Ferber: En Uruguay “no tenemos tiempo de desarrollar una campaña de garrapata que busca eliminar el parásito, porque cuando terminemos con la garrapata terminamos con nosotros”.
Montevideo | Todo El Campo | Discutir sobre las multas a quienes envían animales a faena con residuos veterinarios, es inútil y un derroche de energía. Ese debería ser un tema superado para poder ocuparnos de lo que verdaderamente importa y que causa tanto perjuicio a un país que vive de la comercialización y no de ver crecer los animales.
Ese fue el planteo del presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafel Ferber al ser entrevistado en el programa Diario Rural (CX4 Rural).
Sobre las multas, dijo que es una discusión que hay que dejar de lado: “El que manda con residuos tiene que recibir una multa. Punto. Después vendrán los descargos”.
“Las multas no pueden ser arbitrarias”, prosiguió.
Reflexionó que si se dispone una interdicción de 90 días sobre un feedlot de mil novillos prontos, en los hechos “se está mandando a mantener comiendo” ese volumen de animales por tres meses, y al mismo tiempo un productor al que se le impone una interdicción de 90 días, “capaz que no tiene ningún viaje para hacer en ese tiempo”.
“Terminemos de dar vueltas y fijemos multas claras por primera vez, por reincidente, por tercero”, reclamó.
En cuanto al debate sobre si “pagar o no pagar”, explicó que en “un contrato entre partes la industria está en condiciones de hacerlo y si quieren hacerlo que lo hagan”, pero hay que definir esa instancia: “¿Me estás hablando de no pagarme esa res? (con problemas), me parece poco”; pero “si no se va a pagar el camión entero, es otra cosa”; y “si las tropas fueron en tres camiones, ¿no me vas a pagar esos tres camiones?”, se preguntó.
En esta discusión, quien tiene que “ponerse los pantalones es el Ministerio” de Ganadería, porque el industrial y el productor están hablando de castigos pero falta quien tiene que “marcar la cancha”. “El que tiene que decir ‘es de esta forma’, es el Ministerio, y lo tiene que hacer de una vez por todas”, subrayó.
DOS PROBLEMAS GRAVÍSIMOS.
Ferber puntualizó que en materia de garrapatas “tenemos dos problemas gravísimos” que son los “residuos en carne y la muerte de animales”.
Cuando es la industria la que tiene residuos “no hay vuelta, es un desastre”, pero “el productor al que se le empieza a morir el ganado no sabe ni por dónde viene la bala”, y aunque puede ser “un problema chico para el país”, es un problema enorme para quien lo sufre.
Esos son “los dos problemas básicos, entonces hagamos las cosas para solucionarlos”.
“El de la muerte sabemos que es con preinmunización. Se está trabajando fuertemente en aumentar la cantidad de dosis, tenemos que poner plata y tiene que preinmunizarse en las zonas sucias al cien por ciento de los animales que nacen”, además de que se debe actuar “con rapidez” para lograrlo.
Sobre los residuos en carne, Ferber dijo que “es clarísimo” que se deben respetar los tiempos de espera, sin embargo “hay presión de productos sobre los animales que precisamos bajar. No tiene sentido hacer que una vaca que va a ir de un campo sucio a otro campo sucio en el despacho de tropa le pongas un fipronil que tiene 120 días de tiempo de espera, y quien la recibe tiene que aguardar ese tiempo”.
“También hay casos de muchos casos de productores que aplicaron, hicieron las cosas y tienen una resistencia insoportable porque sus vecinos están complicados, con campos sucios, y otras cosas que hace que ya no se tengan las herramientas suficientes”.
Asimismo, reflexionó que en Uruguay “no tenemos tiempo de desarrollar una campaña de garrapata que busca eliminar el parásito, porque cuando terminemos con la garrapata terminamos con nosotros”.
Uruguay “vive de la comercialización, no de ver crecer los animales. Entonces, si precisás comercializar y tenés que sacarte la vaca fallada de tu campo, lo vas a hacer como sea porque hay que pagar las cuentas. Y como tenés que pagar las cuentas, a esa vaca le vas a poner una bomba para que salga limpia porque es lo que el Ministerio exige”.
“Vivimos de la comercialización, tomemos las medidas para cumplir con esos dos objetivos”, concluyó.
AUDIO.
Producción periodística: Horacio Jaume y Estela Apollonio (Diario Rural / CX4 Rural).
Llamado de frigorífico Las Moras al uso responsable de productos veterinarios cuidando la dosis, la duración y los tiempos de espera.
Montevideo | Todo El Campo | Frigorífico Las Moras expresó estar comprometido con la inocuidad de la carne uruguaya y el uso responsable de medicamentos veterinarios, respetando los tiempos de espera.
En un comunicado dirigido a los productores, Las Moras abordó el tema de la inocuidad y del uso responsable de medicamentos. La Cámara de Especialidades Veterinarias (CEV) se hizo eco de texto de Las Moras considerando que “la inocuidad de la carne comienza en el campo” con un “uso responsable de productos veterinarios aprobados por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), y en cumplimiento de las buenas prácticas de utilización”, como son “dosis, duración y tiempos de espera”.
En un comunicado, Las Moras expresó que “la industria frigorífica reafirma su compromiso con la inocuidad de la carne uruguaya y con el trabajo conjunto a lo largo de toda la cadena productiva”.
Valoró que “el prestigio sanitario del país y el acceso a los mercados internacionales se sostienen gracias al esfuerzo compartido entre productores, médicos veterinarios e industria” e hizo un llamado a “no enviar animales a faena” cuando están en tratamiento veterinario y/o no se haya finalizado con el tiempo de espera indicado para el medicamento.
Respecto a los medicamentos veterinarios hizo un llamado a “utilizar únicamente productos registrados ante el MGAP”; y “respetar dosis, vía de administración y duración del tratamiento indicadas en la etiqueta”.
También apeló a la importancia de mantener los registros de tratamientos “actualizados” con identificación de qué animales están siendo tratados.
Sobre los tiempos de espera apuntó que se deben respetar los mismos “para asegurar carne sin residuos no conformes”; y “verificar que el período de retiro haya sido cumplido antes del envío a faena”.
Concluye que “la correcta gestión de los tratamientos veterinarios contribuye a proteger la salud del consumidor, mantener el acceso a los mercados internacionales y preservar el prestigio sanitario de Uruguay”.
La garrapata genera pérdidas estimadas en unos 95 millones de dólares anuales en Uruguay, a lo que se suman más de 20 millones asociados a la tristeza parasitaria.
Canelones | Todo El Campo | En la ganadería uruguaya, la garrapata no es solo un problema sanitario: es también un factor que afecta la productividad, los costos del productor y, en última instancia, la competitividad del país.
Con ese trasfondo, productores de la zona de Migues, en Canelones, participaron el pasado 3 de marzo en una jornada técnica organizada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para actualizar conocimientos sobre el control del parásito, la prevención de enfermedades asociadas y las nuevas herramientas de gestión sanitaria vinculadas al movimiento de ganado.
La actividad se realizó en la Sociedad de Fomento Rural de Migues y estuvo a cargo de las veterinarias Leticia Luengo y Mariana Moratorio, quienes abordaron estrategias de manejo sanitario en el predio y la situación epidemiológica de la garrapata en el departamento.
El impacto económico del problema es significativo. Según datos presentados durante la jornada, la garrapata genera pérdidas estimadas en unos 95 millones de dólares anuales en Uruguay, a lo que se suman más de 20 millones asociados a la tristeza parasitaria, un complejo de enfermedades transmitidas por este parásito.
Para los productores, el costo también se refleja en el manejo sanitario del rodeo. El gasto anual en tratamientos puede ubicarse entre 8 y 10 dólares por animal, lo que implica una carga económica importante para los establecimientos ganaderos.
Durante la jornada se destacó que el conocimiento del ciclo biológico de la garrapata bovina (Rhipicephalus microplus) es clave para diseñar estrategias eficaces de control. El parásito atraviesa distintas etapas de desarrollo, pero gran parte de su ciclo ocurre fuera del animal, en el ambiente, lo que exige combinar tratamientos sanitarios con manejo del sistema productivo.
Las expositoras también abordaron la tristeza parasitaria, una enfermedad transmitida por garrapatas que continúa siendo una de las principales causas de mortalidad en bovinos en determinadas condiciones epidemiológicas. La enfermedad es provocada por hemoparásitos como Babesia bovis, Babesia bigemina y Anaplasma marginale, y puede generar pérdidas significativas por muerte de animales, tratamientos y caída en la producción.
En ese contexto, se repasaron medidas de prevención y manejo sanitario, entre ellas el monitoreo frecuente del ganado, el uso adecuado de productos veterinarios, el registro de tratamientos en la planilla sanitaria y la consulta temprana con veterinarios ante sospechas de enfermedad.
La jornada también incluyó una presentación sobre el Despacho de Tropa Digital, una herramienta desarrollada para fortalecer el control sanitario en los movimientos de ganado y reducir la dispersión de garrapata entre establecimientos.
El sistema permite registrar digitalmente los tratamientos sanitarios previos al movimiento de animales, simplificar los trámites para productores y veterinarios y generar información sanitaria en tiempo real para las autoridades sanitarias.
Durante la actividad se informó que la obligatoriedad del Despacho de Tropa Digital comenzará a regir el 2 de mayo de 2026 para los movimientos que lo requieran, como parte de las estrategias sanitarias destinadas a mejorar el control del parásito y fortalecer la vigilancia sanitaria del rodeo nacional.
La jornada en Migues formó parte de las acciones de extensión y capacitación que el MGAP realiza junto a organizaciones rurales para fortalecer las buenas prácticas sanitarias en el territorio y apoyar a los productores en el control de uno de los desafíos sanitarios más persistentes de la ganadería del país. (MGAP).
La institución que representa a productores de todo el país indica que residuos de garrapaticida amenazan la carne uruguaya y observa que la trazabilidad tras la faena preservaría mercados y la reputación internacional.
Montevideo | Todo El Campo | Mediante un comunicado fechado el miércoles 4 de marzo, la Federación Rural advierte sobre una situación sanitaria crítica que amenaza la reputación y sostenibilidad de la carne uruguaya en los mercados internacionales.
En contraste con los precios de exportación y los volúmenes, que han sido positivos, se alerta que estos logros pueden perderse si no se garantiza la inocuidad del producto y se evita la presencia de residuos veterinarios, especialmente de garrapaticidas.
La Federación subraya que la reiterada detección de residuos compromete toda la cadena cárnica y coloca la responsabilidad directamente en los productores. Una mala praxis no afecta únicamente a cada establecimiento, sino que repercute en el conjunto del sector y en la imagen del país. Por ello, se reclama actuar con firmeza frente a quienes incumplen las normas, dado que las consecuencias trascienden lo individual y ponen en riesgo mercados abiertos y precios sostenidos.
El comunicado recuerda que está habilitado el envío de animales con garrapata viva a faena, tanto para consumo interno como para exportación, pero exige un compromiso ineludible: respetar estrictamente los tiempos de espera de los medicamentos veterinarios antes de enviar animales a matadero. Este control no es opcional ni negociable, sino la única garantía de mantener la competitividad y la confianza internacional.
Finalmente, la Federación Rural solicita la implementación urgente de la trazabilidad posterior a la cuarta balanza. Señala que el sector productivo ya realiza un esfuerzo significativo para entregar animales con trazabilidad, pero advierte que este mecanismo debe continuar después de la faena para asegurar la integridad del producto y reforzar la confianza de los mercados.
En síntesis, la Federación está realizando un llamado a la responsabilidad colectiva, a la disciplina sanitaria y a la defensa de la reputación de la carne uruguaya como activo estratégico del país.
Los desafíos de antes y los de ahora. El Dr. Salada ofrece una clase con explicaciones claras sobre uno de los problemas más serios de la sanidad animal que tiene nuestro país.
Montevideo | Todo El Campo | Hay gente que ha vivido todo el tiempo entre la garrapata y cree que por eso sabe mucho de ella, dijo el Dr. Daniel Salada en el programa Diario Rural (CX4 Rural). Agregó que “es difícil” educar a la gente cuando ésta está convencida que sabe sobre el asunto, y “así estamos” sobre el tema, añadió.
De todas formas el profesional no cede en su decisión y voluntad de seguir aportando al tema, ofreciendo explicaciones en base a sus años de estudios y experiencia en el campo.
Recordó que en los años 80 la garrapata se atendía con baños de inmersión, “y la gente generalmente los hacía bien”, más allá de algunos errores que se pudieran cometer en el procedimiento. Pero esos baños fueron “sustituidos por otras formas que parecieron mucho más fáciles y eficaces”.
Esas otras opciones eran “inyectables que duraban 45 días o purones de períodos largos. La tarea se facilitaba y el resultado era bueno, aunque tal vez no tan impactante como el baño”, especificó.
“Por facilidad la gente fue pasando a esas otras opciones”, dejando el baño como herramienta para el combate de la garrapata.
Explicó que cuando el animal está en el agua se empapa con el producto y cuando sale al escurridero es un agua tiene menos principio activo (droga) porque queda retenido en el pelo. Ese animal después de escurrir se va al campo y el agua queda con menor eficacia, por lo que hay que mantener el suministro de producto para que tenga el efecto deseado y buscado. También explicó como corregir ese procedimiento equivocado (audio al pie del artículo)
Otra forma son los baños de aspersión, en donde “es mucho más difícil hacer una recomendación genérica respecto a cuándo hay que hacer reposición y en qué cantidad, porque depende de cada equipo de baño en sí”. Algunos son muy eficientes y otros no tanto, por lo que cada equipo debe ser estudiado para evitar generalidades que nunca nos dan la certeza de si están bien o no según la ocasión.
Consultado si hay resistencia como se dice o mal manejo, el Dr. Salada contestó que hay “de las dos cosas” y profundizó sobre cómo el desconocimiento puede llevar a tomar conclusiones equivocadas.