Sin seguridad alimentaria los países no tendrán seguridad nacional.

Sin seguridad alimentaria los países no tendrán seguridad nacional.

La afirmación es del embajador Kip Tom, exrepresentante de Estados Unidos ante las agencias agrícolas de Naciones Unidas; Kip Tom es productor agropecuario.

Brasilia, Brasil | Todo El Campo | La seguridad alimentaria está íntimamente vinculada a la seguridad nacional en todos los países del mundo, por lo que resulta esencial que los pequeños agricultores cuenten con las herramientas para aumentar su productividad, contribuir al crecimiento de las economías y mejorar sus ingresos y calidad de vida.

Así lo aseguró el embajador Kip Tom, productor agropecuario estadounidense y exrepresentante permanente de su país ante las agencias de la ONU en Roma, en una entrevista con el programa AgroAmerica, que se emite por el canal de TV Agro Mais, de Brasil.

“Al mismo tiempo que no podemos prescindir de las grandes compañías que realizan agricultura industrial, necesitamos a los agricultores familiares. Ellos deben ser apoyados por el sector privado para acceder a nuevas tecnologías, educación y conocimiento. También debe haber políticas públicas en esa dirección”, dijo Tom.

El exrepresentante permanente, quien integra una familia con siete generaciones vinculadas a la producción de alimentos en el Medio Oeste de los Estados Unidos, puso como ejemplo positivo a Brasil, que gracias a la ciencia y a la innovación se convirtió en las últimas décadas en líder mundial en la producción de soja y otros commodities.

“Perdí mi padre -recordó- hace un par de años. Antes de morir, me llevó a recorrer el campo donde él empezó a trabajar y yo mismo lo hice. Me habló de cuáles eran los rendimientos productivos cuando él era joven y charlamos de la forma extraordinaria en que han crecido hoy, con la ayuda de la ciencia, gracias al uso de fertilizantes, de tecnologías digitales y de buenas prácticas. Hoy vemos que se puede usar la inteligencia artificial para aumentar los rendimientos cuidando el ambiente. Veo un gran potencial en países de nuestro continente, como por ejemplo Brasil, Uruguay y Argentina. Estoy muy entusiasmado con el futuro de la agricultura”.

Tom contó que él mismo comenzó como un pequeño agricultor y señaló que es positivo que en los países exista un balance entre grandes, mediados y pequeños productores, pero que son los primeros los que deben preocuparse por capacitar y dar herramientas a los últimos para crecer.

Nunca conocí a un pequeño agricultor que no quisiera crecer, incrementar el tamaño de su operación. Ellos quieren producir alimentos para la comunidad; por lo tanto hay que llegar a ellos para que accedan a tecnologías básicas para lidiar con plagas y enfermedades y adaptarse mejor al cambio climático”, advirtió.

En otro pasaje de la entrevista, Tom subrayó la importancia del rol del IICA en el fortalecimiento de una narrativa que presente a la agricultura ante el mundo no solo como imprescindible para garantizar la seguridad alimentaria sino también para el desarrollo de los países.

“El director general del IICA, Manuel Otero, hace un gran trabajo en el establecimiento de alianzas con otras organizaciones y sectores que, igual que el IICA, resultan claves para el futuro de la agricultura y para resguardar la seguridad alimentaria”, dijo.

Tom también se refirió al impacto del cambio climático en el trabajo y los medios de vida de los agricultores de América Latina y el Caribe.

“A lo largo de la historia, nuestro clima siempre sufrió variaciones y los agricultores se adaptaron a ellos durante miles de años. Hoy tenemos una velocidad mucho más rápida del cambio climático pero con las innovaciones y la ciencia podemos adaptarnos. La genética y las tecnologías brindan medios para retirar carbono de la atmósfera. Podemos usar menos recursos y producir más”, señaló.

Tom, además, fue crítico de algunas regulaciones ambientales que se pretenden imponer, que pueden tener consecuencias negativas, especialmente para los medianos productores.

“No creo que nosotros, desde las Américas, debamos decirle a Europa cómo cultivar, pero los europeos tampoco deben pretender enseñarnos a nosotros. Se deben respetar los contextos locales y en cada país y en cada región los protagonistas saben cómo adaptarse a las condiciones particulares”, afirmó.

“Nadie -enfatizó- cuida más el ambiente que los agricultores. Ellos quieren preservarlo para las nuevas generaciones. Los agricultores saben cómo innovar, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar la productividad. Muchos suelos se han degradado, pero hoy en nuestro continente se han extendido la siembra directa, el uso de cultivos de cobertura y otras prácticas que permiten recuperarlo. Países como Brasil, Argentina y Uruguay han sido líderes en la preservación del suelo”.

Tom también llamó la atención sobre la necesidad del trabajo conjunto de cooperación internacional para enfrentar las restricciones en la cadena de suministros y la necesidad de que los países del continente tengan proveedores confiables para garantizar la seguridad alimentaria de sus poblaciones.

La agricultura es esencial para la paz mundial por su contribución a la seguridad alimentaria, el desarrollo y la cohesión social.

La agricultura es esencial para la paz mundial por su contribución a la seguridad alimentaria, el desarrollo y la cohesión social.

En América Latina y el Caribe la agricultura y los sistemas agroalimentarios generan más del 30% del producto interno bruto y cerca del 14% del empleo.

San José, Costa Rica | Todo El Campo |  El director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, fue el orador principal de la ceremonia de graduación de unos 130 alumnos de 60 países que celebraron la culminación de sus maestrías cursadas en la Universidad para la Paz (UPAZ), oportunidad en que exhortó a los estudiantes a valorizar y fortalecer el papel crucial del agro y los sistemas agroalimentarios para la paz, dados sus aportes a la seguridad alimentaria, el desarrollo económico y la cohesión social.

En medio del verde bosque del campus de la UPAZ situado a 25 kilómetros de San José e invitado a la ceremonia por el rector Francisco Rojas Aravena, Otero explicó que en 2023 al menos 300 millones de personas en el planeta sufrieron hambre, la mayoría debido a conflictos armados.

En las zonas rurales, estos conflictos debilitan la gobernanza y destruyen la agricultura, lo que crea un ambiente de inseguridad y violencia que fuerza a las migraciones y provoca una competencia desenfrenada por los recursos naturales.

Otero pidió a los graduados incorporar a sus agendas de trabajo la dimensión de la relevancia del sector agrícola de América Latina y el Caribe por sus contribuciones económicas, sociales y políticas, y también para las relaciones exteriores y el peso global de los países de la región, dado su papel como exportadores de alimentos y energías y su dotación de recursos naturales.

La participación de Otero fue en un auditorio colmado por las 300 personas que participaron en la ceremonia de clausura del año académico 2023-2024 de la UPAZ, instalada en Costa Rica desde su creación, en 1980, por resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En este país, la UPAZ está establecida como un organismo internacional, al igual que el IICA, cuya sede central también se encuentra en San José desde su origen, en 1942.

Los cerca de 130 estudiantes de la UPAZ que se graduaron presencial y virtualmente obtuvieron sus maestrías y doctorados en las áreas de Medio Ambiente y Desarrollo, Derecho Internacional, Estudios de Paz y Conflictos y Estudios Regionales.

Entre la población graduada este año de la UPAZ, proveniente de todas las regiones del mundo, al menos dos terceras partes son mujeres.

“Elegir una carrera, una maestría, una universidad, generalmente es una de las decisiones más importantes de nuestras vidas. Pero elegir la paz como principio rector de este esfuerzo muestra la intensidad y profundidad de su compromiso social y su responsabilidad de alcanzar uno de los más altos ideales del desarrollo humano”, dijo Otero a los graduados.

Francisco Rojas Aravena, rector de la Universidad, coincidió con Otero y exhortó a proteger el legado de “democracia, libertad, cooperación, solidaridad y paz”, nacido de las ruinas que dejó la Segunda Guerra Mundial.

“El sistema democrático solo es posible en la paz”, afirmó Rojas.

Manuel Otero pidió a los graduados incorporar a sus agendas de trabajo la dimensión de la relevancia del sector agrícola de América Latina y el Caribe por sus contribuciones económicas, sociales y políticas.

CRUCIAL PARA EL DESARROLLO

“La paz, y su ausencia, nos afectan a todos, así como a innumerables aspectos de nuestro planeta, nuestra casa común, incluyendo los recursos naturales. En este contexto, los invito a reflexionar sobre el papel fundamental de la agricultura en la construcción de la paz a través de sus aportes sociales, económicos y ambientales. La agricultura, las y los agricultores y los territorios rurales son el ecosistema clave para la seguridad alimentaria y nutricional de nuestras sociedades. Por lo tanto, son clave para la paz”, aseguró el director general de IICA.

En esa línea, comentó que la integración del mundo, el comercio y los avances científicos y tecnológicos de los últimos dos siglos han cambiado la naturaleza de las relaciones entre los países, pero no su intensidad. “La agricultura y los sistemas agroalimentarios continúan siendo un componente sustancial, si no el más importante, de las actividades humanas”.

Como ejemplo de esta importancia para el planeta, explicó que en América Latina y el Caribe la agricultura y los sistemas agroalimentarios generan más del 30% del producto interno bruto y cerca del 14% del empleo, por lo que son de absoluta relevancia cuando de atención a la pobreza, nutrición, salud y cohesión social se trata.

El agro de esta región, enfatizó, también enfrenta vulnerabilidades relacionadas con el cambio climático, con eventos climáticos extremos como sequías, inundaciones y huracanes.

UNA REGIÓN DE PAZ

Ante el desafío de avanzar hacia una agricultura más resiliente al cambio climático y los eventos extremos, más sostenible y eficiente al utilizar los recursos naturales y capaz de alimentar a la población mundial creciente, Otero llamó a ser optimista y considerar a la ciencia como una aliada para impulsar una nueva “Revolución Verde”, como la que en la década de 1960 lideró el agrónomo y genetista estadounidense Norman Borlaug y que permitió el rápido incremento en la producción de trigo, arroz y maíz para combatir la inseguridad alimentaria.

“Creo que una nueva revolución verde es posible porque, en general, América es una región de paz y cooperación. Esto nos proporciona un inmenso capital social para enfrentar nuestros desafíos y los del mundo”, aseveró Otero.

“A ustedes, graduados de 2024, la gama de programas innovadores que han seguido en la UPAZ los pone en una posición fuerte para contribuir significativamente y marcar la diferencia al abordar esos y otros complejos desafíos del mundo actual, que comprometen la paz mundial”, concluyó.

La tecnología digital, una herramienta para anticipar y mitigar los efectos de las sequías en la agricultura.

La tecnología digital, una herramienta para anticipar y mitigar los efectos de las sequías en la agricultura.

Ayudan a pronosticar y enfrentar crisis hídricas que son cada vez más frecuentes y severas debido al cambio climático.

Montevideo | Todo El Campo | La tecnología digital brinda herramientas de gran utilidad para diagnosticar y mitigar los impactos de las sequías, reveló un estudio presentado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en el contexto de la preparación para la tercera edición de la Semana de la Agricultura Digital (SAD) 2024, que se realizará en setiembre próximo.

El documento ofrece una muestra no exhaustiva de algunos recursos digitales producidos por entidades públicas y privadas en América Latina y el Caribe, que ayudan a pronosticar y enfrentar crisis hídricas que son cada vez más frecuentes y severas debido al cambio climático.

La SAD 2024, cuyo lanzamiento oficial se realizó a través de una serie de webinars donde se anticiparon las temáticas a ser tratadas, convocará a agtechs, fondos de inversión, grandes compañías, organizaciones de agricultores, institutos de investigación, ministerios y organismos públicos y multilaterales para debatir sobre digitalización agroalimentaria y favorecer la colaboración. Se trata de una iniciativa, liderada por el IICA desde 2022, que este año será nuevamente organizada junto a aliados estratégicos del Instituto como CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Centro International de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt).

La postulación para las agtechs de países de las Américas con soluciones digitales ya disponibles para su uso está abierta hasta el 1º de julio y el formulario puede bajarse en la página web www.semanaad.iica.int.

Quince agtechs serán seleccionadas para viajar a San José de Costa Rica entre el 23 y el 27 de setiembre, con todos los gastos pagos, mientras que las que no sean elegidas para viajar podrán participar de manera virtual e integrarse a la Red de Agtechs de las Américas del IICA.

Durante el webinar se debatió el rol que pueden tener las tecnologías para anticipar y mitigar efectos de sequías y ser más resilientes.

Cada vez que hay una sequía son afectados miles o millones de productores agropecuarios y todas las sociedades, porque se reduce la producción y disponibilidad de alimentos. Hay innumerables ejemplos en la historia del impacto dramático de las sequías. Hoy el cambio climático nos hace vivir tanto sequías como inundaciones más frecuentes y extremas. La buena noticia es que los países de las Américas tienen cada vez más herramientas para que esas circunstancias golpeen cada vez un poco menos”, dijo Federico Bert, gerente del Programa de Digitalización Agroalimentaria del IICA.

TRES PILARES.

Uno de los autores del estudio, el académico Guillermo Podestá, señaló que existen tres pilares que pueden ofrecer las tecnologías digitales en relación a las sequías: monitoreo, predicción y alerta temprana; caracterización y gestión de riesgo e impactos; planificación, preparación y respuesta.

“La naturaleza compleja de la sequía dificulta su gestión. Pero hay una creciente disponibilidad de recursos, tanto públicos como privados, para el monitoreo y gestión de esta amenaza. La mayoría de ellos no existía 10 o 15 años atrás”, dijo Podestá.

“De todas maneras -advirtió- la tecnología es necesaria pero no suficiente. Hacen falta enfoques proactivos y no reactivos por parte de los gobiernos”.

En el webinar también participaron los agricultores chilenos Macarena Valdés y Marco Aceituno, fundadores y dueños de la Granja La Pachamama, que prosperó en la producción de alimentos en medio de la fuerte sequía que ha castigado al país en los últimos años y llevó a la realidad la premisa de producir más con menos. Ambos fueron reconocidos como “Líderes de la Ruralidad» de las Américas por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), debido a su aporte a la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental del continente y el planeta.

“Por una cuestión de supervivencia, empezamos a aplicar técnicas para mejorar la calidad de suelos y regenerarlo. Y así llegamos a hacer varias producciones que han ido complementándose y generamos una economía circular”, contaron.

Macarena y Marco relataron que comenzaron con el uso de forraje verde hidropónico para alimentar al ganado y luego comenzaron a emplearlo también como cubierta vegetal para el suelo.

La pareja de agricultores explicó que el año pasado llovieron solo 50 milímetros en la región central de Valparaíso, donde viven y producen, pero ellos pudieron adaptarse a la situación: “Recuperamos agua de lluvia gracias a los techos y la almacenamos en cisternas, para tener riego durante todo el año para nuestros 300 árboles frutales”.

El documento La sequía en la agricultura: recursos disponibles para diagnosticar su ocurrencia y reducir sus impactos en América Latina y el Caribe está disponible en: La sequía en la agricultura: recursos digitales disponibles para diagnosticar su ocurrencia y reducir sus impactos en América Latina y el Caribe.

IICA: La ganadería sostenible impulsa el desarrollo económico en las Américas y combate el cambio climático.

IICA: La ganadería sostenible impulsa el desarrollo económico en las Américas y combate el cambio climático.

IICA destaca la importancia de la innovación y el fortalecimiento institucional en el sector pecuario para avanzar hacia una ganadería más sostenible y resiliente.

Montevideo | Todo El Campo | Todos los países de las Américas tienen un rol estratégico en la provisión de proteínas animales de alto valor, en la disminución de la pobreza rural, en la seguridad alimentaria y nutricional y en el combate al cambio climático, señaló el representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en México, Diego Montenegro, haciendo especial referencia a su país.

Al participar en la 88 Convención Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), Montenegro presentó la conferencia “La sostenibilidad de la ganadería de las Américas: Parte de la solución para el cambio climático”, en la que mencionó que la ganadería en América Latina y el Caribe tiene un aporte crucial en la solución del cambio climático y los ganaderos son un eslabón imprescindible y central para su transformación.

Con una contribución del 46% al PIB agrícola de América Latina y el Caribe (ALC), la ganadería se establece como un pilar económico vital.

En 2022, la región exportó productos cárnicos y lácteos valorados en 23.000 millones de dólares, demostrando su relevancia en los mercados globales.

México, en particular, tiene avances notables que le ha permitido posicionarse como el sexto productor mundial de carne de vacuno. En los últimos diez años, el país ha visto un crecimiento del 20,4% en la producción de carne y un 19,5% en la producción de leche de origen vacuno.

Montenegro destacó el potencial de la ganadería en las estrategias de desarrollo sostenible, pero, reconoció que enfrenta desafíos significativos, especialmente el ser proveedor de proteína de alta calidad y de manera simultánea combatir el cambio climático.

Los sistemas de producción ganadera varían ampliamente en términos de su huella de carbono, y las estrategias para reducir estas emisiones son cruciales para el futuro sostenible de la ganadería.

BUENAS PRÁCTICAS GANADERAS.

Lo anterior, dijo, puede lograrse impulsando una ganadería sostenible, mediante  la adopción de buenas prácticas como son la nutrición animal, mejoramiento genético, el cuidado de la salud de los suelos, manejo integrado de cultivos, manejo agroecológico, gestión hídrica, fomento del pastoreo intensivo regenerativo, mejoramiento genético y reproductivo, reforestación, uso de transporte, maquinaria y equipo inteligente, eléctrico; energía solar, biodigestores, fomento de la investigación y desarrollo e innovación y con la promoción de agregación de valor.

PROYECTO SABERES.

Por ello, el IICA promueve el proyecto SAbERES, que se centra en la planificación territorial e innovación financiera para aumentar la resiliencia de México ante el cambio climático.

SAbERES trabaja en Jalisco, Michoacán, Tabasco y Chiapas, en conjunto con las asociaciones ganaderas locales para avanzar en el establecimiento de sistemas silvopastoriles, mejorar la gestión del agua, la captación de carbono en suelos ganaderos; incrementar la cobertura arbórea en pastizales, optimizar la suplementación alimenticia y el manejo del hato, ajustando la carga animal para maximizar la eficiencia y minimizar el impacto ambiental.

El IICA ha impulsado varias iniciativas, con el fin de contribuir a disminuir emisiones y aumentar la resiliencia al cambio climático a través de capacitación, asesoría técnica y la integración territorial de cadenas de valor. Además, promueve mejoras en la nutrición y genética animal para reducir el impacto ambiental.

Montenegro subrayó la importancia de adaptar los métodos para medir las emisiones de gases de efecto invernadero a los distintos sistemas de producción y ecosistemas, tanto intensivos como extensivos. “El uso de tecnologías avanzadas ofrece la posibilidad de integrar la seguridad alimentaria con la climática global, abriendo el camino hacia un futuro sostenible para la ganadería en la región”, concluyó.

La agricultura es el sector clave para solucionar la crisis ambiental.

La agricultura es el sector clave para solucionar la crisis ambiental.

El IICA fue invitado por la presidencia brasileña a participar en las reuniones de la Iniciativa Global sobre Economía del G20, que comenzaron este mes, cuya misión será acordar principios de alto nivel sobre bioeconomía.

Brasilia, Brasil | Todo El Campo | La agricultura debe contribuir a mitigar el cambio climático y a crear soluciones para el resto de los desafíos ambientales que enfrenta el planeta, al mismo tiempo que garantiza la seguridad alimentaria y nutricional del planeta y aporta al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), afirmó el científico Rattan Lal, máxima autoridad mundial en ciencias de suelo y embajador de Buena Voluntad del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en una reunión del G20.

El G20 o Grupo de los Veinte, que reúne a los países con las mayores economías del mundo, es el principal foro de cooperación mundial para temas económicos, sociales y políticos. Su presidencia es ejercida este año por Brasil, uno de los países del continente que lo integra, junto a Argentina, Canadá, Estados Unidos y México.

Por su reconocido liderazgo en la transformación de la agricultura hacia una mayor productividad y sostenibilidad en el hemisferio occidental, el IICA fue invitado a participar en el encuentro de líderes científicos agrícolas (MACS), en Brasilia.

 Este grupo de trabajo del G20 reúne a ministros y altos funcionarios de agricultura de los países junto a organismos de cooperación técnica e investigación, con la finalidad de recopilar información sobre los recursos, capacidades e infraestructura del sector y debatir sobre su futuro.

El IICA también fue invitado por la Presidencia brasileña a participar en las reuniones de la Iniciativa Global sobre Economía del G20, que comenzaron este mes, cuya misión será acordar principios de alto nivel sobre bioeconomía que serán incluidos en la Declaración de Río, a ser adoptada por los jefes de Estado y de Gobierno a fin de año.

 Junto al profesor Rattan Lal, quien lidera junto al IICA la iniciativa Suelos Vivos en las Américas, el Instituto estuvo representado en la reunión del MACS, en Brasilia, por el director de Cooperación Técnica, Muhammad Ibrahim.

 Con el apoyo del ministro de Agricultura y Ganadería de Brasil, el encuentro fue organizado por la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), institución pública que desde hace más de 50 año desarrolla tecnologías, conocimiento e información para el sector en el país sudamericano y que ha sido decisiva en el crecimiento de su productividad.

La presidenta de Embrapa, Silvia Massruhá, fue una de las oradoras en la reunión de líderes científicos agrícolas y señaló que la ciencia, tecnología e innovación son imprescindibles para garantizar el desarrollo de prácticas agrícolas sostenibles.

Massruhá se refirió al trabajo de Embrapa para impulsar el aumento de la productividad en Brasil en las últimas décadas, pero advirtió que “nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de cerca de cinco millones de productores rurales en todo el país”.

En el encuentro también participó Deissy Martínez Barón, investigadora de agricultura y cambio climático del consorcio de centros de investigación en seguridad alimentaria CGIAR y la Alianza Biodiversity-CIAT, quien hizo un repaso de los más recientes avances científicos globales para sostener la seguridad alimentaria y la adaptación al calentamiento global.

Los científicos y funcionarios presentes en el encuentro también realizaron una visita de campo a Embrapa Cerrados, la unidad creada para visibilizar cómo se hace frente cotidianamente al desafío de hacer agricultura sostenible en el bioma Cerrado, epicentro del crecimiento agrícola brasileño.

PRODUCIR MÁS CON MENOS.

En su exposición, Lal señaló que la actividad agropecuaria debe satisfacer las demandas de una población mundial creciente, que se estima que llegará a 10.000 millones de personas en 2050, sin hacer uso de más recursos –tierra y agua, fundamentalmente- de los que usa hoy.

Debemos ir hacia una ecointensificación, que consista en producir más con menor uso de la tierra y que asegure más alimentos por unidad de agua, por unidad de fertilizantes y pesticidas y de energía utilizados y también genere menores emisiones de gases de efecto invernadero”, precisó.

Lal dio una detallada explicación de cuáles son las prácticas que deben promoverse para cuidar la salud del suelo, que favorezcan no solo una mayor productividad sino también una mayor eficacia en el secuestro de carbono, y que de esa manera conviertan a la agricultura en una herramienta para la mitigación del cambio climático.

El científico, Premio Mundial de la Alimentación 2020, también anunció ante el G20 el lanzamiento de la iniciativa Suelos Vivos en África, gracias a un acuerdo entre la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) y el IICA. El programa se propone restaurar tierras degradadas y mejorar la resiliencia climática en los sistemas agroalimentarios africanos, como ha hecho el programa Suelos Vivos en las Américas, que Rattan Lal y el IICA llevan adelante desde 2020.

Las hambrunas, como las guerras, son tragedias creadas por el hombre. Debemos hacer que sean consideradas políticamente intolerables, moralmente tóxicas, éticamente impensables y humanamente inaceptables. Para ello, restaurar globalmente la salud de los suelos debe ser parte de la solución”, afirmó.

El director de Cooperación Técnica del IICA, Muhammad Ibrahim, expresó la solidaridad del organismo hemisférico de desarrollo agrícola con las víctimas de las devastadoras inundaciones en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, que evidencian el impacto destructivo del cambio climático.

Ibrahim explicó que el IICA ofrece a sus 34 estados miembros cooperación técnica para estimular la innovación y la adopción de tecnologías que favorezcan la resiliencia climática y trabaja en áreas como adaptación, biotecnologías, bioeconomía, biocombustibles, digitalización, secuestro de carbono en los suelos, uso y manejo de agua, fortalecimiento de capacidades para enfrentar plagas y enfermedades y comercio.

“La transformación de los sistemas agroalimentarios -apuntó Ibrahim- necesita un enfoque sistémico. El IICA trabaja para apoyar a los países a desarrollar una nueva generación de políticas que haga énfasis en la agricultura familiar y en la necesidad de presentar información basada en ciencia para que la agricultura sea parte de la solución al cambio climático y se nutra de prácticas que la hagan resiliente”. (IICA).

En la foto: Francisco Mello, gerente de Gestión del Conocimiento y Cooperación Horizontal del IICA; Rattan Lal, Premio Mundial de Alimentación 2020 y director del Centro de Manejo y Secuestro de Carbono Rattan Lal (C-MASC), de la Universidad Estatal de Ohio; Muhammad Ibrahim, director de Cooperación Técnica del IICA y Gabriel Delgado, representante del IICA en Brasil | Foto IICA.

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