroalimentarios para que sean más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles. Para lograrlo, será clave mejorar la producción de alimentos de nuestra región.

La evidencia disponible en Uruguay y en América Latina y el Caribe muestra que es perfectamente posible impulsar modelos ganaderos sostenibles sobre pasto natural que aumentan la producción y reducen al mismo tiempo sus emisiones de gases.

Tal como dijo el ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, en una instancia de trabajo regional sobre producción ganadera sostenible en la que Uruguay ejerce la presidencia, la ganadería de América Latina “está dispuesta y preparada para dar respuesta a los retos actuales” planteados por la crisis que afecta la disponibilidad y precio de los alimentos. La FAO lo sabe.

Estos modelos no solo permiten ganancias económicas, sociales y medioambientales, sino también una mayor resiliencia frente a eventos climáticos extremos y la restauración de los servicios ecosistémicos. Es más que urgente dar a conocer y tener en cuenta esta realidad y -sobre todo- actuar cada vez más en función.

Fuente FAO – Columna originalmente publicada en Montevideo Portal. Foto principal de establecimiento El Baqueano.

(*) EL AUTOR – Andrés González, oficial de Ganadería, Sanidad Animal y Biodiversidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Subsecretario del MIEM: “El mundo va a premiar aquellos productos que tengan más políticas de economía circular, de producción más verde”.

Subsecretario del MIEM: “El mundo va a premiar aquellos productos que tengan más políticas de economía circular, de producción más verde”.

Verri mencionó las exigencias de la atención del bienestar animal de parte de los mercados internacionales, y recordó que el frigorífico Marfrig lanzó una herramienta de medición de su huella de carbono.

Río Negro | Finalizaron los Talleres de Fortalecimiento de capacidades a Gobiernos Subnacionales para la Promoción de la Economía Verde e Inclusiva (Promoción de la Economía Verde e Inclusiva desde lo Local), una iniciativa que se enmarca en el Sistema de las Naciones Unidas, concretamente en el programa PAGE Uruguay.

El acto de cierre fue el miércoles 27 de julio en el Centro de Convenciones de Las Cañas en el departamento de Río Negro, y contó con la participación del subsecretario del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), Walter Verri, y el intendente local, Omar Lafluf.

El Ministerio de Industria es el punto focal del programa PAGE Uruguay, participando además la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el Ministerio de Ambiente (MA), el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI).

El objetivo es apoyar a los gobiernos en la transición hacia la economía verde (social, económica y ambientalmente sostenibles), a través de la promoción y generación de políticas que conduzcan a un uso más eficiente de los recursos, informo el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) en su página web.

Verri subrayó la importancia que el Gobierno otorga a la economía verde y a la economía circular, sin dejar de destacar el rol de los privados, por ejemplo la Unión de Exportadores del Uruguay, que anunció en la celebración del Día del Exportador el inicio de una política de comercio internacional más verde.

LOS AVANCES DE URUGUAY.

De los avances que logrado Uruguay en la materia, Verri mencionó el Bono Verde, “una apuesta a que confíen en el cumplimiento de las metas ambientales de nuestro país”. “Que eso sea premiado o castigado por los mercados internacionales creo que es una apuesta muy fuerte de Uruguay hacia la producción verde y hacia el cumplimiento de las metas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que, como país, hemos asumido en la comunidad de naciones”.

“El mundo cada vez más apuesta a los países sustentables, a los que respetamos el medio ambiente”, dijo.

A modo de ejemplo mencionó las exigencias de la atención del bienestar animal de parte de los mercados internacionales. En ese sentido recordó que el frigorífico Marfrig lanzó una herramienta de medición de su huella de carbono.

Hitos como este, que hasta hace poco parecían lejanos hoy resultan cercanos, lo que se explica por el hecho de que “el mundo va a premiar aquellos productos que tengan más políticas de economía circular, de producción más verde y de cumplimiento de los ODS en sus procesos”, expresó el subsecretario.

También hizo hincapié en que Uruguay es visto internacionalmente como líder en estos temas y citó que hoy se lo observa desde el exterior como un país potencial “neto exportador de hidrógeno”. Explicó que hay proyectos encaminados para la producción de metanol verde. A eso se suma el subsidio a proyectos privados en el marco del Fondo Sectorial de Hidrógeno Verde.

En igual sentido enfatizó sobre la importancia de la Hoja de Ruta del Hidrógeno Verde en Uruguay, que muestra “que estamos haciendo una política nacional que deberá ser continuada por los que vienen”.

Todas esas “son las cosas que tenemos que hacer, y estamos avanzando mucho más rápido de lo que muchos hubiéramos creído cuando asumimos”, aseguró.

Foto del MIEM.

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