La inocuidad de la carne comienza en el campo.

La inocuidad de la carne comienza en el campo.

Llamado de frigorífico Las Moras al uso responsable de productos veterinarios cuidando la dosis, la duración y los tiempos de espera.

Montevideo | Todo El Campo | Frigorífico Las Moras expresó estar comprometido con la inocuidad de la carne uruguaya y el uso responsable de medicamentos veterinarios, respetando los tiempos de espera.

En un comunicado dirigido a los productores, Las Moras abordó el tema de la inocuidad y del uso responsable de medicamentos.  La Cámara de Especialidades Veterinarias (CEV) se hizo eco de texto de Las Moras considerando que “la inocuidad de la carne comienza en el campo” con un “uso responsable de productos veterinarios aprobados por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), y en cumplimiento de las buenas prácticas de utilización”, como son “dosis, duración y tiempos de espera”.

En un comunicado, Las Moras expresó que “la industria frigorífica reafirma su compromiso con la inocuidad de la carne uruguaya y con el trabajo conjunto a lo largo de toda la cadena productiva”.

Valoró que “el prestigio sanitario del país y el acceso a los mercados internacionales se sostienen gracias al esfuerzo compartido entre productores, médicos veterinarios e industria” e hizo un llamado a “no enviar animales a faena” cuando están en tratamiento veterinario y/o no se haya finalizado con el tiempo de espera indicado para el medicamento.

Respecto a los medicamentos veterinarios hizo un llamado a “utilizar únicamente productos registrados ante el MGAP”; y “respetar dosis, vía de administración y duración del tratamiento indicadas en la etiqueta”.

También apeló a la importancia de mantener los registros de tratamientos “actualizados” con identificación de qué animales están siendo tratados.

Sobre los tiempos de espera apuntó que se deben respetar los mismos “para asegurar carne sin residuos no conformes”; y “verificar que el período de retiro haya sido cumplido antes del envío a faena”.

Concluye que “la correcta gestión de los tratamientos veterinarios contribuye a proteger la salud del consumidor, mantener el acceso a los mercados internacionales y preservar el prestigio sanitario de Uruguay”.

COMUNICADO COMPLETO.

Capacitación sobre el control de la garrapata.

Capacitación sobre el control de la garrapata.

La garrapata genera pérdidas estimadas en unos 95 millones de dólares anuales en Uruguay, a lo que se suman más de 20 millones asociados a la tristeza parasitaria.

Canelones | Todo El Campo | En la ganadería uruguaya, la garrapata no es solo un problema sanitario: es también un factor que afecta la productividad, los costos del productor y, en última instancia, la competitividad del país.

Con ese trasfondo, productores de la zona de Migues, en Canelones, participaron el pasado 3 de marzo en una jornada técnica organizada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para actualizar conocimientos sobre el control del parásito, la prevención de enfermedades asociadas y las nuevas herramientas de gestión sanitaria vinculadas al movimiento de ganado.

La actividad se realizó en la Sociedad de Fomento Rural de Migues y estuvo a cargo de las veterinarias Leticia Luengo y Mariana Moratorio, quienes abordaron estrategias de manejo sanitario en el predio y la situación epidemiológica de la garrapata en el departamento.

El impacto económico del problema es significativo. Según datos presentados durante la jornada, la garrapata genera pérdidas estimadas en unos 95 millones de dólares anuales en Uruguay, a lo que se suman más de 20 millones asociados a la tristeza parasitaria, un complejo de enfermedades transmitidas por este parásito.

Para los productores, el costo también se refleja en el manejo sanitario del rodeo. El gasto anual en tratamientos puede ubicarse entre 8 y 10 dólares por animal, lo que implica una carga económica importante para los establecimientos ganaderos.

Durante la jornada se destacó que el conocimiento del ciclo biológico de la garrapata bovina (Rhipicephalus microplus) es clave para diseñar estrategias eficaces de control. El parásito atraviesa distintas etapas de desarrollo, pero gran parte de su ciclo ocurre fuera del animal, en el ambiente, lo que exige combinar tratamientos sanitarios con manejo del sistema productivo.

Las expositoras también abordaron la tristeza parasitaria, una enfermedad transmitida por garrapatas que continúa siendo una de las principales causas de mortalidad en bovinos en determinadas condiciones epidemiológicas. La enfermedad es provocada por hemoparásitos como Babesia bovis, Babesia bigemina y Anaplasma marginale, y puede generar pérdidas significativas por muerte de animales, tratamientos y caída en la producción.

En ese contexto, se repasaron medidas de prevención y manejo sanitario, entre ellas el monitoreo frecuente del ganado, el uso adecuado de productos veterinarios, el registro de tratamientos en la planilla sanitaria y la consulta temprana con veterinarios ante sospechas de enfermedad.

La jornada también incluyó una presentación sobre el Despacho de Tropa Digital, una herramienta desarrollada para fortalecer el control sanitario en los movimientos de ganado y reducir la dispersión de garrapata entre establecimientos.

El sistema permite registrar digitalmente los tratamientos sanitarios previos al movimiento de animales, simplificar los trámites para productores y veterinarios y generar información sanitaria en tiempo real para las autoridades sanitarias.

Durante la actividad se informó que la obligatoriedad del Despacho de Tropa Digital comenzará a regir el 2 de mayo de 2026 para los movimientos que lo requieran, como parte de las estrategias sanitarias destinadas a mejorar el control del parásito y fortalecer la vigilancia sanitaria del rodeo nacional.

La jornada en Migues formó parte de las acciones de extensión y capacitación que el MGAP realiza junto a organizaciones rurales para fortalecer las buenas prácticas sanitarias en el territorio y apoyar a los productores en el control de uno de los desafíos sanitarios más persistentes de la ganadería del país. (MGAP).

La Federación Rural alerta por residuos veterinarios y exige trazabilidad posterior a la cuarta balanza.

La Federación Rural alerta por residuos veterinarios y exige trazabilidad posterior a la cuarta balanza.

La institución que representa a productores de todo el país indica que residuos de garrapaticida amenazan la carne uruguaya y observa que la trazabilidad tras la faena preservaría mercados y la reputación internacional.

Montevideo | Todo El Campo | Mediante un comunicado fechado el miércoles 4 de marzo, la Federación Rural advierte sobre una situación sanitaria crítica que amenaza la reputación y sostenibilidad de la carne uruguaya en los mercados internacionales.

En contraste con los precios de exportación y los volúmenes, que han sido positivos, se alerta que estos logros pueden perderse si no se garantiza la inocuidad del producto y se evita la presencia de residuos veterinarios, especialmente de garrapaticidas.

La Federación subraya que la reiterada detección de residuos compromete toda la cadena cárnica y coloca la responsabilidad directamente en los productores. Una mala praxis no afecta únicamente a cada establecimiento, sino que repercute en el conjunto del sector y en la imagen del país. Por ello, se reclama actuar con firmeza frente a quienes incumplen las normas, dado que las consecuencias trascienden lo individual y ponen en riesgo mercados abiertos y precios sostenidos.

El comunicado recuerda que está habilitado el envío de animales con garrapata viva a faena, tanto para consumo interno como para exportación, pero exige un compromiso ineludible: respetar estrictamente los tiempos de espera de los medicamentos veterinarios antes de enviar animales a matadero. Este control no es opcional ni negociable, sino la única garantía de mantener la competitividad y la confianza internacional.

Finalmente, la Federación Rural solicita la implementación urgente de la trazabilidad posterior a la cuarta balanza. Señala que el sector productivo ya realiza un esfuerzo significativo para entregar animales con trazabilidad, pero advierte que este mecanismo debe continuar después de la faena para asegurar la integridad del producto y reforzar la confianza de los mercados.

En síntesis, la Federación está realizando un llamado a la responsabilidad colectiva, a la disciplina sanitaria y a la defensa de la reputación de la carne uruguaya como activo estratégico del país.

Cuidados y formas de combatir la garrapata.

Cuidados y formas de combatir la garrapata.

Los desafíos de antes y los de ahora. El Dr. Salada ofrece una clase con explicaciones claras sobre uno de los problemas más serios de la sanidad animal que tiene nuestro país.

Montevideo | Todo El Campo | Hay gente que ha vivido todo el tiempo entre la garrapata y cree que por eso sabe mucho de ella, dijo el Dr. Daniel Salada en el programa Diario Rural (CX4 Rural). Agregó que “es difícil” educar a la gente cuando ésta está convencida que sabe sobre el asunto, y “así estamos” sobre el tema, añadió.

De todas formas el profesional no cede en su decisión y voluntad de seguir aportando al tema, ofreciendo explicaciones en base a sus años de estudios y experiencia en el campo.

Recordó que en los años 80 la garrapata se atendía con baños de inmersión, “y la gente generalmente los hacía bien”, más allá de algunos errores que se pudieran cometer en el procedimiento. Pero esos baños fueron “sustituidos por otras formas que parecieron mucho más fáciles y eficaces”.

Esas otras opciones eran “inyectables que duraban 45 días o purones de períodos largos. La tarea se facilitaba y el resultado era bueno, aunque tal vez no tan impactante como el baño”, especificó.

“Por facilidad la gente fue pasando a esas otras opciones”, dejando el baño como herramienta para el combate de la garrapata.

Explicó que cuando el animal está en el agua se empapa con el producto y cuando sale al escurridero es un agua tiene menos principio activo (droga) porque queda retenido en el pelo. Ese animal después de escurrir se va al campo y el agua queda con menor eficacia, por lo que hay que mantener el suministro de producto para que tenga el efecto deseado y buscado. También explicó como corregir ese procedimiento equivocado (audio al pie del artículo)

Otra forma son los baños de aspersión, en donde “es mucho más difícil hacer una recomendación genérica respecto a cuándo hay que hacer reposición y en qué cantidad, porque depende de cada equipo de baño en sí”. Algunos son muy eficientes y otros no tanto, por lo que cada equipo debe ser estudiado para evitar generalidades que nunca nos dan la certeza de si están bien o no según la ocasión.

Consultado si hay resistencia como se dice o mal manejo, el Dr. Salada contestó que hay “de las dos cosas” y profundizó sobre cómo el desconocimiento puede llevar a tomar conclusiones equivocadas.

ENTREVISTA COMPLETA.

Director de Servicios Ganaderos: “La garrapata no es un problema nuevo, es un problema estructural”.

Director de Servicios Ganaderos: “La garrapata no es un problema nuevo, es un problema estructural”.

La garrapata: un desafío sanitario que impulsa nuevas líneas de investigación en Uruguay. El tema fue abordado en Agro en Punta.

Punta del Este | Todo El Campo | Durante décadas, la garrapata fue un problema conocido, manejado y, en muchos casos, naturalizado dentro del sistema productivo uruguayo. Sin embargo, el escenario actual -marcado por la multirresistencia a los productos químicos, el cambio climático, la creciente movilidad del ganado y mayores exigencias sanitarias de los mercados- obliga a mirarla de otra manera.

Ese fue el punto de partida del conversatorio “La garrapata como desafío sanitario y productivo del país”, realizado en el marco de Agro en Punta, donde autoridades, científicos y académicos coincidieron en una idea central: las respuestas del pasado ya no alcanzan para los desafíos del presente.

El encuentro reunió al director general de Servicios Ganaderos del MGAP, Marcelo Rodríguez; al decano de la Facultad de Veterinaria, José Pasarini; al director de la Plataforma de Salud Animal del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Alejo Menchaca; y al investigador del Institut Pasteur de Montevideo, Matías Machado. La moderación estuvo a cargo de Patricia Santos.

UN PROBLEMA QUE NO SE RESUELVE CON UNA SOLA HERRAMIENTA.

“La garrapata no es un problema nuevo, es un problema estructural”, señaló Rodríguez al abrir el intercambio. Recordó que las campañas sanitarias tienen más de medio siglo y que, en ese recorrido, el país también acumuló errores y aprendizajes.

Hoy, explicó, el impacto del parásito va mucho más allá del daño sanitario. Afecta la productividad, eleva costos y pone en riesgo mercados estratégicos. Estudios recientes de la Oficina de Planificación y Política Agropecuaria (Opypa) estiman pérdidas del orden de US$ 92 millones de dólares anuales, equivalentes a 3,4 % de la producción primaria de carne, sin contar efectos más difíciles de medir, como los episodios de residuos que pueden derivar en restricciones comerciales.

“El problema no se arregla con una sola herramienta”, insistió. Ni con más productos, ni con decisiones aisladas. Desde la gestión pública, agregó, ya está claro que no funciona más tomar decisiones sin respaldo científico ni postergar medidas necesarias por temor a que no sean populares. “Algunas decisiones no son simpáticas, pero son inevitables si queremos preservar el estatus sanitario del país”, afirmó.

LA CIENCIA COMO BASE PARA DECIDIR.

Desde el Institut Pasteur, Matías Machado aportó una mirada que conecta la sanidad animal con la salud humana y la inocuidad alimentaria. Bajo el enfoque de Una Sola Salud, explicó cómo la investigación permite salir de percepciones individuales y avanzar hacia decisiones basadas en datos.

En ese camino, detalló el desarrollo de una nueva vacuna contra la garrapata, con ensayos a campo iniciados en 2022 y un plan piloto nacional acordado con el MGAP. También subrayó el potencial de nuevas herramientas de diagnóstico, tanto para multirresistencia como para residuos en carne, que permitan anticipar riesgos antes de que un problema llegue al mercado.

“La ciencia no dice qué hacer por intuición; permite saber qué funciona, dónde y en qué condiciones”, resumió.

INNOVAR CUANDO EL CONTROL YA NO ALCANZA.

Alejo Menchaca, desde INIA, fue aún más directo. “Si seguimos haciendo lo mismo, la garrapata nos va a seguir ganando”, advirtió. Controlar el problema con las herramientas actuales puede permitir convivir con él, pero no revertir su expansión.

Por eso, explicó, además de mejorar el uso de los instrumentos disponibles, Uruguay debe apostar a soluciones nuevas, algunas de corto plazo y otras más ambiciosas. Entre ellas, mencionó avances en diagnóstico de multirresistencia, desarrollo de vacunas, alternativas a los químicos y líneas de investigación de frontera, como la modificación genética de la garrapata, orientada a reducir su capacidad reproductiva.

Son procesos largos, aclaró, pero necesarios si el país quiere aspirar a algo más que administrar el problema.

DEL CONOCIMIENTO AL CAMPO.

Desde la Facultad de Veterinaria, José Pasarini llevó el foco al territorio. Recordó que la institución es la única que forma veterinarios en Uruguay y que su responsabilidad central es preparar a quienes, todos los días, toman decisiones en los predios.

El desafío, coincidió con el resto del panel, no es solo generar conocimiento, sino lograr que ese conocimiento se traduzca en prácticas efectivas. Para eso, señaló, son clave la formación continua, la acreditación profesional, la extensión y la capacidad de comunicación.

“Pequeñas prácticas individuales pueden tener consecuencias grandes a nivel país”, advirtió, al subrayar que sostener mercados y políticas sanitarias exige comprender que la sanidad es un esfuerzo colectivo.

UN DESAFÍO QUE EXCEDE LO TÉCNICO.

Más allá de las diferencias de rol, el conversatorio dejó una conclusión compartida: la garrapata no es un problema técnico aislado, sino un desafío de sistema, que involucra ciencia, decisiones políticas, formación profesional y prácticas en el territorio. No hay soluciones mágicas ni atajos. Pero sí hay un rumbo: avanzar con evidencia, sostener decisiones en el tiempo y asumir, como país, que enfrentar la garrapata es también proteger la producción, la sanidad y los mercados que Uruguay ha construido durante décadas.

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