Una propuesta para pensar en el desarrollo de la producción ovina nacional. (Tercera parte).

Una propuesta para pensar en el desarrollo de la producción ovina nacional. (Tercera parte).

Problemas de mayor envergadura del ovino, con alternativas algunas disponibles y poco utilizadas y otras para desarrollar.

Gianni Bianchi Olascoaga | Montevideo | Todo El Campo | Hechas las salvedades en el ítem anterior, me enfocaré en aquellos problemas – algunos de los cuales se han transformado en estructurales – que no han permitido desarrollar la producción de manera eficiente, en particular, ya me adelanto, la de carne ovina. 

PRODUCCIÓN DE LANA.

Para el caso de la lana, está claro que la única raza que produce el rango de finuras más deseables para el mercado es el Merino Australiano (16-21 micras), aunque en el rango entre 18-21 micras también se puede agregar al Dohne. Alguien se puede preguntar qué pasa hacia el lado más fino, por debajo de las 16 micras, conforme los atributos que esa lana determina en las prendas finales relacionados a la suavidad, peso y comodidad al usar sobre la piel (“no picazón”) no se verían afectados, más bien todo lo contrario. La respuesta es que se ha visto que esas finuras presentan una volatilidad extrema en su precio dependiendo de la oferta en el mercado, sumado a los cuidados que se requerirían con ese tipo de finuras en su fase de producción y al hecho de que -en general- producir ese tipo de lanas tan finas se realiza a costa de otros caracteres de importancia productiva: peso de vellón, peso vivo, etc. Otro detalle para nada menor y ausente en el caso de la carne ovina, es la presencia de una industria que da señales claras, liquidando los lotes por finura y calidad objetiva. A ello se suma un paquete tecnológico disponible y relativamente sencillo de implementar: carneros afinadores y con buena lana en base a DEP + OFDA en hembras de reposición + esquila pre-parto + uso de Grifa Verde y certificaciones.  Con el agregado, no poco significativo, de que no suele haber rubros competitivos en los suelos del basalto superficial donde mayoritariamente se desarrolla la actividad y la carne generada, en general borrego después de la primera y/o segunda esquila, encaja muy bien en los sistemas de producción donde se desarrolla y en la lógica de la industria frigorífica doble propósito uruguaya.

Por encima de las 21 micras, surge claramente la pregunta de ¿qué hacer con las demás razas laneras o doble propósito del país que no alcanzan esas finuras? La respuesta mayoritaria, aun de las instituciones más identificadas con el rubro, ha sido afinar, sin considerar que, por ejemplo, bajar 3 micras llevaría entre 8-10 años dependiendo de la finura de partida. A todas luces no parece ser la estrategia más acertada. Vale decir que si realmente se quiere valorar la fibra (más allá de la volatilidad de este producto y de que la última zafra en particular no fue la mejor en el tema precios), la única alternativa en razas que producen lana por encima del rango, establecido como más favorable, pasa necesariamente por la absorción hacia Merino Australiano o Dohne. En esta estrategia hay razas que están más cerca de alcanzar el rango de finuras más favorables en el tiempo, y en los hechos, ya hay muchos que lo están haciendo (ejemplo: Ideal), mejorando – además- en algunos casos otros aspectos de calidad, como el color de la fibra (ejemplo: Merilín). Las evaluaciones realizadas por INIA (1) y SUL (2) sobre majadas Corriedale absorbidas con Dohne no dejan mucho margen de duda respecto a las ventajas (no sólo en finura y color de la lana, sino también en producción de carne y aspectos de “fácil cuidado”, como lo son la limpieza en cara y garreos que se manifiesta conforme aumenta la proporción de sangre Dohne en la majada) de adoptar un doble propósito moderno y acorde a lo que las tendencias mundiales señalan desde hace años.  Mientras que otras razas están más lejos (ejemplo: Romney Marsh o aun Corriedale muy grueso) y en la mayoría de esos casos, sino en todos, lo más conveniente sería absorber con razas carniceras y maternales para aumentar rápidamente la producción de carne y en particular el desempeño reproductivo. Se retoma este punto dentro del apartado dedicado a las propuestas.

En definitiva, visualizo en el país, no de ahora, de hace mucho tiempo, tres escenarios bien definidos: 1. lanas finas con Merino Australiano de alta calidad, bien presentadas, no bajando la guardia a todo lo relacionado al acondicionamiento y cosecha de lana, y certificadas, porque ya no alcanza con la calidad del producto, sino que también se demanda el proceso de producción: bienestar animal, biodiversidad, protección del medio ambiente, etc. 2. Doble propósito moderno, sólo con Dohne 3. Desarrollar fuertemente la producción de carne, sea en base a cruzamientos terminales, sea en base a razas maternales carniceras, donde se asuma que la lana es un costo de producción, por lo cual necesariamente habrá que ser lo más eficiente posible en la producción de corderos, muchísimo más que hasta el momento.  En este caso en particular y debido a los magros precios que se obtienen por la fibra y a la dificultad de su colocación se deberían explorar alternativas de uso para este tipo de lanas medias y/o gruesas, en la industria de la construcción (aislante acústico y térmico), uso como fertilizante, etc., De hecho, algunas cosas se están haciendo en el país y también en Argentina. En este tema y considerando el peso relativo que viene significando la importación en admisión temporaria de lanas por parte de la industria local (en el último año superó los 8 millones de kg, representando el 32% del total finuras por encima de 26 micras), sería bueno considerar de alguna forma que los lotes nacionales tuvieran prioridad y/o un precio superior frente a finuras similares de otra procedencia. En particular, porque salvo en color, las lanas uruguayas son de mayor rendimiento al lavado, bajo contenido de materia vegetal y de muy buena resistencia de mecha. Por supuesto que también se entiende que hay una industria que invirtió y se modernizó en momentos en que el país producía más de 3 veces la cantidad de lana que produce actualmente y necesariamente debe buscar afuera lo que no encuentra adentro para no tener capacidad ociosa y mantener competitividad.

PRODUCCIÓN DE CARNE.

En lo que a carne ovina se refiere y más allá de haber mencionado la necesidad imperiosa de redefinir la estructura racial del país, se profundiza en este tema, planteando los problemas que ha enfrentado la producción para su desarrollo que, sin dudas, son mucho más graves que en el caso de la lana.

1.         Ausencia de una industria con escala importante que cuente con las habilitaciones correspondientes a todos los mercados donde hoy el país puede exportar, pero, sobre todo, que le interese trabajar con el ovino. La especialización a este nivel también juega, para lo cual se requiere una industria que trabaje por y para la oveja en forma exclusiva y no que sea sólo una alternativa complementaria frente al fuerte del negocio que ha sido el vacuno.

2.         Ausencia de señales comerciales que discriminen las canales de corderos (que son la de mayor valor) por calidad. Se insiste –con razón – en señalar que no hay cordero todo el año, producto de la concentración que se produce en el segundo semestre, que las canales son heterogéneas en peso, conformación y grado de engrasamiento. Esta heterogeneidad también ha sido puesta de manifiesto en las 4 auditorías de la cadena cárnica ovina que viene haciendo el INIA desde principios de siglo y ciertamente prácticamente no se han registrado cambios en estos aspectos, más allá de haber mejorado otros. Posiblemente porque no hay señales claras, esto es un precio diferencial, que premie a quienes sí podrían levantar dichas restricciones fácilmente usando otros materiales genéticos distintos a los que predominan en el cordero pesado tipo SUL y por supuesto brindándole al animal condiciones de alimentación en cantidad y calidad acorde en las primeras etapas de vida, que es cuando es más eficiente y tiene menores costos de mantenimiento. Por si fuera poco, el sistema de tipificación de canales ovinas existente, es subjetivo, no es indicador de la calidad del producto, en la medida que no discrimina canales por su composición tisular (carne, hueso y grasa), comercial (proporción o calibre de cortes de alto valor) o cobertura de grasa.

3.         A nivel internacional y salvo en Brasil (donde no hay competencia con corderos de calidad de otras procedencias) el cordero pesado tradicional uruguayo en base a razas laneras y doble propósito mayoritariamente, es la segunda o la tercera opción de quienes compran carne ovina si tienen alterativas de elección. Hecho este constatado por brokers y traders de carne cuando viajan al exterior y tratan de colocar el producto uruguayo donde existe la oferta de cordero australiano o neozelandés. Vale decir que la carne ovina uruguaya en algunos mercados, particularmente en aquellos de mayor valor, está mal posicionada. Me apoyo en los únicos resultados publicados que encontré vinculado a este tema que consiste en un trabajo pedido por Uruguay hace ya 18 años donde se evaluaba la intención de compra de carne de cordero en función de su origen: 3 países de la UE: España, Francia y en aquel momento Reino Unido, Argentina, Suiza y Uruguay (3). El país de origen fue el principal factor en explicar la preferencia de compra de los consumidores y en todos los casos la carne de cordero uruguaya, para el caso proveniente de animales Corriedale, resultó la menos preferida. De esa fecha a la actualidad, lo único que he escuchado relacionado al mercado europeo, es lo bueno que sería contar con la habilitación de carne con hueso (que como se sabe, en el ovino es de mayor valor) y eventualmente un tratado de libre comercio entre el Mercosur y la UE. Ahora, de la necesidad de posicionar la carne ovina uruguaya en ese destino y/o desarrollar otro producto diferente al cordero en base a razas laneras o doble propósito, absolutamente nada.

Vale decir que a las restricciones sanitarias y arancelarias que padece la carne ovina uruguaya, y que son importantes, sin dudas, se agrega otra limitante central y casi nunca mencionada (se retoma este tema en el siguiente punto), que es de calidad y que sólo depende de lo que Uruguay haga al respecto. Esto es muy importante, porque la habilitación de nuevos mercados, necesaria por supuesto, no es resorte exclusivo, ni siquiera mayoritario del país.

Un renglón aparte merecería el consumo local de carne ovina que actualmente representa el 3% de lo que se consume en el país de todas las carnes (3 de 95 kg; INAC) y se concentra básicamente en la campaña. Si bien el desarrollo de la producción de carne ovina pasa por la exportación y el acceso a todos los mercados posibles, en tanto y en cuanto el país posee una muy baja población (cualquier barrio de San Pablo potencialmente consumiría más carne que todo el país) desarrollar el producto en las ciudades del interior y centro metropolitano debería también estar en la agenda y asociado con una oferta culinaria hacia el turismo, habida cuenta de lo que representa esta actividad para la economía nacional.

4.         Mensajes tímidos por la institucionalidad ovina que ha regido los destinos del rubro a la hora de transmitir al sector primario cuáles son las alternativas genéticas de producción más competitivas. El discurso mayoritario ha sido que con cualquier raza se puede producir carne y lana (yo agregaría, con este criterio tan vago, leche y queso, en la medida que basta con que la oveja para y comience su lactancia). Los problemas estructurales que atraviesa la producción ovina en lo que a carne se refiere, se conocen desde hace tiempo y en gran medida responden a la falta de mensajes claros por parte de quienes han tenido la responsabilidad de hacerlo. Ya mencionamos como se posiciona en los hechos nuestra carne ovina, cuando tiene competencia y en ese sentido, tampoco son pocas las oportunidades en que se ha señalado que el cordero uruguayo no tenía nada que envidiarle al cordero de Oceanía. Todo esto es fácilmente constatable revisando en la prensa, casi al azar, los mensajes que se han trasmitido incluso hasta hoy.

5.         Problema estructural en los indicadores de productividad. En números redondos, se precisan 2 ovejas para destetar 1 cordero/año, no hay casi mellizos y se mueren 3/10 corderos nacidos anualmente, creciendo, los que sobreviven, a tasas muy bajas, determinando alta edad de faena. Casi todo esto sucede hace por lo menos 30 años, a pesar de que el país cuenta con un paquete tecnológico generado a fines del siglo pasado y principios del actual que permite resultados exitosos a quienes lo aplican. La baja adopción tecnológica (ver resultados de encuesta el MGAP publicada en el 2018) (4) jaquea al actual sistema de transferencia y las instituciones que se encargan de ello. Es probable que se requieran recursos extras y evitar superposiciones, pero lo que parece claro es la necesidad de cambiar la forma de llegarle al productor que trabaja a diario, trascendiendo las jornadas de difusión tradicionales, donde casi siempre van los mismos, y yendo directamente al campo a trabajar con los productores y personal a cargo de los animales.

6.         Debilitamiento (INIA, Facultad de Veterinaria) o directamente desmantelamiento (Facultad de Agronomía y SUL) de los programas de investigación en carne ovina a nivel nacional.

7.         Ausencia de formación formal pública agronómica en ovinos. En el mediano plazo sólo habrá veterinarios formados en ovinos por la Universidad de la República, en tanto y en cuanto la Facultad de Agronomía determinó que dicha disciplina ya no se imparta formalmente en la EEMAC, centro histórico de formación en ovinos de la orientación agrícola ganadera y con antecedentes en lo que a producción de carne ovina se refiere. Con el agregado de que dicha estación experimental es la única inserta en sistemas agrícola ganaderos intensivos, donde más se justifica el desarrollo de la carne ovina.  Basta echar un vistazo a los agrónomos que trabajan en el SUL, INIA, Plan Agropecuario, MGAP, INAC, ejercicio liberal de la profesión y preguntarles dónde cursaron ovinos.

EL AUTOR. Gianni Bianchi Olascoaga:

Ing. Agr. Facultad de Agronomía. Udelar.

Maestría y Doctorado Calidad de Carme. Facultad de Veterinaria. Universidad de Zaragoza. España.

Profesor Agregado de Ovinos y Lanas (último cargo). EEMAC. Facultad de Agronomía. Udelar. 1987-2015.

Cursos internacionales de su disciplina en: IICA, Universidad de la Empresa y Consultora Plus Agro.

Integró: Colegio de Posgrado de la Facultad de Veterinaria y Agronomía de la Udelar y de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sistema Nacional de Investigadores (ANII)

Publicaciones: más de 300, incluyendo libros y capítulos de libros, artículos científicos, notas técnicas y periodísticas.

Consultorías, conferencias y capacitaciones en: Argentina, Brasil, Chile, México y Paraguay.


(1) De Barbieri, I., Ciappesoni, G., Viñoles, C., Ramos, Z., Luzardo, S., Brito, G., San Julián, R., Mederos, A. y Montossi, F. 2018. EVALUACIÓN PRODUCTIVA DEL MERINO DOHNE EN GANADERÍA EXTENSIVA- Revista INIA 53: 10-14.

(2)  Abella, I. y Preve, F. 2009.  Impacto de la genética Dohne Merino en una majada Corriedale. Revista SUL N° 152: 12-14.

(3) Garibotto, G. 2012. Cordero pesado del Uruguay: La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Revista de Difusión de la EEMAC Cangue 32:40-41.

(4)  https://www.gub.uy/ministerio-ganaderia-agricultura-pesca/datos-y-estadisticas/estadisticas/resultados-encuesta-ganadera-nacional-2016.

Una propuesta para pensar en el desarrollo de la producción ovina nacional. (Segunda parte).

Una propuesta para pensar en el desarrollo de la producción ovina nacional. (Segunda parte).

Me inclino a pensar que, a pesar de algunos problemas estructurales, el rubro es competitivo, no de la forma en que mayoritariamente se explota, pero bien manejado y con la elección adecuada de la raza, tanto en lana, como en carne, la especie presenta una serie de ventajas.

Gianni Bianchi Olascoaga | Montevideo | Todo El Campo | En Uruguay el ovino atraviesa una serie de problemas que no sólo han determinado una disminución significativa en el número de cabezas, sino que lo han sacado de la agenda del agro en la medida de que se percibe que no hay posibilidades de desarrollo, salvo en situaciones donde el rubro no compita con otras alternativas productivas.

El presente trabajo se divide en 4 apartados. El primero evalúa en qué medida las razones que determinan la situación anterior son determinantes e imposibilitarían su desarrollo a nivel país o, por el contrario, sin dejar de reconocer que hay problemas, estos son en gran medida subsanables si se instrumentan determinadas acciones a diferentes niveles. Precisamente en un segundo apartado, se enumeran una serie de fortalezas que el rubro posee que lo harían atractivo, sobre todo si se actúa sobre las razones que han frenado su desarrollo. Así, en el tercer apartado se analizan los problemas que atraviesa el rubro tanto porteras hacia afuera, como hacia adentro del establecimiento del productor. En un cuarto y último apartado, se dejan planteadas propuestas y líneas de acción posibles para levantar las restricciones presentadas.

¿EL OVINO ES COMPETITIVO EN URUGUAY?

La primera pregunta de recibo sería si la situación actual se debe a que la especie ya no tiene cabida en los sistemas de producción del país, sea porque no es competitiva frente a otras alternativas productivas o bien porque existen problemas estructurales de fondo que inhabilitan su desarrollo. Alternativamente se podría plantear que sí tiene un amplio margen para desarrollarse y el tema pasa por levantar restricciones que impiden su buen funcionamiento.

Me inclino a pensar que, a pesar de algunos problemas estructurales, el rubro es competitivo, no de la forma en que mayoritariamente se explota, pero bien manejado y con la elección adecuada de la raza, tanto en lana, como en carne, la especie presenta una serie de ventajas. En campo natural el pastoreo conjunto con bovinos a una relación <3:1 y a una carga animal no mayor a 0,7-0,8 UG/ha incrementa la producción de ambas especies, diversifica ingresos, mejora control de la vegetación (hábitos de pastoreo complementarios) y manejo sanitario (no existe la infestación cruzada por parásitos internos). La especie y la investigación nacional han demostrado que requiere una muy baja inversión inicial y es de rápido retorno económico si se lo compara con otras alternativas productivas. Es “la alternativa” para productores chicos y medianos, que como se sabe constituyen la gran mayoría de los sistemas ganaderos del país, en la medida que requiere una muy baja inversión inicial y es de rápido retorno económico si se lo compara con otras alternativas. Por otro lado, presenta un sinergismo muy importante con la agricultura y los sistemas intensivos a pasto, en la medida que genera menores daños de pisoteo y riesgos de meteorismo y permite un control biológico muy efectivo contra malezas. Es precisamente por esto que, en sistemas de puentes verdes, semilleros de leguminosas y sobre laboreos del cultivo de arroz el ovino presenta ventajas relativas importantes sobre el vacuno. Además de tener un techo productivo muy alto en sistemas intensivos pudiendo producir en áreas reducidas mucha carne por unidad de superficie (500 kg de PV/ha, sobre todo con algunas razas, generando márgenes brutos equivalentes a 800 kg de soja, con un precio de la carne de cordero inferior a lo que se paga en la actualidad y con mucho menos riesgo), producto de las altas tasas de crecimiento y sobre todo de la alta prolificidad (cantidad de corderos/oveja parida) si se utilizan razas carniceras y maternales (1).

¿CUALE SON LOS PROBLEMAS DEL RUBRO?

Problemas menores, la mayoría de ellos con alternativas de relativa fácil instrumentación para minimizarlos

Siempre se mencionan como inconvenientes para la producción ovina el abigeato, ataque de perros, depredación (jabalí, zorro, carancho), miasis, resistencia genética a parásitos, falta de personal idóneo o dificultad para conseguirlo, sobre todo en determinadas zonas del país, etc. A mi entender casi ninguno han sido barreras infranqueables para el desarrollo de la oveja, de hecho, en Uruguay hay sobrados ejemplos de productores exitosos que en gran medida sufren de todos o muchos de esos inconvenientes. Con el agregado, no menor, de que existen alternativas disponibles para palearlos. Entre ellas: el uso lamentablemente no masivo de animales de guarda es una alternativa para contrarrestar no sólo el ataque de depredadores, sino también el abigeato, particularmente si se recurre a los perros Maremma. En el país hay habilitados al menos cuatro criaderos, además de estar disponible ampliamente en la Región: Argentina y Chile, que bien podrían atender las necesidades de muchos productores. Además de otros animales de guarda como lo son la llama y la burra californiana, aunque ambas alterativas más restringidas a los cánidos en particular.

Respecto a los problemas sanitarios, que no son de ahora, particularmente el caso de la miasis, de gran impacto en la economía de nuestro país (2), a corto plazo se puede contrarrestar con el uso de buenas prácticas en todos los procedimientos que habitualmente se desarrollan en la actividad ovina y usando productos químicos adecuados de control en tiempo y forma.  A largo plazo, la mejor opción parecería ser la que está desarrollando el INIA en forma conjunta con el Instituto Pasteur que consiste en el desarrollo de herramientas genéticas de alta precisión que permiten modificar el ADN del organismo, generando para el caso, una reducción en la fertilidad de las hembras y de esta forma reducir su población silvestre en Uruguay (3). La tecnología, aun en desarrollo, le permitirían al país, además de controlar la mosca de la bichera, posicionarse en la Región como un centro biotecnológico de primer nivel para el control de esta y otras plagas y vectores.

El uso indiscriminado de drogas ha generado problemas de resistencia antihelmíntica, no sólo en el país, sino también en la Región. Existe una batería de alternativas ya sea para el uso correcto de las diferentes drogas, como también para no tener como única herramienta la dosificación, que utilizadas en forma conjunta, han demostrado ser exitosas: dosificación en función del animal más pesado, rotación de principios activos entre años, aplicación del producto en función del parásito que se desea controlar, conocimiento certero de la efectividad del producto administrado (muestreo de heces al azar de una parte representativa de la población objetivo y conteo de HPG, antes y después de administra la droga), pruebas para conocer la efectividad de qué drogas funcionan en cada establecimiento con una periodicidad de 3 años (Lombritest), etc. (4).  

Por último y en lo que a falta de personal idóneo se refiere, sobre todo en algunas zonas del país (con la despoblación del ovino, diría que salvo en el norte, es muchas veces complicado conseguir gente baqueana), se podría reforzar la oferta de capacitaciones a ese nivel que, en algún momento, desarrolló y/o desarrolla el IPA y SUL.

EL AUTOR. Gianni Bianchi Olascoaga:

Ing. Agr. Facultad de Agronomía. Udelar.

Maestría y Doctorado Calidad de Carme. Facultad de Veterinaria. Universidad de Zaragoza. España.

Profesor Agregado de Ovinos y Lanas (último cargo). EEMAC. Facultad de Agronomía. Udelar. 1987-2015.

Cursos internacionales de su disciplina en: IICA, Universidad de la Empresa y Consultora Plus Agro.

Integró: Colegio de Posgrado de la Facultad de Veterinaria y Agronomía de la Udelar y de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sistema Nacional de Investigadores (ANII)

Publicaciones: más de 300, incluyendo libros y capítulos de libros, artículos científicos, notas técnicas y periodísticas.

Consultorías, conferencias y capacitaciones en: Argentina, Brasil, Chile, México y Paraguay.

  • (1) Rivero, J. 2022.  Resultados económicos de los sistemas de producción de carne ovina. En: Seminario de Carne Ovina: Desafíos para el desarrollo de la cadena en Uruguay. INAC. SUL. INIA.  Miércoles 26 y jueves 27 de octubre. Montevideo. Uruguay.
  • (2) Fresia, P., Pimentel, S., Iriarte, V., Marques, L., Duran, V., Saravia, A., Novas, R., Basika, T., Ferenczi, A., Castells, D., Saporiti, T., Cuore, U., Losiewicz, S., Fernandez, F. Ciappesoni, G. Dalla-Rizza, M. y Menchaca, A. 2021. Historical perspective and new avenues to control the myiasis-cuasing Cochliomyia hominivorax fly in Uruguay. Agrociencia 25 (2): 1-37.
  •  (3) Basika, T., Novas, R., Saravia, A., Bonilla, B., Guglielmini, M., Veroli, V.Fresia, P. y Menchaca. A. 2024. Revista INIA 77: 72-75.
  • (4) Bianchi, G. y Fierro, S. 2014. Calendario Practico de Producción Ovina. Editorial Hemisferio Sur. 208p.
Una propuesta para pensar en el desarrollo de la producción ovina nacional.

Una propuesta para pensar en el desarrollo de la producción ovina nacional.

El ovino constituye una de las mejores alternativas de producción para pequeños y medianos productores que, además de constituir al menos el 70% de quienes hacen ganadería en Uruguay, son quienes viven en la campaña ejerciendo soberanía en muchos rincones de este país.

Gianni Bianchi Olascoaga | Montevideo | Todo El Campo | Desde que asumió el Sr. ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Dr. Alfredo Fratti, he intentado infructuosamente conseguir una reunión de no más de media hora para entregarle en mano una propuesta para el desarrollo del rubro ovino y fundamentar el documento en el que estuve trabajando. No vale la pena mencionar la variedad de caminos recorridos para intentar ser escuchado, pero lo cierto es que no he tenido suerte. Los que me conocen saben que he dedicado mi trabajo a la especie, en la docencia y la investigación, y que estoy convencido que la oveja tiene y se merece un lugar. Lamentable y mayoritariamente por errores de quienes no estuvieron a la altura (y que paradojalmente parece que de nuevo se recurrirá a alguna de esas instituciones para que integren la nómina de quienes “nivelen” a los técnicos que se contratarán para el Programa PROCRIA que lanzó el MGAP hace unos días) hoy prácticamente ha desaparecido del país y de la agenda púbica. Estoy convencido de la propuesta en la que estuve trabajando y entiendo que al menos si se hace pública, quizás, digo quizás, tampoco soy demasiado optimista al respecto, pueda generar una discusión en diferentes ámbitos sobre qué hacer con las ovejas que vienen quedando. Se lo debemos a la especie.

Con este objetivo y gracias a la generosidad que la gente de Todo el Campo ha tenido para conmigo, en esta y otras oportunidades, iré presentando en una serie diaria y durante una semana los diferentes aspectos del trabajo realizado. Complementariamente al hacer público el documento, ya no se podrá esgrimir, como se hizo en la anterior administración y también en la actual, que nadie le hizo llegar a INAC o al MGAP una propuesta para desarrollar el rubro ovino.

Hoy ponemos a disposición del público en general el resumen ejecutivo de la propuesta. A partir de mañana y hasta el próximo sábado se publicarán -en este orden- los siguientes apartados: 1. Competitividad del ovino. 2. Problemas mayores del rubro en lana y carne. 3. Propuestas y líneas de acción para levantar las restricciones. Primera parte. 4. Propuestas y líneas de acción para levantar las restricciones. Segunda parte. 5. Propuestas y líneas de acción para levantar las restricciones. Tercera parte.

RESUMEN EJECUTIVO.

El ovino constituye una de las mejores alternativas de producción para pequeños y medianos productores que, además de constituir al menos el 70% de quienes hacen ganadería en Uruguay, son quienes viven en la campaña ejerciendo soberanía en muchos rincones de este país. Para ello resulta menester desarrollar eficientemente producciones que en pequeñas escalas pueden generar altísimas producciones y rápido retorno de la inversión, particularmente si se elige correctamente la raza. Para ello, el mensaje al sector primario debió y debe ser claro al respecto, se impone la especialización productiva tanto en lana, como en carne, por aquello de que las medias son para los pies. La única excepción que en Uruguay ha demostrado tener cabida en ambas producciones, es la raza doble propósito Dohne.

Tampoco se descarta estudiar la viabilidad de desarrollar la producción de leche ovina, pero considerando la comercialización, quizás uno de los puntos centrales de porqué fracasó el intento de desarrollar una cuenca lechera ovina a fines del siglo pasado.

Los indicadores productivos, cualquiera de ellos, son malos y están muy lejos no sólo del potencial de la especie, sino de lo que algunos productores exitosos han alcanzado localmente. El sistema de transferencia tradicional está en jaque. En el país no hay adopción tecnológica a pesar de que la investigación nacional generó un paquete de alternativas que permitirían -siendo conservador- mejorar al menos en 20 puntos porcentuales los magros procreos locales (de 70 a 90% de señalada) y a la vez incrementar en un 20% el peso de carcasa de la categoría de mayor valor que es el cordero, pasando de 17 a 20 kg de carne en 4ta balanza. Para revertir esta situación, resulta menester intervenir en 5 momentos estratégicos del año y muchas veces sólo sobre algunos animales con tecnologías básicamente de proceso. Para ello, medir en el animal y en la pastura sobre qué momentos y animales incidir resulta clave, no sólo para incentivar a los productores, sino para que la inversión en tiempo y eventualmente insumos, se vea recompensada. Por aquello de que lo que no se mide, no se conoce, lo que se conoce no se gestiona y lo que no se gestiona, no se puede mejorar. En buen romance gastar poco y bien, en vez de mucho y mal. Esto que resulta fácil de decir y, a la luz de los magros indicadores productivos, difícil de lograr, requiere un cambio drástico en la forma de llegarle al productor. Para lo cual necesariamente se tiene que actuar en el campo y con el productor y el personal a cargo, como protagonistas y repicadores de la tecnología adoptada. Por aquello de que la palabra convence, pero el ejemplo arrastra. Por supuesto que hay otros inconvenientes a solucionar porteras hacia adentro, pero sino todos, gran parte, son mitigables con la implementación de tecnologías también disponibles y muy poco adoptadas.

A pesar de lo expuesto, los verdaderos problemas que escapan al alcance del productor de carne ovina están porteras hacia afuera y pasan por la comercialización del producto, a diferencia de la lana, donde si bien las últimas zafras no han resultado alentadoras en lo que a precios se refiere, existe una industria que da señales claras liquidando los lotes por diámetro y calidad objetiva. Por desgracia, en el caso de la carne y salvo algunas experiencias del pasado a menor escala y sin todas las habilitaciones para exportar a los mercados abiertos para el país, no han existido industrias que trabajen el ovino todo el año y que discriminen por calidad. Por un lado, se mantiene un sistema de tipificación subjetivo que no transmite al productor -independientemente de la raza- qué características de peso, conformación y grado de engrasamiento deben tener sus canales. Por otro lado, prácticamente no existen diferencias de precios entre el cordero tipo SUL, constituido mayoritariamente por razas laneras o doble propósito y el cordero en base a cruzamientos con razas carniceras. Desarrollar a escala significativa este otro cordero que la investigación local hace más de 20 años demostró contundentemente sus ventajas, es relativamente sencillo de lograr, siempre y cuando existan señales claras de la industria, que no es otra cosa que pagar distinto productos diferentes.  Quizás sea necesario estudiar el desarrollo de inversiones del exterior que trabajen exclusivamente con el ovino, habida cuenta de la mala experiencia que hasta el momento se ha tenido en el país con las industrias vaqueras que lideran la faena de ovinos localmente. Cambiar este aspecto resulta central y permitiría levantar, no sólo todas las restricciones que la propia industria y los resultados de las auditorías realizadas por INIA han sostenido (ejemplos: falta de cordero todo el año, sumado a la heterogeneidad en peso, conformación y grado de engrasamiento), sino competir mejor cuando existen opciones de mejor calidad (cordero australiano y neozelandés) en mercados de alto valor: EE.UU., Canadá, sud este asiático, Israel, UE con hueso, etc. Por supuesto que hay que trabajar en minimizar todo lo que se pueda las restricciones de tipo sanitario y arancelario que el país padece, pero existe otra limitante central, casi siempre soslayada, que tiene que ver precisamente con cómo se posiciona la carne ovina tradicional en mercados donde existen otras opciones de compra. Mejorar esto sólo depende de lo que haga el país, a diferencia de los logros que esta administración pueda tener en abrir más y mejores mercados para la carne ovina. En tren de posicionar el producto y a pesar de lo insignificante que representa el mercado interno, el consumo de carne ovina en las ciudades y centro metropolitano es casi nulo y en este aspecto hay también mucho para hacer.

Además de aspectos vinculados a la producción, transferencia, comercialización, marketing y mercados, se deja planteada la importancia y lo estratégico que resulta para cualquier país, cuando prevé desarrollar sus producciones, la investigación y formación de futuros profesionales, encontrándose, lamentablemente en ambas áreas, carencias importantes.

EL AUTOR. Gianni Bianchi Olascoaga:

Ing. Agr. Facultad de Agronomía. Udelar.

Maestría y Doctorado Calidad de Carme. Facultad de Veterinaria. Universidad de Zaragoza. España.

Profesor Agregado de Ovinos y Lanas (último cargo). EEMAC. Facultad de Agronomía. Udelar. 1987-2015.

Cursos internacionales de su disciplina en: IICA, Universidad de la Empresa y Consultora Plus Agro.

Integró: Colegio de Posgrado de la Facultad de Veterinaria y Agronomía de la Udelar y de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sistema Nacional de Investigadores (ANII)

Publicaciones: más de 300, incluyendo libros y capítulos de libros, artículos científicos, notas técnicas y periodísticas.

Consultorías, conferencias y capacitaciones en: Argentina, Brasil, Chile, México y Paraguay.

Paraguay celebró la primera exportación de Texel a Uruguay.

Paraguay celebró la primera exportación de Texel a Uruguay.

La colocación posiciona a Paraguay como proveedor de genética de calidad en la región; en este caso son ovinos, pero este año ha enviado embriones de ganado Bora a Brasil, y Brangus a Argentina.

Asunción, Paraguay | Todo El Campo | Se realizó la primera exportación de ovinos de la raza Texel, desde Paraguay a Uruguay.

Fueron dos ejemplares de la raza mencionada, provenientes del establecimiento cabaña La Soñada.

La exportación a Uruguay se concretó luego de un procedimiento técnico coordinado por el jefe de la Unidad Zonal de Caacupe, Dr. Carlos Ortiz.

Desde el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) de Paraguay, se señaló que el envío marca “un avance significativo en el posicionamiento internacional de la genética ovina paraguaya y fortalece los lazos comerciales de la pecuaria en la región”.

PARAGUAY Y SU POTENCIAL GENÉTICO.

En Paraguay, la raza Texel es una de las más consolidadas y con calidad exportadora, junto a Dorper, Hampshire Down y Santa Inés, según Asociación Paraguaya de Criadores de Ovinos (APCO).

En materia de ganado vacuno, en 2025 Paraguay colocó 174 embriones de la raza Boran a Brasil. Boran es una raza de ganado vacuna de la zona del Cuerno de África, conocida por su rusticidad, resistencia a condiciones adversas y buena adaptación a climas cálidos.

Además, también este año, se logró el primer envío de embriones Brangus con destino Argentina.

La venta de genética Boran, Brangus, y ahora Texel, marcan la evolución positiva que ha tenido el país y el lugar que va ganando como productor de buena genética, de respeto y valoración regional. Fotos Senacsa.

Nuevas autoridades, asumen los intendentes, pero no cambia nada.

Nuevas autoridades, asumen los intendentes, pero no cambia nada.

Los perros golpean y ponen en riesgo majada Ideal próxima a parir.

Pedro Scremini | Treinta y Tres | Todo El Campo | En la zona noreste todos los vinculados al agro escuchamos alguna vez, en Difusora 33, al comunicador agropecuario Emilio Méndez, hoy retirado y abocado con su familia a una fracción de campo en cañada Las Piedras, a 5 km de la ciudad de Treinta y Tres.

Campo criador donde Emilio siempre tuvo una linda majada Ideal y fue un defensor y propulsor del rubro ovino, hoy se encontró que su majada de cría próxima a parir prácticamente desaparece, ¡por los perros!

El saldo fue de 23 muertas y más de 30 muy lastimadas, de un total de 70. Es un golpe duro para cualquiera: duro en lo económico pero sobre todo en lo anímico.

Tenemos nuevas autoridades nacionales y acaban de asumir los nuevos intendentes, ¿será que podremos soñar con algo distinto con respecto a los perros sueltos? Si los involucrados de una u otra manera no nos hacemos escuchar va a pasar lo de siempre: ¡nada!

A Emilio, sólo queda decirle ¡arriba, vamos a pelearla!

Desarrollan aislantes térmicos a partir del descarte de lana de oveja

Desarrollan aislantes térmicos a partir del descarte de lana de oveja

La lana es muy eficiente como aislante térmica, además es ideal para sustituir materiales de origen fósil o mineral.

Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrolló una tecnología que ofrece la oportunidad de desplazar materiales sintéticos y cambiarlos por algo tan natural como la lana en el uso de aislante términos de alta eficiencia.

En una coordinación pública privada, la empresa Aislana (*) accede a descartes de lana ovina y los utiliza como aislantes, aprovechando aún más la nobleza de un producto natural, muy amigable con el medio ambiente y que no se explota en todo su potencial.

El Instituto promovió la transferencia de lanas gruesas la empresa Aislana para que ésta les diera el proceso que permita utilidad y agregado de valor de un producto deprimido en el mercado internacional.

La lana “posee propiedades físico-químicas que la posicionan como un material con alto potencial para aplicaciones no textiles. Su capacidad aislante, resiliencia y disponibilidad la hacen apta para el desarrollo de subproductos con valor agregado”, explica el INTA en un artículo.

“Este trabajo conjunto entre el sistema científico-tecnológico y el sector productivo permitió escalar una solución, que no solo sustituye materiales de origen fósil o mineral, sino que también genera nuevas oportunidades económicas para los productores laneros de la región”, afirma.

En ese contexto, Lucas Zanovello, investigador del INTA Patagonia Norte, comentó: “El aporte de este desarrollo radica en que, en nuestro país, no existían aislantes a nivel comercial que reemplazaran materiales de base fósil o mineral con alto aporte energético. Con esta tecnología, los productores laneros lograron valorizar un recurso que hasta entonces era desechado o incinerado, comprobando que tenía un valor diferencial en el mercado, lo que incentivó incluso el aumento de las majadas”.

El resultado es la obtención de un aislante térmico con un proceso productivo adaptable a diferentes escalas.

Desde Aislana, Javier Dupuy, indicó: “Esta tecnología evidencia el potencial que posee este subproducto”. Asimismo, subrayó la importancia de continuar mejorando los procesos industriales: “La automatización es clave para incrementar la capacidad de producción y consolidar esta alternativa en el mercado de la construcción”.

(*) Aislana. Aislante Natural de Lana de Oveja

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