Hablando la gente se entiende.

Hablando la gente se entiende.

Los productores de maní plantearon sus problemas al director de la Granja y rápidamente se encontraron soluciones.

Hébert Dell’Onte | Esta semana ingresó carne de vacuno de Brasil, un producto de calidad y que proviene de una región de ese país que tiene una categoría sanitaria más alta a la de Uruguay lo que es una garantía para nosotros.

No faltó quienes criticaran la resolución de importación: ¿Por qué comprar carne cuando Uruguay la produce y de calidad?, plantearon los críticos con la decisión del Gobierno.

La respuesta al “¿por qué?” es el precio. Se busca bajar en un 20% el precio local, o sea una medida que pone al ciudadano en el centro.

Un tema del que poco se ha dicho, salvo en los últimos días en que se generó una corriente informativa con relativa intensidad, es la producción manicera. Los uruguayos somos consumidores de maní pero nunca nadie se pregunta de dónde proviene. Pues bien, Uruguay lo produce en cantidades suficientes como para cubrir buena parte de la demanda local, además de tener muy buena calidad, como todo lo que hacen nuestros productores agropecuarios cualquiera sea el rubro al que se dediquen.

Son manos uruguayas, de pequeños y algún mediano productor, todos familiares, las que plantan, cosechan, limpian y embolsan, todo hecho aquí.

Lamentablemente este año el mercado local fue invadido -literalmente- por maní brasilero al punto de que nuestros productores tienen su producción guardada en sus chacras, establecimientos o galpones porque no hay quien se los compre.

Y en este caso la importación no fue para que el ciudadano pague menos porque consumidor final lo paga igual o más que el local, y además, la calidad del importado es claramente inferior.

En una actitud inteligente, los productores hicieron escuchar su voz y plantearon la problemática que enfrentan al director de la Granja, Nicolás Chiesa, quien se trasladó a Cerro Largo a fin de escuchar los planteos del sector y analizar soluciones. Y las encontraron.

A partir de ahora, nuestro maní tendrá preferencia en el mercado local y no se volverá a importar en tanto haya suficiente para cubrir la demanda. Consumido éste y si es necesario se cubrirá el faltante con compras en el exterior.

La media de es de toda justeza, y es bueno para todos que la gente hablando se entienda, que los productores de todos los rubros tengan contacto directo con quienes gobiernan.

Los que critican la importación de carne, dense cuenta que es para abaratar la canasta familiar y no perjudica a ningún eslabón de la cadena, no como el maní a los pequeños productores familiares sobre lo cual parece reinar la indiferencia de la opinión pública.

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