El dato es una estimación gracias al récord productivo de 141,7 millones de toneladas previsto para esta campaña y a la mejora en los precios internacionales. El 85% del valor total de la cosecha la aportará la soja, el maíz y el trigo.
El valor de la cosecha de granos 2021/22 podría alcanzar el valor histórico de US$ 36.527 millones, gracias al récord productivo de 141,7 millones de toneladas previsto para esta campaña y a la mejora en los precios internacionales, estimó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
De esta manera, el valor de la producción de los principales granos a nivel nacional, descontando los derechos de exportación y los gastos de fobbing (costos de exportación), se ubicaría US$ 2.470 millones por encima de lo registrado el año pasado.
En lo productivo, el salto sería de 13 millones de toneladas respecto al ciclo anterior y se ubicaría 400.000 toneladas por encima del registro histórico de 141,3 millones de toneladas obtenidas 2018/19, último récord alcanzado.
“En relación a los precios, dados los elevados precios internacionales de los principales granos y subproductos del sector agroindustrial proyectados, la 2021/22 dejaría como saldo un ingreso de divisas récord para el país por exportaciones de granos y subproductos”, indicó la entidad bursátil, al hacer mención a la previsión de que se concreten exportaciones por US$ 36.700 millones.
Estas previsiones dependen de que el fenómeno climático la Niña “no golpee con fuerza los rindes y éstos puedan ubicarse en niveles acordes a su tendencia histórica, como así también de que, por lo menos, se mantengan los precios FOB de exportación”.
El 85% del valor total de la cosecha la aportará la soja, el maíz y el trigo. En el primer caso, la oleaginosa alcanzará los US$ 14.760 millones, casi US$ 400 millones por debajo de lo obtenido en la campaña 2020/21, mientras que el maíz crecerá hasta los US$ 11.070 millones y el trigo hasta los US$ 5.110 millones.
No obstante el récord en el valor de la cosecha, el resultado bruto para los productores se ubicaría por debajo de lo registrado en el ciclo anterior.
Según los cálculos realizados por la BCR, la suba en los costos de comercialización y de producción, en especial de los fertilizantes producirían una merma en el resultado bruto de producción, el cual se ubicaría en US$ 13.330 millones, US$ 3.100 millones menos que en la campaña anterior.
En este sentido, la entidad previó que para la actual campaña los costos de comercialización (entre los que se contabilizan los gastos de transporte, sellado, impuestos, paritarias, etcétera) crezcan 31% respecto a la 2020/21 y se ubiquen en torno a los US$ 5.900 millones.
Así, el valor en tranquera de la producción sería de US$ 30.650 millones, US$ 1.000 millones más que en la 2020/21 y «también marcando un récord histórico».
Si a ese resultado se le sustraen los costos de producción que abarcan erogaciones por labranzas, semillas, fertilizantes y agroquímicos, más los costos de cosecha, calculados en US$ 17.310 millones, (US$ 4.150 millones más que en la 2020/21), el resultado bruto de la producción, o sea, el valor de la cosecha descontando los gastos de comercialización y producción, dejarían a los productores una suma de US$ 13.330 millones, sin descontar el impuesto a las ganancias o el pago del alquiler del campo.
La fuerte suba de los costos de producción se debe, en principal medida, «a un fuerte incremento en los precios de los insumos para la nueva campaña», debido a la crisis energética mundial, con problemas de oferta y una suba de la demanda y en los precios del petróleo o el gas, materia prima para la elaboración de fertilizantes y agroquímicos.
Para citar a modo de ejemplo, el precio de la urea (fertilizante clave del proceso productivo), subió desde unos US$ 600 a principios de año a US$ 900 la tonelada la fecha, mientras que el precio del glifosato (el herbicida más utilizado para el control de malezas del mundo), subió más de 100% desde enero hasta la fecha.
«Resulta evidente que, a pesar de que el valor local de la producción para la nueva campaña podría llegar a ser el más elevado de la historia por los buenos precios y la perspectiva de una recomposición en los volúmenes, los elevados costos de producción que deberá afrontar el productor en la nueva campaña repercutirán considerablemente sobre su resultado económico y éste caería respecto de la 2020/21», concluyó el informe. (Telam).
Buenos Aires, Argentina – La Cámara de la Madera (Cadamda) elaboró un informe en el que señala que la costa atlántica argentina suma cada vez más obras y proyectos que se alinean con las tendencias y beneficios de la arquitectura sostenible. La madera es protagonista para casas, edificios, hoteles, hogares y todo tipo de construcciones y obras en las 14 localidades que conforman el Partido de la Costa, de la provincia de Buenos Aires. La denominación partido equivale a municipio.
La madera es un recurso natural y sustentable que genera empleo y dinamiza economías regionales, agregando valor a la materia prima proveniente de bosques cultivados como también por los claros beneficios ambientales, económicos y constructivos de los sistemas utilizados.
Recientemente, la Municipalidad del Partido de La Costa considera que las construcciones con sistemas de entramado de madera serán tratadas como tradicionales. Esto es un nuevo y fundamental paso para la expansión de la construcción sustentable con madera en Argentina.
Cadamda es referente en liderar las técnicas, modelos, conocimientos y experiencias del uso de la madera en la construcción y la costa es el nuevo “lienzo en blanco” para múltiples proyectos y obras en curso.
Con la oficialización de esta ordenanza, todos los procesos y permisos de obra nueva pasan a ser tratados de forma mucho más simplificada y de igual manera que una construcción tradicional. “Además de acortar los tiempos de obra hasta en un 60%, el entramado de madera tiene la ventaja de ser un sistema abierto y de fácil cálculo y dimensionado con disponibilidad en todo el país”, destaca Daniel Lassalle, gerente de la Cámara de la Madera.
Este sistema tiene como principal ventaja el tiempo de ejecución del proyecto, que es hasta en un 60% menor en comparación al sistema tradicional. Esto permite bajar costos, ya que los plazos de la obra se acortan y se cumplen de forma estricta, aspecto difícil en la construcción tradicional. Y, por su parte, la aislación térmica es entre 7 y 14 veces más efectiva que la de materiales convencionales.
Según Cadamda, la construcción con madera podría contribuir con unas 50.000 viviendas extras por año ayudando a reducir el déficit habitacional, principalmente por la velocidad de ejecución de obra. En este sentido se calcula que para la construcción de una vivienda de unos 60m2 con construcción húmeda demanda unos ocho meses para finalizar la obra, en cambio con sistemas de construcción con madera los plazos bajan a tres meses en promedio.
No sólo la velocidad y el ahorro de costos son factores determinantes, la sostenibilidad ambiental juega un papel preponderante en el mundo de la construcción.
“Hoy la arquitectura de vanguardia apunta a construir de una manera más amigable con el medio ambiente y en este terreno la madera saca enormes ventajas. Si se compara la cantidad de energía que se utiliza para producir por ejemplo aluminio, hierro o cemento con la madera, la diferencia es abismal. Otro punto crítico es la huella de carbono neutral de la madera, ya que en su vida el árbol secuestra carbono de la atmósfera que queda almacenado en una viga o un machimbre, contribuyendo así a mitigar los efectos del cambio climático” explica Lassalle.
Otro punto destacable es el menor consumo de energía de la vivienda, ya sea en verano o invierno, la aislación del sistema de Platform Frame correctamente instalado, supera en promedio unas 15 veces al hormigón produciendo miles de pesos en ahorro energético y menos contaminación ambiental.
CASAS TERMINADAS Y PROYECTOS EN OBRAS.
Un especialista en este rubro es el arquitecto Octavio Roca, director de 2424 Arquitectura, quien ya realizó varias obras familiares y comerciales 100% con sistema platform frame en la costa atlántica.
“Estamos ante una posibilidad enorme de que la construcción sustentable con madera se desarrolle a los niveles internacionales, tanto en la costa como en todo nuestro país”, dijo el Arq. Octavio Roca, especialista en el rubro.
“A los proyectos que tenemos en la zona norte de Gran Buenos Aires, Delta, Tigre y barrios cerrados, hasta Corrientes, notamos que, últimamente se ha reactivado el mercado y ya estamos con proyectos de nuevas obras. Otra casa más en Costa Esmeralda y una en un barrio en Lobería”.
El arquitecto, pionero y defensor de la construcción con madera, ya ha desarrollado en la costa argentina numerosos proyectos.
INCIDENCIA POSITIVA EN LA SALUD DE LAS PERSONAS.
“La gente elige cada vez más este tipo de construcción porque es consciente de dos cosas fundamentales”, la primera es que “tendrán una casa lista habitar en mucho menor tiempo”; y la segunda es que “están muy atentos a las ventajas ambientales que presenta la madera: ayuda a construir un entorno saludable y a brindar una sensación de bienestar mental”.
La madera “reduce el estrés, mejora la atención y el enfoque, aumenta la creatividad, mejora la calidad del aire al moderar la humedad, lo que fomenta una respiración más fácil y reduce de la presión arterial y la frecuencia cardíaca. La madera proviene de los árboles, es natural y un recurso renovable. Es uno de los materiales de construcción más antiguos utilizados por la humanidad y con las últimas tecnologías desarrollas es también uno de los más modernos porque se está comenzando a mostrar que estar rodeado de madera en el hogar, el trabajo o la escuela puede ayudar positivamente al cuerpo, el cerebro y al medio ambiente”, explica Roca.
En el siguiente artículo, Rosgan analiza el mercado de reposición argentino: “El valor de reposición de los vientres tendió a afirmarse, en parte impulsado por expectativas genuinas que despierta la actividad y en parte demandados como vía de escape a la pesificación”
Rosgan – Rosario, Santa Fe, Argentina – Cada vez que el valor de los vientres tiende a afirmarse vemos por detrás criadores ávidos de incrementar la producción. Esto se da básicamente en un contexto de expectativas favorables para la actividad.
Sin embargo, últimamente estos procesos comenzaron a responder a su vez a otro tipo de factores que también juegan fuerte dentro de esas expectativas futuras, nos referimos concretamente a la incertidumbre cambiaria y la necesidad de refugiarse en activos que ofrezcan mayor seguridad en cuanto al resguardo de valor. Es así como tanto el año pasado como el actual, hacia mitad de año el valor de reposición de los vientres tendió a afirmarse, en parte impulsado por expectativas genuinas que despierta la actividad y en parte demandados como vía de escape a la pesificación.
En este contexto es donde entra en juego la relación de reposición de un vientre, es decir la relación entre el valor de una vaca de descarte de alrededor de 400 kg que se vende como conserva y el de una vaquillona preñada para reposición.
El precio de una vaquillona preñada equivale hoy a 2,14 vacas conserva, valor inferior al promedio de los últimos 10 años (2,29). Sin embargo, esta relación viene subiendo en los últimos meses más que nada por la revalorización de la vaquillona preñada. A diferencia de la suba observada de mayo a julio que se dio básicamente por una abrupta caída del valor de la vaca, producto del cierre de las exportaciones. Durante dicho trimestre el valor de la vaca de conserva cayó -en términos corrientes- un 11% para luego recuperar 20% en los últimos tres meses. Es decir que, durante el último semestre, el valor de la conserva se apreció en menos de un 10% mientras que en igual período el valor de la vaquillona lo hizo en un 20%, siempre medido en términos corrientes.
Comparando los últimos doce meses a octubre, el valor corriente de la vaca de descarte se apreció en un 37% mientras que, la vaquillona preñada lo hizo en un 57%, lo que marca una clara revalorización de la reposición y, por ende, un encarecimiento de la relación de compra.
Un año atrás, relación de reposición fluctuaba en torno a 1,95, por debajo valor histórico de 2,29. En un contexto similar al actual, con fuerte aversión a quedarse en pesos, se generaron oportunidades atractivas para iniciar y/o agrandar un rodeo de cría.
Este interés por la retención de vientres jóvenes se ha visto reflejado en la faena. En efecto, los datos de faena de este año, muestran una caída de unas 340.000 vaquillonas (-11%) respecto de los registrado un año atrás, como consecuencia precisamente de una mayor retención tanto de vientres como de terneras para reposición. Sucede que en ganadería los procesos de decisión involucran tiempo y por ende los resultados que hoy estamos viendo en la faena son producto de decisiones tomadas hace tiempo atrás. En este sentido, un dato interesante a observar es la menor cantidad de terneras que este año están siendo destinadas a recría y engorde. De acuerdo a los datos de movimientos de invernada informados por Senasa (Servicio Nacional y Calidad Agroalimentaria de Argentina), hasta julio este flujo había caído en un 5% en relación a 2020 y si observamos el ingreso a los feedlots, la caída se amplía a un 18,5% interanual.
Actualmente, la relación de reposición se ubica en torno a los valores históricos. Si bien no es extremadamente baja como para incentivar una fuerte inversión en vientres, es una relación equilibrada, a diferencia de lo sucedido en 2019 cuando la relación de compra era sumamente barata (promedio 1,75) pero debido a un inusual precio pagado por la vaca de descarte, algo que tampoco incentivaba la retención. Hoy ambas categorías ofrecen buenos valores relativos.
Comparado con el año pasado la relación de compra actual es aproximadamente un 10% más cara y respecto de 2019 la diferencia se amplía a casi un 40%. Si bien esto implica un mayor esfuerzo para retener o bien comprar hembras de reposición con el refugo anual de vacas, el mercado sigue estando muy demando.
Lógicamente no solo del refugo vive el criador. Por el contrario, no debemos dejar de considerar la relación ternero/vientre dentro de esta ecuación, siendo este el principal producto de la cría.
En este sentido, llevado a valores, hoy una jaula de terneros representa un 20% más en ingresos de lo que representaba un año atrás, cuando los vientres se apreciaron un 3,5% en igual lapso de tiempo. Es decir que por cada jaula de terneros que vende el criador hoy puede reponer un 16,5% más de vientres que un año atrás.
En general los precios de la hacienda a valores reales se encuentran muy cerca de los máximos históricos. No solo el ternero ofrece muy buenos valores (65% por sobre el promedio de los últimos 10 años) sino también las hembras -vacas y vaquillonas para cría-, en torno a un 30% por sobre sus promedios. Si vamos a categorías de faena, referenciados en términos generales por el IGML (Índice General Mercado de Liniers), los valores actuales también resultan un 20% superiores al promedio y dentro de este segmento la vaca de descarte, una importante fuente de ingresos para el criador, pese a las trabas impuestas este año, vale un tercio más de lo que valió en promedio durante los últimos 10 años.
Claramente los ciclos de retención más deseados son aquellos que se gestan de manera genuina impulsados no solo por buenos valores actuales sino también por expectativas futuras favorables para la actividad.
Sin embargo, también se pueden generar como vía de escape de situaciones no deseadas. Tal es el caso que estamos observando hoy, donde ante la incertidumbre reinante en materia económica y cambiaria, la hacienda termina nuevamente siendo el refugio más buscado por el productor.