Se pone especial énfasis en el mantenimiento de las áreas cortafuegos de acuerdo a la normativa vigente.
La Dirección General Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) comunicó que se están realizando controles sobre el cumplimiento de los plantes de prevención predial contra incendios forestales.
La tarea de control está a cargo del cuerpo inspectivo conformado por técnicos que integran las distintas zonales, y que se aplica a todo el territorio nacional.
Se pone “especial énfasis en el mantenimiento de las áreas cortafuegos de acuerdo a la normativa vigente”, señaló la Dirección Forestal.
“A tales efectos, se exhorta además a respetar las distancias entre alambrados limítrofes, a realizar el debido mantenimiento de los equipos que se requieren para el combate de incendios prediales y al cumplimiento general de su plan predial específico de prevención”, concluye.
Como se recordará, a fines de 2021 e inicios de 2022 nuestro país fue afectado por incendios forestales (foto interior), los mayores en áreas de producción. A raíz de esa situación el Ministerio de Ambiente (MA) y el MGAP procuraron herramientas de prevención.
Para evitar que dichos eventos se repitan es fundamental el cumplimiento de las normas vigentes.
Las plantaciones forestales son muy valoradas por los numerosos servicios ecosistémicos que brindan, entre los que se destaca, la capacidad de secuestrar gases de efecto invernadero (GEI) y almacenar carbono orgánico del suelo (COS)
En Argentina, un estudio realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INAT) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de ese país analizó la capacidad de los suelos en los diversos ambientes del país determinó la alta capacidad de las plantaciones forestales para almacenar carbono orgánico.
Las plantaciones de pino son las que registran el mayor almacenamiento de carbono orgánico. Se trata de información clave para el diseño de estrategias de mitigación de gases de efecto invernadero y la obtención de certificaciones ambientales.
El siguiente es el reporte de INTA.
Argentina | Como base para la producción de alimentos, fibras y muchos servicios ecosistémicos esenciales, el suelo representa un componente importante de los sistemas productivos y un recurso clave para la mitigación y adaptación al cambio climático por su capacidad de almacenar compuestos carbonados tanto orgánicos como inorgánicos.
En esta línea, las plantaciones forestales son muy valoradas por los numerosos servicios ecosistémicos que brindan, entre los que se destaca, la capacidad de secuestrar gases de efecto invernadero (GEI) y almacenar carbono orgánico del suelo (COS). Frente a esto, un equipo de investigación del INTA y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación estimaron las reservas de carbono orgánico del suelo con plantaciones forestales y otros usos de la tierra, en diversas regiones de Argentina.
De acuerdo con Pablo Peri -coordinador del Programa Nacional Forestal del INTA-, “este estudio constituye una referencia para organismos gubernamentales, instituciones, sector productivo, certificadoras y ONG del sector forestal a escalas local, regional o nacional”.
Entre los principales resultados, Peri explicó que “a escala nacional, en los primeros 30 centímetros de suelo de las plantaciones forestales, se almacenan unas 69.398,2 gigagramos de COS -entendiendo 1 Gg como 1.000 toneladas-, es decir unos 70 millones de toneladas de carbono orgánico”.
Además, se pudo estimar que, la región mesopotámica representa el 74% de la reserva nacional de COS de las plantaciones forestales, en correspondencia con la mayor superficie de bosques cultivados que concentra esta región. Por su parte, la región Patagonia, Pampeana y Delta del Paraná almacenan el 20,2% del total. Al expresar los valores a escala nacional, por género o especie forestal, se obtuvo que el 69% del COS se encuentra almacenado en plantaciones de pino.
En esta línea, Peri aclaró que “esa capacidad de almacenamiento puede ser modificada con el cambio de uso de la tierra, la puesta en producción -ya sea agrícola, forestal u otra- y la implementación de diferentes estrategias de manejo de suelos, cambiando la dirección de los flujos de carbono en el sistema suelo-atmósfera”.
Según Peri, “cuantificar el COS es el primer paso para dimensionar las reservas de un suelo y tomar decisiones sobre cómo mejorar el secuestro de C y/o reducir su pérdida, analizando la respuesta de los ecosistemas ante cambios ambientales como producto de la variación climática o ante decisiones relacionadas con el manejo”.
“Así, se ha tomado en cuenta la capacidad de los sistemas forestales de almacenar carbono tanto en biomasa como en compuestos orgánicos del suelo, para desarrollar políticas que favorezcan la instalación de plantaciones con el propósito de mitigar emisiones de GEI”, afirmó el coordinador.
Por su parte, Ana Lupi -investigadora del Instituto de Suelos del INTA- agregó: “La Selva Paranaense presenta los valores de carbono orgánico de la línea base más altos, 71 toneladas de carbono por hectárea, y no se encontraron diferencias significativas comparando los usos del suelo y las clases de uso”.
En contraste, “en el Chaco Húmedo la mayor cantidad de COS se observó en la línea base, aproximadamente 74.000 kg/ha, seguido de las plantaciones forestales, 62 toneladas por hectárea, y con un menor valor, el uso alternativo productivo, 54 toneladas por hectárea”.
Del estudio, surgió una tendencia a que el COS promedio varíe en el sentido: forestaciones-línea base-uso alternativo. Las plantaciones con pino mostraron ser más eficientes en acumular COS que las realizadas con eucaliptus, sobre todo en las ecorregiones que presentaron valores medios de COS.
“Para cada región forestal descripta para la Argentina se determinaron ecuaciones que permiten estimar el carbono orgánico en base a una o a múltiples variables ambientales (temperatura, precipitación, contenido de arcilla en el suelo) y de manejo silvícola (género y edad de la plantación)”, especificó Lupi.
EL ESTUDIO, AL DETALLE.
La estimación fue realizada por el Programa Nacional Forestal del INTA y la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Para el desarrollo del relevamiento intervinieron profesionales de ambos organismos, diversas facultades, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), y profesionales de los gobiernos provinciales.
Se analizó la cantidad de carbono orgánico del suelo a 0-30 cm de profundidad de las plantaciones forestales del país y se generó una base de datos con 862 casos, de los cuales 321 corresponden a plantaciones forestales, 356 a líneas base –sitios con cobertura vegetal natural– y 185 referidos a usos alternativos del suelo –usos productivos no forestales–.
El primer paso fue la elaboración de protocolos y la propuesta de sitios –12 ecorregiones de la Argentina–, para luego pasar al trabajo de campo y envío de muestras al laboratorio. El último paso fue la organización y depuración de datos y el análisis de los resultados.
Las ecorregiones elegidas fueron Selva Paranaense, Yungas, Esteros del Iberá, Campos y Malezales, Chaco Húmedo, Chaco Seco, Pampeana, Delta del Paraná, Espinal, Monte, Estepas y Bosques Patagónicos.
Además del relevamiento de campo, se realizó una búsqueda de datos publicados en revistas científicas e informes de INTA relacionados con el almacenamiento de carbono en suelos forestales para incrementar la capacidad de analizar las diferencias entre usos del suelo.
PROMOVER POLÍTICAS DE SECUESTRO DE CARBONO, LA META.
“Los resultados obtenidos muestran la necesidad de reforzar la intensidad de muestreo para obtener una base de datos más robusta y poder establecer conclusiones más claras en algunas regiones”, indicó por su parte Javier Gyenge, investigador de la AER Tandil del IPADS (Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible).
En esa línea, recomendó “establecer una estrategia de monitoreo que permita cuantificar el estado y la evolución de las reservas de COS en suelos con plantaciones forestales, a escala nacional”.
Gyenge hizo hincapié en que “definir un esquema de monitoreo del carbono orgánico del suelo se torna indispensable para diseñar, evaluar y promover políticas de secuestro de carbono atendiendo tanto a las posibles respuestas productivas como así también, cumpliendo con los objetivos de reducción de emisiones de GEI a escala nacional”.
El estudio recomendó hacer foco en las plantaciones forestales haciendo coincidir los muestreos de suelos con las campañas de mediciones de parcelas de inventario forestal que dispone la DNDFI de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, tomando como base una frecuencia de 1 dato cada 10 años.
“Se deberían priorizar los muestreos en suelos forestales en las regiones o cuencas en donde hay poca base de dato (por ejemplo, región chaqueña y delta del Paraná) para, en segundo lugar, establecer sitios testigos en todas las regiones buscando establecer esta evolución de los suelos forestales”, señalaron los expertos.
Las inscripciones se agotaron rápidamente para todas las visitas que van hasta octubre, quienes no pudieron hacerlo este año, podrán inscribirse el próximo. Las instituciones educativas y científicas pueden gestionar las visitas todo el año.
Bioparque M´Bopicuá, “un lugar lleno de historia y de gran valor ambiental que se encuentra a orillas del Río Uruguay, en el departamento de Río Negro. El Bioparque comprende una estación de cría de fauna, un sendero de interpretación de flora autóctona y una zona histórica de importancia cultural”, así presente Montes del Planta del Bioparque en su página web.
Actualmente se están llevando a cabo las visitas a M´Bopicuá, cuyas inscripciones se abrieron a mediados de agosto para varias jornadas y rápidamente fueron ocupados todos los cupos.
El programa de visitas es para los días sábados 20, hoy 27 de agosto; en setiembre los días 3, 10, 17 y 24; y 1° y 8 de octubre.
Las visitas permitirán ver yacarés, margays, tamadúas, venados y coatíes y las decenas de especies de flora nativa; los visitantes podrán conocer el Saladero M´Bopicuá, Monumento Histórico Nacional.
Quienes no llegaron a adquirir su lugar, lo podrán hacer el próximo año.
La duración del recorrido es de tres horas y los inscriptos deben concurrir el día seleccionado a la Plaza Constitución de Fray Bentos a las 09.00 horas en forma puntual.
Por ser un espacio abierto y al aire libre se recomienda usar calzado cerrado y llevar botella de agua. El máximo de participantes por familia es de seis personas y los menores de ocho años tienen que ir acompañados por un adulto referente.
El Bioparque es un área de conservación de Montes del Plata que en sus 150 hectáreas tiene una estación de cría de fauna y una zona histórica de gran valor cultural, constituida por los vestigios de una industria de conservas cárnicas del siglo XIX, conocida como “El Saladero de M´Bopicuá”.
Uno de los principales objetivos del Bioparque es la cría de especies de fauna silvestre, particularmente aquellas autóctonas que se encuentran en peligro de extinción, para luego reintroducirlas en su hábitat natural. Desde su inicio, logró la reproducción y reintroducción de coatíes, ñandúes, yacarés, pecaríes y diferentes especies de aves, en predios de Montes del Plata.
Estos lugares conviven con la actividad forestal y son monitoreados por los expertos quienes garantizan su conservación e indican si hay que tomar acciones para mejorar.
Los animales luego son vistos en cámaras, dispuestas con ese fin, viviendo en la naturaleza, con sus crías, lo que evidencia la adaptación al entorno. Fauna reproducida en el Bioparque y luego liberada en áreas naturales a las que enriquece, es lo que completa el círculo virtuoso de la conservación de la biodiversidad: producción y conservación pueden ir de la mano.
INSTITUCIONES EDUCATIVAS.
Más allá de las visitas para público en general a realizarse entre agosto y octubre, cabe recordar que el Bioparque recibe año a año a instituciones educativas y científicas con el fin de sensibilizar y educar en conservación de la biodiversidad.
Las instituciones pueden solicitar información sobre este tipo de visitas a través de contacto_bioparque@montesdelplata.com.uy
Mattos: “El desarrollo forestal de Uruguay es producto de políticas de Estado exitosas. Es una de las cadenas más exitosas de la agroindustria uruguaya.
Fue presentado en Tacuarembó el Centro Tecnológico Forestal Maderero (CTFM), que impulsará la competitividad, la incorporación de tecnología y la diversificación productiva. En Uruguay el sector forestal implica unas 1.700 empresas, de las cuales más del 90% son pequeñas y medianas.
La presentación tuvo lugar el martes 16 en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) Tacuarembó. Contó con la participación del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Fernando Mattos; el ministro de Industria, Energía y Minería (MIEM), Omar Paganini; los subsecretarios de Industria, Walter Verri; de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Tabaré Hackenbruch, y de Ambiente, Gerardo Amarilla, además de otras autoridades y representantes de la Sociedad de Productores Forestales y de la Asociación de Empresarios de la Madera y Afines.
IMPULSANDO LA COMPETITIVIDAD.
Mattos, en tanto, indicó que el CTFM representa un esfuerzo conjunto entre diferentes ministerios y empresas privadas.
Dijo que es fundamental hacerlo en el departamento de Tacuarembó porque es una de las zonas forestales destacadas de Uruguay y servirá para el impulso de competitividad, el estudio de incorporación tecnológica y de la diversificación productiva en el área forestal, precisó.
Subrayó que el desarrollo forestal de Uruguay es producto de políticas de Estado que resultaron exitosas en distintas etapas, en los últimos 35 años, y enumeró un marco jurídico que brindó certezas para la inversión, el inicio de plantación de bosques y, luego, los procesos industriales, hasta el desarrollo forestal. Es una de las cadenas más exitosas de la agroindustria uruguaya.
NUEVAS OPORTUNIDADES PARA CIENTÍFICOS, EMPRESARIOS Y TRABAJADORES.
Paganini dijo que la innovación será uno de los propósitos más importantes del centro, enfocada en la ampliación del conocimiento, para dotar de valor a la sociedad, resolver problemas y satisfacer nuevas necesidades que se presenten en un país en desarrollo.
El ministro agregó que la Ley Forestal vigente fue innovadora y consideró que genera valor y soluciones, con visión integradora de todos los actores y un desarrollo con proyección al mundo, que permitirá nuevas oportunidades para científicos, empresarios y trabajadores.
El CTFM funcionará en el departamento de Tacuarembó y será financiado mediante aportes del Fondo de Innovación Sectorial que surge de un acuerdo del Estado uruguayo y UPM. Este recurso posibilitará iniciativas caracterizadas por la innovación, el desarrollo y la sustentabilidad. El centro involucra en forma directa a unas 1.700 empresas del sector, el 93% de las cuales son pequeñas y medianas
URUGUAY TIENE UN GRAN POTENCIAL FORESTAL.
El Centro será presidido por Walter Verri, quien consideró que es tiempo de desarrollo y gobernanza entre todos los actores, más aún porque en Uruguay hay cuatro millones de hectáreas de potencial actividad forestal y en la actualidad un millón están forestadas.
Agregó que la industria maderera cuenta con cerca de 100 aserraderos, genera exportaciones por US$ 2.000 millones y cubre unos 25.000 puestos de trabajos directos e indirectos.
Para Verri, Uruguay tiene potencial de desarrollo en este sector, ya que solo en los departamentos de Tacuarembó y Rivera está el 75% de la madera sólida del país. El centro oficiará como articulador, con un consejo consultivo multisectorial que generará demandas, y se definirán las prioridades, dijo.
El ministro hizo esa observación en Tacuarembó en referencia a los lineamientos estratégicos para cadena de valor forestal-madera en región noreste.
Luego de la presentación del Centro Tecnológico Forestal Maderero (ver nota aparte de hoy) el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Fernando Mattos y otras autoridades participaron del Plan Estratégico de la Hoja de Ruta de la Madera en la Región Noreste. El acto tuvo lugar en Tacuarembó.
Mattos explicó que con estos lineamientos los productores establecen sus metas y desarrollo futuro, dijo en declaraciones para la web de Presidencia.
Añadió que el sector de la madera “no es solo celulosa o chips, sino también madera sólida y cerrada para distintos usos que, con la tecnología e innovación adecuada, puede generar insumos para soluciones habitacionales”.
“La construcción en madera es muy noble”, subrayó, “además de que se abaratan costos y genera más velocidad en las respuestas a las soluciones” vinculadas a las viviendas.
El Ministerio y la Dirección Forestal apoya a los aserradores que son más de un centenar y que muchos de ellos están unidos en la Asociación de Empresarios de la Madera y Afines.
Según la empresa, la madera utilizada para la producción de bio-aceite proviene de bosques de eucalipto plantados y certificados.
La compañía brasilera Petrobras firmó un acuerdo con Vallourec, una multinacional de origen francés especializada en la fabricación de tubos de acero sin costura, para evaluar oportunidades de cooperación tecnológica en la producción y uso de bio-aceite, una materia prima vegetal resultante de la condensación de gases producidos durante la transformación de la leña de eucaliptus en carbón vegetal.
El producto está siendo probado en el Centro de Investigación e Innovación de Petrobras (Cenpes) y tiene potencial para ser utilizado como materia prima en la generación de productos renovables.
Según la empresa de mayoría estatal, la madera utilizada para la producción de bio-aceite proviene de bosques de eucalipto plantados y certificados.
El acuerdo firmado con Vallourec prevé estudios y pruebas, ya en curso, para utilizar alquitrán vegetal, un coproducto generado en el proceso de producción de carbón vegetal de Vallourec, mediante equipos de carbonización continua.
El alquitrán vegetal se comporta como un aceite de origen vegetal y puede ser utilizado como materia prima para los procesos de refinación de Petrobras, como el llamado craqueo catalítico fluido (conocido como FCC), que proporciona productos para uso en petroquímica.
Las pruebas evaluarán el comportamiento y la eficiencia del alquitrán vegetal como materia prima para el proceso de refinación. Petrobras estima que podría generar productos con una tasa de emisión de gases de efecto invernadero un 70% menor en comparación con los obtenidos con productos fósiles equivalentes. (Fuente: BioEconomía).