Presidentes de IICA y el BID destacaron complementariedad de ambas instituciones y definieron agenda para trabajar conjuntamente.

Presidentes de IICA y el BID destacaron complementariedad de ambas instituciones y definieron agenda para trabajar conjuntamente.

Washington, Estados Unidos | Todo El Campo | El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, y el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, enfatizaron los lazos históricos que unen a ambas instituciones del sistema Interamericano y sus grandes espacios de complementación para la actuación conjunta.

En una reunión en los márgenes de la Cumbre de AIM for Climate (Agriculture Innovation Mission for Climate), creada en forma conjunta por los gobiernos de Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos, Otero y Goldfajn mantuvieron una extensa reunión, en la que abordaron temas de una agenda compartida y convergente, informó el director general de IICA.

“Esa agenda compartida y convergente se manifiesta a través de nuestro compromiso con la promoción de la seguridad alimentaria en el continente, las acciones frente a la crisis climática, los temas de agricultura digital y conectividad rural, y biocombustibles, en los que hubo una coincidencia muy clara”, agregó.

En la reunión, Goldfajn, quien asumió como presidente del BID a fines del 2022, destacó la necesidad del trabajo institucional conjunto y mencionó los temas de formulación y ejecución de proyectos.

Otero anticipó además una invitación para que el presidente del BID participe en la reunión organizada por IICA que en octubre congregará a los ministros de Agricultura de las Américas en San José, Costa Rica, para que el propio organismo de crédito exponga sobre los desafíos y su visión ante las nuevas estrategias de desarrollo sostenible.

“La decisión de ambas instituciones es dar continuidad mediante un trabajo de los diferentes cuadros técnicos, como está ocurriendo en este momento”, complementó.

REUNIÓN CON LA MINISTRA DE AGRICULTURA DE CANADÁ.

También en el marco de la Cumbre de AIM for Climate, Otero se reunió con la ministra de Agricultura y Agroalimentación de Canadá, Marie-Claude Bibeau. En el encuentro, informó a la alta funcionaria sobre el trabajo de IICA en materia de género y juventud y la invitó a participar en la nueva edición del Foro que reúne a ministras y viceministras de Agricultura del continente.

Además, la interiorizó sobre las iniciativas encuadradas en el programa IICA de Puertas Abiertas, que está propiciando una enorme afluencia de estudiantes a las instalaciones del Instituto para conocer el laboratorio de innovación Fab Lab y el Centro de Interpretación del Mañana de la Agricultura (IICA), contribuyendo a la construcción de una generación de jóvenes comprometidos con una agricultura intensiva en conocimientos.

La ministra fue invitada a la próxima Conferencia Ministerial de Agricultura 2023 que se realizará en San José, Costa Rica, y recibió, junto con un reconocimiento por los 50 años de IICA en Canadá, una edición del libro Luchadoras, editado por el Instituto en tres idiomas y que reúne artículos que abordan, desde diversas perspectivas, la situación de las mujeres del campo y su verdadero aporte a la actividad agropecuaria, la seguridad alimentaria y nutricional y al desarrollo sostenible de los territorios rurales.

En base a informe de IICA. Foto IICA.

Es tiempo de invertir en ciencia, tecnología e innovación agropecuaria.

Es tiempo de invertir en ciencia, tecnología e innovación agropecuaria.

La investigación es un camino imprescindible, y se debe recorrer si lo que se quiere es avanzar hacia una agricultura más sostenible, que afiance el rol de la región como garante de la seguridad alimentaria y ambiental del planeta.

Montevideo | Todo El Campo | Expertos afirman que en América Latina y el Caribe existen condiciones para incremente inversión en ciencia, tecnología e innovación para el sector agropecuario. El uruguayo Rubén Echeverría, asesor senior de Desarrollo Agrícola de la Fundación Bill & Melinda Gates, opinó que “dado el valor económico y social del sector (agropecuario), no hay ninguna razón para que los presupuestos de investigación pública sigan disminuyendo”.

La sede central del Instituto Interamericano de Cooperación Agropecuaria (IICA) en Costa Rica fue el escenario del evento denominado Diálogo regional sobre ciencia, tecnología e innovación en los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe, el cual contó con la participación de destacadas figuras de la investigación científica, y que tuvo como eje las formas de financiamiento que deben explorar los países del continente para cimentar una agricultura intensiva en conocimientos.

Estuvieron presentes más de 100 autoridades y expertos internacionales convocados por el IICA, CGIAR (una asociación global de investigación para un futuro con seguridad alimentaria dedicada a transformar los sistemas de alimentos, tierra y agua en una crisis climática) y el Banco Mundial.

Los expertos internacionales que expusieron fueron Rubén Echeverría, asesor senior de Desarrollo Agrícola de la Fundación Bill & Melinda Gates; Eugenio Díaz Bonilla, economista e investigador con más de 40 años experiencia internacional en asuntos de desarrollo agropecuario y rural; y Martín Piñeiro, director general emérito de IICA y director de Agricultura del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), y aseguraron que existen las condiciones para que América Latina y el Caribe aumente su inversión en investigación orientada a la transformación de los sistemas agroalimentarios.

Entre los asistentes, que enriquecieron los debates posteriores a las exposiciones, se contó con la presencia de autoridades de Fundación Gates, del Centro Francés de Investigación Agrícola para el Desarrollo Internacional (Cirad), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y los mencionados CGIAR, Banco Mundial e IICA.

También participaron miembros de la comunidad científica, secretarios ejecutivos de mecanismos americanos de cooperación para la ciencia, la tecnología y la innovación de los sistemas agroalimentarios, y autoridades de los institutos nacionales de investigación y tecnología agropecuaria de los países de las Américas y de organizaciones de agricultores, las cuales cumplen un rol activo en los sistemas de innovación.

ECHEVERRÍA: NO HAY CAMBIO TECNOLÓGICO SINO HAY UN CAMBIO INSTITUCIONAL ATRÁS.

“Siempre nos hemos quejado porque no se financian los presupuestos de quienes hacemos investigación. En los últimos años la inversión no ha crecido y la necesidad de la sociedad ha aumentado. Pero siempre he sido optimista y creo que están todos los elementos para tejer algo muy interesante en la región en este momento”, dijo Echeverría, quien es de nacionalidad uruguaya.

El experto, con una larga experiencia en organismos internacionales, señaló que la agenda de los sistemas de investigación, sus prioridades y fuentes de financiamiento han cambiado.

“Hoy hay nuevas demandas de inversión pública, vinculadas a temas como cambio climático, conservación de la biodiversidad y restauración de ambientes degradados, y menos fuentes de financiamiento.  Estamos viendo que la inversión privada supera a la pública”, señaló.

Apuntó que Brasil, en América Latina y el Caribe, es el país que tiene mayores índices de inversión en investigación.

La región invierte poco, en general, en investigación agrícola, en relación a la contribución de la agricultura al PIB, al empleo y a la importancia de las exportaciones de alimentos de los países. Dado el valor económico y social del sector, no hay ninguna razón para que los presupuestos de investigación pública sigan disminuyendo”, afirmó.

Echeverría señaló la fortaleza del sistema de institutos públicos de investigación, universidades y entidades privadas dedicadas a la ciencia y apuntó: “No hay cambio tecnológico sino hay un cambio institucional atrás”.

DÍAZ BONILLA: CONVENCER A MINISTROS DE ECONOMÍA SOBRE LA PRIORIDAD DE LA CIENCIA AGRÍCOLA.

Díaz Bonilla dijo que la inversión promedio en América Latina en ciencia, tecnología e innovación en agricultura se ubica en el 1,4% de los ingresos generados por la producción de alimentos, cuando en los países desarrollados el índice es de aproximadamente el 3 o el 4%.

El investigador se refirió a cómo alinear los proyectos con fondos internacionales de desarrollo, bancos multilaterales de crédito, y donantes filantrópicos.

“Debemos trabajar para reorientar los fondos en función de nuestros objetivos.  Tenemos que pensar cómo financiamos proyectos, pero también ver otras posibilidades, como la generación de bonos verdes o incluso otro tipo de bonos, en función de las metas”.

Díaz Bonilla también se refirió a los presupuestos públicos y opinó que hay que ver qué tipo de fondos se orientan a cada capacidad.

“Debemos trabajar para convencer a los ministros de Economía de que cuando van a organismos de crédito multilaterales pongan entre las prioridades los fondos para la ciencia en materia agrícola. Hay que revisar el gasto público y reorientarlo en la dirección correcta”, afirmó.

MARTÍN PIÑEIRO: REPENSAR EL LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DE LOS SISTEMAS AGROALIMENTARIOS.

Por su lado, Martín Piñeiro señaló que el sector público sigue teniendo un papel central para el para definir el marco de las políticas públicas para ciencia y tecnología.

“Nuestra percepción es que la inversión pública se ha ido debilitando en América Latina, ya que hoy el presupuesto de los institutos de investigación ronda el 1% del PIB agropecuario”, afirmó.

Piñeiro dijo que hoy “ya no podemos pensar en términos de la agricultura, sino de los sistemas agroalimentarios. Esto introduce dimensiones adicionales a la cuestión de la producción y la productividad, como la sostenibilidad ambiental y la calidad nutricional de los alimentos”.

“Hay enormes desafíos, pero también tenemos una enorme oportunidad para repensar el sistema de ciencia y tecnología de los sistemas agroalimentarios en nuestra región, de manera de adecuarlo al nuevo escenario y alcanzar un gran desarrollo”, finalizó. En la foto Rubén Echeverría, de fundación Bill & Melinda Gates, junto a la economista agrícola del Banco Mundial, Joanne Gaskell | Foto IICA.

Se realizó taller sobre certificación fitosanitaria electrónica, cuyo uso debe ser profundizado.

Se realizó taller sobre certificación fitosanitaria electrónica, cuyo uso debe ser profundizado.

Uruguay participa de Cosave a través de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP)

Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | La difusión de la certificación fitosanitaria electrónica (e-Phyto) ha sido una herramienta clave para agilizar y hacer más transparente el comercio electrónico en América Latina y el Caribe y su uso debe ser profundizado. Ese fue el consenso alcanzado por especialistas de distintos países que participaron en Buenos Aires en el Taller Regional sobre e-Phyto, organizado por el Comité de Sanidad Vegetal del Cono Sur (Cosave) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina, el cual tuvo lugar del 18 al 20.

Uruguay participa de Cosave a través de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP)

La actividad se desarrolló en el auditorio del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina, que prestó su respaldo a la iniciativa, y tuvo el apoyo de la Agencia de Asistencia Humanitaria Cascos Blancos, de Argentina, y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El Cosave, que opera como ámbito de coordinación para afrontar los problemas fitosanitarios de interés común de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, dirigió este taller a especialistas de los ámbitos público y privado de todos los países de América Latina e invitó a otras organizaciones internacionales.

Fueron tres días de trabajo diseñados para mejorar los conocimientos sobre la certificación fitosanitaria electrónica, extender la participación de los países de la región, intercambiar información entre países, promover redes de expertos y reconocer temas de cooperación.

Argentina y Chile fueron los países pioneros en la región con la certificación sanitaria electrónica.

Diana Guillén, presidenta del Senasa, señaló que el certificado e-Phyto fue una herramienta que comenzó a implementarse hace varios años y se aceleró durante la pandemia de Covid-19, por las restricciones de circulación.

“La cuarentena aceleró el proceso de incorporación de una herramienta que hoy es fundamental. Hoy la usamos para el comercio de alimentos con más de 30 países. El 37% de lo que exportamos en Argentina se certifica con este sistema y un porcentaje bastante más alto de las importaciones, también. Entre otras cosas, sirve para usar menos papel, por lo que hace un aporte en lo ambiental”, señaló Guillén.

La funcionaria elogió y valoró la tarea del Cosave: “Se formó en 1989 y ha sido una política pública regional que sobrevivió a los cambios políticos, con una visión clara”.

UN LARGO CAMINO RECORRIDO.

Diego Quiroga, presidente del Cosave y director nacional de Protección Vegetal de Argentina, recordó que hace casi 10 años que las organizaciones nacionales de protección fitosanitaria en la región decidieron avanzar en la certificación electrónica.

“Cuando comenzamos, lograrlo parecía casi imposible. Era apenas un deseo. Y hoy hemos recorrido un largo camino, en el que se fueron dando los pasos para tener una herramienta hoy vigente y útil para muchos países. Con la pandemia se tornó aún más importante de lo que sabíamos que iba a ser y adquirió un gran valor para el intercambio comercial de productos agrícolas en Sudamérica”, concluyó.

“La certificación fitosanitaria electrónica contribuye a la integración, al desarrollo sustentable y a la producción, todos intereses de Argentina”, dijo Galar.

A su turno, el director general del IICA, Manuel Otero, elogió la tarea del Cosave y el Senasa. “Argentina -señaló- tiene un stock de tecnologías y conocimiento para exportar, que es fundamental para que el continente siga avanzando hacia el desarrollo sostenible, tomando a la agricultura como herramienta central”.

Otero dijo que, luego de que Chile y Argentina marcaran el camino con la certificación sanitaria electrónica, cada vez más países se están sumando.

Con el e-Phyto hay un gran terreno para ganar, ya que no solo agilizamos los trámites, sino que reducimos la opacidad y ganamos en transparencia de las operaciones”, afirmó.

Otero afirmó que la certificación electrónica puede ser una herramienta que favorezca un aumento del comercio de alimentos intrabloque en América Latina y el Caribe: “Hoy el comercio en la propia región solo alcanza el 14,5%, cuando en la Unión Europea cubre el 65%. Tenemos muchísimo para avanzar y esta herramienta nos puede ayudar de manera sustantiva. Necesitamos compartir tecnologías y estar más juntos. Ese es el camino para aumentar el comercio y la integración”.

E-PHYTO: CERTIFICADO ELECTRÓNICO, EQUIVALENTE.

E-Phyto corresponde a la abreviatura en inglés de certificado fitosanitario electrónico que es el equivalente electrónico del certificado fitosanitario en papel.

Pueden ser transmitidos entre las Organizaciones Nacionales de Protección Fitosanitaria (ONPF) de cada país de forma electrónica, reduciendo la posibilidad de documentación fraudulenta, mejorando la eficiencia en la gestión de la información, facilitando la validación de datos y acelerando el proceso de liberación de mercadería.

Asimismo, la Comisión Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) ha desarrollado una central de comunicaciones global (Hub) cuya finalidad es estandarizar la comunicación de certificados electrónicos y a través de la cual muchos países ya se encuentran intercambiando ePhytos.

De igual manera, la CIPF ha desarrollado el Sistema Nacional Genérico (GENS) que permite a los países que no cuentan con un sistema nacional de producción de Certificados Fitosanitarios participar en el intercambio global.

La certificación fitosanitaria electrónica es de gran interés para la comunidad internacional, debido al impacto en la facilitación del comercio de productos de origen vegetal.

Si bien se ha producido un gran avance en la implementación de ePhyto en muchos países, continúa existiendo disparidad de conocimientos e implementación en los países de Latinoamérica, así como también en los diferentes sectores de la industria.

En base a comunicados de IICA y VUCE (Ventanilla Única de Comercio Exterior) | Foto VUCE.

Se presentó en Chile documento sobre la tecnología digital en América Latina y el Caribe.

Se presentó en Chile documento sobre la tecnología digital en América Latina y el Caribe.

Es imprescindible formar más habilidades digitales entre los agricultores para potenciar aprovechamiento de nuevas tecnologías en producción de alimentos, coincidieron expertos en presentación en Chile de estudio sobre conectividad rural en América Latina y el Caribe

Santiago, Chile | Todo El Campo | Es necesario formar habilidades digitales entre los agricultores para que el potencial de las nuevas tecnologías pueda ser mejor aprovechado en la producción de alimentos, coincidieron altos funcionarios y expertos en la presentación en Chile del estudio “Conectividad rural en América Latina y el Caribe: estado de situación, retos y acciones para la digitalización y el desarrollo sostenible”, realizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Banco Mundial, Bayer, CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, Microsoft y Syngenta.

El ministro de Agricultura chileno, Esteban Valenzuela, participó en el encuentro, que se realizó en la sede del ministerio, en la ciudad de Santiago. El encuentro se realizó en la sede del Ministerio de Agricultura.

El estudio de conectividad rural presentado es continuidad y actualización del primero sobre este tema, realizado en 2020, por el IICA y sus socios, que dio cuenta de que 77 millones no accedían a internet de calidad. La actualización reflejó, en ese sentido, una mejora del 12% en la conectividad rural en la región y Chile fue ubicado en el clúster más alto, junto a los países con mayor conectividad significativa rural.

El nuevo documento actualiza datos y aporta un mapa del estado de la conectividad rural actual en América Latina y el Caribe, reconstruyendo la información para el período 2020-2022. También recopila exhaustivamente las experiencias que en la región se están desarrollando en los últimos dos años en cuanto a la conectividad rural y el uso de las tecnologías digitales, ya sea mediante políticas públicas, la asociación del sector público y privado y la cooperación internacional.

Además, el material formula las necesidades en materia de formación en habilidades digitales tanto de la población adulta en general, en actividad, como de los jóvenes y las mujeres que habitan en los ámbitos rurales.

“Es un estudio muy potente, que en el caso de Chile muestra que tenemos solamente la mitad de la tarea realizada, ya que el 50% de la población rural no tiene acceso a internet de buena calidad”, dijo el ministro Valenzuela.

“Hay una brecha en conectividad entre el sector urbano y el sector rural que tenemos que romper. Estamos trabajando para ello. Hoy el acceso a internet es una cosa básica y estar privado de ella es limitante para los pobladores rurales en muchas cuestiones, por ejemplo la comercialización. Definitivamente la conectividad es un derecho básico que tenemos que garantizar para todos los agricultores”, agregó.

DOCUMENTO COMO DISPARADOR DE CAMBIOS.

El director de IICA, Manuel Otero, reflexionó que “los estudios tienen sentido si sirven como disparadores de cambios, si crean conciencia crítica o alertan sobre la necesidad de las modificaciones que hay que hacer”.

“Este trabajo de investigación que comenzamos hace unos 4 años –añadió- refleja que en este tiempo ha habido algunas mejoras. Sin embargo, las mejoras en la conectividad urbana van mucho más rápido y entonces aumenta la brecha entre el campo y la ciudad”, agregó.

Otero ponderó las inversiones que está haciendo el Estado chileno para intentar llevar conectividad significativa a todos los sectores de la ruralidad.

También señaló que la pandemia de Covid-19 ha generado un regreso de los jóvenes al campo, lo que sugiere una baja de la edad promedio de los habitantes rurales en algunos países del continente.

“Si esto es así -señaló- los jóvenes van a presionar para que haya más conectividad y esto sería una gran noticia”.

HAY MUCHOS OBSTÁCULOS POR REVERTIR.

La especialista del IICA Sandra Ziegler, autora del documento junto con Joaquín Arias, también funcionario del Instituto, afirmó: “El uso de las nuevas tecnologías de la comunicación puede brindar muchos beneficios a los agricultores, que pueden recibir información sobre el clima, insumos, nuevas técnicas de la producción e incluso pueden acceder a una reducción de costos. La telefonía móvil está asociada a mejoras en las posibilidades de empleo y da mayores oportunidades a las mujeres rurales”.

Ziegler dijo que, para 2020, el 63% de los pobladores rurales no tenían conectividad de buena calidad y que esa proporción, para 2022, se redujo al 57%. Si bien señaló que es una buena noticia, advirtió que lo negativo es que la brecha entre lo urbano y lo rural sigue creciendo.

“Para los diez países con información disponible, hay 36 puntos porcentuales de diferencia entre la conectividad en las ciudades y el campo, cuando en 2020 la diferencia era del 34%”, señaló.

“Estamos ante una brecha, que es una brecha móvil. Cuando tenemos un avance, la barrera se corre y va por el avance tecnológico o la obsolescencia de los dispositivos”, agregó.

Ziegler también se refirió a la importación de la adquisición de habilitados digitales y reveló que una encuesta realizada en 7 países de América Latina señaló que el 38% de quienes no usaban internet no lo hacían por no saber usarlo y que el 26% directamente no conocía la internet.

“Tenemos muchos obstáculos por revertir.  Es necesario formar en habilidades digitales para este tiempo y trabajar en educación. Los niños y jóvenes en hogares rurales son un impulso importante para las nuevas tecnologías. Este documento presenta recomendaciones para incentivar inversiones y estimular la asociación público-privada en un tema crucial para el futuro de las áreas rurales”, concluyó.

ACCEDA AL DOCUMENTO.

El documento Conectividad rural en América Latina y el Caribe. Estado de situación y acciones para la digitalización y desarrollo sostenible se puede descargar aquí: Conectividad rural en América Latina y el Caribe. Estado de situación y acciones para la digitalización y desarrollo sostenible (iica.int)

En Chile Mattos dijo que la agropecuaria “sufre las catástrofes climáticas” que generan otros.

En Chile Mattos dijo que la agropecuaria “sufre las catástrofes climáticas” que generan otros.

En Chile, Uruguay participó junto a más de 20 países, de la conferencia internacional donde se comprometieron al incremento de producción de alimentos y la sostenibilidad.

Santiago, Chile | Todo El Campo | El sector agropecuario está comprometido con generar cada vez más alimentos para el mundo a través de buenas prácticas que también contribuyan a la mitigación del cambio climático, afirmaron representantes de 24 países de los cinco continentes durante la Primera Conferencia Ministerial de Sistemas Alimentarios Bajos en Emisiones, realizada en Santiago, la capital chilena.

La reunión tuvo como objetivo posicionar a la agricultura como un sector relevante para ofrecer soluciones innovadoras a la crisis climática. Por Uruguay participaron el ministro Fernando Mattos y la directora de la Oficina de Planificación y Políticas Agropecuarias, Verónica Durán; el evento contó con el apoyo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), representado por su director general, Manuel Otero.

El presidente chileno, Gabriel Boric, dio su respaldo a la reunión. Afirmó que lograr seguridad alimentaria es uno de los mayores desafíos de América Latina y se refirió a la importancia de la innovación, de las nuevas tecnologías y de la capacitación para construir una agricultura más sustentable.

El foco de la conferencia está puesto en estimular la cooperación internacional para reducir las emisiones de metano, que es uno de los gases de efecto invernadero (GEI) que generan el cambio climático.

EL TRIÁNGULO PERFECTO: PRODUCIR MÁS, MENOS ESTRÉS AMBIENTAL, USO RESPONSABLE DEL AGUA.

“Esta es una instancia histórica, donde hay representantes de los cinco continentes que se atreven a discutir la importancia de reducir la emisión de metano en la agricultura, que ayudaría a aplacar de manera más eficaz el cambio climático”, dijo el ministro de Agricultura de Chile, Esteban Valenzuela, copresidente del evento junto al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, Luis Planas.

“La invitación es para ver si logramos un triángulo perfecto: producir más alimentos, con menos estrés del medioambiente y con un uso responsable del agua. Esta es nuestra obligación”, agregó Valenzuela.

El ministro español, Luis Planas, consideró que la salud de los ecosistemas, el bienestar humano y el desarrollo sostenible son temas que están íntimamente relacionados entre sí y no cabe avanzar en alguno de ellos en forma separada, sino conjunta.

El jerarca español dijo que el sector agrícola debe adaptarse a un nuevo contexto: “Debemos pensar en qué instrumentos y qué tecnologías son capaces de responder a las necesidades actuales de producción de alimentos. Por eso es muy importante reconocer el valor de las diversas formas de conocimiento y de investigación. Tenemos el reto de nutrir y proporcionar alimentos a una población creciente, utilizando medios naturales limitados y reduciendo el impacto sobre el ambiente”.

MATTOS: LA AGROPECUARIA SUFRE LAS CALAMIDADES QUE GENERAN OTROS.

También asistió al encuentro el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, Fernando Mattos, quien saludó la iniciativa de su colega chileno de poner en la mesa un debate clave para el sector agropecuario.

«Primero, felicitar al ministro de Chile y todo su equipo por traer a la discusión este tema tan importante que tiene que ver con los esfuerzos por reducir las emisiones de la agricultura. Esto es crucial para el futuro de nuestra actividad y de nuestros países, que tienen vocación de producción agropecuaria», dijo Mattos.

Y agregó: “Nosotros somos cada vez más vulnerables a eventos extremos como sequías, inundaciones e incendios, todas catástrofes climáticas que no son generadas por el sector agropecuario, sino que son generados por los países desarrollados con su estilo de consumo. De todas maneras, tenemos que asumir el compromiso de ir mejorando nuestro desempeño ambiental para mitigar los efectos del cambio climático”.

En este aspecto, Uruguay ha dado pasos fundamentales, dado que la mayor parte de la ganadería del país se hace sobre pastizales naturales, lo que favorece un importante aporte en términos de secuestro de carbono. Uruguay, además, puso en marcha un sistema para calcular las emisiones por hectárea y por kilo de carne producida, una herramienta que confirma que el campo natural es capaz de capturar carbono.

IICA: “LA AGRICULTURA DEL FUTURO SERÁ SOSTENIBLE O NO SERÁ AGRICULTURA”.

El director general del IICA, Manuel Otero, se refirió a la necesidad de identificar soluciones concretas y prácticas para que los países, mediante sus políticas públicas, disminuyan sus emisiones de metano, manteniendo y aumentando la productividad de manera sustentable para todo el planeta, lo que reforzará la seguridad alimentaria y, como consecuencia, la paz.

En ese sentido, afirmó que es un desafío impostergable la reducción de las emisiones de metano, especialmente en las cadenas productivas vinculadas a la ganadería y al arroz.

“La transformación que ya está en curso hace que sea impostergable sentar las bases de una agricultura baja en emisiones. La agricultura del futuro que ya está llegando será sostenible o no será agricultura”, afirmó.

Otero subrayó que la ganadería muchas veces es cuestionada injustificadamente por la cuestión del cambio climático.

“Quiero hacer una defensa de esta cadena productiva a la que se ha tratado de sentar injustamente en un supuesto banquillo de los acusados, olvidando que es un sector casi siempre ubicado en zonas marginales que no compite con otras cadenas y que cumple una función social”, dijo.

Añadió que “la ganadería es escenario de múltiples transformaciones, que está tratando de lograr una mayor eficiencia a través del mejoramiento genético, la integración de sistemas agrosilvopastoriles y el mejoramiento de pasturas, entre otras prácticas”, añadió.

Otero concluyó poniendo en primer plano el papel de los agricultores, actores irremplazables de la seguridad alimentaria: “Queremos que los agricultores, además de producir, sean proveedores de servicios ecosistémicos, guardianes de la biodiversidad y custodios de los territorios rurales. Debemos darles la importancia que ellos merecen para que sean, en definitiva, protagonistas de su propia transformación”.

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