Oct 29, 2025 | Información, Noticias
Un proyecto que ayuda a fortalecer los sistemas nacionales de control de alimentos de siete países beneficiarios, con el apoyo de 3 países mentores: Brasil, Chile y Uruguay,
Río de Janeiro, Brasil | Todo El Campo | La Organización Panamericana de la Salud (OPS), a través de su Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (Panaftosa/SPV), junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Universidad de Minnesota (UofM), cooperan en la implementación del proyecto regional “Mejorar la capacidad de Análisis de Riesgo en inocuidad alimentaria en América Latina mediante un enfoque de cooperación Sur-Sur para facilitar el comercio regional” financiado por el Fondo para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio (STDF).
El objetivo es fortalecer las capacidades de los países latinoamericanos en el análisis de riesgos en inocuidad alimentaria para promover una mayor articulación regional y fomentar el comercio seguro, mediante herramientas técnicas y conocimientos actualizados para prevenir riesgos en los alimentos y proteger la salud de las personas.
El proyecto, que inició sus actividades en 2024 y se extenderá hasta 2026, ayudará a fortalecer los sistemas nacionales de control de alimentos de siete países beneficiarios: Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Paraguay y Perú, con el apoyo de 3 países mentores: Brasil, Chile y Uruguay, que comparten su experiencia y buenas prácticas para acompañar a sus pares en este proceso.
ANÁLISIS DE RIESGOS EN INOCUIDAD ALIMENTARIA
¿Cómo saber si los alimentos que consumimos son seguros? ¿Qué hacen los países para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos y proteger la salud de la población? Una de las respuestas clave está en el análisis de riesgos, un enfoque técnico y científico que permite tomar mejores decisiones para cuidar lo que llega a nuestra mesa.
Los alimentos que consumimos pueden representar riesgos si no se manejan adecuadamente en alguna etapa de la cadena de producción, desde el campo hasta la mesa. El análisis de riesgos es una herramienta clave que permite a las autoridades nacionales identificar y gestionar peligros que pueden comprometer la inocuidad de los alimentos, como contaminantes químicos o microbiológicos, o prácticas inadecuadas durante la producción, procesamiento o distribución.
Gracias a esta herramienta, es posible tomar decisiones basadas en evidencia científica, anticipar posibles amenazas y aplicar medidas efectivas para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos.
Este enfoque no solo protege la salud, sino que también facilita el comercio seguro de alimentos entre países, al garantizar estándares de calidad y seguridad reconocidos internacionalmente.
COOPERACIÓN ENTRE PAÍSES: UNA ESTRATEGIA QUE DA RESULTADOS.
Mediante la estrategia de cooperación sur-sur, los países comparten entre sí sus conocimientos, desafíos y soluciones, creando una red de apoyo mutuo y aprendizaje colectivo. Este intercambio se da a través de talleres, seminarios, espacios de trabajo técnico y el desarrollo de herramientas prácticas.
A través del proyecto, se espera que los países participantes fortalezcan sus normativas y programas de control de alimentos; mejoren la coordinación intersectorial (salud-agricultura-ambiente) a través del enfoque de Una Sola Salud; armonicen prácticas con estándares internacionales, como los del Codex Alimentarius que sirven de guía para todos los países del mundo en temas de inocuidad alimentaria; y tomen decisiones basadas en ciencia.
SEMINARIOS VIRTUALES.
Fueron lanzados una serie de seminarios virtuales, compuesto por 14 sesiones, con el objetivo de capacitar a técnicos y profesionales de la región en los tres pilares del análisis de riesgos: evaluación, gestión y comunicación. Estos espacios permitirán reforzar los conocimientos técnicos, compartir experiencias entre países y promover una cultura de prevención en los sistemas de control de alimentos.
Garantizar alimentos seguros no solo protege la salud pública, también favorece el desarrollo económico, ya que abre las puertas al comercio internacional. Cuando los países cuentan con sistemas sólidos de control de alimentos y aplican criterios basados en evidencia, generan confianza en sus productos, atraen nuevos mercados y fortalecen su integración regional.
El proyecto forma parte de los compromisos globales de la región para mejorar la inocuidad de los alimentos, en línea con la Estrategia Mundial de la OMS para la Inocuidad Alimentaria 2022–2030 y el Marco Estratégico de la FAO 2022–2031.
Registro para los seminarios virtuales: Aquí.
Enlace: Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria – OPS/OMS | Organización Panamericana de la Salud
Sep 23, 2025 | Información, Noticias
Las temperaturas elevadas impactan en los precios de los alimentos y elevan el costo de la seguridad alimentaria.
Montevideo | Todo El Campo | Entre los efectos del aumento de las temperaturas que afectan a todo el mundo, el aumento de los precios de los alimentos es la segunda consecuencia más citada del cambio climático, después del calor extremo.
Los análisis econométricos recientes confirman que las temperaturas anormalmente altas afectan a la producción agrícola, lo que provoca escasez de suministro e inflación en los precios de los alimentos. Esto conduce a una cadena de repercusiones sociales que van desde el aumento de las desigualdades económicas y la carga sobre los sistemas de salud, hasta la desestabilización de los sistemas monetarios y políticos.
El primer origen de estos eventos es la reducción de los rendimientos debido a la disminución de la producción, el estrés por calor en el trabajo agrícola o los daños a la infraestructura causados por las inundaciones. Sin embargo, contextos socioeconómicos más complejos asociados con cambios en la demanda, interrupciones del transporte y especulación también intervienen en la dinámica de precios.
EFECTOS CONCRETOS A NIVEL GLOBAL.
En Asia, las temperaturas mensuales sin precedentes que afectaron a casi toda Corea del Sur y Japón, así como a gran parte de China e India, en 2024, provocaron un aumento sustancial del precio de la col coreana (un 70% más en setiembre de 2024 que en setiembre de 2023), del arroz japonés (un 48% más en setiembre de 2024 que en setiembre de 2023) y de los precios generales de las verduras en China (un aumento del 30% entre junio y agosto).
También se han observado impactos significativos en las economías occidentales avanzadas.
Dado que California representa más del 40% de la producción de frutas y verduras de EE.UU., la sequía sin precedentes de 2022 contribuyó a un aumento del 80% en los precios año tras año. Otro ejemplo es el aceite de oliva: España cubre más del 40% de la producción mundial, la sequía que afectó al sur de Europa en 2022/23 provocó un aumento del 50% de los precios en toda la UE.
Los recientes fenómenos meteorológicos extremos también han aumentado los precios de productos básicos importantes como el cacao y el café. Ghana y Costa de Marfil producen casi el 60% del cacao del mundo; las temperaturas mensuales sin precedentes registradas en ambos países en febrero de 2024, que se sumaron a la prolongada sequía del año anterior, provocaron un aumento de los precios del mercado mundial del cacao de alrededor del 300% en abril de 2024 en comparación con el año anterior. Se observaron efectos similares para el café después de las olas de calor y sequías en Vietnam y Brasil el año pasado. Estos efectos en los mercados internacionales plantean desafíos tanto para los proveedores como para los consumidores que viven en países alejados de los directamente afectados por eventos climáticos extremos.
SEGURIDAD ALIMENTARIA Y SALUD PÚBLICA.
También hay que considerar que el aumento de los precios tiene implicaciones que van más allá de la dimensión inflacionaria porque puede afectar directamente la seguridad alimentaria, particularmente para las familias de bajos ingresos que se ven obligadas a gastar un porcentaje aún mayor en alimentos, aumentando la desigualdad.
Por ejemplo, en los Estados Unidos, el quintil de ingresos más bajos gasta alrededor del 33% en alimentos en comparación con el 8% del quintil de ingresos más altos. El hecho de que los mayores aumentos de precios se produzcan en los países más cálidos y típicamente más pobres amplificará aún más estas consecuencias.
Vayamos a los efectos sobre la salud pública: cuando el aumento de los precios empuja a los consumidores a optar por productos más baratos, a menudo menos nutritivos, esto puede tener consecuencias en cadena en la calidad de los alimentos. Dado que las enfermedades relacionadas con la dieta son responsables de más muertes que cualquier otro riesgo, los aumentos de precios inducidos por el clima podrían exacerbar una serie de consecuencias para la salud, desde la desnutrición y las comorbilidades asociadas (particularmente entre los niños, que tienen mayores necesidades nutricionales) hasta una variedad de enfermedades crónicas.
ABORDAR LA CRISIS CON ACCIONES GLOBALES.
Luego, los efectos del aumento de las temperaturas en los precios de los alimentos también aumentan la inflación general, con mayores efectos de contagio para las economías débiles, lo que lleva a la inestabilidad. La historia, desde las revoluciones francesa y rusa hasta la reciente Primavera Árabe de 2011, nos enseña cómo el aumento de los precios de los alimentos también puede ser un precursor de la agitación política y social.
Estos ejemplos ponen de relieve los impactos del cambio climático no mitigado en el sistema alimentario y, en consecuencia, ponen de relieve la urgencia de aplicar medidas que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y limiten el calentamiento global en consonancia con los objetivos acordados a nivel mundial.
Esta sigue siendo la palanca fundamental para reducir el riesgo. Sin embargo, dado que las trayectorias actuales indican que es inevitable un mayor calentamiento, es necesario invertir en acciones de investigación y acordar opciones de políticas globales para facilitar la adaptación y crear resiliencia ante un problema que afecta a todo y a todos.
Fuente: Teseo News
Nov 20, 2024 | Información, Noticias
La empresa inaugura almacén y anuncia nueva expansión para aumentar la capacidad de almacenamiento de alimentos congelados en el país.
Montevideo | Todo El Campo | Con una inversión superior a US$ 20 millones, Emergent Cold LatAm, inaugura un nuevo almacén en Montevideo, ubicado en el parque logístico Polo Oeste.
Con capacidad para 48.000 posiciones de palets en un área de almacenamiento de 267.000 metros cúbicos, esta nueva instalación refuerza el compromiso de la empresa de modernizar la cadena de frío para alimentos en Uruguay y ofrecer soluciones logísticas integradas para los productores y exportadores del país.
Esta inversión forma parte de la estrategia de expansión de Emergent Cold LatAm en Uruguay y América Latina; de esta manera refuerza su posición como la mayor red logística para alimentos a temperatura controlada en la región.
David Palfenier, presidente de Emergent Cold LatAm afirmó: “La nueva unidad en Uruguay ofrece una infraestructura moderna y eficiente para soportar la cadena de frío de nuestros clientes locales e internacionales, permitiendo un almacenamiento seguro y eficaz de alimentos en diferentes temperaturas. Con su ubicación estratégica y fácil acceso al puerto, estamos preparados para satisfacer los requisitos del mercado uruguayo, promoviendo una mayor eficiencia logística y ampliando nuestra red de almacenamiento en América Latina”.
Mientras inaugura su primera expansión de la planta Polo Oeste, Emergent Cold LatAm también anuncia una nueva fase de ampliación, que se espera completar en el primer semestre de 2025. A la capacidad actual se añadirán 4.000 posiciones para palets de alimentos congelados, en un área de 27.000 metros cúbicos.
Emergent Cold LatAm comenzó a operar en Uruguay en mayo de 2022, al adquirir la empresa Polo Logístico de Frío.
En agosto de 2023, completó la adquisición del negocio de almacenamiento de Frigorífico Modelo (Frimosa). La empresa concentrará sus operaciones en dos plantas al Oeste de Montevideo.
Emergent Cold LatAm es actualmente uno de los principales proveedores de soluciones logísticas y de almacenamiento en la región. Con esta nueva inversión, la empresa continúa comprometida a expandir su infraestructura y ofrecer soporte logístico de primer nivel para los sectores de suministro y minorista en toda América Latina.
DESDE 2021.
Emergent Cold Latin America es el mayor proveedor de soluciones de almacenamiento y logística de alimentos a temperatura controlada en América Latina y el Caribe. Fundada en agosto de 2021 para satisfacer la necesidad de soluciones modernas de cadena de frío en el mercado y la creciente demanda de clientes locales y globales, la compañía rápidamente se ha establecido como un actor clave en la industria.
Emergent Cold LatAm está construyendo una red de cadena de frío de alta calidad para ofrecer soluciones logísticas integrales a temperatura controlada en toda la región. Actualmente, la compañía opera 78 almacenes de alimentos en 11 países de América Latina, a los que pronto se sumarán 10 más en construcción o expansión. Sus principales inversores incluyen Lineage Logistics, D1 Capital y Stonepeak.
La página web de la empresa es: www.emergentcoldlatam.com
Oct 28, 2024 | Información, Noticias
De 161,3 millones de toneladas de alimentos producidos cada año en Brasil, 55,4 millones se pierden en la cadena de producción, transporte, comercio y consumo, según la coalición empresarial Pacto contra el Hambre.
Río de Janeiro, Brasil | Todo El Campo | El gran desperdicio de alimentos, mientras millones de personas padecen el hambre, refleja el desajuste del sistema alimentario en Brasil, que variadas iniciativas públicas y privadas tratan de corregir.
De 161,3 millones de toneladas de alimentos producidos cada año en Brasil, 55,4 millones se pierden en la cadena de producción, transporte, comercio y consumo, según la coalición empresarial Pacto contra el Hambre, que hizo un estudio sobre el tema en 2021, antes de poner en marcha sus acciones en mayo de 2023.
“Es una gigantesca incoherencia en un país de capacidad productiva tan grande”, definió Maria Siqueira, directora de Políticas Públicas y Proyectos del Instituto Pacto contra el Hambre.
Brasil es uno de los mayores productores y exportadores agrícolas del mundo. En 2023 su producción de granos alcanzó 316 millones de toneladas, pero gran parte no se destina a la alimentación humana, sino animal, a la exportación y a la industria, especialmente la energética.
El éxito agrícola no impide que 8,4 millones de brasileños sufran hambre, según las Naciones Unidas en su informe Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo en 2024 (Sofi en inglés), con datos de 2021-2024. Eran nueve millones en el trienio anterior.
La Red Brasileña de Investigación en Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Penssan), de investigadores académicos, apuntó 33,1 millones en situación de hambre, entre noviembre de 2021 y abril de 2022, además de 58,7 de la población nacional, que alcanza 212 millones de habitantes, en algún grado de inseguridad alimentaria.
VARIADAS CAUSAS DEL DESPERDICIO.
Las causas del desperdicio varían desde las “sistémicas como en estándar de consumo”, como la preferencia por productos “bonitos” que induce el agricultor a descartar parte de su cosecha, a problemas “en las máquinas agrícolas, en la logística, en el envase y la disposición en las tiendas”, dijo Siqueira a IPS por teléfono desde Brasilia.
A eso se suma “un factor importante en Brasil, que es cultural: la inclinación a la abundancia en la mesa, para recibir muchos invitados y que resulta en la mentalidad de poner en la mesa más que lo necesario. Eso genera un desafío a lo largo de toda la cadena alimentaria, no solo en la casa del consumidor”, acotó.
El Pacto opera con la meta de erradicar el hambre en Brasil para 2030 y promover una nutrición adecuada para todos hasta 2040. El estado de Ceará, con 9,2 millones de habitantes en la región del Nordeste, la que concentra la mayor pobreza, es el territorio elegido como muestra de esa posibilidad.
El estado reúne las condiciones para “un primer caso de éxito”, al ya tener en marcha su programa “Ceará sin hambre”, con políticas del gobierno local y adhesión de la sociedad civil y el empresariado, además avances educaciones ya alcanzados y reconocidos nacionalmente, justificó Siqueira.
Contra el hambre y el desperdicio se alzan acciones diversificadas de los sectores público, privado y de las organizaciones sociales. Bancos de alimentos, cocinas solidarias, restaurantes populares, distribución de alimentos en canasta o por tarjetas de compra, son iniciativas que actores variados diseminaron por el país.
Además de la función social, los bancos de alimentos cumplen un rol ambiental, al reducir la basura orgánica, que emite gases del efecto invernadero, destacó.
Esos bancos contribuyen también a reducir el hambre, pero con limitaciones, reconoció. Para erradicar el hambre se necesita empleos y “políticas públicas de verdad, no populistas”, con responsabilidad fiscal y sin concentración del ingreso, afirmó como economista que es. (IPS)
Artículo completo: Erradicar el hambre en Brasil exige reducir desperdicio de alimentos : IPS Agencia de Noticias
Foto de portada: Una cocina solidaria en la ciudad de Sâo Paulo ofrece comida a la población que vive en las calles, con alimentos provistos por el gubernamental Programa de Adquisición de Alimentos, que adquiere la producción de la agricultura familiar para las instituciones asistenciales. Imagen: Paulo Pinto | Agencia Brasil
Ago 14, 2024 | Información, Noticias
Las lagunas en la supervisión de la FDA permiten a la industria alimentaria determinar qué sustancias son “generalmente reconocidas como seguras”.
Nueva York, Estados Unidos | Universidad de Nueva York | Todo El Campo | La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) tiene la tarea de supervisar la seguridad del suministro de alimentos de EE.UU., establecer requisitos para el etiquetado nutricional, trabajar con las empresas en el retiro de alimentos y responder a los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos. Pero cuando se trata de los aditivos que ya están en nuestros alimentos y la seguridad de ciertos ingredientes, la FDA ha adoptado un enfoque de no intervención, según un nuevo artículo en el American Journal of Public Health (*), la revista estadounidense de salud pública.
El proceso actual de la FDA permite que la industria alimentaria se regule a sí misma cuando se trata de miles de ingredientes agregados, determinando por sí misma qué ingredientes deben considerarse “generalmente reconocidos como seguros” (GRAS), y decidiendo por su cuenta si divulgar o no el uso de los ingredientes y los datos de seguridad subyacentes a la FDA. El resultado de esa política es que se han añadido muchas sustancias nuevas al suministro de alimentos sin ninguna supervisión gubernamental.
“Tanto la FDA como el público desconocen cuántos de estos ingredientes, que se encuentran más comúnmente en los alimentos ultraprocesados, están en nuestro suministro de alimentos”, dijo Jennifer Pomeranz, profesora asociada de política y gestión de salud pública en la Escuela de Salud Pública Global de la Universidad de Nueva York (NYU) y primera autora del estudio.
CLASIFICACIÓN DE INGREDIENTES GENERALMENTE RECONOCIDOS COMO SEGUROS (GRAS).
Desde 1958, la FDA ha sido responsable de evaluar la seguridad de los nuevos productos químicos y sustancias que se agregan a los alimentos antes de que salgan al mercado. Sin embargo, las leyes de seguridad alimentaria distinguen entre “aditivos alimentarios” e ingredientes “GRAS”. Mientras que los compuestos considerados “aditivos alimentarios” deben ser revisados y aprobados por la FDA antes de ser utilizados en los alimentos, los ingredientes considerados GRAS están exentos de estas regulaciones.
La designación GRAS se estableció inicialmente para los ingredientes que ya se encuentran en los alimentos, por ejemplo, el vinagre y las especias. Pero bajo una regla utilizada desde 1997, la FDA ha permitido que la industria alimentaria determine de forma independiente qué sustancias entran en esta categoría, incluidas muchas sustancias nuevas agregadas a los alimentos. En lugar de revelar el nuevo uso de estos ingredientes y los datos de seguridad que los acompañan para la revisión de la FDA, las empresas pueden hacer su propia investigación para evaluar la seguridad de un ingrediente antes de salir al mercado, sin ninguna notificación o intercambio de los hallazgos. La FDA sugiere, pero no exige, que las empresas notifiquen voluntariamente a la agencia sobre el uso de dichas sustancias y sus hallazgos, pero en la práctica, muchas de estas sustancias se han agregado sin notificación.
En su análisis, los investigadores revisan la historia del enfoque de la FDA y de la industria en torno a la adición de estos nuevos compuestos a los alimentos e identifican la falta de una supervisión real. Esto incluye un caso judicial federal en 2021 que mantiene el enfoque de no intervención de la FDA.
“En particular, el tribunal no encontró que las prácticas de la FDA sobre los ingredientes GRAS respalden la seguridad de nuestro suministro de alimentos”, dijo Pomeranz. “El tribunal solo dictaminó que la práctica de la FDA no era ilegal”.
“Como resultado de la política de la FDA, la industria alimentaria ha sido libre de ‘auto-GRAS’ nuevas sustancias que desean agregar a los alimentos, sin notificar a la FDA o al público”, dijo el autor principal del estudio, Dariush Mozaffarian, director del Instituto Food is Medicine y profesor distinguido de la Facultad Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad de Tufts. “Ahora hay cientos, si no miles, de sustancias añadidas a nuestros alimentos para las que los verdaderos datos de seguridad son desconocidos para los científicos independientes, el gobierno y el público”.
¿QUÉ HAY EN NUESTRAS GÓNDOLAS?
Según los investigadores, la FDA también carece de un enfoque formal y de recursos adecuados para revisar los aditivos alimentarios y las sustancias GRAS que ya están en el mercado. Después de que se agrega un ingrediente a los alimentos, si la investigación posterior sugiere daños, la FDA puede revisar los nuevos datos y, si es necesario, tomar medidas para reducirlo o eliminarlo de los alimentos. En una rara excepción, la FDA anunció en marzo que revisaría 21 sustancias químicas que se encuentran en los alimentos, incluidos varios ingredientes alimentarios, una pequeña fracción de los miles de aditivos alimentarios y sustancias GRAS que se utilizan en la actualidad.
Un ejemplo de los 21 aditivos alimentarios que se revisarán es el bromato de potasio, un químico que se agrega a los productos horneados y bebidas con evidencia de que puede causar cáncer. El bromato de potasio está prohibido en Europa, Canadá, China y Japón; California aprobó recientemente una ley para prohibir su uso, junto con otros tres productos químicos, y se han presentado proyectos de ley similares en Illinois, Nueva York y Pensilvania.
“Este es un claro ejemplo de la brecha regulatoria de la FDA”, dijo Pomeranz. “Estamos viendo que los estados están empezando a actuar para llenar el vacío regulatorio dejado por la inacción de la FDA sobre las sustancias cada vez más asociadas con el daño”.
La supervisión de la FDA de los ingredientes GRAS en el mercado también es limitada. La agencia rara vez revoca la designación GRAS (un inventario de la FDA solo muestra 15 sustancias que se consideraron GRAS y luego se determinó que no lo eran), ni la FDA revisa los alimentos de forma continua con ingredientes GRAS que pueden ser seguros cuando se agregan a niveles bajos pero no en grandes cantidades, por ejemplo, cafeína, sal y azúcar.
“En 1977, la FDA aprobó la cafeína como una sustancia GRAS para su uso en refrescos a un nivel bajo: 0.02 por ciento”, dijo Pomeranz. Pero hoy en día, la cafeína se agrega a las bebidas energéticas a niveles que superan con creces esto, lo que está causando hospitalizaciones e incluso muertes relacionadas con la cafeína. Dado que la FDA regula el uso de sustancias GRAS, la agencia podría establecer límites sobre la cantidad de cafeína en las bebidas energéticas”.
“La gran cantidad de sustancias GRAS y aditivos alimentarios en el mercado, combinada con la falta de conocimiento sobre la existencia de ingredientes propios GRAS, recursos insuficientes y demoras documentadas incluso para una acción bien respaldada, hace que la dependencia de la autoridad posterior a la comercialización sea defectuosa y poco confiable para garantizar un suministro de alimentos seguro. La FDA apenas está empezando a utilizar sus poderes posteriores a la comercialización para revisar una pequeña cantidad de ingredientes en el suministro de alimentos, aunque las evidencias de daño han estado presentes durante décadas”, señaló la coautora del estudio, Emily Broad Leib, directora del Centro de Innovación en Leyes y Políticas de Salud de la Facultad de Derecho de la Universidad de la Universidad de Harvard y directora fundadora de la Clínica de Leyes y Políticas Alimentarias de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard.
PROTECCIONES MÁS FUERTES.
El análisis de los autores proporciona a la FDA y al Parlamento varias acciones potenciales para evaluar y supervisar mejor la seguridad de las sustancias GRAS y los aditivos alimentarios. Esto podría incluir un nuevo requisito de que las empresas notifiquen públicamente a la FDA sobre el uso de ingredientes GRAS y compartan sus datos de seguridad subyacentes antes de que se incluyan en los alimentos; crear un proceso de revisión sólido para reevaluar la seguridad de los ingredientes GRAS y los aditivos alimentarios una vez que ya están en el mercado; y aclarar la distinción entre los ingredientes GRAS y los aditivos alimentarios.
Con el fin de financiar esta supervisión más fuerte del suministro de alimentos, los investigadores sugieren que el Parlamento podría asignar recursos adicionales a la FDA o establecer un programa de tarifas de usuario en el que las empresas de alimentos paguen para que la FDA revise la seguridad de sus ingredientes antes de que se agreguen a los alimentos.
“Tanto la FDA como el Parlamento pueden hacer más para permitir que la FDA cumpla con su misión de garantizar un suministro seguro de alimentos”, dijo Pomeranz.
—
Artículo de Rachel Harrison en NYU.
(*) Regulación de sustancias añadidas en el suministro de alimentos por el Programa de Alimentos Humanos de la Administración de Alimentos y Medicamentos | AJPH | Vol. Edición (aphapublications.org).