Los resultados fueron sorprendentes mostrando una composición de especies poco frecuentes o ausentes en otras partes del país.
Paysandú | Todo El Campo | En 2022 un grupo de investigadores y estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República propuso y lideró un proyecto para realizar el primer estudio de arañas en Esteros y Algarrobales del Río Uruguay y en este tipo de ambiente específico: blanqueales con influencia chaqueña. En solo dos campañas de recolección de muestras, se registraron cinco especies prioritarias para la conservación, se registró por primera vez la familia Prodidomidae y se citan siete nuevas especies para el país, de las cuales una de ellas pertenece a dicha familia.
Los resultados fueron sorprendentes mostrando una composición de especies poco frecuentes o ausentes en otras partes del país y relacionadas con el Chaco y Bosque del Alto Paraná, Argentina.
En particular en el área se registraron ocho gremios, 32 familias y 172 especies/morfoespecies de arañas.
Adicionalmente, se generó la primera lista de especies de arañas para el Área Protegida de Esteros y Algarrobales del Río Uruguay donde las familias con mayor riqueza específica fueron Salticidae (20), Araneidae (14) y Theridiidae (10) especies respectivamente.
Estos resultados obtenidos se presentaron en el reciente Congreso Uruguayo de Zoología, realizado en diciembre en la Facultad de Ciencias.
El proyecto fue financiado por el Programa de Apoyo a la Investigación Estudiantil (PAIE) de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC-Udelar).
EN CONTEXTO.
Las arañas son un grupo biológico de gran diversidad, con casi 52.000 especies reconocidas a nivel mundial siendo el séptimo grupo biológico en cantidad de especies. Aun así, existen numerosos grupos todavía no descriptos incluso para el Uruguay, lo que queda en evidencia por la cantidad de nuevas descripciones realizadas en cada oportunidad que se realizan relevamientos exhaustivos.
Las condiciones ambientales, en particular el tipo de vegetación y uso del suelo determinan en gran medida la composición de especies y la abundancia de las comunidades de arañas de un sitio, por lo que este grupo es un buen indicador de las condiciones ambientales de los mismos.
En los últimos años, se han incrementado los estudios para la caracterización de la araneofauna en diferentes ambientes, ecorregiones y usos del suelo, lo que ha tenido como resultado el registro de numerosos nuevos taxones para el Uruguay, así como nuevas especies para la ciencia.
El ambiente de blanqueales del oeste del Uruguay, con su notoria influencia chaqueña no había sido estudiado en cuanto a la caracterización de la comunidad de arañas, por lo cual resulta muy interesante iniciar dicha caracterización, considerando que, Esteros y Algarrobales del Río Uruguay es un área integrante del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).
Asociar forestación con cultivos agrícolas y ganadería permite diversificar los sistemas productivos. Hace 15 años un equipo de especialistas del INTA Alto Valle investiga su implementación como alternativa productiva para pequeños y medianos productores.
Río Negro, Argentina | Todo El Campo | Un estudio del Instituto Nacional del Tecnología Agropecuaria (INTA) combina la producción forestal con la producción agrícola, en lo que se denomina sistemas agrosilvícolas; o con producción ganadera, que se llaman silvopastoriles.
Esa integración sirve para diversificar los ingresos a nivel predial y mejora la estabilidad del sistema productivo”.
El siguiente es el artículo del INTA completo.
SISTEMAS AGROFORESTALES COMO ALTERNATIVA PRODUCTIVA.
Durante las últimas dos décadas ha disminuido la superficie ocupada por montes frutales destinados principalmente a la producción de frutas de pepita -manzanas y peras- en los valles del norte de la Patagonia. Por ello, un equipo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Alto Valle, investiga hace 15 años cómo implementar sistemas agroforestales con álamos y sauces en la región.
El objetivo de estos sistemas es consociar las forestaciones de estas especies con diversos cultivos agrícolas durante los primeros años -sistemas agrosilvícolas- y con ganadería durante el resto del ciclo forestal -sistemas silvopastoriles-.
Esteban Thomas -especialista en producción forestal del INTA Alto Valle- explicó que “a partir de los ensayos y experiencias con productores se obtuvo información relevante para recomendar los modelos de sistemas agroforestales a quienes buscan reconvertir y diversificar los sistemas productivos en chacras”.
Como consecuencia de la disminución de los montes frutales en la región, una proporción de esas hectáreas se reemplazó por diversos cultivos como alfalfa, hortalizas, maíz, nogales, almendros, cerezos, etc., mientras que otras fueron desmontadas y no se utilizaron para la implantación de nuevos cultivos.
La implementación de los sistemas agroforestales permite diversificar los cultivos, esto se produce con la asociación de la producción forestal -madera para aserrado o debobinado, postes y leña- con la producción forrajera -fardos y rollos de alfalfa, sorgo, avena, cebada u otras pasturas-, de cereales -granos de maíz, sorgo u otros cereales-, hortícola y ganadera.
En aquellos sitios que no están ocupados por montes frutales, el equipo del INTA Alto Valle propone como alternativa productiva la implementación de los sistemas agroforestales. “Estos combinan la producción forestal con la producción agrícola en sistemas denominados agrosilvícolas o con producción ganadera en sistemas denominados silvopastoriles”, detalló Thomas.
Y agregó: “La integración de las actividades agrícolas con la producción forestal permite diversificar los ingresos a nivel predial y mejora la estabilidad del sistema productivo”.
ENSAYOS DE CLONES: ÁLAMOS Y SAUCES.
Los ensayos realizados por el equipo del INTA Alto Valle evalúan la adaptabilidad y crecimiento de nuevos clones de álamos y sauces, lo que permite recomendar aquellos que mejor se adaptan a las características de cada sitio en los que se implementarán los sistemas agroforestales.
En los valles del norte de la Patagonia utilizan álamos y sauces como cortinas rompevientos para proteger diferentes cultivos -frutícolas, vitícolas, hortícolas, forrajeros- y forestaciones en macizo destinadas a la producción de madera y postes de calidad.
Thomas explicó: “La madera de estas especies es utilizada por las industrias del aserrado y debobinado, principalmente en la producción de envases y embalajes para el transporte y comercialización de productos frutihortícolas, como también para la obtención de vigas, tablas, tirantes y machimbres utilizados por el sector de la construcción. Un porcentaje menor se destina a la industria celulósica, que puede aprovechar los rollizos de menor diámetro”.
En función de los resultados obtenidos, se incorporaron nuevos álamos híbridos euroamericanos –Triplo y Ragonese 22 INTA–, nuevos álamos deltoides –Ñacurutú INTA, Carabelas INTA y Paycarabí INTA– y nuevos sauces híbridos –Los Arroyos INTA-CIEF, Agronales INTA-CIEF y Tehuelche INTA–.
“También se evaluó el crecimiento diferencial de los árboles y la productividad de diferentes cultivos en sistemas agroforestales con distintas densidades -marcos de plantación- y manejo silvícola -podas y raleos- para maximizar la producción de los cultivos consociados a los macizos forestales”, describió Thomas.
Entre los antecedentes de las investigaciones regionales, en 2009 se instaló una parcela demostrativa con un modelo de plantación tradicional de álamos euroamericanos Guardi y dos alternativas agroforestales con cultivos consociados -álamos con alfalfa y álamos con cultivos hortícolas- a una densidad de 555 árboles por hectárea -6 metros por 3 metros-.
En las subparcelas del cultivo de álamos consociado con alfalfa se produjeron fardos durante los primeros tres años, mientras que en las subparcelas de álamos consociados con cultivos hortícolas se produjo zapallo anco durante el primer año y maíz dulce durante el segundo y tercer año.
“En aquellas subparcelas que no tuvieron cultivos intercalares se controló la vegetación espontánea mediante desbrozado. Durante los primeros 5 años, se observó un mayor crecimiento en el diámetro de los álamos en los sistemas agroforestales respecto del modelo forestal tradicional”, destacó el investigador.
Por otro lado, en 2012 se evaluó la producción de verdeos invernales en un macizo de álamos híbridos, raleado a los 14 años para disminuir la densidad de 280 árboles por hectárea -6 metros por 6 metros- a 140 árboles por hectárea -12 metros por 6 metros.
Los verdeos fueron sembrados de manera consociada -la primera: triticale y vicia, y la segunda: avena, cebada y vicia- en los callejones de 12 metros de ancho. Allí se obtuvieron 1.968 kilos de materia seca por hectárea de la consociación de triticale y vicia, y 2.445 kilos de materia seca por hectárea de la consociación de avena, cebada y vicia.
“Esto permite inferir que el raleo en los sistemas silvopastoriles con álamos y sauces, a partir del cual se logra disminuir la restricción lumínica, permite producir mayor cantidad de forraje a partir de pasturas puras o consociadas”, indicó Thomas.
MODELOS PARA IMPLEMENTAR SISTEMAS AGROFORESTALES.
En este sentido, con base en las investigaciones del INTA Alto Valle junto a experiencias de productores, se pueden sugerir modelos de sistemas agroforestales con álamos y sauces bajo riego que respondan a diversos objetivos productivos en diferentes momentos del ciclo forestal.
Thomas señaló que “los modelos agroforestales que se proponen para la región se basan en la implantación de forestaciones con distanciamientos amplios -8 a 12 metros entre filas y 4 a 6 metros entre plantas dentro de las filas-, con densidades bajas de 150 a 350 árboles por hectárea, o distanciamientos menos amplios -6 a 8 metros entre filas y 3 a 4 metros entre plantas dentro de las filas- con densidades intermedias de 350 a 650 árboles por hectárea-”.
La disponibilidad de agua de riego produce durante los primeros años, en los interfilares de esos macizos, fardos o rollos de alfalfa, granos o ensilado de planta entera de maíz, rollos de sorgo u otras forrajeras anuales -moha, mijo, centeno, cebada, avena, triticale, vicia, etc.- y diferentes productos hortícolas.
“Según los cultivos asociados elegidos es posible realizar dos cultivos por año en forma secuencial, por ejemplo, verdeos de invierno y verdeos de verano, o verdeos de invierno y cultivos hortícolas de primavera-verano”, aclaró Thomas.
Luego de esta etapa inicial y antes de que los niveles de luz sean limitantes para su implantación, se puede realizar la siembra de pasturas perennes –puras o consociadas– con festuca, pasto ovillo y tréboles, o verdeos invernales con avena, cebada, triticale y vicia para el pastoreo directo de los animales.
En los macizos con densidades iniciales intermedias -350 a 650 árboles por hectárea- deberá realizarse un raleo con el fin de favorecer el ingreso de luz y permitir la implantación de las pasturas tolerantes a la sombra -umbrófilas-.
“La factibilidad técnica de cada cultivo consociado y del planteo ganadero en los diferentes momentos del ciclo forestal estará en función de la densidad de plantación inicial, de la planificación de las podas y eventuales raleos, y de la tolerancia a la sombra de cada cultivo en particular”, concluyó el especialista.
Bs As/TodoElCampo-Un investigador de la Universidad de Columbia analiza la factibilidad de que a fin de año entre en vigencia la regulación de la UE que prohíbe el ingreso de carne importada desde áreas que destruyeron bosques o montes nativos. Quiénes están detrás de la iniciativa y cómo se preparan los países exportadores para este desafío.
El Ing. Agr. Walter Baethgen es investigador de la Escuela de Clima en la Universidad de Columbia y vicepresidente del INIA de Uruguay. Desde hace años brinda soporte científico, tanto a nivel de productor como de política pública, en temas asociados al cambio climático. Con esta trayectoria, habló con Valor Carne sobre la regulación de la UE que prohíbe la importación de carne que provenga de áreas deforestadas a partir de 2020 y explicó qué hacen algunos países del Mercosur para afrontar esta amenaza. ¿Entrará en vigencia el 31/12/2024, sí o no?
“Soy nacido en Uruguay, donde la ganadería es parte de la cultura. En mi país y también en las pampas de la Argentina y en el sur de Brasil, tenemos uno de los pocos sistemas de producción del mundo en el cual el logro de la rentabilidad, la posibilidad de generar ingresos sostenibles, depende en gran medida de la capacidad del productor de aprovechar y mantener los pastizales naturales. Es el secreto de nuestra carne, pero la mayoría de los consumidores no lo sabe”, sostuvo Baethgen.
En tal sentido, hoy, el 90% de la gente vive en ciudades, está alejada de la actividad rural y no distingue si los cortes que se exhiben en las góndolas fueron producidos talando un bosque, un monte o degradando una pastura. “Es más, asocian más carne con más deforestación. Por eso no me sorprende que se haya aprobado esta norma, es una cosa que tarde o temprano se iba a venir”, planteó, refiriéndose a la regulación 2023/1115 enmarcada en el Pacto Verde Europeo que apunta a la neutralidad de carbono del bloque a 2050.
Otro aspecto a tener en cuenta es que la agenda ambiental del mundo la define la Unión Europea. “A mí, a decir verdad, esto no me agrada, pero es la realidad. Y una de las razones de esta preminencia es que las demás naciones o bloques no han sido capaces de organizarse como para tener más peso en las decisiones. Los territorios de las Américas, desde el norte de Canadá hasta la Patagonia, no tenemos un accionar común”, lamentó.
Volviendo a la diferenciación de la producción de carne, el investigador piensa que hay una falla en la comunicación del sector. A modo de comparación, hoy, si bien el común de la gente no tiene en cuenta que el 77% de los gases de efecto invernadero proviene de los combustibles fósiles ya se empieza a entender que no todos los vehículos tienen el mismo impacto. “No es lo mismo un auto que permite hacer 3 kilómetros por litro, que un híbrido que rinde 35 kilómetros y menos aún uno eléctrico que no emite”, aseveró. En Madrid, por ejemplo, sólo se puede circular con híbridos o eléctricos y esto sí es de conocimiento público. Hay reglas y sanciones al respecto.
Con la ganadería, sin embargo, se habla de carne como si fuera toda homogénea. “Y tú tienes sistemas de producción industriales, como son los feedlots de Estados Unidos, con varios miles de cabezas de ganado encerradas, y otros de base pastoril, donde el negocio cierra manteniendo y mejorando los recursos naturales. Y también hay algunos que directamente no son sostenibles. Ya los brasileños se dieron cuenta de que producir en base a la deforestación de la Amazonia no tiene futuro”, advirtió.
Por eso, para Baethgen, es razonable que los sistemas de producción que destruyen ecosistemas importantes para el equilibrio ambiental del mundo sean penalizados. “Pero también es cierto que ese tipo de restricciones ayudan al productor europeo, cuyo territorio se deforestó hace ya 300 o 400 años. No seamos ingenuos, cuantas más trabas le pongan a la carne vacuna importada, más le sirve al producto local”, subrayó.
En este marco, el investigador le ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a diferenciar los sistemas de producción sostenibles de otros que no lo son. “Desarrollamos indicadores científicamente robustos que permitan evaluar cómo fue producida la carne. La idea es que, si una empresa regional le vende a Europa, un importador alemán, por ejemplo, pueda visitarla y comprobar que el método de medición es igual al suyo y da el mismo resultado. Y, por supuesto, buscamos un sello ambiental que genere confianza en el consumidor”, explicó.
Impacto en el Mercosur
Hay un cambio en los hábitos de consumo que no solamente se ve en el sector agroalimentario, sino en toda la industria, en la población de clases media y media alta, en especial entre la gente más joven, más educada, que hoy presta atención a nuevas cuestiones.
“En mi caso, tengo cuatro hijas mujeres y hay cierta marca de ropa que no compran, porque saben que esa empresa emplea mano de obra infantil. De la misma manera, en el supermercado la gente se pregunta: esta carne ¿cómo fue producida, talaron árboles? o ¿trataron bien a las vacas?”, describió. Y agregó: “En un tiempo, relativamente corto, cuando los jóvenes de hoy pasen a ser los principales consumidores, será clave el impacto ambiental en la decisión de compra”.
Poco a poco, se irán ampliando los nichos de mercado para la carne que fue producida responsablemente. “Y detrás habrá quienes estarán dispuestos a pagar un poco más si tiene un sello de libre de deforestación. Lo peligroso es que este mandato del consumidor se transforme en una barrera no arancelaria al comercio”, alertó Baethgen.
¿Cómo demostrar que la carne es libre de deforestación? “Tiene que haber un sector de ciencia y tecnología que ayude al productor a mostrar que efectivamente en su campo no ha habido destrucción de bosques ni montes”, respondió. En tal sentido hay herramientas modernas como información satelital, inventarios de boques, que permiten conocer fehacientemente qué ocurrió en esos lotes y, sobre esa base, se podrá implementar una certificación, generalmente de una empresa privada, auditada por las autoridades.
En tanto, el frigorífico necesitará saber si el animal que llega a faena pasó toda su vida en áreas que no fueron desforestadas. “Y eso requiere contar con sistemas de trazabilidad sólidos, consistentes”, resaltó.
En Brasil el monitoreo es muy complicado, no sólo por el histórico avance del agro en la Amazonia, sino por el tamaño del territorio. Puede ocurrir que un animal nacido en una zona deforestada ilegalmente, pase a otra que conservó los recursos y recién de ahí vaya al frigorífico.
“Acabo de venir de Brasil hace un mes y me impresionó el esfuerzo que están haciendo para mejorar, se lo tomaron en serio”, sostuvo Baethgen, aludiendo a que hay una acción coordinada entre gobiernos estales y federal, productores, industria y sector de ciencia y tecnología, para fortalecer la trazabilidad. “Apuntan a reducir o eliminar la destrucción de la masa boscosa y diferenciar la producción en zonas donde no hay deforestación ilegal”, reveló.
En Uruguay la situación es diferente ya que no sólo no se está deforestando, sino que se está incrementando el monte nativo. “En los últimos años creció muchísimo el área plantada para celulosa y aserraderos, y eso trajo aparejado una expansión del monte nativo. La ley establece que cada empresa forestal promueva ese recurso natural en su predio mediante siembra de especias autóctonas y prácticas de manejo”, aseveró.
Además, para el ganadero y el agricultor hay una penalización muy grande por destruir el monte nativo. “O sea, le sale muy caro. De cualquier modo, estamos hablando de áreas muy chiquitas que están en las orillas de ríos y arroyos, no es una masa forestal grande como en otros países de la región”, aseguró. Y adelantó: “Por eso, pensamos que no habrá dificultades con la puesta en marcha de la norma europea”
¿Y en la Argentina? “Bueno, la carne de exportación necesitará un certificado que diga «libre de deforestación» y para ello tiene que haber un proceso atrás, con buena trazabilidad, que lo avale. Esto difícilmente lo podrán hacer los productores solos. Se requiere una acción coordinada público-privada y un sistema de ciencia y tecnología que apoye con indicadores que esos productores puedan usar y los compradores puedan verificar”, reiteró.
Baethgen sostiene que hay quienes piensan que esta normativa es “bien europea” y no se aplicará o que, en todo caso, la carne se podrá vender a los países asiáticos. “Pero es una cuestión de tiempo. La evolución del comportamiento del consumidor va en ese sentido. Hoy es Europa y mañana serán otros. No se puede ignorar”, destacó.
¿Están dadas las condiciones para que la UE la aplique? “Sí. Porque no solo favorece al ganadero del Viejo Continente, sino que es un tema políticamente muy popular. Ponerla en vigencia, es como decir que están siendo responsables al penalizar la carne de sistemas que destruyen el medioambiente. Eso a la gente le suena bien. Hay que ver cómo evoluciona la operatoria con los exportadores, pero no van a parar. No hay duda que va a regir”, finalizó.
Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne
Paraguay/TodoElCampo-Con la construcción de Paracel, la inversión más alta en valor que se realizará en la historia de Paraguay, el mercado de la celulosa pasará a ser a futuro un indicador de interés para seguir de cerca; considerando la importancia que tendrá el rubro para la economía nacional.
Después de la tonificación de precios que registró la celulosa en 2022, muchos de esos valores cayeron encontrando pisos de hasta US$ 400 por tonelada en los primeros meses de 2023.
Para el segundo semestre de 2023 los valores se fueron tonificando nuevamente y, si bien no alcanzaron los valores extraordinarios de 2022, empezaron a marcar un panorama alentador para este sector.
A su vez, el costo de los fletes comenzó a ser más accesible, normalizando las tarifas en lo que respecta a las exportaciones que se hacen en buques de gran porte, así como la regularización de los contenedores que, sustentados en una alta demanda, habían elevado sus precios varias veces por encima de lo que costaban antes de la pandemia.
Actualmente, el mercado de celulosa de fibra corta mejoró su precio una vez más, y en la tonelada en base a China se manejan valores que oscilan los US$ 650.
Para la fibra larga se registró una leve caída de unos US$ 8, pero las tarifas también sitúan a la tonelada en unos US$ 750.
La incertidumbre continúa con lo que suceda con la demanda, en una situación extremadamente volátil con los mercados internacionales, dada la inflación que se dio en Estados Unidos, los focos de guerra en el continente europeo, la suba en el costo de la energía y la reactivación finalmente de China.
Los nuevos volúmenes puestos en el mercado, como los de un proyecto de relevancia en Chile, UPM 2 en Uruguay y Suzano en Brasil que comienza a mediados de 2024, van a dar otra tónica en el mercado.
La estabilización de esta demanda, y sobre todo de los precios, es uno de los grandes desafíos del sector para este 2024.
Paysandú/ TodoElCampo-Luego de los precios extraordinarios que la celulosa registró en 2022, muchos valores cayeron hasta 400 dólares por tonelada en los primeros meses de 2023. La pulpa de celulosa en Uruguay se encontraba en un momento de auge, mientras comenzaba a funcionar la planta de UPM en pueblo Centenario y, luego de sus procesos de prueba, llevó su capacidad a tope.
En el segundo semestre de 2023, los valores se tonificaron nuevamente y auque no llegaron a los niveles registrados en 2022, comenzaron a marcar un panorama alentador este sector. El costo de los fletes comenzó a ser más accesible, normalizando las tarifas en lo que respecta a las exportaciones que se hacen en buques de gran porte, así como la regularización de los contenedores que, sustentados en una alta demanda, habían elevado sus precios varias veces por encima de lo que costaban antes de la pandemia.
Actualmente, el mercado de celulosa de fibra corta mejoró su precio una vez más, y en la tonelada en base a China se manejan valores que oscilan en los 650 dólares. La fibra larga registró una leve caída de unos 8 dólares, pero las tarifas también sitúan a la tonelada en unos 750 dólares. Existe incertidumbre con la demanda, ante una situación extremadamente volátil con los mercados internacionales, dada la inflación en Estados Unidos, los focos de guerra en el continente europeo, la suba en el costo de la energía y la reactivación finalmente de China. Los nuevos volúmenes puestos en el mercado, como los de un proyecto de relevancia en Chile, UPM 2 y Suzano en Brasil que comienza a mediados de 2024, van a dar otra tónica en el mercado. La estabilización de esta demanda, y sobre todo de los precios, es uno de los grandes desafíos del sector en 2024.
Montevideo/TodoElCampo-El año 2023 comenzó con una cosecha de uvas complicada por la sequía, pero finalizó con buenos resultados. El presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), Ricardo Cabrera, reconoció la existencia de “una merma importante en la producción” que, como contrapartida trajo consecuencias positivas. “Produjo vinos de mejor calidad, con mayor valor alcohólico y sensorial y también se puso en marcha una ley. Una sobretasa para el pago de granizo y agentes climáticos adversos que pudo lograr una ayuda importante para todos los productores tanto viticultores como bodegueros con viñedos por 60 millones de pesos”, dijo Cabrera. El subsidio se obtuvo “en dos semanas, nada más” y se efectivizó en noviembre pasado. TECNOLOGÍA Con respecto a los avances en el laboratorio, “incorporamos nueva tecnología como los análisis rápidos para vinos, dado el volumen de 5.000 muestras anuales, la tecnología para verificar hongos tanto en pasas de uvas como en vinos y seguimos trabajando con el sistema isotópico en cuanto a la detección de agua y agregados que no son naturales de la uva y el vino”. Cabrera agregó que “la figura estrella es el plan de uvas sostenible junto al de bodegas sostenibles. Andamos casi en el 50% de producción sostenible. Se hace una cadena de custodias con productos no autorizados con un mecanismo de control a través de LTQA, que es una certificadora internacional con sede en Uruguay”. Inavi va camino a la certificación de “todas las hectáreas de viñedos y bodegas del país en un futuro cercano con un sistema que se basa en la trazabilidad y en la permisividad de determinados productos y la prohibición de otros”. CONVENIOS Y MERCADOS Inavi firmó “convenios con Francia y el objetivo de mantener trabajos permanentes en Estados Unidos con el Grupo Mundial del Vino, el grupo Mercosur, la concreción de la incorporación de profesionales jóvenes, el retiro incentivado de funcionarios de muchos años y la sustitución tres a uno del personal cada vez más calificado”. El instituto tiene “presencia permanente en ferias, eventos y degustaciones, organizadas por Uruguay. Tenemos dos mercados muy importantes que son Brasil y Estados Unidos. Sobre todo el primero. Después abrimos el mercado de Suecia que es un monopolio, seguimos trabajando muy fuerte en México y Canadá. Lo único que nos complica un poco es el tema de los impuestos al no tener Uruguay acuerdos bilaterales”. Una delegación de Inavi viajó a China en dos oportunidades.