La Rural Argentina se pronunció sobre “la invasión de Rusia”.

La Rural Argentina se pronunció sobre “la invasión de Rusia”.

Estamos ante una “verdadera invasión territorial”, la cual es “inadmisible para los tiempos en que vivimos”.

La Sociedad Rural Argentina (SRA) se pronunció sobre la invasión de Rusia a Ucrania: “Abrazamos el retorno de la Paz en Ucrania”, expresó la institución.

“La Sociedad Rural Argentina manifiesta su preocupación y abraza a todos los habitantes de Ucrania y en particular, a los productores agropecuarios de ese país pregonando toda acción en favor del retorno inmediato de la paz social”, expresó.

La entidad que representa al agro argentino consideró que “la sociedad civil toda debe unirse para demostrar su total desacuerdo a la invasión de Rusia, repudiando en forma determinante todo tipo de ataques a instalaciones civiles y hogares de millones de hombres y mujeres indefensos”.

De forma categórica definió la actitud rusa como una “verdadera invasión territorial”, la cual es “inadmisible para los tiempos en que vivimos”.

“La historia nos dejó muy claro los nefastos resultados que estos hechos de violencia han generado en el pasado reciente”, añadió.

“Hay que ponerle el cuerpo a la paz”.

“Hay que ponerle el cuerpo a la paz”.

Recientemente el periodista argentino Marcelo Longobardi muy acertadamente se preguntó “¿qué ocurriría si el Papa Francisco aterriza mañana en Kiev? ¿Qué haría Putin?”.

Hébert Dell’Onte | En los años 90 la llamada Guerra del Golfo generada a partir de la invasión de Irak a Kuwait pasó a la historia, desde el punto de vista periodístico, por ser el primer conflicto bélico que se vio en director por televisión. Como nunca antes las cadenas televisivas pusieron la guerra en el living de nuestras casas, y eso fue terrible.

Hoy, la invasión de Rusia a Ucrania vuelve a marcar un hito periodístico e informativo, porque el avance de la tecnología, la cubertura global de internet, las redes sociales, todo ayuda a que quienes estamos a miles de kilómetros de distancia (12.500 kilómetros) recibamos la información al instante, en tiempo real, con la crudeza en toda su expresión, sin que haya un editor que oficie de filtro, no con la intención de censurar u ocultar, sino para no herir sensibilidades.

A través de Twitter, Fecebook, WhatsApp nos llegan videos y fotos que nos son difíciles de asumir, y todos estamos expuestos, desde los niños hasta los abuelos. Alcanza con tener un celular en la mano para que nos traslademos al escenario bélico y sentiro en nuestra piel, hasta estremecernos, el dolor extremo de quienes están siendo violentados por uno de los países más grandes y poderosos del mundo.

Duele la impotencia. Y la pregunta que nos hacemos todos es cómo es posible que esas cosas sucedan.

Durante años, el terror de las guerras lo conocieron sólo quienes lo sufrían directamente, luego aparecieron los medios de comunicación, los radioaficionados, los fotógrafos y la televisión que nos acercaron a la realidad, pero nunca como hoy.

“IR Y NO HUIR”.

Mientras tanto y por otro lado, los líderes políticos y religiosos actúan según sus tiempos y eso se traduce en lentitud y pérdida de tiempo que suma pérdida de vidas.

En el caso de los políticos es entendible, hay que medir, reflexionar antes de actuar para no agravar lo que ya es grave. Pero no puede pasar que de tanto reflexionar no se haga nada o se haga de forma muy lenta.

En cuanto a los religiosos, ¿qué han hecho? No alcanza con pedir paz desde la comodidad de sus tempos, hay que militar activamente para que la guerra finalice.

Recientemente el periodista argentino Marcelo Longobardi muy acertadamente se preguntó “¿qué ocurriría si el Papa Francisco aterriza mañana en Kiev? ¿Qué haría Putin?”. En esa misma línea los diputados argentinos Waldo Wolf y Gerardo Milman de Juntos por el Cambio (oposición), y Patrilla Bullrich, presidenta del PRO (partido opositor) han convocado a los líderes de todo el mundo para que viajen a Ucrania en medio de la invasión rusa. Ésta última afirmó: “Hay que ir y no huir”, porque “hay que ponerle el cuerpo a la paz”.

El conflicto con Ucrania expone a Europa por su dependencia del gas ruso.

El conflicto con Ucrania expone a Europa por su dependencia del gas ruso.

Hay mucho en juego. El 35% del gas que llega a la Unión Europea, procede de Rusia, pero aparecen opciones en el horizonte.

El conflicto en la frontera de Rusia y Ucrania no es sólo militar. No se trata de tanques, aviones e infantería, sino también de energía. Por algo, hace unas cuantas semanas, el presidente ruso, Vladimir Putin, amenazó a la Unión Europea de reducir sus envíos de gas a Europa.

En su momento, las declaraciones de Putin provocaron un sacudón en el mercado del gas con precios que subieron en pleno invierno europeo.

Es que Rusia tiene importantes, o las mayores reservas de gas del mundo con Gazprom liderando las compañías gasísticas del globo que el año pasado extrajo casi 515.000 millones de metros cúbicos.

El tamaño enorme de Rusia garantiza ser un importante productor de gas, con Estados Unidos como único competidor a la altura.

Los países europeos que dependen totalmente del gas ruso son cinco: Bulgaria, Eslovaquia, Finlandia, Letonia y Lituania. Otros cinco (Austria, Grecia, Hungría, Polonia y República Checa) compran más del 70% del gas que consumen a Rusia, y otros países como Alemania o Francia han adquirido más de un 20%.

Bélgica, Reino Unido, Portugal y España escapan de la dependencia rusa. En el caso español, el proveedor de gas es Argelia.

De la dependencia sobre Moscú solo escapan un puñado de países europeos. Bélgica, Reino Unido o España, que recibe la mayor parte de su energía de Argelia. El resto de la Unión está atada a Putin a través de la red de gasoductos con los que el Kremlin tiene atados a los ciudadanos europeos.

LA CARTA EN LA MANGA DE ALEMANIA.

En 2010 Rusia inició la construcción de una tubería para enviar gas a Europa, el llamado Nord Stream 2, un proyecto que nace en Yuzhno-Rússkoye, un campo de petróleo y gas ruso, recorre un largo trayecto, atraviesa el mar Víborg y desembarca en Greifswald (norte de Alemania).

Con Nord Stream 2, Rusia pretende zafar de la dependencia de Ucrania y Bielorrusia, los dos países por los que transitan el resto de gasoductos que conectan Rusia y Europa.

Resulta que Alemania podría detener el proyecto y cegar el tubo.

¿ESPAÑA PODRÁ ABASTECER A TODA EUROPA?

España multiplicó por siete sus importaciones de gas norteamericano y cuenta con la mitad de las regasificadoras de toda Europa. Ahí puede estar la alternativa a la energía rusa lo que además pone a España en un lugar estratégico en medio de la crisis.

España ya ejerce como centro de distribución del gas que Europa está importando de Estados Unidos para minimizar su dependencia de Rusia. La Unión Europea ya ha comenzado a protegerse ante las primeras consecuencias que el posible estallido de la tensión en Ucrania podría generar en materia energética.

Las compras españolas de gas estadounidense comenzaron a dispararse en octubre de 2021, hasta llegar a su máximo alcanzado en enero de este año. En concreto, España ha multiplicado casi por siete la llegada de Gas Natural Licuado (GNL) procedente de EE.UU., con respecto a enero de 2021. Durante el primer mes de 2022, Washington exportó 13.103 GWh de GNL en barcos que atracaron en puertos españoles. Dicho gas ya ha comenzado a almacenarse en las regasificadoras peninsulares, para distribuirse entre los países europeos que mayor exposición tienen al gas ruso.

La medida sería transitoria, hasta que Bruselas cierre el acuerdo que convierta a Qatar en el principal suministrador de gas de la Unión Europea. Desde Estado Unidos varios senadores ya han alertado de la mella que el incremento de las exportaciones está provocando en las reservas y yacimientos del país.

El destino del gas almacenado en plantas españolas iría destinada a aquellos países con mayor dependencia de Moscú.

Además, España también ha elevado -durante los últimos tres meses- la cantidad de GNL procedente de Nigeria, multiplicando con dos lo recibido en enero con respecto a hace un año.

El problema del gas estadounidense es el costo del traslado de la materia prima que se hace en buques y exigen control especial de temperatura que debe ser muy baja, eso requiere una infraestructura especial con la suba de precios correspondiente.

En base a informes del periodista Carlos Reus en El Debate. Los artículos de C Reus se pueden leer aquí:  Carlos Reus | Todos sus artículos en El Debate | Foto: Ejército de Ucrania.

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