Rosario, Argentina | Todo El Campo | En lo que va del año, el consumo interno ha logrado absorber todo aquello que la exportación no llegó a embarcar. Pero más allá de ese dato, tal vez lo más sorprendente es que no lo hizo vía precios. Por el contrario, el precio de la carne vacuna se ha sostenido durante estos meses ligeramente por encima de las tasas de inflación, lo que denota la aparente firmeza que presenta hoy el consumidor local.
Puesto esto en cifras: en los primeros seis meses del año, de las 1.516.000 toneladas de carne vacuna producidas en el período, la exportación solo se llevó el 24%, es decir, unas 370.500 toneladas, un 19% menos que lo embarcado un año atrás. Por lo tanto, en manos del consumo interno quedó un saldo equivalente a 1.153.000 toneladas, lo que implica un 11,4% más que lo absorbido en igual período del año previo.
Expresado en términos per cápita -utilizando siempre la media móvil de los últimos 12 meses-, el consumidor argentino pasó de comer 47,6 kilos de carne el año pasado a 50,2 kilos este año, tomando los datos a junio. Es decir que, en promedio, incorporó a su dieta más de 5,5 kilos de carne vacuna.
Pero además, sumó 1 kilo en el consumo de carne aviar -pasando de 44,9 a 45,9 kilos per cápita- y 1,3 kilos de carne porcina, acercándose a los 18 kilos per cápita anuales. Por lo tanto, considerando las tres principales carnes, localmente se alcanzó un consumo superior a los 114 kilos por habitante, según los datos que surgen de la estadística oficial.
Todo ello con precios que, hasta la primera mitad del año, lejos de reflejar una presión bajista, terminaron registrando incrementos interanuales superiores a la inflación. En el caso de la carne vacuna, la suba fue del 59% en los últimos doce meses; del 62% para la carne porcina; y del 48% para la carne aviar, frente a una inflación minorista que finalmente logró mantenerse por debajo del 40% interanual.
Al analizar este comportamiento, indefectiblemente debemos remitirnos a los salarios. En definitiva, se trata de entender cómo ha evolucionado en este tiempo el poder de compra del consumidor para convalidar estas subas en un contexto de mayor oferta disponible.
Concretamente, mientras que el salario promedio -según datos de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte*) a mayo- se incrementó un 62,5% en el último año, la inflación se contuvo en un 39% interanual, lo que evidencia una importante recuperación del poder adquisitivo. En paralelo, el gasto estimado en carne vacuna -es decir, el producto del precio por la cantidad con sumida, en base al consumo aparente del mismo mes- se expandió un 61% interanual, en línea con la evolución de los ingresos.
Del mismo modo, si tomamos solo este primer tramo del año —con datos del Ripte a mayo- los ingresos mejoraron un 19%, frente a una inflación que marcó un 13% en ese período. Nuevamente, una inflación que, al ceder, descomprime el presupuesto del consumidor local, el cual preferentemente vuelve a optar por la carne vacuna, destinando un 36% más de su gasto en compras a este producto.
Esto nos permite inferir que, a medida que la inflación comienza a ceder y permite, aunque lentamente, descomprimir el bolsillo del consumidor -hasta entonces tan tensionado por los distintos gastos básicos de mantenimiento-, el consumo de carne vacuna tiende a recuperar el lugar de preferencia que históricamente ha ocupado dentro de la canasta de compras del consumidor local.
El interrogante hacia adelante es hasta cuándo estará dispuesto a convalidar esta mayor oferta de carne sin un ajuste por precios.
Estacionalmente, sabemos que ingresamos en un período en el que la oferta de hacienda terminada tiende a crecer y, por ende, a ejercer cierta presión sobre los precios. De acuerdo con los datos informados por el propio Senasa, los feedlots siguen bien abastecidos, con más de 2 millones de cabezas en cerradas a la fecha y una oferta de animales gordos que ya supera las 450.000 cabezas mensuales. Pero además, a diferencia de los últimos años, hay una mayor cantidad de hacienda en recría en los campos, que también se volcará al mercado en los próximos meses. Todo esto debería confluir en una oferta significativa durante los próximos cuatro meses.
Por el lado de la exportación, también es esperable un mayor dinamismo en el ritmo de embarques de aquí a noviembre. El horizonte que se abre tras la baja de las retenciones recientemente oficializada, sumado a una leve mejora en el tipo de cambio oficial, comienza a configurar un marco más favorable para el sector exportador. No obstante, aún resta transitar un período en el que -en un contexto electoral- la incertidumbre respecto del entorno cambiario podría volver a ser un factor temporalmente determinante en la actividad exportadora.
Si esta incertidumbre se toma más fuerza y se traduce en una suerte de impasse exportador, el mercado interno volverá a tener que absorber un abultado volumen de producción, lo que pondrá a prueba su ya exigido poder de compra.
(*) Ripte es Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables, un indicador salarial de naturaleza previsional elaborado por el Gobierno.
El Ec. Pereira de INAC se refirió a cómo quedo posicionado Uruguay luego de que Estados Unidos gravara a Brasil. También mencionó la oportunidad que tiene la carne ovina.
Montevideo | Todo El Campo | “Estamos en un mundo nuevo”, al que “nunca habíamos visto moverse de esta manera”, dijo el Ec. Álvaro Pereira, gerente de Acceso e Inteligencia de Mercados del Instituto Nacional de Carnes (INAC) en el programa Diario Rural (CX4 Rural).
“Hasta este año los aranceles eran parte de tratados de libre comercio, y modificarlos llevaba muchos meses o años. Lo que estamos conociendo ahora es una forma nueva de actuar que es la modificación de aranceles a través de actos administrativos, que por un lado deja poco tiempo para prever situaciones y por otro son medidas temporales, como cuando Estados Unidos impuso aranceles del 10% a Uruguay, dejando una ventana de 120 días que se venció el 1° de agosto, y ese día nos enteramos que hay una prórroga”.
Sobre los arancele estadounidenses dijo que “la primera apreciación” de ese país fue que “tenía un déficit comercial importante y que eso ameritaba un mecanismo de regulación, entones pone 10 puntos de aranceles a todo el mundo y a algunos países se pone algo más, lo que iba a durar unos meses y se conminaba a los países a tener algún tipo de negociación al respecto”.
En esos cuatro meses, de abril a agosto, Estados Unidos envió cartas 25 países, no estando Uruguay entre ellos, a los que les informó que tendrán sobretasas mayores si no modifican las políticas, lo que llevó a negociaciones, por ejemplo con la Unión Europea, Japón, Vietnam, entre otros, entre ellos Brasil, con la particularidad de que con este país el tiempo de negociación fue más breve.
A Uruguay “se le renovó el 10%”, otros países negociaron y lograron “mejorar un poco su tasa, y otros como es el caso de Brasil pasa al 50%”.
Consultado sobre el mercado de la carne en ese escenario cambiante y las oportunidades que tendría Uruguay, Pereira dijo “la ganadería necesita estabilidad” debido a sus ciclos tan largos, y que los operadores de la carne “sepan cuáles son los aranceles hoy y tengan una perspectiva razonable hacia delante de sobre cómo pueden estar esos impuestos en el futuro”.
Un país exportador con ciclos biológico largos, “se beneficia de situaciones comerciales estables en el tiempo”, subrayó.
Respecto a si la salida de Brasil del mercado con Estados Unidos incide en Uruguay, el analista del INAC reflexionó: “En el comercio de Uruguay con Estados Unidos, en materia de volumen estamos en una situación de récord y eso coexistió con la carne de Brasil, no fue porque la sustituyéramos, sino que la montaña de importación estadounidense da lugar a los dos. La pregunta es cuánto volumen más podrá tener Uruguay en Estados Unidos”, porque Uruguay coloca cortes en el mercado interno (asado, colita de cuadril) y otros en el exterior (China, Unión Europea), “y todo el resto ya estaba en buena medida en Estados Unidos, entonces “en materia de cuánto volumen más tendremos en Estados Unidos, no tenemos la expectativa de duplicar o triplicar poque Brasil esté afectado”.
En segundo lugar, “para ocupar el espacio que deje Brasil también van a jugar su partida argentina, de repente la carne de Brasil va a México y de ahí a Estados Unidos. Se pueden dar varios movimientos a la vez”.
Y en tercer lugar, “Brasil puede ocupar espacios de privilegio en otros mercados, por ejemplo China”, y para tener “una idea de referencia, en los últimos meses Brasil exportaba entre 5 y 10 veces más a China que a Estados Unidos”.
Sobre Uruguay dijo que su producción es “estable en unas 500.000 o 550.000 toneladas peso canal, y los actores uruguayos distribuyen el comercio en la medida que le sea conveniente, con una estructura de tres mercados que operan en sincronía y permiten defender el precio del ganado: corte delantero en China, corte trasero en la Unión Europea, y cortes y recortes a Estados Unidos. Esa proporción funciona de buena manera”.
CÓMO NOS VEN EN EL MUNDO.
En un mundo lleno de problemas comerciales, “si uno mira las cifras de exportación de Uruguay, son cifras saludables, y la posición de Uruguay en ese contexto de incertidumbre es positiva: tenemos una relación privilegiada con China, podemos concretar un tratado de libre comercio con la Unión Europea en el corto plazo, y somos un país que Estados Unidos visibiliza como un faro de la democracia y la libertad en América”.
Por lo tanto, entre tanta convulsión contemporánea, “uno ve que Uruguay tiene ese discreto encanto, y quienes compran a Uruguay ven que los aranceles no se están moviendo en forma arbitraria”.
Eso es importante mantenerlo, además de que hay “temas intangibles que Uruguay puede poner en valor: el 30 de diciembre de 2025 comenzará a regir la normativa europea sobre la deforestación. A partir de entonces los proveedores europeos van a tener que una montaña de papeles para demostrar que la carne que compran viene de lugares sin deforestar y ahí Uruguay puede mostrar una característica interesante”.
CARNE OVINA.
Sobre la carne ovina, Pereira dijo que “los importadores están ávidos de lograr diversificarse de Australia y Nueva Zelanda. Hoy el 95% del comercio es de Oceanía, con países que han tenido crisis climáticas en simultáneo, y para los importadores siempre es bueno que aparezca una tercera vía. En ese sentido, si hay más convulsión internacional más atractivo se hace también ese tercer proveedor”.
“Ojo los países que no apoyan la investigación con buenos recursos”, porque si no se investiga “se están condenando sectores tan importantes como el agro y en particular la ganadería de carne”.
Montevideo | Todo El Campo | Convocado por Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) para participar de su Asamblea Anual, el Ing. Agr. Fabio Montossi, investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) presentó el estudio “Construyendo un enfoque regional de Ganadería Bovina Sostenible: una primera experiencia en el Cono Sur y Bolivia”, realizado en el marco de un proyecto del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Entrevistado en el programa Diario Rural (CX 4 Rural), sobre cómo se sentaron las bases para trabajar en medir ganadera en los países involucrados y los resultados alcanzados, Montossi explicó que IICA y el BID poseen “una plataforma de ganadería bovina sostenible, que trata junto con el CAS (Consejo Agropecuario del Sur, integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay), para generar un ámbito que permita contribuir al desarrollo de un modelo sostenible”.
En ese marco se estudiaron algunos grandes temas, entre ellos la búsqueda de “información sobre las brechas tecnológicas para cuatro servicios ecosistémicos, que son balance de agua, balance de carbono, biodiversidad, y bienestar” para “conocer en esos países cuál es la información y la tecnología disponible para los productores, y también para las políticas de Estado. Por otro lado, se quería saber cuál era la demanda del sector público como privado. Ese fue un trabajo específico”, explicó.
Además, hubo “otro trabajo que también fue importante”, donde Montossi no estuvo directamente involucrado, que trató sobre el desarrollo de indicadores a nivel país para sostenibilidad ganadería”.
Un tercer trabajo, realizado sí por el entrevistado, estuvo vinculado a “cómo están funcionando los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero”; los inventarios, “donde se generan todos los indicadores de emisión de cada país, y en algunos casos también se registra la captura de carbono que están generando esos países, para los informes que se hacen en el marco del Acuerdo de París”.
RESPONDER DESDE LA CIENCIA.
Agregó que hay “una estrategia que trata de ponerle a la producción de carne y a las proteínas de origen animal, una serie de elementos diciendo que la producción de carne está generando problemas ambientales, en la salud humana, problemas de bienestar animal, falta de ética, que es una producción que va contra la biodiversidad, que contamina el agua, que es desencadenante del cambio climático. Toda retórica y ese relato que se está tratando de generar hay que abordarlo desde el punto de vista científico y técnico”, y esa es una acción que “venimos tomando desde hace 15 años”.
Pero “ahora hay dos elementos importantes”, enfatizó: “Primero, la ciencia está demostrando que eso no es así”; y “segundo, es que hoy somos más de 1.200 científicos en todas partes del mundo nucleados, detrás de las declaraciones de Dublín primero y Denver después (ver ambas declaraciones al pie del artículo), desarrollando una estrategia de poner elementos sólidos y robustos desde el punto de vista científico y tecnológico, demostrando que para todos esos problemas la ganadería es parte de la solución y no del problema”.
En cuanto al informe sobre los países del Cono Sur, Montossi dijo que hasta ahora “no había un trabajo que juntara todo lo que se había hecho en ciencia en esas cuatro áreas y menos con una mirada, desde el Cono Sur más Bolivia” y eso “es un primer logro”.
Añadió que “tenemos mucha información científica generada en toda el área de carbono y balance de carbono; podemos seguir con bienestar animal, pero viene bastante retrasado todo lo que es el balance del agua en los sistemas ganaderos y lo que tiene que ver con la biodiversidad. Esa es una primera gran conclusión”.
Asimismo, a nivel global hay “temas claves vinculados a los inventarios de los países: Cuando los países tratan de mostrar las reducciones de las emisiones, hay elementos claves que son contabilizar esas emisiones con factores de emisión. A pesar de los avances hay serios problemas de tener buenas fuentes de información y fundamentalmente que esa información que esté se pueda utilizar”, reclamó, “porque no necesariamente se puede por un problema de diálogo entre las políticas públicas y la investigación que se está haciendo”. En ese sentido, Uruguay, “está mejor posicionado”.
Otro punto “importante es que la lógica de los procesos de certificación de carbono reducido o neutro en la ganadería de carne, es parte de la realidad, pero tiene una lógica desde el predio. Se certifican al predio, no al país”.
Esas son área de mejora, “porque todavía nos falta información en la región y ponernos de acuerdo de cuánto es la captura que tenemos de carbono producto, por ejemplo, de distintos tipos de pastura, y ni qué hablar del campo natural. Ese es un desafío en el que tenemos que apurarnos”, aunque “reconozco que no se hace de un día para el otro, porque mover la materia orgánica del suelo necesita por lo menos cinco años”, por lo que también debemos pensar “en el tipo de experimento para generar la información. Y ahí queda claro que se necesitan plataformas de largo plazo”.
En ese aspecto “estoy muy orgulloso del Uruguay, porque el primer experimento a largo plazo que tiene la región sur y el continente, lo tuvo Uruguay en 1964, con las rotaciones agrícolas ganaderas en (INIA) La Estanzuela que implantó (el Ing. Agr. José) Lavalleja Castro”, y a partir de allí “supimos qué pasaba con el carbono si además de la agricultura poníamos dos hasta cuatro años de pastura. La noticia fue muy buena y terminó hasta en una política de uso y manejo del suelo, con la que Uruguay se diferencia del resto del mundo”; y hoy “tenemos otras seis plataformas más. Y la última es la de campo natural que es el experimento de largo plazo en Glencoe sobre campo natural y sistemas de manejo del pastoreo para poder ver qué pasa con la biodiversidad, con el bienestar animal, el carbono, y también podemos medir agua. Esas plataformas deberían estar en todos los países”.
Esos son temas que “hacen, no solo a la competitividad, hacen a la socioeconomía de estos países, porque esta zona tiene el 25% del ganado del mundo. Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, se llevan un tercio de la exportación mundial de carne, entonces, todo lo que pasa en estos países marca la agenda productiva y socioeconómica, porque la ganadería es muy importante para la economía de cada uno de estos países”.
“Tener ese mapa y ese estado de situación es lo mínimo que uno debe tener para empezar a cambiar cosas”, enfatizó.
OJO CON LOS PAÍSES QUE NO APOYAN LA INVESTIGACIÓN.
En la entrevista Montossi hizo referencia a “la credibilidad de la sociedad o lo que se llama la licencia social de cada uno de los actores de la sociedad”.
Destacó que “la ciencia y la tecnología tienen un lugar destacado” porque son disciplinas a las que la opinión pública “todavía le cree” en contraste con “otros actores de la sociedad” a los que “no necesariamente le creen”, entre los que están “los políticos y la prensa”.
“Ojo los países que no apoyan la investigación con buenos recursos, porque en el fondo se están condenando sectores tan importantes como es el agro y en particular en este caso a la ganadería de carne”.
En el caso de Uruguay, “estamos preparados”, pero con mucho por hacer en algunas áreas específicas. Si se analiza el bienestar animal, “hay cosas que todavía tenemos que mejorar a nivel de los sistemas productivos”. Si analizamos la biodiversidad, “sí, somos biodiversos, tenemos una cantidad de biodiversidad, pero tenemos que medirla y utilizarla a favor del productor”. Y “en el tema agua se tiene mucha información, pero en el sector ganadero es un área donde debemos trabajar más”.
LA CIENCIA CON UNA ACTITUD PROACTIVA.
“Esto es continuo, dinámico y va cambiando con el tiempo. Porque van cambiando los umbrales que nos ponen y la manera en que ponen los umbrales, tanto a nivel de políticas públicas como en el mercado. Continuamente hay que tener la información antes que hagan el siguiente movimiento, y eso requiere muy buena planificación y los recursos necesarios”.
Por último, observó que “sobre estos temas” planteados “hay cierta reticencia en distintos sectores de la agropecuaria nacional, desde el punto de vista de decir: ‘Ahora vienen con otra política paraarancelaria, nos quieren achicar los mercados, nos quieren hacer pagar más plata, hacer protocolos’. En eso hay algo de cierto, y esa es la pelea que es importante”.
Sin embargo, “también está la actitud proactiva, y realmente estoy convencido que el desarrollo de una ganadería sostenible es posible en Uruguay”.
Nuestro país se “juega mucho en desarrollar este modelo para el futuro de la ganadería y para el futuro de la generación que está entrando nueva en el sector”.
En resumen, “el mensaje positivo siempre y cuando nos hagamos cargo, cada uno de los actores de la cadena, de contribuir hacia ese modelo”.
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Video de CAF: ¿Cómo se prepara Uruguay para la COP30? Presentación de Fabio Montossi y la subsecretaria de Cancillería, Valeria Csukasi. La presentación la hizo el presidente de CAF, Pablo Perdomo, y la moderación es de Fernando Bide, también de CAF.
El experto manifestó que Sudamérica tiene una oportunidad histórica para posicionarse como actor clave en la seguridad alimentaria mundial.
Mariano Roque Alonso, Departamento Central, Paraguay | Todo El Campo | En un contexto global marcado por tensiones políticas y guerras comerciales, la carne ha dejado de ser solo un alimento para convertirse en una herramienta de poder, dijo el economista y especialista en mercados ganaderos, Lic. Ignacio Iriarte, durante una disertación, en la Expo Paraguay ARP 2025.
El evento, organizado por el Consorcio de Ganaderos de Experimentación Agropecuaria (CEA), Itaú Campo y la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec), convocó a productores, empresarios del rubro, técnicos, estudiantes y referentes del sector ganadero.
La Asociación Rural del Paraguay (ARP) estuvo representada en el evento por el presidente, Dr. Daniel Prieto Davey; por el vicepresidente Primero, Dr. Mario Apodaca Guex; y los miembros de Mesa y Comisión Directiva Central.
CARNE Y PODER: EL ROL DEL MERCOSUR EN LA GEOPOLÍTICA.
Durante su exposición, “Carne y poder: el rol del Mercosur en la geopolítica alimentaria”, Iriarte ofreció un análisis profundo sobre el papel del Mercosur en el nuevo tablero del comercio global, señalando que Sudamérica tiene una oportunidad histórica para posicionarse como actor clave en la seguridad alimentaria mundial. “La carne ya no es solo un alimento: es un instrumento geopolítico”, enfatizó.
El comercio mundial de la carne vive un momento de auge: “Estamos viendo un crecimiento explosivo en volumen, y en los últimos meses, también en precios. Mientras otros commodities como la soja, el maíz o el trigo enfrentan caídas, la carne es una excepción”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió sobre amenazas latentes, como la reciente carta enviada por Donald Trump al presidente brasileño Lula da Silva, en la que amenaza con aplicar un arancel del 50% a la carne de ese país. “Si se concreta, Brasil podría perder uno de sus mayores mercados, con más de 400.000 toneladas comprometidas. Es el segundo flujo más grande después de las exportaciones a China”, alertó.
El especialista también señaló la incursión de nuevos mercados con alto potencial para la carne: “El sudeste asiático está emergiendo con fuerza. Países como Malasia, Filipinas, Vietnam, Indonesia y Singapur, que antes no figuraban en el radar, ahora muestran una creciente demanda. La pregunta es: ¿quién va a abastecer toda esa necesidad?”, planteó el profesional, insinuando que América Latina podría posicionarse como un proveedor estratégico en esa región.
La ganadería se está esforzando de varias maneras para hacer su producción cada vez más sostenible y verde, y lo está logrando.
Montevideo | Todo El Campo | El cambio climático es uno de los grandes desafíos de estos tiempos, y su impacto en la ganadería genera un debate intenso. Mientras algunos señalan a este sector como uno de los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero, la realidad es mucho más compleja y merece un análisis más justo basado en datos científicos.
Sobre esa cuestión, el médico veterinario Juan Pascual (Universidad de Zaragoza y executive MBA por el Instituto de Empresa), planteó una visión rigurosa sobre el papel de la ganadería en el contexto medioambiental.
“En términos globales, la ganadería es responsable del 12% de las emisiones de gases de efecto invernadero, tanto directas como indirectas”, dijo Pascual, y resaltó que a pesar de ser una cifra importante, se debe valorar el uso de la tecnología que hacen los países para bajar ese porcentaje. Por ejemplo, en el caso de la Unión Europea, ese 12% se reduce al 7%, lo que no es menor, casi un 50% menos.
Asimismo, aludió al rol clave de la ganadería en el reciclaje de residuos vegetales: “La ganadería es una fuente enorme de reciclaje. Según la FAO, el 86% de lo que consume el ganado son pastos que no se pueden cultivar, o restos vegetales que no podemos comer los humanos”.
Además, el estiércol de los animales es clave para la producción de fertilizantes orgánicos, reduciendo la necesidad de elaborar alternativas químicas que conllevarían un negativo impacto medioambiental: “El 50% del abono destinado a cosechar por la agricultura viene del estiércol de los animales. Esa tendencia de rechazar los productos animales por una cuestión ecológica, desde luego es síntoma de desinformación profunda”.
¿QUÉ PASARÍA SI NO EXISTIESE LA GANADERÍA?
Hay sectores que consideran positivo eliminar totalmente la ganadería y para eso impulsa el consumo vegetariano o vegano. ¿Qué pasaría si la ganadería desapareciera como producción y ya no tengamos la posibilidad de alimentarnos de carne?
“Aunque muchas veces los vegetales que comamos contengan minerales como el hierro, lo cierto es que están en una forma química que hace que no los absorbamos”, y el cuerpo los expulsa sin más: “Entran tal cual salen”, dijo el veterinario.
Numerosos estudios médicos desaconsejan dietas sin productos de origen animal, sobre todo en mujeres embarazadas, lactantes y adolescentes, debido a su riesgo de deficiencias de carácter nutricional. “Además de los aspectos morales como la muerte animal, ser omnívoro tiene más beneficios sociales, ideológicos y de salud que seguir dietas puramente vegetales”.
OPTIMISMO.
Juan Pascual es optimista sobre el futuro de la ganadería: “Lo más importante, tanto para reducir las emisiones como para dar de comer a toda la población, es la eficacia productiva, y esta se consigue eliminando enfermedades”.
Agregó que “es importante evitar el desperdicio, que se aproveche todo, y producir mejor”, y para eso es importante la salud animal.
EL PAPEL DE LOS VETERINARIOS.
Finalmente destacó el rol de los veterinarios: “La profesión veterinaria tiene un rol claro y de primer orden. Es importante que nos formemos para transmitir esta información, tenemos muchas más historias positivas que negativas, y ahora tenemos que estar orgulloso de ello. Tomar conciencia y tener mucha paciencia”.