Paraguay, China, Taiwán y la exportación de soja, posiblemente a través de intermediarios.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Taiwán es un tema hipersensible para China, cualquier observador mínimamente informado lo sabe, al parecer el presidente paraguayo, Santiago Peña, lo ignora. Aunque un presidente no suele caer en ese tipo de errores.
Hace años que China lleva una política de ahogo respecto a Taiwán, la que no le ha dado demasiado resultado hasta el momento.
En 1988, durante el primer Gobierno de Julio Sanguinetti y a pocos años de salir de la dictadura, Uruguay inició sus vínculos diplomáticos y comerciales con China para lo cual debió romper con Taiwán ya que esa fue una condición impuesta por Beijín.
Como sucedió con Uruguay, sucede con todos los países: China no se abre al mercado con ningún país amigo diplomática, económica o políticamente de la isla de Taiwán y exige el rompimiento con ésta.
Paraguay es el único país del Mercosur que mantiene un vínculo de amistad con Taiwán, y lo hace desde 1957. En 1989, cuando cayó el dictador guarní, Alfredo Stroessner, y asumió Andrés Rodríguez (primero derroca a Stroessner con otro golpe pero llama a elecciones meses después convirtiéndose en presidente democrático entre 1989 y 1993), China invitó a Paraguay a romper con Taiwán y entablar un vínculo Asunción -Beijín, lo que fracasó.
El Gobierno de Asunción de ese momento y todos los que vinieron después han mantenido y reafirmado su reconocimiento a Taiwán, en contra y a pesar de la molestia China.
Dentro de Paraguay hayvoces de la producción y el comercio que se han manifestado a favor de romper con Taiwán para poder ingresar a China, ya que eso les permitiría colocar sus producciones y mercancías, pero como fue dicho todos los Gobiernos siguen reafirmando la fidelidad a su vieja isla amiga.
La semana pasada Santiago Peña visitó Argentina con una importante actividad en destacados medios de comunicación de Buenos Aires. En uno de ellos dijo que a pesar de su amistad con Taiwán Paraguay “seguirá exportando soja” a China.
“La relación con Taiwán no nos ha impedido tener un profundo vínculo comercial con China continental, es nuestro principal mercado donde va la soja paraguaya. No hay ningún problema ni limitación comercial”, dijo textualmente el presidente paraguayo.
Rápidamente el gobierno chino contestó que ese país es el mayor importador de soja, pero la oleaginosa no registra ingresos desde Paraguay, y desde la Cancillería china se exhortó a nuestro vecino a ponerse “del lado correcto de la historia”.
Pero el entredicho no quedó ahí: la vocera presidencial de Paraguay, Paula Carro, ratificó la afirmación de Peña y dijo que “Paraguay y China continental mantienen comercio bilateral”. Añadió que China “es uno de los principales proveedores y Paraguay exporta alimentos a China a través de sus intermediarios”.
La pregunta inmediata que se deben hacer los países del Mercosur es quiénes son esos “intermediarios” a los que refiere la vocera del Gobierno, o sea la voz oficial de Paraguay.
El mensaje paraguayo, según algunos medios argentinos, hace referencia a que la soja de ese país llega a China a través Argentina y Uruguay, que sí tienen vínculo diplomático y comercial pleno.
Argentina y Uruguay no se han pronunciado hasta el momento y quizá no corresponda hacerlo (al menos por el momento), pero bien valdría la pena y sería muy prudente que Uruguay tenga una respuesta clara por si la situación así lo requiere.
No hay que olvidar que China es el segundo destino de las exportaciones de Uruguay. En enero los envíos a ese país fueron por US$ 100 millones y en febrero US$ 104 millones.
DATO. Los países que tienen vínculos con Taiwán son Belice, Guatemala, Haití, Paraguay, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Suazilandia, Ciudad del Vaticano, Islas Marshall, Nauru, Palaos y Tuvalu.
Foto de portada: banderas de Taiwán y Paraguay | Foto de Ritchie B Tongo | ABC.
En muchos aspectos la IA es un desafío grave y delicado, para el agro es una puerta a las oportunidades.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La humanidad debió haberlo imaginado, o quizá lo hizo pero no creyó en su asombroso desarrollo. Asombroso porque no tiene límites, y por la velocidad en que se dan los cambios y avances. Cuando las personas apenas asimilan los últimos logros de la inteligencia artificial (IA), ésta redobla la apuesta y genera nuevos desafíos. No hay singularidad más rara: el ser humano, creador de esa tecnología, también corre detrás de ella sin poder alcanzarla.
La pregunta que todos se hacen en foros y exposiciones de todo nivel es si hay un límite, si después de haber llegado a determinado punto ya no habrá un escalón más, un giro de tuerca que nos ponga otra vez ante el abismo.
Solo el ser humano es capaz de poner un freno a la carrera infinita de la IA, y podrá hacerlo con un fuerte sentido de la ética, anteponiendo la humanidad a su insaciable deseo de cambiar, innovar, descubrir y llegar más allá. La mala notica es que la ética humana no parece estar en sus mejores niveles.
En noviembre de 2023 Estados Unidos se convirtió en el primer país en emitir un decreto que tenía como finalidad controlar el desarrollo de sistemas de IA. Esa es la única respuesta que tienen los países, las normas legales que fomentan, prohíben o controlan como en este caso, pero sabemos bien que los límites legales no resultan si el atractivo o el beneficio que se obtiene por la actividad en cuestión es mayor que la pena. Ni siquiera así, porque donde hay pena de muerte también hay delincuentes. Las personas no dejan de cometer delitos por temor a la ley, sino por una decisión ética en su fuero interno. Es una decisión moral, no legal. Lo mismo ocurre y ocurrirá con la IA.
Portales y publicaciones especializados advierte sobre un explosivo crecimiento del fraude impulsado por la IA, incluyendo documentos falsos, usurpación de identidad, deepfakes (falsificaciones pornográficas). El mes pasado 447 intelectuales de Australia, Brasil, Canadá, China, Estados Unidos, Italia, Japón, México, Reino Unidos y Venezuela, publicaron una carta abierta pidiendo a los gobiernos de todo el mundo que tomen medidas sobre estos temas, principalmente contra los deepfakes.
Otro problema de la IA es su uso indebido en campañas políticas interviniendo, desvirtuando y afectando seriamente la calidad democrática de los países y los ciudadanos. En Uruguay ya se han levantados voces advirtiendo sobre la necesidad de plantear regulaciones, pero difícilmente eso sea efectivo.
EL GIRO AGROPECUARIO.
Pero no todo es malo. En el agro hay una utilidad creciente de la IA, siempre buscando mejorar la producción, desde una semilla que se convierte en planta, o un embrión que luego será un animal de producción mejor que los anteriores. Inclusive un chip en una máquina garantiza una mejor funcionalidad, y todo redunda positivamente en favor de la principal actividad económica del país.
Los ejemplos de IA aplicada a la agropecuaria pueden ser tantos como los que ofrezca el buscador de Google si escribimos inteligencia artificial en agricultura y ganadería.
Al inaugurarse una nueva Expoactiva, Edgardo Rostán, presidente de la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios (CUSA) dijo que entre 2000 y 2005 Uruguay tuvo un “gran quiebre” en la adopción de tecnologías. “Primero con maquinaria usada que se fue incorporando, para luego comenzara a adquirir equipos nuevos que modificaron totalmente la forma de producir”.
En declaraciones a radio Uruguay agregó que incorporar sistemas digitales, satélite y también IA generó un giro agropecuario “propiciado velocidad, eficiencia y mayor cuidado del medio ambiente”.
Antes “todo era mecánico, hoy es digital” mejorando la producción y la forma de trabajo del personal.
Precisamente, es en la preparación del personal lo que representa “hay un problema” para el agro: “La capacitación es un debe”, observó.
Con un mensaje catastrófico algunos comparan el endeudamiento agropecuario actual con el año 2000, pero omiten reconocer la caída de la morosidad. Una cosa no se puede analizar sin la otra.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | En poco más de 200 caracteres y una gráfica, la consultora Exante planteó ante la opinión pública una importante realidad del sector agropecuario: “En los últimos dos años el sector agropecuario aumentó significativamente su endeudamiento bancario. Sin embargo, la morosidad promedio en los créditos bancarios del sector se mantuvo en niveles muy bajos”.
El gráfico que acompaña el texto demuestra claramente esa situación superando los US$ 3.500 millones de deuda, pero con una morosidad apenas superior al 1%.
Es importante analizar ambos datos, porque si nos limitamos a ver la deuda por sí sola corremos el riesgo de hacer lecturas catastróficas.
Hace casi un año, en junio de 2023, el diputado Alfredo Fratti (MPP-FA), que también es productor agropecuario dijo que “el endeudamiento es uno de los riesgos que advertimos, porque a esos productores pequeños que no tienen espalda, la situación los obligó a tomar un crédito que luego les será muy difícil de enfrentar”, un concepto que ha expresado en reiteradas oportunidades.
También señaló que “hay que prestar atención para que no nos vuelva a pasar lo que nos pasó en los años 2000, cuando hubo un sobreendeudamiento agropecuario”. Advirtió que hay “mucho riesgo de que eso ocurra”.
La visión del legislador es parcial. La gráfica de Exante en cambio es contundente: sí hay endeudamiento, no se puede negar, pero también se observa capacidad de pago. Si no la hubiera la morosidad debería ser mucho mayor, quizá cerca o más del 9% como en los últimos años del tercer Gobierno del Frente Amplio.
Hay que tener cuidado con lo que se dice, porque cualquier alusión a lo ocurrido en el año 2000 tiene una carga catastrófica que no se condice con la realidad actual.
¿Cuáles son las cuatro tendencias más relevantes a la hora de decidir una compra? Es importante comprender el comportamiento de las personas al momento de elegir.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Cuando un producto está en una góndola de supermercado esperando a que el consumidor final lo tome -o quizá en una mesa de hotel o restaurante si se trata de un alimento- es porque antes pasó una larga lista de desafíos, y cuanto mayor el prestigio y seriedad del lugar de venta, mayor nivel de exigencia.
Cuando el ciudadano decidió consumir el producto que tomó de la góndola, el resultado de esa experiencia lo llevará a elegirlo una vez y recomendarlo entre sus conocidos y amigos si es que lo valora positivamente. Pero si no lo hace, no querrá volver a saber de él y por cierto tampoco lo mencionará como una opción, más bien desalentará su compra.
Esa valoración final es el resultado del proceso que comienza con el primer eslabón de una larga cadena, cuyos primeros responsables son productores agropecuarios, que muchas veces ni siquiera están en el país ni el continente donde se hace la comercialización.
Y por decir “productores agropecuarios” no me estoy refiriendo únicamente a alimentos, también a otros como prendas de vestir o ropas deportivas hechas con lana, por ejemplo. Cualquiera sea el caso, es importante que en el largo ciclo que finaliza en la góndola del supermercado o una tienda, se respeta y se mantenga la calidad.
Pero no solo la calidad, hay otros factores tan importantes o más. En el mundo los consumidores son cada vez más proactivos al momento de efectuar una compra, sea de un televisor, un auto, una heladera o sus alimentos.
“TENDENCIAS DEL CONSUMIDOR INTERNACIONALES PARA 2024”,
En febrero, Oftex, una empresa consultora de exportación ubicada en España, y Statista, empresa de estadísticas para datos del mercado, organizaron un webinar denominado “Tendencias del consumidor internacionales para 2024”, lo que constituyó una guía sobre las principales tendencias del consumo contemporáneo.
El webinar, del que participaron Mariana Meroño y Pablo Gómez (la primera directora de Statista para España, y el segundo director de Oftex), no refiere a la comercialización o consumo de ningún tipo de producto en particular, lo que allí se expresa puede ser aplicado/adaptado tanto para alimentos, vestimenta o electrodomésticos. Lo importante es comprender el comportamiento de las personas al momento de elegir.
LAS CUATRO TENDENCIAS AL MOMENTO DE COMPRAR.
Meroño señaló que en los últimos años hay cuatro tendencias en el consumo del mercado internacional. La primera es que la gente “no busca tanto lo barato sino la calidad”. La segunda es la tendencia de los “consumidores éticos” que implican la búsqueda de la sostenibilidad en lo que va a adquirir; la tercera, es la de los consumidores que van buscando productos que ayuden a sobreponerse al estrés; y en cuarto lugar hay un mayor intercambio de datos del consumidor a las compañías o empresas que “nos den productos que ayuden a la hora de tomar decisiones”.
CALIDAD. Mariana Meroño explicó que “el costo de vida ha subido y por eso cuesta adquirir un producto de baja calidad que luego hay que desecharlo al poco tiempo. Por eso se valora el beneficio versus el costo, se buscan productos duraderos”.
En 2019 la importancia del precio era mayor a la calidad al momento de hacer una compra, pero con los años eso se revirtió.
ÉTICA. “Las marcas de todo el mundo están reconociendo que los compradores ya no son meros espectadores en el tema sostenibilidad, sino que también son agentes activos de cambio”, comentó, y “el 40% de los consumidores están dispuestos a pagar más por productos sostenibles”.
SALUD. La tercera tendencia es la que Meroño denominó “Zenthusiasts”, entendiendo por tal un componente sanitario que busque eliminar el estrés, y se le ve en las generaciones más jóvenes “los nuevos millennials (nacidos entre 1981-1996) y la generación Z (1997-2012) que sienten mucha ansiedad por los problemas medioambientales, tampoco sabe cómo va a salir al mundo laboral” y recibe “mucha información que le eleva el nivel de estrés”.
Además, hay una tendencia en dar “importancia a la salud mental”. Todo eso lleva a que “los jóvenes tienen en lo personal una de las prioridades de su vida”, y cuando se les pregunta sobre sus referencias, “en Alemania el 80% de esas generaciones tenían como referente a un influencer, y en Estados Unidos el 90%, y los más jóvenes el 96%”.
DATA AD-VOCATES. La cuarta tendencia es de los data ad-vocates, eso es “intercambio mis datos a cambio de más personalización y transparencia de cómo las empresas van a usar los datos que brinde el consumidor.
Del 1% que compone la élite de EE.UU., el 77% está a favor del racionamiento de energía, gas y carne para combatir el cambio climático; sin embargo, entre todos los estadounidenses, el 63% se opone a esta política.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Un informe del liberal Comité para la libertad y prosperidad -fundado por los republicanos Stephen Moore, Arthur Laffer y Steve Forbes, y presidido por Phil Kerpen, también republicano- advierte que las élites de su país están a favor del racionamiento del consumo de carne para combatir el cambio climático, una posición que además de ser equivocada si lo que se busca es cuidar el medio ambiente, que además va en contra de lo que piensa y cree la mayoría de los ciudadanos de ese país.
El texto de 10 páginas comienza señalando que quienes gobiernan Estados Unidos -o creen que lo hacen- “viven en una burbuja de su propia construcción”, aislándose de las realidades cotidianas “hasta tal punto que sus puntos de vista sobre lo que está sucediendo y lo que debería estar sucediendo en este país difieren ampliamente de los del estadounidense promedio”.
El citado Comité realizó una encuesta sobre una variedad de temas económicos, sociales y políticos, encontrando que “existe una gran brecha entre cómo el 1% superior -las élites- piensa que deberían ser las cosas y cómo las ve el resto de Estados Unidos”.
¿QUÉ SE ENTIENDE POR UNA ÉLITE?
Según la Real Academia Española élite es una “minoría selecta o rectora”. El documento entiende por tal a aquellas “personas que tienen al menos un título de posgrado, ganan al menos US$ 150.000 al año y viven en áreas de alta densidad de población, y las compara con lo que piensa el estadounidense promedio”.
Esas élites son una porción muy menor, aunque tienen un poder mayúsculo: “Representan el 1% de la población de los Estados Unidos, pero tienen una voz descomunal en las políticas públicas de los Estados Unidos, y sus puntos de vista parecen dominar de alguna manera la conversación nacional. Esto puede deberse a que son las propias élites las que determinan de qué se tratará esa conversación en las universidades, en los medios de comunicación tradicionales y en las salas de juntas corporativas. No es sorprendente que estas personas hablen de política mucho más que la mayoría de los estadounidenses”.
EL CAMBIO CLIMÁTICO: UNA OBSESIÓN.
Lo primero que advierten los realizadores de la encuesta es que “hay dos Américas”.
Para los “muy ricos y altamente educados”, el tema del cambio climático “es una obsesión” con un “asombroso 77% de las élites, incluido casi el 90% de las élites que se graduaron de las mejores universidades, a favor del racionamiento de energía, gas y carne para combatirlo”, sin embargo, “entre todos los estadounidenses, el 63% se opone a esta política”.
Además, “entre la mitad y dos tercios de las élites están a favor de una prohibición en una lista de comodidades modernas: estufas de gas, automóviles a gas, aire acondicionado, (vehículos) SUV y ‘viajes aéreos no esenciales’, lo que significa que no habría vuelos de vacaciones relajantes a Hawái, Bermudas o Miami Beach”. No obstante, para “el estadounidense promedio, menos de uno de cada cuatro de estos votantes está a favor de alguna de esas prohibiciones”.
El desfasaje entre las minoritarias élites y el ciudadano común y mayoritario se da en muchos más aspectos de los que aquí se mencionan.
En el capítulo destinado a las conclusiones, se señala que “para luchar contra el cambio climático, los miembros de las élites apoyan firmemente” diversas “prohibiciones de cosas que forman parte del tejido de la vida en Estados Unidos” en contraste con quienes están “fuera de la burbuja de la élite” para quienes “tales prohibiciones no son parte de una conversación seria”.