La garrapata genera pérdidas estimadas en unos 95 millones de dólares anuales en Uruguay, a lo que se suman más de 20 millones asociados a la tristeza parasitaria.
Canelones | Todo El Campo | En la ganadería uruguaya, la garrapata no es solo un problema sanitario: es también un factor que afecta la productividad, los costos del productor y, en última instancia, la competitividad del país.
Con ese trasfondo, productores de la zona de Migues, en Canelones, participaron el pasado 3 de marzo en una jornada técnica organizada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para actualizar conocimientos sobre el control del parásito, la prevención de enfermedades asociadas y las nuevas herramientas de gestión sanitaria vinculadas al movimiento de ganado.
La actividad se realizó en la Sociedad de Fomento Rural de Migues y estuvo a cargo de las veterinarias Leticia Luengo y Mariana Moratorio, quienes abordaron estrategias de manejo sanitario en el predio y la situación epidemiológica de la garrapata en el departamento.
El impacto económico del problema es significativo. Según datos presentados durante la jornada, la garrapata genera pérdidas estimadas en unos 95 millones de dólares anuales en Uruguay, a lo que se suman más de 20 millones asociados a la tristeza parasitaria, un complejo de enfermedades transmitidas por este parásito.
Para los productores, el costo también se refleja en el manejo sanitario del rodeo. El gasto anual en tratamientos puede ubicarse entre 8 y 10 dólares por animal, lo que implica una carga económica importante para los establecimientos ganaderos.
Durante la jornada se destacó que el conocimiento del ciclo biológico de la garrapata bovina (Rhipicephalus microplus) es clave para diseñar estrategias eficaces de control. El parásito atraviesa distintas etapas de desarrollo, pero gran parte de su ciclo ocurre fuera del animal, en el ambiente, lo que exige combinar tratamientos sanitarios con manejo del sistema productivo.
Las expositoras también abordaron la tristeza parasitaria, una enfermedad transmitida por garrapatas que continúa siendo una de las principales causas de mortalidad en bovinos en determinadas condiciones epidemiológicas. La enfermedad es provocada por hemoparásitos como Babesia bovis, Babesia bigemina y Anaplasma marginale, y puede generar pérdidas significativas por muerte de animales, tratamientos y caída en la producción.
En ese contexto, se repasaron medidas de prevención y manejo sanitario, entre ellas el monitoreo frecuente del ganado, el uso adecuado de productos veterinarios, el registro de tratamientos en la planilla sanitaria y la consulta temprana con veterinarios ante sospechas de enfermedad.
La jornada también incluyó una presentación sobre el Despacho de Tropa Digital, una herramienta desarrollada para fortalecer el control sanitario en los movimientos de ganado y reducir la dispersión de garrapata entre establecimientos.
El sistema permite registrar digitalmente los tratamientos sanitarios previos al movimiento de animales, simplificar los trámites para productores y veterinarios y generar información sanitaria en tiempo real para las autoridades sanitarias.
Durante la actividad se informó que la obligatoriedad del Despacho de Tropa Digital comenzará a regir el 2 de mayo de 2026 para los movimientos que lo requieran, como parte de las estrategias sanitarias destinadas a mejorar el control del parásito y fortalecer la vigilancia sanitaria del rodeo nacional.
La jornada en Migues formó parte de las acciones de extensión y capacitación que el MGAP realiza junto a organizaciones rurales para fortalecer las buenas prácticas sanitarias en el territorio y apoyar a los productores en el control de uno de los desafíos sanitarios más persistentes de la ganadería del país. (MGAP).
La institución que representa a productores de todo el país indica que residuos de garrapaticida amenazan la carne uruguaya y observa que la trazabilidad tras la faena preservaría mercados y la reputación internacional.
Montevideo | Todo El Campo | Mediante un comunicado fechado el miércoles 4 de marzo, la Federación Rural advierte sobre una situación sanitaria crítica que amenaza la reputación y sostenibilidad de la carne uruguaya en los mercados internacionales.
En contraste con los precios de exportación y los volúmenes, que han sido positivos, se alerta que estos logros pueden perderse si no se garantiza la inocuidad del producto y se evita la presencia de residuos veterinarios, especialmente de garrapaticidas.
La Federación subraya que la reiterada detección de residuos compromete toda la cadena cárnica y coloca la responsabilidad directamente en los productores. Una mala praxis no afecta únicamente a cada establecimiento, sino que repercute en el conjunto del sector y en la imagen del país. Por ello, se reclama actuar con firmeza frente a quienes incumplen las normas, dado que las consecuencias trascienden lo individual y ponen en riesgo mercados abiertos y precios sostenidos.
El comunicado recuerda que está habilitado el envío de animales con garrapata viva a faena, tanto para consumo interno como para exportación, pero exige un compromiso ineludible: respetar estrictamente los tiempos de espera de los medicamentos veterinarios antes de enviar animales a matadero. Este control no es opcional ni negociable, sino la única garantía de mantener la competitividad y la confianza internacional.
Finalmente, la Federación Rural solicita la implementación urgente de la trazabilidad posterior a la cuarta balanza. Señala que el sector productivo ya realiza un esfuerzo significativo para entregar animales con trazabilidad, pero advierte que este mecanismo debe continuar después de la faena para asegurar la integridad del producto y reforzar la confianza de los mercados.
En síntesis, la Federación está realizando un llamado a la responsabilidad colectiva, a la disciplina sanitaria y a la defensa de la reputación de la carne uruguaya como activo estratégico del país.
Los desafíos de antes y los de ahora. El Dr. Salada ofrece una clase con explicaciones claras sobre uno de los problemas más serios de la sanidad animal que tiene nuestro país.
Montevideo | Todo El Campo | Hay gente que ha vivido todo el tiempo entre la garrapata y cree que por eso sabe mucho de ella, dijo el Dr. Daniel Salada en el programa Diario Rural (CX4 Rural). Agregó que “es difícil” educar a la gente cuando ésta está convencida que sabe sobre el asunto, y “así estamos” sobre el tema, añadió.
De todas formas el profesional no cede en su decisión y voluntad de seguir aportando al tema, ofreciendo explicaciones en base a sus años de estudios y experiencia en el campo.
Recordó que en los años 80 la garrapata se atendía con baños de inmersión, “y la gente generalmente los hacía bien”, más allá de algunos errores que se pudieran cometer en el procedimiento. Pero esos baños fueron “sustituidos por otras formas que parecieron mucho más fáciles y eficaces”.
Esas otras opciones eran “inyectables que duraban 45 días o purones de períodos largos. La tarea se facilitaba y el resultado era bueno, aunque tal vez no tan impactante como el baño”, especificó.
“Por facilidad la gente fue pasando a esas otras opciones”, dejando el baño como herramienta para el combate de la garrapata.
Explicó que cuando el animal está en el agua se empapa con el producto y cuando sale al escurridero es un agua tiene menos principio activo (droga) porque queda retenido en el pelo. Ese animal después de escurrir se va al campo y el agua queda con menor eficacia, por lo que hay que mantener el suministro de producto para que tenga el efecto deseado y buscado. También explicó como corregir ese procedimiento equivocado (audio al pie del artículo)
Otra forma son los baños de aspersión, en donde “es mucho más difícil hacer una recomendación genérica respecto a cuándo hay que hacer reposición y en qué cantidad, porque depende de cada equipo de baño en sí”. Algunos son muy eficientes y otros no tanto, por lo que cada equipo debe ser estudiado para evitar generalidades que nunca nos dan la certeza de si están bien o no según la ocasión.
Consultado si hay resistencia como se dice o mal manejo, el Dr. Salada contestó que hay “de las dos cosas” y profundizó sobre cómo el desconocimiento puede llevar a tomar conclusiones equivocadas.
La garrapata: un desafío sanitario que impulsa nuevas líneas de investigación en Uruguay. El tema fue abordado en Agro en Punta.
Punta del Este | Todo El Campo | Durante décadas, la garrapata fue un problema conocido, manejado y, en muchos casos, naturalizado dentro del sistema productivo uruguayo. Sin embargo, el escenario actual -marcado por la multirresistencia a los productos químicos, el cambio climático, la creciente movilidad del ganado y mayores exigencias sanitarias de los mercados- obliga a mirarla de otra manera.
Ese fue el punto de partida del conversatorio “La garrapata como desafío sanitario y productivo del país”, realizado en el marco de Agro en Punta, donde autoridades, científicos y académicos coincidieron en una idea central: las respuestas del pasado ya no alcanzan para los desafíos del presente.
El encuentro reunió al director general de Servicios Ganaderos del MGAP, Marcelo Rodríguez; al decano de la Facultad de Veterinaria, José Pasarini; al director de la Plataforma de Salud Animal del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Alejo Menchaca; y al investigador del Institut Pasteur de Montevideo, Matías Machado. La moderación estuvo a cargo de Patricia Santos.
UN PROBLEMA QUE NO SE RESUELVE CON UNA SOLA HERRAMIENTA.
“La garrapata no es un problema nuevo, es un problema estructural”, señaló Rodríguez al abrir el intercambio. Recordó que las campañas sanitarias tienen más de medio siglo y que, en ese recorrido, el país también acumuló errores y aprendizajes.
Hoy, explicó, el impacto del parásito va mucho más allá del daño sanitario. Afecta la productividad, eleva costos y pone en riesgo mercados estratégicos. Estudios recientes de la Oficina de Planificación y Política Agropecuaria (Opypa) estiman pérdidas del orden de US$ 92 millones de dólares anuales, equivalentes a 3,4 % de la producción primaria de carne, sin contar efectos más difíciles de medir, como los episodios de residuos que pueden derivar en restricciones comerciales.
“El problema no se arregla con una sola herramienta”, insistió. Ni con más productos, ni con decisiones aisladas. Desde la gestión pública, agregó, ya está claro que no funciona más tomar decisiones sin respaldo científico ni postergar medidas necesarias por temor a que no sean populares. “Algunas decisiones no son simpáticas, pero son inevitables si queremos preservar el estatus sanitario del país”, afirmó.
LA CIENCIA COMO BASE PARA DECIDIR.
Desde el Institut Pasteur, Matías Machado aportó una mirada que conecta la sanidad animal con la salud humana y la inocuidad alimentaria. Bajo el enfoque de Una Sola Salud, explicó cómo la investigación permite salir de percepciones individuales y avanzar hacia decisiones basadas en datos.
En ese camino, detalló el desarrollo de una nueva vacuna contra la garrapata, con ensayos a campo iniciados en 2022 y un plan piloto nacional acordado con el MGAP. También subrayó el potencial de nuevas herramientas de diagnóstico, tanto para multirresistencia como para residuos en carne, que permitan anticipar riesgos antes de que un problema llegue al mercado.
“La ciencia no dice qué hacer por intuición; permite saber qué funciona, dónde y en qué condiciones”, resumió.
INNOVAR CUANDO EL CONTROL YA NO ALCANZA.
Alejo Menchaca, desde INIA, fue aún más directo. “Si seguimos haciendo lo mismo, la garrapata nos va a seguir ganando”, advirtió. Controlar el problema con las herramientas actuales puede permitir convivir con él, pero no revertir su expansión.
Por eso, explicó, además de mejorar el uso de los instrumentos disponibles, Uruguay debe apostar a soluciones nuevas, algunas de corto plazo y otras más ambiciosas. Entre ellas, mencionó avances en diagnóstico de multirresistencia, desarrollo de vacunas, alternativas a los químicos y líneas de investigación de frontera, como la modificación genética de la garrapata, orientada a reducir su capacidad reproductiva.
Son procesos largos, aclaró, pero necesarios si el país quiere aspirar a algo más que administrar el problema.
DEL CONOCIMIENTO AL CAMPO.
Desde la Facultad de Veterinaria, José Pasarini llevó el foco al territorio. Recordó que la institución es la única que forma veterinarios en Uruguay y que su responsabilidad central es preparar a quienes, todos los días, toman decisiones en los predios.
El desafío, coincidió con el resto del panel, no es solo generar conocimiento, sino lograr que ese conocimiento se traduzca en prácticas efectivas. Para eso, señaló, son clave la formación continua, la acreditación profesional, la extensión y la capacidad de comunicación.
“Pequeñas prácticas individuales pueden tener consecuencias grandes a nivel país”, advirtió, al subrayar que sostener mercados y políticas sanitarias exige comprender que la sanidad es un esfuerzo colectivo.
UN DESAFÍO QUE EXCEDE LO TÉCNICO.
Más allá de las diferencias de rol, el conversatorio dejó una conclusión compartida: la garrapata no es un problema técnico aislado, sino un desafío de sistema, que involucra ciencia, decisiones políticas, formación profesional y prácticas en el territorio. No hay soluciones mágicas ni atajos. Pero sí hay un rumbo: avanzar con evidencia, sostener decisiones en el tiempo y asumir, como país, que enfrentar la garrapata es también proteger la producción, la sanidad y los mercados que Uruguay ha construido durante décadas.
En formato conversatorio se abordará uno de los mayores retos de la ganadería nacional.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Punta del Este | Todo El Campo | La garrapata es de los principales desafíos que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) ha asumido para este período de gobierno. Por año y a causa de ese parásito, Uruguay pierde US$ 95 millones, lo que equivale a casi el 3% de la producción primaria de carne.
Esa cifra es demasiado importante para cualquier país, mucho más para Uruguay con sus características ya conocidas: pequeño, caro, exportador de productos ganaderos y poco competitivo.
El problema no está únicamente en ese total millonario, sino que estamos ante un desafío sanitario y productivo que recorre todos los eslabones de la cadena. No solo involucra al productor que tiene el parásito en el campo, también es un problema país cuando ese ganado tiene que aprontarse para la exportación y apostamos a ser el proveedor de carne premium en el mundo.
Todos debemos estar claros con que la presencia de garrapatas indica un riesgo sanitario que requiere estricto control de plagas y manejo veterinario para asegurar la inocuidad y la calidad que el mundo existe. En eso debemos trabajar y hacia ahí tenemos que ir.
El ministro Alfredo Fratti fue absolutamente claro cuando dijo que la garrapata es un “desafío nacional”, además de ser de los problemas “más importantes que tenemos como nación”.
Sin embargo, somos un país con contradicciones: dependemos de la agropecuaria pero el Ministerio del sector ni el ministro son valorados con la importancia que merecen. Los temas agropecuarios tampoco son atendidos debidamente por la mayoría de los políticos, medios de comunicación y formadores de opinión, y los ciudadanos viven como si fuera posible ser el país que somos sin la actividad rural. No aprecian que sin el campo, no somos viables.
CONVERSATORIO SOBRE LA GARRAPATA.
Por todo lo dicho, es oportuno recordar que hoy, en la Sala de Convenciones de Punta del Este, como parte de Agro en Punta, se realizará una actividad sobre el tema, que seguramente -por la dimensión del tema y su trascendencia- será una de las instancias más relevantes de ese evento.
A partir de las 17.00 horas, en la Sala Nobilis se realizará el conversatorio “La garrapata como desafío sanitario y productivo del país”, donde se propone dar una mirada estratégica sobre la problemática, integrando gestión sanitaria, evidencia científica y toma de decisiones de largo plazo.
La actividad será en formato conversatorio tipo living, pensado para favorecer un intercambio ágil, orientado a reflexionar sobre los desafíos actuales, los límites de las soluciones tradicionales y la necesidad de sostener políticas públicas basadas en evidencia y articulación interinstitucional, informó el MGAP.
Participarán el director general de Servicios Ganaderos, Marcelo Rodríguez; por la Facultad de Veterinaria lo hará su decano, José Pasarini; el director de la Plataforma de Salud Animal del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Alejo Menchaca; y el investigador del Instituto Pasteur, Matías Machado. Un evento imperdible sobre un tema que Uruguay tiene que abordar de forma seria de una buena vez, con políticas a largo plazo, basadas en ciencia y que comprometa a todos los sectores de la investigación, la divulgación de información y, por supuesto, a todos los partidos políticos.