¿Qué es la energía renovable?

¿Qué es la energía renovable?

Aunque se las usa como si fueran lo mismo, la energía renovable es diferente a la energía limpia.

Mencía Montoya Barreiros | La energía renovable es aquella que se genera mediante recursos inagotables o renovables y no contaminantes. Al reducir la dependencia de otras fuentes de energía y facilitar la transición energética, se han vuelto esenciales para combatir el cambio climático. Sin embargo, el uso de la energía renovable a gran escala también tiene dificultades. Esto ha llevado a plantear el papel de las energías “limpias”, que pese a su valor en la transición energética no siempre pueden homologarse con las alternativas verdes.

LA ENERGÍA RENOVABLE COMO FUENTE DE ALTERNATIVAS.

Las energías renovables incluyen la energía solar térmica y fotovoltaica, la eólica, hidráulica, marina, geotérmica y la biomasa, entre otras. Todas tienen en común que utilizan recursos naturales que pueden renovarse infinitamente, pero no todas las energías renovables son verdes. La clave está en cómo generan energía y su capacidad de tener impactos ambientales negativos. Por ejemplo, si las plantas de energía hidráulica superan cierta potencia, causan daños irreversibles en el entorno fluvial y en el ambiente.

Aun así, la energía renovable pretende ser el as bajo la manga en la transición energética frente a un mayor consumo y un mundo cada vez más afectado por las consecuencias del cambio climático. Al no emitir gases de efecto invernadero, estas fuentes de energía ayudan a frenar la degradación ambiental por la quema de combustibles fósiles, y su origen las hace más sostenibles frente a las que dependen de reservas finitas. También las acompaña el factor económico, ya que generan miles de nuevos empleos.

La Agencia Internacional de Energía señala que el 80% de las inversiones en el sector eléctrico en 2022 irán dirigidas a las fuentes renovables.

Un ambiente político favorable y la búsqueda de soluciones ante los dilemas de la dependencia energética facilitan esta tendencia. En esa línea, la firma del Acuerdo de París en 2015 y la puesta en marcha del Pacto Verde de la Unión Europea o el Green New Deal en Estados Unidos buscan darle peso a las energías renovables en el consumo internacional. Más aún, la actual crisis energética les ha demostrado a los países la volatilidad y el riesgo de depender de la importación de combustibles fósiles, lo que ha consolidado la necesidad de buscar alternativas.

EL RETO DE LA DEMANDA Y EL AUGE DE LAS ENERGÍAS “LIMPIAS”.

Pese a su valor en la transición energética, la energía renovable también tiene dificultades. Primero, no hay elementos necesarios suficientes, como el cobalto o el litio, para cumplir con los objetivos de generación de energía. Segundo, su alto costo de instalación hace improbable adoptar energías renovables a gran escala. Por ejemplo, pese a que en España existe una subvención para instalar paneles solares, la cuota inicial a pagar por cada casa ronda los 4.600 euros. Además, desde las comunidades ha habido oposición a que se construya esta infraestructura por sus impactos ambientales y paisajísticos. Incluso sin estas dificultades, las renovables no serían capaces de generar energía suficiente para satisfacer una demanda cada vez mayor.

Ante estas dificultades y la crisis energética actual, se ha planteado la opción de otras energías “limpias”. Estas son fuentes de energía que no contaminan, en concreto que no emiten gases de efecto invernadero, igual que la eólica y la solar. Pero no todas las renovables son limpias y viceversa, e incluso se discute qué tan limpias son algunas.

Está el caso de la energía nuclear, que se ha vuelto central para la transición energética europea y estadounidense. Sin embargo, no es renovable, ya que se genera a partir de un recurso limitado, el uranio, y además produce residuos radiactivos que no pueden reciclarse.

Otro ejemplo más controvertido es el gas natural, que sí genera gases de efecto invernadero. No obstante, la Unión Europea ha decidido respaldar el uso de ambas en la transición ecológica ante las necesidades energéticas.

Los artículos de M. Montoya Barreiros en El Orden Mundial se pueden seguir aquí: Mencía Montoya Barreiros en El Orden Mundial – EOM

Se esperan niveles récord de precios en Latinoamérica por conflicto de Rusia y Ucrania

Se esperan niveles récord de precios en Latinoamérica por conflicto de Rusia y Ucrania

Un informe de la consultora KPMG evidencia que el conflicto entre Rusia y Ucrania y su impacto en el suministro de energía continuarán generando una importante aceleración de los precios internacionales. En la región esto repercutirá en una presión a las metas fiscales, monetarias y económicas, en un entorno de alta incertidumbre.

El conflicto desencadenado en febrero de 2022 entre Rusia y Ucrania contribuyó a acelerar el alza de los precios de la energía en los mercados internacionales, que ya sufrían de cierta inestabilidad y tensión producto de la crisis sanitaria. Dado que ambos países son importantes productores y exportadores de energía y alimentos, el conflicto no hizo más que contraer la oferta de productos básicos y desviar gran parte de la demanda de importaciones de energía desde Rusia hacia otros mercados.

Las consecuencias colaterales de estos sucesos provenientes de la coyuntura internacional no solo terminan impactando en las matrices de producción de las economías globales, mediante un incremento en los costos industriales- sobre todo en alimentos, construcción, petroquímica o transporte- sino que, de manera paralela, causan un aumento casi proporcional de los precios internos que debe afrontar el consumidor.

NIVELES RÉCORD EN TODA LATINOAMÉRICA.

En este escenario, un informe de KPMG (*) analiza que, a raíz de la aceleración de los precios internacionales, es probable que los precios internos continúen su senda de crecimiento en los próximos meses, pudiendo alcanzar niveles medios récord en toda Latinoamérica.

Asimismo, desde la consultora prevén que lo anterior agregará presión a las metas fiscales, monetarias y económicas de muchos de los países de la región, en un entorno de alta incertidumbre.

A su vez, las estimaciones privadas prevén una tasa de inflación promedio que podría superar la barrera del 12% a fines de 2022.

IMPACTO LOCAL.

El impacto de la guerra en la economía uruguaya no fue distinto a lo que señala el informe.

La inflación se aceleró en 2022 en parte por efecto del encarecimiento de los bienes transables, y que se haya mantenido relativamente estable entre el 9% y el 9,5% se explica fundamentalmente por la disminución del tipo de cambio que compensó el aumento de precios internacionales”, indicó Marcelo Sibille, gerente de Consultoría Económica de KPMG Uruguay.

“A nivel del bienestar de las familias, la mayor inflación se tradujo en un deterioro del salario real que empañó la expectativa de recuperación que a comienzos de año había anunciado el gobierno para 2022”.

A nivel macroeconómico tampoco se puede hablar de un shock netamente positivo pues, si bien el aumento de los precios de exportación favoreció a las empresas de algunos sectores agroindustriales, los precios de importación crecieron a mayor velocidad. Con lo cual la relación de términos de intercambio sufrió un deterioro en lo que va del año, al igual que el excedente bruto unitario de la industria exportadora”, agregó.

DESAFÍOS.

En este contexto es que el desarrollo de una matriz energética sostenible se vuelve fundamental para minimizar los efectos que la coyuntura internacional y la volatilidad de los precios de las materias primas producen las economías latinoamericanas y no perder competitividad.

“Hoy más que nunca se necesita de un sector energético desarrollado, sustentable y enfocado en las fuentes limpias, aspectos donde la región tiene una clara ventaja comparativa y competitiva”, analizan los expertos de KPMG en el informe.

Documento completo: bc-bi30-artículo-esp2.pdf (assets.kpmg)

Agencia Internacional de Energía: “Subas de precios de fertilizantes se explican por los precios de la energía”.

Agencia Internacional de Energía: “Subas de precios de fertilizantes se explican por los precios de la energía”.

“La guerra también está elevando los precios de la energía, que tienen efectos indirectos en las cadenas de suministro de alimentos a través del aumento de las facturas de energía y el aumento de los precios de los fertilizantes”.

Hébert Dell’Onte | Pedro Levi y Gergely Molnar son dos analistas energéticos de la Agencia Internacional de Energía. Hace algunas semanas elaboraron un análisis en el explican cómo las dificultades energéticas afectan la agricultura en todo el mundo, mucho más en un contexto tan volátil, de tanto conflicto e incertidumbre.

Aunque la guerra parece ser una especie de muletilla a la que todos acuden para explicar muchas de las cosas que pasan en el mundo, lo cierto es que hasta ahora la humanidad nunca explicitó tan certera y gravemente la importancia estratégica del este europeo en materia energética. Y no es una muletilla, la misma guerra desarrollada en otro punto del planeta, seguramente no habría desencadenado tantas consecuencias simultáneas impactando en todo el mundo.

En análisis de Levi y Molnar nos explica, por ejemplo, que “el amoníaco se fabrica casi exclusivamente a partir de gas natural, consumiendo alrededor de 170.000 millones de metros cúbicos”. Así dicho puede no ser significativo para quienes ignoran que el amoníaco es el “punto de partida para todos los fertilizantes minerales nitrogenados”, además de que “la mitad del amoníaco se convierte en urea, el producto fertilizante nitrogenado más común utilizado en todo el mundo”.

LA GUERRA PUSO EN RELIEVE EL VÍNCULO ENTRE ENERGÍA Y ALIMENTOS.

“La invasión rusa de Ucrania se ha sumado a la creciente tensión en las cadenas de suministro de alimentos. Los dos países son importantes exportadores de alimentos (juntos representan casi el 30% de las exportaciones mundiales de trigo) y desempeñan un papel clave en el suministro mundial de fertilizantes. El bloqueo de Rusia de los puertos del mar Negro ha interrumpido las exportaciones de alimentos y otros productos básicos de Ucrania, mientras que la agresión militar más amplia está poniendo en riesgo la cosecha de este año”, escribieron.

Asimismo, “la guerra también está elevando los precios de la energía, que tienen efectos indirectos en las cadenas de suministro de alimentos a través del aumento de las facturas de energía y el aumento de los precios de los fertilizantes”.

“Las cadenas de suministro y los mercados interconectados a nivel mundial para los alimentos y los insumos asociados (agroquímicos, fertilizantes, combustible, piensos, capital y mano de obra) significan que las interrupciones aparentemente pequeñas del suministro en una región o sector pueden tener consecuencias nefastas en otra”.

La AIE detalló cuánto crecieron los productos alimenticios básico entre 2020 y 2022. Por ejemplo, desde mayo 2020, el trigo tuvo una variación al alza del 210%; el aceite de girasol, 182%; aceite de colza, 177%; maíz, 140%; harina de soja, 56%.

LA CRISIS DE SUMINISTRO DE ALIMENTOS QUE SE ESTÁ DESARROLLANDO PONE DE RELIEVE LA NATURALEZA INTERCONECTADA DE LA ENERGÍA Y LA SEGURIDAD DEL SUMINISTRO DE ALIMENTOS.

El informe agrega que las industrias del agro como de la alimentación “usan la energía para diversos fines”, por ejemplo “electricidad para el riego automatizado de agua, el consumo de combustible para maquinaria agrícola y la energía requerida en varias etapas del procesamiento, envasado, transporte y distribución de alimentos”.

Además, “el uso de pesticidas y fertilizantes minerales resulta en grandes cantidades de consumo indirecto de energía, y estos insumos son altamente intensivos en energía para su fabricación”.

Aunque hay varios factores que pueden “variar considerablemente” por varias razones (dependiendo de factores como las condiciones climáticas y los tipos de cultivos), en países avanzados como Estados Unidos, “los costos directos y no directos de la energía pueden representar del 40% al 50% de los costos variables totales de los cultivos”. O sea que “los precios más altos de la energía y los fertilizantes se traducen inevitablemente en mayores costos de producción y, en última instancia, en precios más altos de los alimentos”.

“La crisis de suministro de alimentos que se está desarrollando pone de relieve la naturaleza interconectada de la energía y la seguridad del suministro de alimentos”.

CON SU GRAN DEPENDENCIA DE LA ENERGÍA, LOS FERTILIZANTES SE HAN VUELTO MUCHO MÁS COSTOSOS.

El análisis destaca la preponderancia de la energía en la fabricación de fertilizantes. Explica la importancia del amoníaco como “punto de partida para todos los fertilizantes minerales nitrogenados”, además de que “la mitad del amoníaco se convierte en urea, el producto fertilizante nitrogenado más común utilizado en todo el mundo”.

El asunto es que “el amoníaco se fabrica casi exclusivamente a partir de gas natural, consumiendo alrededor de 170.000 millones de metros cúbicos (4% del consumo mundial de gas). La excepción es China, donde la producción de amoníaco se basa principalmente en el carbón”.

Las subas de precios que han tenido los fertilizantes se explican en buena parte por los precios de la energía, en particular en el caso de los abonos nitrogenados. “El gas natural a menudo representa del 70% al 80% de los costos operativos de producción de amoníaco y urea, lo que resulta en una estrecha correlación de precios. En los últimos meses, las plantas de fertilizantes nitrogenados han anunciado cierres temporales por la espiral de costos, principalmente del gas natural”.

Es que el precio del gas natural aumentó “fuertemente”, alcanzando “récords históricos en el primer trimestre de este año tras la invasión rusa de Ucrania”.

LA ESCASEZ DE SUMINISTRO DE FERTILIZANTES TENDRÁ UN IMPACTO DESPROPORCIONADO EN LOS MERCADOS DEPENDIENTES DE LAS IMPORTACIONES.

Dos tercios de la producción mundial de amoníaco se concentra en China, la Unión Europea, Estados Unidos, India y Rusia, siendo Rusia el principal productor exportador. La UE, Estados Unidos e India son importantes importadores netos, a pesar de que la UE exporta parte de su producción. China es, de lejos, el mayor productor a nivel mundial y es en gran medida autosuficiente.

En el caso de la urea, los principales consumidores dependen de las importaciones. “India, importa un 30% de la urea que utiliza, y Brasil cerca del 100%; y son muchos los países africanos también importan porcentajes muy altos de su consumo de urea, incluso si las cantidades son pequeñas en términos absolutos”.

Si falta o falla el suministro, o si se disparan los precios, esas regiones van a ser las que sufrirán más los efectos.

El Grupo de Respuesta a la Crisis Mundial de las Naciones Unidas, advirtió que “la distorsión actual de los mercados de alimentos y fertilizantes está afectando de manera más aguda a los cultivos de trigo y aceite vegetal, y África será la más afectada por los impactos este verano. Si la baja disponibilidad y los altos precios de los fertilizantes persisten en la próxima temporada de siembra, el alimento básico más consumido del mundo, el arroz, será el próximo cultivo importante en enfrentar la presión, afectando a miles de millones de personas más en Asia y las Américas”.

LOS GOBIERNOS Y LAS DISCUSIONES INTERNACIONALES DEBEN TENER EN CUENTA EL NEXO ENTRE ENERGÍA Y ALIMENTOS.

Levi y Molnar finalizan preguntándose qué pueden hacer los gobiernos frente a la situación presentada y plantea “respuestas a corto plazo”, algunas de las cuales se mencionan a continuación: “Eliminación gradual de las restricciones comerciales a los fertilizantes puede ayudar a reducir las tensiones en los mercados de alimentos”.

“Incentivar y permitir que los productores de alimentos aumenten la eficiencia del uso de nutrientes” incorporando las “4R” de la administración de nutrientes: “Aplicar la fuente de fertilizante correcta, al ritmo correcto, en el momento correcto, en el lugar correcto”.

“Aliviar la presión sobre los mercados de gas natural y petróleo mediante la adopción de medidas a corto plazo para reducir la demanda”. En ese sentid, “la AIE proporcionó una serie de recomendaciones para que los responsables políticos reduzcan rápidamente la demanda de gas natural y petróleo. Estas medidas pueden ayudar a aliviar las tensiones en los mercados de la energía y reducir los precios, reduciendo así algunos de los impactos en los mercados de fertilizantes y alimentos”.

A medio plazo, proponen: “Las subvenciones y las transferencias diseñarse de tal manera que puedan sostenerse más allá de los próximos meses, en caso de que sean necesarias”.

“Reemplazar el uso de combustibles fósiles en la cadena de suministro de alimentos con fuentes de energía seguras y sostenibles” incluyendo en eso “la descarbonización de la producción de amoníaco puede tener el doble beneficio de reducir tanto el CO2 las emisiones de la producción de fertilizantes y también la dependencia de la industria del gas natural de Rusia y otros lugares. La reducción del uso de combustibles fósiles en otras partes de la cadena de suministro de alimentos, en particular el equipo agrícola, el flete y el embalaje, presenta oportunidades similares”.

El miércoles 27, jornada de biodigestores, para sumar ahorro y cuidado medioambiental.

El miércoles 27, jornada de biodigestores, para sumar ahorro y cuidado medioambiental.

La posibilidad de conocer la forma amigable con el medo ambiente de generar energía, produciendo 120 kilos de gas a partir de 100 vacas.

Este miércoles 27 de julio a partir de las 10.00 horas se realizará, organizada por Bio Actión, una jornada sobre biodigestores, la cual será en el departamento de San José, en el predio de Raúl Curbelo.

Bio Action es una empresa que nace con la misión de brindar soluciones al agro y siempre con una mirada sostenible y ambientalmente amigable. Es así que dimos con una empresa madre que fabrica biodigestores tubulares de flujo continuo. Es una empresa que ya tiene más de 15 años fabricando estos equipos y somos representantes”, comentó el Ing. Santiago de Crecenzio.

Los equipos de Bio Action ya han sido instalado equipos en varios departamentos, por ejemplo San José, Colonia o Soriano.

“La idea es difundir el uso de estos equipos que usan una tecnología de varios años pero con equipos modernizados. Hoy contamos con estos equipos que se adaptan muy bien”, agregó.

La jornada va a ser en San José. El objetivo es “mostrar de primera mano un equipo instalado y funcionando. Este equipo de tecnología se difunde con el productor en contacto con otro productor, viendo los equipos funcionando”.

“En este caso el establecimiento es una quesería con un biodigestor instalado desde hace 4 años y todo ese tiempo lleva produciendo gas y biofertilizantes a partir de sus efluentes. Todo productor que quiera puede ver su funcionamiento, con el gas para la elaboración de los quesos y el biofertilizante”.

El ahorro energético estimado es considerable: “De cada 100 o 120 animales en ordeñe, el equivalente a 120 kilos de gas por mes. Casi 10 garrafas por mes es el potencial cada 100 animales”, subrayó.

La jornada es el miércoles 27 de julio, desde las 10.00 horas en San José.

Los interesados se pueden poner en contacto por el celular 092.437.981.

En su página de Facebook, Bio Action ofrece más información sobre sus servicios: (1) Bio Action | Facebook

ENTREVISTA COMPLETA.

Escuela de Carlos Reyles generó energía con los residuos de la cocina.

Escuela de Carlos Reyles generó energía con los residuos de la cocina.

Con el apoyo de UPM y UTEC se generó gas que hace funcionar la cocina escolar, permite ahorrar el 25% del consumo de gas de la escuela, y el biofertilizante es donado a huertas de la comunidad.

UTEC | Durazno | La cocina de la escuela pública 22 de Carlos Reyles tiene movimiento todos los días. Allí se prepara comida para las maestras y los niños que allí concurren. Los residuos que se generan iban directo a la basura y de allí al vertedero. Eso ocurría antes.

En 2021 la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) instaló allí con el apoyo de Fundación UPM un biodigestor con la participación del área de Cultura Científica del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Se trata de un dispositivo al que se le colocan dentro los residuos orgánicos. Estos se degradan y mientras lo hacen generan gas. El biodigestor es una suerte de bolsa que se va inflando a medida que se llena de gas.

El biodigestor se carga con unos dos kilos de residuos por día, esto implica que media tonelada de residuos al año ahora dejarán de llegar desde la escuela al vertedero.

Pero, ¿para qué gas? Este gas puede ser usado para generar energía y, por ejemplo, ahorrar gastos de electricidad a la vez que se le da nueva utilidad a los residuos. El biogás se usó en este caso para hacer funcionar el anafe de la cocina que se alimentó del biogás generado con los residuos.

En el biodigestor de la escuela entraron los residuos orgánicos de la cocina, cáscaras de fruta y verdura y todo tipo de restos de alimentos mezclados con agua. Luego de un cerrado hermético, dentro quedan los microorganismos que se encargan de la degradación de la materia orgánica. Resultado de este proceso se genera gas y un líquido llamado digestato o biofertilizante, que se puede aplicar a plantas. “Lo estamos donando para aplicar en huertas en la comunidad”, contó Alice Martins, profesora Asociada de Ingeniería en Agua y Desarrollo Sostenible de UTEC.

El gas luego sale hacia la cocina por un ducto y hace funcionar el anafe de la escuela.

“A corto plazo solucionamos la gestión de los residuos orgánicos de la escuela que ya no se destinan al vertedero. A mediano y largo plazo cambia la conciencia de los niños”, agregó.

El ciclo de trabajo en esta escuela de Carlos Reyles ha terminado. El equipo logró que la escuela ahorre un 25% de gas gracias al uso del gas generado por el biodigestor.

Se destinan 2 kg de residuos orgánicos al día (unas 0,5 toneladas por año). Así se evita trasladar estos residuos al basurero local. “Contribuye a la reducción de la contaminación de suelos y recursos hídricos”, comentó Martins. La docente explicó que el biodigestor tiene una capacidad de tratar hasta una tonelada al año y que en caso de recibir la colaboración de la comunidad y recibir residuos orgánicos, la escuela podría beneficiarse con mayor generación de gas.

El anafe de la cocina logró funcionar durante 2 horas al día con el gas del biodigestor, un 25% del total de horas que se utiliza a la semana.

El trabajo ha servido para mostrar “el potencial” que tienen los biodigestores instalados en escuelas tanto para generar energía a base de residuos como para impulsar la educación ambiental de los niños a partir de esta práctica, comentó Martins.

EL DESAFÍO DE INVOLUCRAR A LOS NIÑOS.

Erika Pedraja es auxiliar de cocina en la Escuela 22 de Carlos Reyles desde hace dos años. Es ella quien alimenta al biodigestor y además ha colaborado en las charlas informativas a los niños, explicándoles cómo funciona y su utilidad.

“Cuando me comentaron sobre la colocación del biodigestor me pareció muy útil para el funcionamiento de la cocina. Además, es una forma de concientizar tanto a los niños como a los adultos ya que de esta forma se utilizan los residuos orgánicos que antes iban a la basura”, planteó Pedraja.

Ana Laura Casavieja es maestra de ese centro escolar y trabaja hace 10 años allí. “Al principio no sabía lo que era un biodigestor ni para qué servía. Comencé a interesarme cuando vinieron a instalarlo, me explicaron su funcionamiento y desde ahí busqué más información”, recordó Casavieja. Su mayor desafío como maestra fue lograr asociar los contenidos de aula al proceso del biodigestor y presentarlo a los niños como una herramienta de trabajo que ayuda al medio ambiente y sus familias. Casavieja recuerda que los niños comparaban el olor del biofertilizante con el del chiquero.

El vínculo no fue solo con la escuela. “Logramos interacción con la comunidad local mediante acciones con la agrupación A Todo Ritmo y América Solidaria”, destacó Martins. Los docentes formaron mentores en la comunidad y ahora ellos también están recolectando residuos para aplicar en huertas.

Maestros y estudiantes desarrollan proyectos sobre economía circular, degradación, reutilización y transformación con la guía del equipo de Cultura Científica del MEC en colaboración con UTEC, con el objetivo de desarrollar el pensamiento científico y fomentar la gestión integral de los residuos sólidos, contó María Ruiz, integrante de la Dirección de Educación del MEC.

Se desarrollaron proyectos educativos con la participación de cuatro maestras. Unos 140 estudiantes trabajaron en conceptos como economía circular, y el uso de palabras como descomponer”, “reutilizar” y “económico” fue asociado al biodigestor.

Lucía tiene 11 años y cursa sexto año en la escuela. “Lo que más me gustó de las actividades que hice en reciclaje fue cuando pintamos unas botellas para hacer canteros y también todo lo que aprendí”, contó Lucía. Gabriel, también de 11 años, coincide que la actividad con las botellas fue una de sus favoritas.

EL CAMINO A SEGUIR.

El grupo de trabajo de UTEC de Ingeniería en Agua y Desarrollo Sostenible prevé continuar trabajando con biodigestores en el interior del país en 2022 con apoyo de Fundación UPM y la embajada de Estados Unidos.

“Es importante el trabajo de UTEC con la comunidad, trayendo la tecnología al alcance de todos y fomentando el pensamiento crítico y la innovación en distintos niveles educativos. El conocimiento y la tecnología ya están disponibles. Hace falta ponerlos en práctica para desarrollar una sociedad más sostenible y circular”, como ocurrió en la Escuela 22 de Carlos Reyles, comentó Alice Martins.

Está en marcha un trabajo con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos para trabajar en residuos sólidos en Durazno que incluye composteras domiciliarias y biodigestores en 2022, trabajo educativo en escuelas y biodigestores y que también incluirá un relevamiento de los residuos que se generan en la ciudad de Durazno a cargo de grandes centros como supermercados, el hospital o restaurantes y se hará luego una propuesta de plan de gestión.

Para Alice, el gran desafío es lograr involucrar a la comunidad. Una experiencia previa de trabajo en Durazno permitió formar y apoyar a tres mujeres en situación de vulnerabilidad social para hacer la tarea de compostaje y poder vender el compost resultante como abono (con el apoyo de UTEC, la Intendencia de Durazno, el Ministerio de Desarrollo Social, Barrios Unidos en Marcha, BUEM). “Ellas trabajaron en un predio de BUEM, pero el proyecto finalizó debido a falta de recursos. Para hacer de esto un negocio viable necesitan una mayor red de recolección de residuos orgánicos clasificados y compradores de grandes volúmenes de compost” agregó. “Para esto es necesario que se involucren las instituciones gubernamentales y privadas”, planteó Martins. (UTEC).

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