Presidente de Estados Unidos ordenó promover el avance en biotecnología en su país.

Presidente de Estados Unidos ordenó promover el avance en biotecnología en su país.

Se procura avanzar en seguridad alimentaria y agricultura entre muchas otras áreas. “Es necesario invertir en capacidades científicas fundamentales. Necesitamos desarrollar tecnologías y técnicas de ingeniería genética”, dice el documento firmado por Biden.

En una Orden Ejecutiva de más de 20 folios “sobre el avance de la biotecnología y la innovación en biofabricación para una bioeconomía americana sostenible, segura y protegida”, firmada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se dispuso avanzar en esos campos de acción.

El documento publicado por la Casa Blanca indica que la Administración Biden tiene como “política coordinar un enfoque de todo el Gobierno para avanzar en la biotecnología y la biofabricación hacia soluciones innovadoras en salud, cambio climático, energía, seguridad alimentaria, agricultura, resiliencia de la cadena de suministro y seguridad nacional y económica”, teniendo como “aspecto central” permitir “el acceso a tecnologías, procesos y productos de una manera que beneficie a todos los estadounidenses y a la comunidad global”.

Explica que “la biotecnología aprovecha el poder de la biología para crear nuevos servicios y productos, que brindan oportunidades para hacer crecer la economía y la fuerza laboral” de su país, además de “mejorar la calidad de nuestras vidas y el medio ambiente”.

“La actividad económica derivada de la biotecnología y la biofabricación se conoce como bioeconomía”.

La pandemia sirvió para “demostrar el papel vital de la biotecnología y la biofabricación en el desarrollo y la producción de diagnósticos, terapias y vacunas que salvan vidas y que protegen a los estadounidenses y al mundo. Aunque el poder de estas tecnologías es más vívido en este momento en el contexto de la salud humana, la biotecnología y la biofabricación también se pueden utilizar para lograr nuestros objetivos climáticos y energéticos, mejorar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad, asegurar nuestras cadenas de suministro y hacer crecer la economía” en todo el país.

Pero si pretendemos “que la biotecnología y la biofabricación nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos sociales”, es “necesario invertir en capacidades científicas fundamentales. Necesitamos desarrollar tecnologías y técnicas de ingeniería genética para poder escribir circuitos para células y programar predeciblemente la biología de la misma manera en que escribimos software y programamos computadoras; desbloquear el poder de los datos biológicos, incluso a través de herramientas informáticas e inteligencia artificial; y avanzar en la ciencia de la producción a gran escala, reduciendo al mismo tiempo los obstáculos para la comercialización, de modo que las tecnologías y los productos innovadores puedan llegar a los mercados más rápidamente”, escribió Biden.

Asimismo, advierte que se deben “tomar medidas concretas para reducir los riesgos biológicos asociados con los avances en biotecnología. Necesitamos invertir y promover la bioseguridad y la bioseguridad para garantizar que la biotecnología se desarrolle”.

“También debemos garantizar que los usos de la biotecnología y la biofabricación sean éticos y responsables”.

CÓMO CUMPLIR CON TODOS LOS OBJETIVOS TRAZADOS.

Para lograr todos los objetivos mencionados, Biden señala como necesario cumplir con varios puntos:

a) reforzar y coordinar la inversión en áreas clave de investigación y desarrollo (I+D) de biotecnología y biofabricación con el fin de promover los objetivos sociales;

b) fomentar un ecosistema de datos biológicos que promueva la biotecnología y la innovación en biofabricación, al tiempo que se adhiere a los principios de seguridad, privacidad y realización responsable de la investigación;

c) mejorar y ampliar la capacidad y los procesos nacionales de producción de biofabricación, al tiempo que se incrementan los esfuerzos de experimentación y creación de prototipos en biotecnología y biofabricación para acelerar la traducción de los resultados de la investigación básica en la práctica;

d) impulsar la producción sostenible de biomasa y crear incentivos climáticamente inteligentes para los productores agrícolas estadounidenses y los propietarios de tierras forestales;

e) ampliar las oportunidades de mercado para la bioenergía y los productos y servicios de base biológica;

f) capacitar y apoyar a una fuerza de trabajo diversa y calificada y a una próxima generación de líderes de diversos grupos para avanzar en la biotecnología y la biofabricación;

g) aclarar y racionalizar las reglamentaciones al servicio de un sistema basado en la ciencia y el riesgo, previsible, eficiente y transparente para apoyar el uso seguro de los productos de la biotecnología;

h) elevar la gestión del riesgo biológico como piedra angular del ciclo de vida de la I+D en biotecnología y biofabricación, en particular previendo la investigación y la inversión en bioseguridad aplicada y la innovación en bioseguridad;

(i) promover estándares, establecer métricas y desarrollar sistemas para crecer y evaluar el estado de la bioeconomía; informar mejor las políticas, la toma de decisiones y las inversiones en bioeconomía; y garantizar el desarrollo equitativo y ético de la bioeconomía;

(j) asegurar y proteger la bioeconomía de los Estados Unidos mediante la adopción de un enfoque proactivo y con visión de futuro para evaluar y anticipar amenazas, riesgos y vulnerabilidades potenciales (incluidos los esfuerzos de intrusión digital, manipulación y exfiltración por parte de adversarios extranjeros), y asociándose con el sector privado y otras partes interesadas relevantes para mitigar conjuntamente los riesgos para proteger el liderazgo tecnológico y la competitividad económica; y

k) involucrar a la comunidad internacional para mejorar la cooperación en I+D en biotecnología de una manera que sea coherente con los principios y valores de los Estados Unidos y que promueva las mejores prácticas para la investigación, la innovación y el desarrollo y uso de productos de biotecnología y biofabricación seguros y protegidos.

EJECUTIVIDAD.

En el plano ejecutivo, o sea poner en marcha lo dispuesto, el mandatario estadounidense dispuso que en 180 días a la fecha de la orden (12 de setiembre), las oficinas que corresponden “presenten informes sobre biotecnología y biofabricación para promover los objetivos sociales relacionados con la salud, el cambio climático y la energía, la innovación alimentaria y agrícola, las cadenas de suministro resilientes y los avances científicos intersectoriales”.

Se incluyen disposiciones para el secretario de Salud y Servicios Humanos, el de Energía, Comercio, además de otros entre los que se menciona el de Agricultura. Cada cual deberá informar sobre el área específica de su Secretaría.

El secretario de Agricultura “presentará un informe en el que se evalúe la forma de utilizar la biotecnología y la biofabricación para la innovación alimentaria y agrícola, incluso mejorando la sostenibilidad y la conservación de la tierra; aumentar la calidad de los alimentos y la nutrición; aumentar y proteger los rendimientos agrícolas; la protección contra plagas y enfermedades de plantas y animales; y el cultivo de fuentes alternativas de alimentos”.

Dentro de los 100 días siguientes a la recepción de los informes se elaborará un plan de implementación para ejecutar las recomendaciones en incluidas en ellos.

Foto de @POTUS

“La gente no come ideología, come alimentos”.

“La gente no come ideología, come alimentos”.

“No es bueno manejar los mercados, dijo exministro de Agricultura de Brasil e impulsor de la revolución agrícola de ese país en 1971, Ing. Agr. Paolinelli. Agregó que la investigación y difusión tecnológica en el ámbito agropecuario “es fundamental”.

La afirmación del título fue hecha por el el exministro de Agricultura de Brasil, Alysson Paolinelli, al ser entrevistado por el diario boliviano El Deber. También opinó sobre investigación, biotecnología y genética, entre otros asuntos. Se lo considera el padre de la pujante agricultura de Brasil y actualmente es Embajador de Buena Voluntad del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Paolinelli se desempeñó como jefe del Departamento de Agricultura de Mina Gerais en 1971 donde cumplió una destacada tarea impulsando la producción agrícola en ese estado del sudeste brasileño. Posteriormente asumió como ministro de Agricultura (1974 a 1979) bajo el gobierno de Ernesto Geisel, años después fue diputado (1987 a 1991) e integrante de la Asamblea Nacional Constituyente (1987 a 1988). Es ingeniero agrónomo, en 2006 ganó el Premio Mundial de la Alimentación y en 2021 fue nominado al Premio Nobel de la Paz, distinción que no logró.

El 23 de agosto El Debate publicó una entrevista en la cual rechazó que se lo considere “padre de la revolución agrícola”, una iniciativa productiva -no política- por él liderara que convirtió a Brasil como autosuficiente alimentario.

“No me considero el padre. Como profesional fue una oportunidad, un desafío. No era político. En 1968, Brasil importaba un tercio de lo que consumía lo que era mucho. Las familias sufrían mucho, todos trabajaban y gastaban la mitad de su renta para alimentarse. Las grandes ciudades se transformaron en favelas porque el costo del alimento tiraba la mitad de la renta, esto es muy peligroso y explosivo”, dijo.

Con ese panorama llegó a la jefatura del Departamento de Agricultura de Mina Gerais gracias al gobernador Rondón Pacheco. Al asumir “no perdí tiempo, formamos un equipo muy bien seleccionado, modificamos el sistema de gobernanza de investigación y creamos la Empresa Brasileña de Asistencia Técnica y Extensión Rural (Embrater) con autonomía administrativa, técnica y financiera. Conseguí movilizar todas las buenas cabezas, con investigadores, no había dinero, nos fuimos para las universidades. En tres años, conseguimos una verdadera revolución” y en la zona de Cerrado -amplia ecorregión de sabana tropical de Brasil- llegamos a plantar 350.000 hectáreas de forestación”.

Los productores y los extensionistas, escogieron qué era importante para ellos. A la par de la asistencia técnica, conseguimos un crédito rural específico para promover los cambios. El crédito estaba a disposición, el valor necesario, para que el agricultor implemente en su finca todas las modificaciones que sean precisas. Esta medida generó una explosión”, recordó Paolinelli 50 años después.

Alysson Paolinelli en los años 70

Los buenos resultados en Minas Gerais llegaron a oídos del presidente Geisel que lo convocó a integrar el Gobierno, lo que aceptó.

“Yo entré al Gobierno en 1974 y el 70% del petróleo era importado, no había dinero en la balanza comercial para pagar alimento y petróleo. El precio del alimento se triplicó, era una crisis sin precedente”, dijo, y añadió: “En los años 70, Brasil necesitaba producir 3 millones de hectáreas nuevas”. El Gobierno invirtió mucho dinero “y dejó en manos de los productores la decisión del cambio. La investigación en las universidades y las escuelas rurales creció mucho en aquella época, como también la iniciativa privada”.

LA INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN TECNOLÓGICA EN EL ÁMBITO AGROPECUARIO.

La investigación y difusión tecnológica en el ámbito agropecuario “es fundamental” para todo aquel que tiene un bien natural y precisa cambiarlo para transformarlo en riqueza económica. “La multiciencia, ciencia agrícola especialmente en clima tropical, es capaz de hacerlo. Nosotros teníamos la certeza internamente de que los trópicos tenían ventajas comparativas, teníamos que descubrirlo”.

“Ahora estamos queriendo salir de los combates químicos, volver la producción del trópico para movimientos cada día más naturales. Alimentos más nutritivos, con menos riesgo de toxicidad. Esa es nuestra meta ahora, estamos trabajando con intensidad con el ganado y con tecnología. Será dar la primacía al trópico mundial”, subrayó.

“LA GENÉTICA Y LA CIENCIA NOS VAN A AYUDAR”.

Consultado sobre el rol de la biotecnología y si ésta es la solución para enfrentar los efectos del cambio climático y la coyuntura actual de crisis alimentaria, el exministro dijo que “la naturaleza hace cambios genéticos permanentes, mutaciones y otras tantas modificaciones”. Pero si al papel de la naturaleza se suma el de los investigadores y estudiosos de la genética y son capaces de dirigir esas mudanzas, se “gana una velocidad infinita de soluciones”.

“No tengo duda de que la genética y la ciencia nos van a ayudar en eso, las plantas modificadas son cada día más utilizadas, usted no tenga duda de eso”, es un hecho sin retorno, enfatizó.

Paolinelli entiende que Brasil posee “una tecnología que puede achicar la diferencia social”, pero falta dinero para desarrollar ese trabajo. Por tanto reclamó a los gobiernos invertir en ciencia y tecnología: “En vez de gastar dinero en guerra, muros y policías para frenar la migración a sus países, que gasten en ciencia y tecnología para poder usar el modelo brasileño. Nosotros estamos prestos para ayudar, tenemos la mayor predisposición y la mejor tecnología del mundo”, porque “nuestras universidades son las mejores en tecnología tropical”.

NO ES BUENO MANIPULAR LOS MERCADOS.

Cuando el periodista platea que en Bolivia se quiere, desde la política, restringir las exportaciones agropecuarias (de soja, maíz, sorgo, azúcar y carne) con el pretexto de garantizar la seguridad alimentaria en el mercado interno, el entrevistado fue claro: “En el mundo, en ningún tiempo las manipulaciones de mercado fueron ciertas. El mercado es la cosa más perfecta que tenemos. No creo en la manipulación de mercado, el mercado es una asociación libre que los gobiernos nunca consiguieron intervenir con buen resultado; al contrario, ellos pierden al pretender modificar las reglas del mercado”.

¿GOBIERNOS LIBERALES O SOCIALISTAS?

Al cierre de la entrevista Paolinelli fue consultado sobre su opinión sobre qué es mejor para la agropecuaria, si los gobiernos liberales o los socialistas, a lo que contestó que no es político, lo fue, pero no le gustó, y que “el país que tiene libertad de pensamiento tiene opción de crecer”.

Agregó que “Brasil es una nación que siente que tiene libertad” y que a las sociedades él no puede influenciarlas, pero “la gente no come ideología, come alimentos”.

La sustentabilidad productiva es posible gracias a la biotecnología.

La sustentabilidad productiva es posible gracias a la biotecnología.

Datos de la utilización de organismos vivos para la elaboración de productos como panes, vinos, cervezas se remonta a 6.000 años antes de Cristo.

Paraguay | La biotecnología es el empleo de organismos vivos para la producción de un bien o servicio, ya sea para su uso en la alimentación humana, animal, industria y cualquier otro sector que esté ligado a las actividades del hombre. Datos de la utilización de organismos vivos para la elaboración de productos como panes, vinos, cervezas se remonta a 6.000 años antes de Cristo.

Las diferentes técnicas para el manejo de los seres vivos tuvieron un largo y minucioso proceso que acompañó a la propia evolución del hombre, hasta llegar a la utilización de la ingeniería genética, cuyos productos tenemos hoy en diferentes ámbitos.

El avance de la biotecnología nos permitió tener vestimenta, medicamentos, alimentos, mecanismos de limpieza, entre otros, siendo parte de nuestra vida diaria. El mejoramiento genético en plantas nos permitió tener hoy la diversidad de cultivos, mucho de los cuales difieren superlativamente de sus antecesores originales, como el caso de tomate, zanahoria, lechuga, brócoli, la banana, maíz, entre otros.

En cuanto a los avances en la biotecnología agrícola, los métodos La sustentabilidad productiva es posible gracias a la biotecnología de mejoramiento vegetal han evolucionado muchísimo desde que el hombre inició la agricultura, 10.000 años atrás, pasando por el descubrimiento de las leyes de la herencia en el siglo XVIII hasta la ingeniería genética hoy, que nos permite generar variaciones a nivel del ADN de las plantas; buscando aumentar los rendimientos, minimizar el efecto de las plagas, superar estrés abióticos y mejorar la adaptación a locales que no son agrícolas.

En este proceso de mejora de los cultivos, las diferentes tecnologías son desarrolladas para asegurar la sostenibilidad ambiental dentro del proceso productivo y la inocuidad como alimento humano y animal. Este objetivo también tiene las diferentes regulaciones de los países a las que se somete los productos derivados de la ingeniería genética.

NUEVA HERRAMIENTA PARA EL CULTIVO DE LA SOJA.

La empresa Bayer Paraguay Crop Science, desarrolladora de biotecnología agrícola presentó en Corpus Christi, departamento de Canindeyú la nueva tecnología Intacta 2 Xtend, que facilitará el manejo del cultivo de la soja en Paraguay.

Intacta 2 Xtend tiene la novedad de ser tolerante al herbicida Dicamba, además del glifosato, mejorando el espectro de control de las malezas, especialmente para Conyza sp, Amaranthus, Ipomoea y Bidens. Por otra parte, también tiene una protección ampliada contra las orugas, principales plagas de la soja, efecto de la acción de tres proteínas Bt.

La nueva tecnología en soja estará disponible de forma limitada en el mercado a partir de la próxima zafra, la misma ya tiene dos años de desarrollo con buenos resultados en el mercado brasileño.

Fuente: Unión de Gremios de la Producción (UGP).

Fue lanzado nuevo informe sobre biotecnología y variedades vegetales.

Fue lanzado nuevo informe sobre biotecnología y variedades vegetales.

La biotecnología y la mejora vegetal son las armas más poderosas que llevan ayudando a sobrellevar los vertiginosos cambios que ha experimentado la agricultura desde hace años.

El Observatorio Tecnológico de la Plataforma Tierra (Cajamar), con la colaboración de Biovegen, lanzó el informe Biotecnología y variedades vegetales. Es un documento que busca introducir al lector en el mundo de la mejora vegetal desde sus inicios hasta la actualidad.

El documento analiza la evolución de las herramientas y tecnologías usadas tanto en mejora genética convencional como en ingeniería genética. Además, incluye un ranking de empresas líderes del sector en el mercado global y un catálogo de proyectos de I+D actualmente en desarrollo.

El documento destaca que la agricultura actual debe adaptarse a las necesidades y exigencias del mundo globalizado en el que vivimos. Cada vez se exige una agricultura más productiva, que responda a las demandas de una población en constante crecimiento, más adaptada al cambio climático con cultivos resilientes, capaz de enfrentarse a la vez a las limitaciones en el uso del suelo y del agua, y que evite al máximo el uso de pesticidas y productos químicos que tanto daño hacen a los ecosistemas.

Responder a todas estas necesidades supone un reto ambicioso que no se puede abordar exclusivamente desde la perspectiva de la agricultura tradicional. La tecnología supone una herramienta clave para hacer frente a todos los cambios y adaptaciones que la agricultura precisa en la actualidad; concretamente, la biotecnología y la mejora vegetal son las armas más poderosas que llevan ayudando a sobrellevar los vertiginosos cambios que ha experimentado la agricultura desde hace años.

El documento de 32 páginas y en español puede ser descargado en el siguiente enlace (El documento aparece a la derecha de la entrada, requiere registro previo en la plataforma). Enlace: Biotecnología y variedades vegetales (plataformatierra.es)

Relación cercana de agricultores y científicos favorecerá producción de alimentos, dijo bioquímica argentina Raquel Chan.

Relación cercana de agricultores y científicos favorecerá producción de alimentos, dijo bioquímica argentina Raquel Chan.

Chan concedió una entrevista al programa Agro América, que emite el canal de TV brasileño AgroMais, luego de haber recibido el título “Cátedra IICA en Biotecnología y Desarrollo Sostenible” por sus contribuciones para el fortalecimiento de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.

Los agricultores y los científicos deben acercarse más y conocerse mejor para garantizar que la investigación se oriente de manera concreta a resolver los problemas y necesidades de quienes producen alimentos, consideró Raquel Chan, bioquímica argentina especializada en biotecnología vegetal, quien lideró el desarrollo del gen HB4, proveniente del girasol, que le confiere tolerancia a la sequía al trigo y a la soja.

Chan concedió una entrevista al programa Agro América, que emite el canal de TV brasileño AgroMais, luego de haber recibido el título “Cátedra IICA en Biotecnología y Desarrollo Sostenible” por sus contribuciones para el fortalecimiento de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.

“La Cátedra IICA es un honor enorme, pero también significa una responsabilidad. He asumido con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) el compromiso de difundir los resultados de nuestro trabajo y contar lo que hacemos en otros países de las Américas. Se trata de acercarnos a los productores y darles una mano en la medida que podamos. A veces los científicos resolvemos problemas que no son prioritarios para los agricultores. Tiene que haber una mejor comunicación de los científicos con los productores y con el público en general”, dijo Chan.

La experta explicó que el HB4 es un gen del girasol, que cuando es puesto en otras especies de plantas hacen que sean más tolerantes a la falta de agua.

“Si bien todas las plantas necesitan agua -afirmó-, las que tienen este tipo de gen toleran períodos mucho más largos de déficit hídrico sin perder productividad. Argentina, como muchos otros países, ha sufrido innumerables sequías y en esas ocasiones la producción agrícola ha sido muy inferior a cuando hay disponibilidad de agua”.

“El trigo y la soja HB4 ofrecen mayor productividad en todas las regiones que tienen regímenes de lluvia escasos o en las que ocasionalmente atraviesen sequías, según nuestros ensayos realizados en muchos lugares de la Argentina y también de Brasil”, agregó.

Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, Chan reveló que el gen también confiere tolerancia a temperaturas extremas en el tiempo de la floración: “Habitualmente, cuando hay picos de calor al momento de floración las pérdidas son muy grandes y lo que estuvimos viendo experimentalmente es que la soja con el gen HB4 los soporta mucho mejor”.

La científica consideró que el trigo y la soja HB4 son ejemplos de transgénicos favorables al ambiente, ya que posibilitan la producción con menor uso de agua.

“Esto es muy importante debido a que el agua es el recurso más preciado que tenemos sobre la Tierra. Utilizando menos agua, además, uno fija más dióxido de carbono y baja la huella de carbono. También hay otros ejemplos de transgénicos positivos para el ambiente. Por ejemplo, la introducción del gen BT en maíz y otros cultivos los ha dotado de resistencia a insectos, con lo que posibilitó un menor uso de insecticidas que son muy tóxicos para el ambiente”.

Chan precisó que la soja HB4 fue aprobada de manera condicional por el Ministerio de Agricultura de su país 2015. Su uso comercial quedó supeditado a la aprobación de China, que es el máximo comprador de soja argentina, y el país asiático no se expidió todavía.

En el caso del trigo HB4, se aprobó en 2020, pendiente de la aprobación de Brasil, principal destino de las exportaciones del cereal. La Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) brasileña dio su aprobación en noviembre de 2021.

La científica explicó que la modificación genética puede ser utilizada en una diversidad de cultivos, pero que Argentina se concentró en desarrollarla en aquello en los que tiene mayor productividad.

“El país vive de la soja y el trigo y también del maíz, aunque allí los resultados de la introducción del gen HB4 no fueron tan fantásticos, por lo que no seguimos adelante. Sucede que el trámite regulatorio exige muchos ensayos en todo el país y requisitos de sanidad humana y animal, además de pruebas ambientales, que tienen costos muy altos. Entonces, los transgénicos sólo son viables en aquellos cultivos de mucha importancia económica”, explicó.

De todas maneras, la profesora titular de la Universidad Nacional del Litoral, de la central provincia de Santa Fe, reveló que está trabajando para el maíz con un gen que también es del girasol, llamado HHB11, que se espera que ofrezca mayor diferencia de productividad, no en sequía, sino en inundaciones y con vientos fuertes.

La científica dijo que los cultivos HB4 podrán ser utilizados también por pequeños productores, porque si bien la tecnología tiene un costo alto, este se compensa con la mayor productividad: “Es como plantearse si tener un tractor es barato o caro. Comprarlo cuesta dinero, por supuesto, pero permite hacer el trabajo en menos tiempo. La tecnología HB4 es una inversión para producir más y mejor”.

Chan se explayó en la entrevista sobre las ventajas que los avances biotecnológicos pueden ofrecer para una producción mayor y más sostenible de alimentos y acerca de las complejidades del trabajo científico en ese campo.

“Hay muchas investigaciones en el mundo –puntualizó- que apuntan a reducir las pérdidas en la producción agrícola debidas a déficit hídrico y otros problemas climáticos. El HB4 no es el único gen que confiere tolerancia a la sequía; es el que ha ido más lejos desde el laboratorio a los ensayos de campo y en forma repetida demostró que da ventajas. En las investigaciones suele trabajarse en pequeñas escalas, en plantas modelo, y, cuando se quiere transferir la tecnología a cultivos de interés agronómico en condiciones de campo, muchas veces la sorpresa es que no funcionan igual. Por eso, hasta hoy, países desarrollados con muchísimo más presupuesto para investigación no han alcanzado tecnologías que brinden tolerancia al déficit hídrico como la nuestra, que es del 20 o 25% y ha sido probada en casi 100 lugares muy inhóspitos”.

“La pérdida de productividad es un problema muy serio no solo para los productores, sino también para los consumidores, porque si se produce poco, el alimento cuesta más caro”, concluyó.

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Agro América es un programa emitido por el canal brasileño de TV Agro Mais, del Grupo Bandeirantes de Comunicación, cuya producción es fruto de una alianza con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

La emisión presenta la actualidad del sector agropecuario y la ruralidad en los países miembros del IICA, con el objetivo de promover el intercambio de experiencias y una discusión sobre desafíos y oportunidades de América Latina y el Caribe en el área de desarrollo agropecuario y rural. (IICA).

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