May 8, 2024 | Agricultura, Noticias
Se lanzó la alianza África-Américas para restaurar suelos; inédita iniciativa birregional de AGRA e IICA.
Montevideo | Todo El Campo | Rattan Lal, máxima autoridad mundial en ciencias del suelo, director del Centro de Manejo y Secuestro de Carbono Rattan Lal (C-MASC), de la Universidad Estatal de Ohio, y premio mundial de Alimentación 2020, dijo que “África tiene los recursos naturales que se necesitan para crear el milagro; África debería ser el próximo granero del mundo”. “La estrategia para lograr esto es traducir la ciencia de gestión agronómica y de suelos en acción; y desarrollar políticas que sean pro naturaleza, pro agricultura y pro agricultor”.
La afirmación de Lal fue en el lanzamiento de una iniciativa conjunta y birregional de Suelos Vivos, una iniciativa de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Suelos Vivos buscará restaurar tierras degradadas, rehabilitar suelos ácidos, aumentar la productividad agrícola y del paisaje y mejorar la resiliencia climática en los sistemas agroalimentarios africanos, informó IICA.
Diseñado para mejorar el bienestar rural, la productividad y la seguridad alimentaria respetando los límites del medio ambiente, y haciendo un uso racional de los recursos naturales, Suelos Vivos busca ser puente entre la ciencia, las políticas públicas para el trabajo de restauración y protección de los suelos, cuya degradación amenaza la seguridad alimentaria global.
Suelos Vivos es liderado desde el 2020 por IICA y Rattan Lal. El lanzamiento contó con la participación del presidente de la República Cooperativa de Guyana y actual presidente de la Comunidad del Caribe (Caricom), Mohamed Irfaan Ali; el director general de IICA, Manuel Otero; ministros de agricultura de varios países africanos, autoridades de AGRA y representantes del sector privado, entre otros altos cargos del sector agropecuario de América y África.
En el lanzamiento para África de esta iniciativa, Lal -quien también es Embajador de Buena Voluntad del IICA en temas de desarrollo sostenible- hizo un fuerte llamado a impulsar y crear lo que denominó “el milagro del Cerrado de Brasil”, el cual es un bioma único que cubre casi una cuarta parte del territorio brasileño y se caracteriza por su vegetación de sabana con una amplia diversidad de flora y fauna.
Para proteger ese territorio, el país sudamericano ha promulgado leyes y establecido políticas para regular la deforestación y promover prácticas agrícolas sostenibles de uso y conservación de la biodiversidad.
“África tiene los recursos naturales que se necesitan para crear el milagro; África debería ser el próximo granero del mundo”, sentenció Lal, y “la estrategia para lograr esto es traducir la ciencia de gestión agronómica y de suelos en acción; y desarrollar políticas que sean pro naturaleza, pro agricultura y pro agricultor, por lo que se está lanzando esta iniciativa de forma oportuna”, agregó.
UN SALTO SUSTANTIVO.
En su presentación, el laureado científico complementó que, si bien los sistemas productivos africanos están aumentando su productividad, lo están haciendo a un ritmo lento, por lo que es necesario dar un salto sustantivo, de ahí que es fundamental propiciar “conocimiento y tecnología que no está siendo implementada, prácticas de mejor gestión en los suelos africanos que enfrentan desafíos como la degradación, principalmente por la erosión, la sequía, el desgaste de nutrientes, la salinización, la reducción del carbono orgánico en los suelos, la urbanización y el cambio climático”.
En esa misma línea, el presidente de Guyana y Caricom, Mohamed Irfaan Ali, planteó que el programa de Suelos Vivos “tiene una tremenda significancia para África, debido a que aborda desafíos ambientales clave y les permitirá tener prácticas agrícolas regenerativas, ayudar con la biodiversidad y la salud de los suelos, mejorar la seguridad alimentaria y contribuir con la resiliencia ante el cambio climático”.
África es inmensamente rico: “Tiene 30% de las reservas minerales del mundo, 8% del gas natural, 40% del oro, 90% del cromo y el platino, las más grandes reservas de cobalto, diamantes y uranio, y un gran potencial mineral pero también, agrícola y ambiental. África es el hogar de 65% de las tierras sin cultivo en el mundo y del 10% de los recursos de agua renovable de la tierra, tiene tremendo potencial para convertirse en la cadena de abastecimiento global y posicionarse como un jugador clave para alimentar al mundo”, mencionó Ali.
En África, la iniciativa de Suelos Vivos contará con el respaldo de la AGRA. Se priorizan 11 países en tres agroecoregiones: la zona de la Sabana Guinea que incluye a Ghana, Nigeria, Malí y Burkina Faso; las tierras altas del este del continente africano que involucrará a Etiopía, Kenia, Uganda, Ruanda y Tanzania; y el bosque de Miombo con Malawi y Mozambique.
El enfoque estará en aprovechar la cooperación Sur-Sur para promover la agricultura inteligente frente al clima, restaurar tierras degradadas y aumentar la productividad, asegurando la resiliencia a los efectos del clima mediante la integración de componentes apropiados como insumos, bioinsumos, tecnología, riego y cultivos adaptados al clima.
Por eso que se aprovecharán experiencias y buenas prácticas implementadas con éxito en las Américas, como el Plan Agrícola Brasileño para la Adaptación al Cambio Climático y la Reducción de Emisiones de Carbono Bajo 2020-2030 (Plan ABC).
Foto de África | Imagen de Per Vafai-Blom de Pixabay.
May 1, 2024 | Información, Noticias
Un nuevo reporte especial realizado por FAO, Cepal, WFP e IICA apunta a la importancia de invertir en la agricultura y la necesidad de realizar otras intervenciones para reducir la inseguridad alimentaria y la malnutrición.
Montevideo | Todo El Campo | El nuevo informe Financiamiento para la seguridad alimentaria y la nutrición en América Latina y el Caribe (*), realizado en conjunto por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), advierte que los costos de no combatir el hambre y la malnutrición pueden llegar a ser más altos que los de las soluciones para garantizar la seguridad alimentaria y una mejor nutrición.
Según el reporte, se estima que el gasto producido por la inacción ante el impacto del hambre y la malnutrición representa en promedio un 6,4% del PIB de los países estudiados.
En contraste, el promedio del costo de trabajar para cerrar la brecha de ingresos con transferencias para el acceso a dietas saludables es 1,5 % del PIB, sin incluir costos de gestión e implementación.
El informe identifica diferentes tipos de financiamiento para la seguridad alimentaria y la nutrición en América Latina y el Caribe y su relación en el PIB regional: el financiamiento del consumo y la producción de alimentos; el gasto público relacionado a gastos agropecuarios y de protección social; los flujos internacionales de desarrollo; y el financiamiento proveniente del sistema bancario y los mercados de capitales.
La publicación destaca la importancia de invertir en la agricultura y la necesidad de realizar otras intervenciones para reducir la inseguridad alimentaria y la malnutrición, evidenciando que el problema principal no proviene de la escasez de alimentos, sino de la falta de acceso físico y económico, especialmente en zonas rurales pobres y con poblaciones vulnerables.
El documento realza la necesidad de hacer una estimación de los costos asociados a la implementación de políticas, programas e intervenciones como elemento previo al análisis del financiamiento de la seguridad alimentaria y la nutrición. También destaca la importancia de mejorar la recopilación de información sobre los distintos flujos de financiamiento.
“Alinear las políticas sociales, económicas y comerciales y los objetivos de mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición en América Latina y el Caribe es fundamental, más aún cuando el gasto en alimentos representa el 22% del PIB regional”, señaló Mario Lubetkin, subdirector general y representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe.
Lubetkin enfatizó, además, que las intervenciones integrales que aborden los ingresos y el acceso a alimentos nutritivos, las preferencias de los consumidores y las regulaciones sobre etiquetado frontal nutricional de alimentos, así como el apoyo a la agricultura familiar mediante sistemas de compras públicas pueden contribuir a fortalecer los sistemas agroalimentarios y el acceso equitativo a dietas saludables.
El director general del IICA, Manuel Otero, enfatizó: “La tarea que tenemos por delante ahora es realizar a nivel de país análisis similares en el contexto de planes y programas integrales para el fortalecimiento y mejora de los sistemas alimentarios, operacionalizando los objetivos, instrumentos e institucionalidad, con una clara estimación de costos y, por supuesto, su financiamiento, tomando una visión amplia de los seis flujos financieros principales, como se plantea en el documento”.
“Los ministros de Agricultura de las Américas nos han encomendado trabajar conjuntamente para una Alianza Continental para la Seguridad Alimentaria y el Desarrollo Sustentable. Este trabajo con el resto de agencias forma parte de esos esfuerzos, y el IICA está siempre a disposición de sus estados miembros para lograr estos objetivos, trabajando conjuntamente con nuestros colegas del sistema interamericano”, concluyó.
Por su parte, el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, indicó que “la incidencia de la pobreza extrema en la región fue de 11,4% en 2023, según estimaciones de la Cepal, lo que significa que más de 70 millones de personas en la región no tienen ingresos suficientes para adquirir una canasta básica de alimentos”.
“Esa incidencia es más más alta entre las mujeres, la población indígena y las personas que viven en zonas rurales. Por ello, es imperativo fomentar políticas públicas inclusivas y promover una mejor focalización del gasto público, capaz de impactar directamente a las poblaciones en situación de vulnerabilidad. En la actualidad, más de la mitad del total de las transferencias monetarias en América Latina y el Caribe se destina a hogares con ingresos per cápita superiores a la línea de pobreza”, destacó Salazar-Xirinachs.
“La falta de ingresos para acceder a una dieta saludable y nutritiva está entre las principales causas del hambre y la inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe. De hecho, esta región tiene la dieta saludable más cara del mundo”, aseguró Lola Castro, directora regional de WFP para América Latina y el Caribe, agregando que “es inaceptable que las poblaciones más vulnerables sigan pagando un costo tan alto por cuenta de la desnutrición, sobrepeso y obesidad o doble carga de la malnutrición, cuando el continente produce suficientes alimentos para alimentar a toda su población”.
(*) Acceda al documento: Financiamiento para la seguridad alimentaria y la nutrición en América Latina y el Caribe (iica.int).
Abr 12, 2024 | Información, Noticias
En el foro se abordaron también asuntos como los desafíos futuros de la Organización Mundial de Sanidad Animal y los impactos en la sostenibilidad del negocio agropecuario de enfermedades como la aftosa, la peste porcina africana y la influenza aviar.
Asunción, Paraguay | Todo El Campo | Ministros y altas autoridades del sector agropecuario de países del continente americano, jefes de los servicios nacionales de sanidad y representantes de organismos multilaterales coincidieron en Paraguay en la necesidad de fortalecer de forma rápida los sistemas de vigilancia de la salud animal ante nuevas amenazas, como una forma de robustecer la posición de la región como gran productor y exportador mundial de proteína.
El seminario internacional “La salud Animal y su contribución en la transformación de los sistemas alimentarios en las Américas” sesionó en Asunción con la presencia del presidente paraguayo Santiago Peña, y autoridades de 23 naciones. Por Uruguay participó el ministro Fernando Mattos.
El evento de alto nivel, en el que se formuló un profundo intercambio de información sobre los desafíos vigentes, tendencias y experiencias en el combate a zoonosis que son una amenaza para la salud, la producción, el ambiente, los empleos, las exportaciones y la seguridad alimentaria y nutricional, fue organizado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de Paraguay, el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) de este país, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El ministro de Agricultura y Ganadería del Paraguay, Carlos Giménez, resaltó la importancia de las contribuciones de la agricultura familiar a la salud animal y la necesidad de que todos los agricultores participen activamente en el fortalecimiento de la sanidad.
“Es importante la alianza público- privada para que nuestro producto siga siendo demandado y acceda a los mercados. Estamos en un encuentro sumamente integrador, y es importante que nuestro trabajo sea basado en ciencia”, indicó.
Fernando Mattos, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay y presidente de la Junta Interamericana de Agricultura (JIA), órgano superior de gobierno del IICA que representa 34 países de las Américas, subrayó “la importancia de generar con mayor frecuencia estos foros para fortalecer los servicios sanitarios y su integración, de modo de erradicar enfermedades en animales. Tenemos que resaltar el trabajo que se está haciendo y por sobre todo apuntar a la integración general con políticas reguladoras para que tengamos un mecanismo de defensa y vigilancia y equipo de respuesta más rápido”.
Agregó que “esta región es fundamental para lo que el mundo necesita. Debemos reclamar una mayor consideración y llevar nuestras voces a los foros nacionales para que la voz de las Américas pese mucho más”.
En el foro se abordaron también asuntos como los desafíos futuros de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y los impactos en la sostenibilidad del negocio agropecuario de enfermedades como la aftosa, la peste porcina africana y la influenza aviar. También se habló de la importancia de las alianzas entre agencias del sector público y se hizo un gran reconocimiento al valor y la importancia de los servicios veterinarios de la sanidad animal para los objetivos de los países. Aspectos como desafíos, amenazas y tendencias del nuevo mapa de enfermedades fueron otros de los temas relevantes.
El director general de IICA, Manuel Otero, expresó: “Los sistemas agroalimentarios se están transformando. Están ocurriendo cambios muy profundos como la revolución tecnológica, frontera de conocimientos y la crisis climática. Debemos analizar las amenazas y transformarlas en oportunidades”.
“Las Américas genera el 30% de los alimentos que son exportados y América Latina y el Caribe es la región exportadora neta más importante del mundo. Juntos somos garante de la seguridad alimentaria del planeta. Tenemos mucho que cambiar, pero tenemos un rol central, y tenemos que defender esta condición que tenemos porque somos actores claves no solo del presente sino del futuro”, dijo.
“La esencia de este seminario es precisamente fomentar al diálogo, encontrar posiciones consensuadas para fortalecer nuestra importancia como región. La agenda mundial requiere que la agricultura sea vista de una manera sistémica desde la producción al consumo. No puede haber una visión sistémica si no defendemos la centralidad de la ruralidad, donde se produce el 90% de los alimentos, en donde se define la calidad de la biodiversidad”, agregó.
A su turno, Pedro Martel, jefe de la División de Medio Ambiente, Desarrollo Rural y Gestión de Riesgos de Desastres del BID, destacó que el 40% del PIB agropecuario de América Latina proviene de la actividad ganadera. “Se habla mucho de la parte agrícola y no mucho de la pecuaria. Debemos poner esto en términos económicos más allá de las exportaciones. Se habla más de la generación de divisas y menos de la generación de empleo. Es importante resaltar la importancia de la ruralidad y el bienestar de las poblaciones rurales. Otras de las cuestiones no menos importante es el cambio climático. Debemos reducir los daños ambientales. Otro de los puntos que me gustaría resaltar es el aumento de la productividad pecuaria y trabajar con respecto a la salud animal. Sin salud animal no habrá aumento de productividad”, puntualizó.
José Carlos Martín Camperchioli, presidente del Senacsa, destacó la importancia de la posición de la región y de su país como proveedores de alimentos y llamó a reforzar esa posición con prevención ante las nuevas amenazas. “Para el 2050 tenemos un desafío importante. La producción de alimentos tendrá que aumentar en un 60%. Paraguay tiene un potencial para ser actor clave en esa contribución. Hoy está produciendo para más de 80 millones de personas, 15 veces la población paraguaya”, indicó.
Fernando Vilella, secretario de Bioeconomía de Argentina, trazó un panorama sobre el futuro de la seguridad alimentaria, identificó tendencias en materia de desafíos por venir para la sanidad animal e incorporó al debate la visión de la bioeconomía como camino para la agregación de valor en la región.
«No hay fronteras para las enfermedades, lo que hay es la necesidad de realizar un discurso común y transformar nuestra realidad. Los sistemas agroalimentarios merecen una visión sistémica que trate de abarcar de una mejor manera la solución, el enfoque de bioeconomía, como nosotros lo entendemos, es un enfoque vinculado al desarrollo territorial que tiene en cuenta el ambiente y la población. Nosotros no somos el problema, somos la solución. La seguridad alimentaria necesita de nosotros y debemos ir juntos, por ello la necesidad de un discurso común”, enfatizó.
El viceministro de Extensión y Capacitación Agropecuaria de la República Dominicana, Darío Vargas Mena, describió el desafío de su país en el enfrentamiento a la peste porcina, describió las implicancias de la dramática situación de Haití, y destacó la importancia de la acción colectiva para robustecer la situación de la sanidad animal en los países.
“Somos un país pequeño y alimentamos a muchos. En mi país el comercio es lo que se destaca. Hay un desafío importante: adecuar la estructura de servicios. Se trata de adecuar los servicios de salud, de sanidad agropecuaria y de salud de los alimentos”, indicó.
Hugo Idoyaga, presidente de la OMSA, recordó en tanto que “el abordaje de estos temas requiere la colaboración global y ahondar esfuerzos entre todos los gobiernos, organismos internacionales y organismos científicos”.
En base a IICA con adaptaciones para Todo El Campo.
Foto de portada de IICA.
Mar 22, 2024 | Información, Noticias
En un debate organizado por CropLife International e IICA, también se valoró el desarrollo de los países y medios de vida de los agricultores. Martín Álvez, delegado Agrícola de la embajada de Uruguay ante la OMC, participó del evento.
Montevideo | Todo El Campo | El comercio internacional genera desarrollo para los países, mejora la calidad de vida de las personas, promueve la innovación y es esencial para garantizar la seguridad alimentaria y los ingresos de los pequeños agricultores, coincidieron representantes de organismos internacionales, negociadores, productores agropecuarios y miembros del sector privado, en la reciente Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que tuvo lugar en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.
En un debate realizado en el marco de la conferencia de CropLife International, asociación global de empresas que promueve el uso de nuevas tecnologías para incrementar la productividad y la sostenibilidad en el agro, y el Instituto Internacional de Cooperación para la Agricultura (IICA), se puso el foco en el rol del comercio internacional para ayudar a los productores agropecuarios a acceder a la innovación y a nuevas herramientas que facilitan su acceso a los mercados internacionales, lo que es especialmente importante para los agricultores de los países en desarrollo
Precisamente los agricultores de los países en desarrollo han sido particularmente vulnerables en los últimos años por la pandemia de Covid-19 y a las crisis geopolíticas, como al cambio climático.
Entre los participantes se encontraba el delegado Agrícola de la Embajada de Uruguay ante la OMC, Martín Álvarez.
LAS TRES DIMENSIONES DE LA SOSTENIBILIDAD.
El reporte de IICA sobre el debate se señala que en el transcurso del mismo se sostuvo que la sostenibilidad de la producción debe contemplar las dimensiones económica, social y ambiental, y se subrayó el importante papel que debe jugar el multilateralismo y la OMC como institución.
En ese sentido se advirtió que no hay un único camino para alcanzar una agricultura sostenible y que cada región debe desarrollar su propio modelo de acuerdo a sus condiciones ambientales, la estructura de sus suelos, sus recursos naturales y la cultura y las buenas prácticas extendidas entre los habitantes de sus zonas rurales.
Las políticas comerciales deben reconocer la diversidad de los modelos de producción sostenibles para facilitar el comercio, que a su vez es un elemento clave de la seguridad alimentaria mundial.
Los participantes coincidieron en que la innovación tecnológica en el sector agroalimentario puede verdaderamente aportar las herramientas necesarias para producir alimentos seguros, nutritivos y accesibles para la población mundial y, al mismo tiempo, contribuir al combate contra el cambio climático.
Se advirtió que las regulaciones inadecuadas pueden generar complejidad, mayores costos y barreras para los negocios, socavando el rol del comercio internacional.
FOTO – En la foto de portada la mesa principal del debate. De izquierda a derecha: Brodie Berrigan, representante de la Organización Mundial de Agricultores; Jason Hafemeister, subsecretario en Funciones de Comercio y Asuntos Agrícolas Internacionales de Estados Unidos; Julio Ramos, subsecretario de Comercio y Relaciones Internacionales del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil; Lloyd Day, subdirector general Sud de IICA; Emily Rees, presidenta y CEO de CropLife International; Sofía Boza, embajadora permanente de Chile ante la OMC y en el extremo derecho, Martín Álvez, delegado Agrícola de la embajada de Uruguay ante la OMC.
Mar 13, 2024 | Información, Noticias
El escenario es de ocurrencias de lluvias por encima de lo normal en la Gran Cuenca del Plata, que abarca el norte y centro este de Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Luego de la sequía extrema que afectó al centro y sur de Sudamérica, con severos impactos económicos y sociales en Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay, el sur de Brasil y Argentina, durante el verano se ha revertido este escenario y hoy se pronostica que el fenómeno de El Niño persistirá durante el otoño, con distintos impactos en las temperaturas y las lluvias.
Así lo indica un informe sobre las perspectivas climáticas para el Cono Sur durante el otoño e invierno de 2024 realizado por expertos de distintos países a pedido del Consejo Agropecuario del Sur (CAS), foro ministerial de consulta y coordinación de acciones regionales, integrado por los ministros de agricultura de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Su Secretaría Ejecutiva es ejercida por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Los ministros solicitaron este informe por la alta frecuencia de eventos meteorológicos extremos y catastróficos que están sucediendo en los países del CAS, debido a la aceleración del cambio climático. Este escenario viene afectando los rendimientos de la producción agropecuaria y la calidad de vida de los habitantes de las zonas rurales.
El estudio, motorizado por el Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (Procisur), fue elaborado por referentes agroclimatológicos de distintas instituciones públicas de investigación agropecuaria: el INTA de Argentina, Embrapa de Brasil, el INIA de Chile, el MAG de Paraguay y el INIA de Uruguay.
En muchas regiones –señala el documento- recién a partir de enero y febrero comenzaron a registrarse lluvias significativas y se fue regularizando la disponibilidad de agua en el suelo y en las diferentes cuencas y reservorios naturales, después de la sequía.
De todas maneras, el panorama no ha sido el mismo en todas las zonas. En los últimos tres meses hubo más lluvias en el sur de Sudamérica, aunque persistieron focos con distintos niveles de sequía en áreas de Chile y Argentina lindantes con la Cordillera de los Andes, el norte de la región cuyana, áreas del Gran Chaco y el Mato Grosso de Brasil.
La información con base científica de más relevancia internacional indica que aún estamos transitando condiciones de circulación atmosférica coincidentes con una condición de El Niño, con una probabilidad superior al 70% de que El Niño persista durante el otoño del hemisferio sur.
En este escenario, ocurrirían lluvias por encima de lo normal en la Gran Cuenca del Plata, que abarca el norte y centro este de Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
“De concretarse estas perspectivas –dice el documento-, se espera un buen desempeño de pasturas cultivadas y cultivos de verano más tardíos. A nivel del campo natural, de concretarse buenas precipitaciones y temperaturas por encima o dentro de lo normal, se podría esperar un buen crecimiento de otoño”.
PERSPECTIVAS DISÍMILES.
Para el resto de las regiones las perspectivas son disímiles.
–En el Altiplano (norte cordillerano de Chile, este de Bolivia, sur de Perú) los pronósticos estacionales indican precipitaciones menores a lo normal para el trimestre de marzo, abril y mayo.
–En Chile el fenómeno del Niño está aún activo, aunque en franco decaimiento, lo que hace esperar temperaturas máximas superiores a lo normal desde la Región de Arica hasta Los Lagos en la zona sur. Se espera una tendencia a precipitaciones menores a lo normal, lo que de hecho ya está ocurriendo, ya que tanto enero como febrero se caracterizaron por sus altas temperaturas y bajas o incluso nulas precipitaciones.
–En las regiones norte y nordeste de Brasil se mantienen los registros de precipitación por debajo de lo normal y sequías, característicos del evento de El Niño, pero menos intensas.
–En el Gran Chaco, incluido el Pantanal brasileño, es más probable la ocurrencia de lluvias normales o incluso superiores a lo normal en el este y disminuye la probabilidad hacia el oeste. Esto incrementa la disponibilidad de agua en todos los agroecosistemas, algo muy importante para incrementar las posibilidades de captación de agua de lluvia tanto en reservorios naturales como en tajamares y represas. (IICA).