El economista analizó la realidad global con sus conflictos, la desaceleración china, mencionó el crecimiento de África e India y reflexionó sobre qué sucedería si gana Trump. También se refirió a Uruguay en un año electoral.
Montevideo | Todo El Campo | Las perspectivas de los agronegocios siempre dependen del contexto global, dijo el Ec. Pablo Roseelli de la consultora Exante luego de exponer como invitado especial en la actividad de Lanafil y Yara, denominada “Los desafíos de hoy: Rentabilidad y sustentabilidad en año de elecciones”.
“El contexto global de los próximos años va a ser desafiante, no de crisis, aunque hay algunos nubarrones o elementos de riesgo como la guerra en Ucrania o el conflicto en Medio Oriente, la volatilidad de los mercados internacionales. Pero pensamos que va a ser un escenario desafiante caracterizado por el crecimiento moderado de la economía mundial y una desaceleración fuerte de China, un dólar débil en China y en el mundo, con una política fiscal estadounidense expansiva que propende a que el dólar se mantenga fuerte en el mundo y con tasas de interés altas. Todo eso so combina para un ciclo de commodities débiles, en el cual ya estamos y sería una sorpresa que eso cambiara para bien en los próximos años”, expresó.
Esa fortaleza del dólar en el mundo se combina con un dólar barato en Uruguay que acentúa los problemas de competitividad que tiene nuestro país. El dólar está bajo en Uruguay y alto en el mundo, y ese ha sido un elemento para entender por qué la economía uruguaya ha crecido poco”, y esto no es para señalar a ningún Gobierno sino que la pérdida de dinamismo de nuestra economía comenzó con el fin “del boom de commodities en 2014, y después vino el Covid. En los últimos diez años la economía uruguaya creció poco más de 1% anual, y es un poco más del promedio anual en estos últimos cinco años que los anteriores, pero definitivamente estamos creciendo poco”.
“Un país caro en dólares no alienta la inversión y sin el viento de cola de los commodities se está haciendo más evidente la necesidad de abordar una agenda más intensa de reformas estructurales”.
CHINA.
Sobre China Rosselli dijo que sufre “una desaceleración enorme de la actividad económica producto de varios factores”.
Uno es que “el país no podía seguir creciendo a las tasas con que lo hizo en los primeros quince años de este siglo”; otro es que “hay un cambio demográfico importante con una población que comenzó a bajar y cuando eso pasa las economías se desaceleran; también hubo cambios en la política económica china que no favorecen el crecimiento, y a eso se suma la guerra comercial que empezó con Donald Trump pero no cambió cuando éste dejó la Casa Blanca”.
En Occidente hubo “un cambio sobre cómo mirar a China”. Desde que este país ingresó a la OMC (Organización Mundial del Comercio) en diciembre de 2001 hasta 2015 el mundo celebró el fuerte crecimiento chino como oportunidad de negocios, pero en los últimos diez años Occidente observa que China, además de ser un gran mercado, es un rival estratégico sumamente importante”.
Asimismo, los conflictos en el mundo “están acentuando la animadversión de las democracias Occidentales hacia China y en la guerra comercial todos pierden algo y China pierde más” porque tiene un bajo PIB per cápita y las economías de esas características “necesitan del comercio mundial como el oxígeno, y la guerra comercial está restringiendo a China en su capacidad de crecimiento” y eso “no es bueno para los países exportadores de materia prima” como Uruguay.
Por otro lado “estamos viendo el crecimiento de África y la India, pero el tamaño de esas economías no es suficientemente grandes para que hagan la diferencia”.
Por tanto, con ese panorama global, “los exportadores de materia prima tenemos años desafiantes”, subrayó.
URUGUAY. CON QUÉ SE ENCONTRARÁ EL PRÓXIMO GOBIERNO.
El próximo Gobierno que asumirá el 1° de marzo de 2025 “va a encontrar mejor el panorama en materia de inflación y de empleo”, pero “en los últimos dos años la situación fiscal se ha deteriorado notoriamente y hay que ver dónde termina el déficit fiscal que está en 4% del PBI y el equipo económico proyecta que bajará a 3%, pero aún así es un déficit mayor al que puede sostener Uruguay”.
Aclaró que hay empleo, pero de calidad “no es tan buena”.
Por tanto el próximo Gobierno va a tener que intentar reducir el déficit, y se va a encontrar con un país con problemas de competitividad.
A todo lo anterior se suma que “el Gobierno que termina, como pasó con los anteriores, avanzó poco en reformas estructurales”, que no se hace con una gran reforma sino que deben ser “muchas y ninguna de ellas demasiado importante, pero todas juntas sumarían”.
“Tenemos un país estable al que le cuesta cambiar y reformar muchas cosas a la vez”, subrayó, y en caso de prosperar la reforma de la seguridad social propuesta por el PIT-CNT, sería “una enorme complicación para el próximo Gobierno y la economía del país”.
Hasta el momento, las instituciones cancelaron 109.000 deudas correspondientes a 100.000 personas, mientras que 46.000 usuarios hicieron 64.000 reestructuras de sus deudas.
Montevideo | Todo El Campo | Instituciones bancarias y administradoras de crédito habilitarán a partir de hoy la segunda etapa del “Programa voluntario de reestructuración de deudas”, que incorporará un número telefónico y de WhatsApp para permitir a los usuarios iniciar el proceso.
El programa, que se lanzó de manera online el pasado 11 de julio, busca facilitar la regularización de la situación crediticia de los deudores que han mostrado mayores dificultades en el pago de sus deudas.
El Banco Central del Uruguay y la Unidad Defensa del Consumidor del Ministerio de Economía y Finanzas colaboraron en la articulación de esta iniciativa impulsada por la industria financiera.
Este trabajo incluye el análisis minucioso de la situación de los deudores de mayor vulnerabilidad por parte de la industria financiera, y propone soluciones respetando el orden jurídico vigente y el adecuado balance de riesgos del sistema financiero.
Al programa pueden acceder aquellas personas que tienen una deuda menor a 100.000 pesos en cada una de las instituciones que adhieren a este programa, y que hayan estado en la Categoría 5 en la Central de Riesgos Crediticios administrada por el Banco Central del Uruguay al 30 de abril de 2022, y se hayan mantenido en la misma situación a mayo de 2024. Se incluyen también los deudores que estén en las mismas condiciones de incobrabilidad y antigüedad en aquellas instituciones que no reportan al BCU.
En el caso de deudores con un saldo de capital menor a $ 5.000, las instituciones renunciarán al derecho de ejercer el cobro de estas deudas, sin ser necesaria la realización de ningún trámite por parte del deudor.
Las deudas de capital por hasta $ 100.000 con cada institución se podrán refinanciar en cuotas sin ninguna actualización del capital, sin intereses, multas ni recargos.
Hasta el momento, las instituciones cancelaron 109.000 deudas correspondientes a 100.000 personas, mientras que 46.000 usuarios hicieron 64.000 reestructuras de sus deudas.
En esta segunda etapa del programa, quienes mantengan deudas en más de una institución tendrán la posibilidad de acceder a un número mayor de cuotas, dependiendo del monto adeudado, llegando hasta 48 pagos.
A este programa adhirieron en primera instancia Anda, Banco BBVA, Banco República, Banque Heritage, Cash, Credisol, Creditel, Crédito de la Casa, Crédito Naranja, Crédito Uruguayo, Crédito Valor, Crediton, Fucac Verde, HSBC Bank, Banco Itaú, Oca, Pronto, República Microfinanzas, Banco Santander, Scotiabank, Volvé. Este lunes se sumó al programa Acac, y se prevé la incorporación de más instituciones.
También han adherido las empresas especializadas en cobranza de carteras morosas: Mercurius, Fabraler y Viemventura, quienes ingresaron en los mismos términos, siendo la única diferencia que las deudas que son canceladas son las que tienen un saldo de capital menor a $ 1.000.
La Asociación de Bancos Privados del Uruguay (ABPU) y la Asociación Nacional de Empresas Administradoras de Crédito (Aneac), quienes realizan la gestión operativa e implementación de los términos del acuerdo de manera conjunta, han hecho una convocatoria abierta a todas aquellas empresas que quieran sumarse al programa.
El trámite para reestructurar deudas se puede iniciar de manera online en soluciondeuda.com.uy. Además, a través de Antel se habilitará el número 2902.20.24 para contactar por teléfono en el horario de lunes a viernes de 09.00 a 19.00 horas y el 092.20.24.44 por WhatsApp, con atención las 24 horas, todos los días de la semana. Las vías de comunicación estarán operativas hasta el 15 de noviembre de 2024.
En el caso de WhatsApp, el recibir un mensaje entrante, el bot responderá automáticamente solicitando la cédula de identidad de quien escribe. Luego se verificará si aplica al plan. Si es así, se le mostrará al usuario las entidades a quien debe y permitirá ir haciendo los preacuerdos con las mismas condiciones que a través de la página web. Se realizará el mismo proceso si el usuario llama por teléfono.
Las instituciones firmantes del acuerdo, el Banco Central del Uruguay y la Unidad Defensa del Consumidor del Ministerio de Economía y Finanzas recuerdan especialmente a los usuarios que en ningún caso se solicitarán pagos ni datos bancarios o personales a través de la página web. Cualquier solicitud de envío de datos o información por estos medios puede constituir un intento de fraude, que debe evitarse y denunciarse por las vías correspondientes.
El nuevo presidente del Banco Central dijo que el tipo de cambio se trata de “una variable que queda definida por el mercado”.
Montevideo | Todo El Campo | El viernes 26 de julio el Banco Central del Uruguay (BCU) cambió de presidente: luego de la renuncia de Ec. Diego Labat asumió el Ec. Washington Ribeiro que como primer anuncio aseguró que se mantendrá la política desarrollada por su predecesor, con el objetivo en contener la inflación y sin intervenir en el tipo de cambio.
Sobre los cometidos del Banco Central, Ribeiro dijo que son “varios”, y de ellos “el principal” es mantener la inflación controlada: “Debe mantenerse en el eje de 4,5%” para conservar el poder de compra de los ciudadanos.
Respecto al tipo de cambio, comentó que se trata de “una variable que queda definida por el mercado” y que el BCU ha hecho “un enorme esfuerzo para que ese mercado funcione de la manera más fluida posible, y el tipo de cambio hoy está dado por el juego de la oferta y la demanda”.
Agregó que “a medida que el país avanza en sus niveles de desarrollo y crecimiento la moneda es cada vez más fuerte, por lo cual encontrar los factores que determinan la competitividad del país es ir mucho más allá del tipo de cambio, implica ir a los fundamentos, los niveles de competencia, la apertura comercial, la desindexación, a la mejor calificación de nuestros trabajadores, entre otras cosas”.
Hay otras formas de mejorar la competitividad, no sólo es el valor del dólar, continuó, como las reformas de la seguridad social o la educativa; la apertura comercial, las mejoras en infraestructura.
Consultado sobre el instrumento de comprar dólares, el nuevo titular del BCU contestó que si la volatilidad “no es excesiva” no se analiza esa posibilidad.
“La política implementada ha sido exitosa” para mantener la inflación controlada, y “uno de los pilares es la no intervención”. Si por el contrario se hubiera intervenido, “seguramente no hubiéramos logrado cambios sustantivos en el tipo de cambio, pero sí hubiéramos echado por tierra todo el esfuerzo que se viene haciendo en materia inflacionaria”, reflexionó.
Washington Ribeiro tiene 52 años y es licenciado en Economía, egresado de la Universidad de la República Oriental del Uruguay en el año 1999.
De 2010 a 2020 fue director del BCU y de 2020 a 2024 se desempeñó como vicepresidente del Directorio.
Fue como consultor independiente en la elaboración de informes de coyuntura económica nacional y regional, así como también en la preparación y evaluación de proyectos de inversión.
Las encuestas realizadas por el Plan Agropecuario revelaron que la situación financiera de los productores sigue siendo difícil.
Salto | Todo El Campo | El pasado 30 de junio cerró el año agrícola-ganadero 2023-24, que aún se encuentra en el proceso de relevamiento de la información, para luego procesar los resultados de las carpetas de cada predio, desde el punto de vista económico. El Ing. Agr. Marcelo Ghelfi (foto), técnico del Plan Agropecuario e integrante de la Regional Norte, dijo que “los datos certeros los vamos a tener dentro de un mes, un mes y medio”.
El año ganadero 2023-2024 ha sido significativamente diferente al anterior, especialmente en términos climáticos, por lo que Ghelfi destacó que, mientras los tres ejercicios anteriores se caracterizaron por el estrés hídrico y déficit de forraje, este último año mostró una mejora notable a partir de la primavera de 2023. “Hoy nos encontramos con que los campos tienen una producción de pasto bastante buena, acumulada, lo que proporciona una buena disponibilidad de forraje para el invierno”, afirmó.
Las encuestas realizadas por el Plan Agropecuario revelaron que la situación financiera de los productores sigue siendo difícil. En abril, el 50% de los productores encuestados reportaron dificultades financieras, reflejando los efectos de tres años de altos costos y baja producción. La desvalorización del dólar frente al peso uruguayo, combinada con una inflación del 10%, ha impactado negativamente en el poder adquisitivo de los productores, según el análisis de los técnicos del IPA.
Ghelfi mencionó que la desvalorización del dólar y el aumento de los costos en pesos han afectado significativamente la economía de las empresas ganaderas. “El productor no solo tiene que producir, sino también alimentar a su familia, y los costos afectan bastante”, señaló. A pesar de estos desafíos, algunos productores han logrado una mayor valorización de sus productos, especialmente aquellos que vendieron terneros en momentos de precios altos.
Una de las variables externas que ha influido en los resultados del sector es la diferencia en los precios de la reposición y el ganado gordo. Según Ghelfi, la reposición se ha mantenido firme, mientras que el valor del ganado gordo ha disminuido. Esta situación afecta de manera distinta a los productores, dependiendo de si venden ganado terminado o terneros para reposición.
El sector ovino también ha enfrentado desafíos, con muchos productores aún incapaces de comercializar su lana, a pesar de los costos generados en el mantenimiento y cuidado de la majada y la esquila. Ghelfi describió esta situación como un «cuello de botella», donde los gastos se realizan, pero los ingresos no se materializan debido a dificultades en la venta del producto.
De cara al futuro, Ghelfi se mostró cautelosamente optimista. “Podemos aventurar que el producto bruto sea igual o un poquito mejor que el anterior, por un tema básicamente productivo”, dijo, refiriéndose a la buena disponibilidad de forraje y el estado corporal de los animales. No obstante, subrayó que los resultados económicos de las empresas serán muy heterogéneos, dependiendo en gran medida de las decisiones individuales de los productores y de las variables externas.
Desde hace años India da señales de crecimiento y se perfila como potencia económica mundial. Eso está comenzando a ocurrir y todos los países deberíamos verla con el mismo interés que miramos China, Estados Unidos o la Unión Europea.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Las exportaciones indias han aumentado una cuarta parte, hasta los US$ 2.000 millones, desde principios de 2024.
Los cinco principales importadores de productos indios son Estados Unidos (US$ 34.900 millones), Emiratos Árabes Unidos (16.600 millones), Países Bajos (12.000 millones), Singapur (8.100 millones) y China (7.300 millones), según la agencia rusa Sputnik.
Por otra parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró las perspectivas para la economía de la India, en un mundo de crecimiento mediocre.
Según el FMI, el país asiático crecerá 7% en 2024, lo que significa un 0,2% arriba del 6,8% que se había estimado en abril. Por lo tanto, el crecimiento de la India será superior al de China, de la que el Fondo espera un avance del 5% para este año.
El crecimiento de India, del 7% en 2024, podría deberse al mayor consumo privado, especialmente en las zonas rurales del país, dice el informe del organismo internacional.
Aunque importante, crecer 7% en 2024 significaría también una caída significativa frente a 2023 cuando tuvo una expansión del 8,2%. Y en 2025 el crecimiento será más lento aún, del 6,5%, publicó el canal estadounidense NCBC, especializado en negocios y economía.
RUSIA APUESTA A INDIA.
India es el país más poblado del mundo, su economía avanza de forma tal que los analistas pronostican que en 2070 se convertirá en la segunda economía más grande del planeta.
Rusia ya tomó nota de esa tendencia y de los buenos anuncios realizados, por lo que en mayo sus exportaciones a India marcaron un récord histórico con envíos por más de US$ 7.000 millones, un 18% más que en mayo de 2023.
Los suministros de las empresas indias a Rusia también aumentaron hasta US$ 425,4 millones, precisó la agencia Sputnik, que agregó: Como resultado, el comercio entre ambos países alcanzó un nivel histórico de US$ 7.500 millones. Anteriormente, los niveles más altos se registraron en mayo de 2023, en febrero de 2024 y en marzo de 2024, con US$ 6.300 millones.
En los cinco primeros meses del año los suministros de Rusia a la India crecieron un 11,4%, hasta US$ 28.700 millones, un total que solo China supera con US$ 41.100 millones exportados.
En los próximos años China no crecerá como antes. Su economía se enlentece y eso no pasa desapercibido para el resto del mundo que tiene en ese país un consumidor de peso.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | En el primer semestre del año el PIB de China creció, pero junto con ese dato se ha informado que el consumo interno sigue sin remontar y pesa el lastre causado por el desplome del sector de la vivienda.
Lo que suceda con China importa a Uruguay en cuanto su posición como consumidor de alimentos e importador de productos uruguayos. Pero no solo eso, también importa porque es uno de los principales propulsores del funcionamiento global. Si China pierde su condición de importador global, no solo dejará de comprarnos a nosotros, sino que generaría una reacción en cadena afectando a muchos otros países que también compran a Uruguay y que necesitamos que sus economías funcionen para que el consumo de productos de calidad no se detenga.
El enmarañando cruce de intereses comerciales entre los diferentes países es una consecuencia directa y clara de la globalización, y lo que ocurre en una región del mundo, o en un país tan importante como China, no se queda solo ahí, se expande.
En ese sentido, la buena noticia difundida por China a través del Buró Nacional de Estadísticas (BNE) este lunes 15, es que el producto interno bruto (PIB) de ese país creció un 5% interanual en el primer semestre de 2024, alcanzando unos US$ 8,65 billones. El crecimiento responde a políticas de incentivo desarrolladas este año.
Sin embargo, la alegría no es total porque ese crecimiento por varios millones de dólares y del 5% tiene sus matices y genera preocupación: el segundo trimestre (abril-mayo-junio) el crecimiento fue solo del 0,7% respecto al primero.
Analistas económicos señalan que a pesar del crecimiento enero-junio 2024 (del 5%), la confianza de los consumidores sigue estancada y la crisis inmobiliaria sigue pesando en el funcionamiento del país.
En ese contexto, las exportaciones chinas crecieron, pero las importaciones cayeron 2,3%.
De todas maneras, China es el país que más crece, pero eso tampoco debe confundirnos porque en el mundo el crecimiento ha sido muy ajustado y los desafíos naturales como geopolíticos y comerciales son conocidos por todos, y nadie escapa a ellos.
Lo que parece claro es que China no volverá a crecer a 8% o 9% como lo hizo en otros tiempos no tan lejanos (2013 o 2021), y se moverá dentro de parámetros más corrientes, así lo indican algunas previsiones como muestra el siguiente gráfico del Foro Económico Mundial.
La pregunta es cómo afectará al mundo esa bajada de la economía china, que de cumplirse las estimaciones será de apenas 3,3% en 2029.
No hay que olvidar que fue el desarrollo económico chino lo que motivó que los ciudadanos se abrieran a occidente, incorporando sus maneras y forma de consumo, además de desarrollar comportamientos turísticos claves. Sin la debida capacidad económica, ¿hasta qué punto China continuará cumpliendo el rol que ha desarrollado hasta ahora? Es una pregunta que nadie puede responder, pero Uruguay debe plateársela porque por mucho tiempo nuestra dependencia comercial ha sido mucha.
En Uruguay, el total de las exportaciones de bienes en 2023 alcanzaron los US$ 9.404 millones (sin zonas francas), según datos de la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU), ese total significó una caída de 15,6% respecto a 2022.
En 2022 las ventas de Uruguay a China fueron por US$ 2.816 millones, en 2023 cayeron a US$ 1.699, la diferencia fue de US$ -1.117 millones (-40%).