La experiencia brasileña demuestra que la ciencia aplicada al agro puede modificar radicalmente la estructura productiva de un país.
Montevideo | Todo El Campo | Solemos asumir que la ciencia y la innovación son buenas por naturaleza. Es obvio que sí, sin embargo, muchas veces se hace el enunciado a favor de invertir en esas disciplinas pero no siembre se lo acompaña con pruebas tangibles.
El economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Máximo Torero, destacó en un reciente posteo en su cuenta de X @MaximoTorero el papel decisivo de la inversión en ciencia e innovación para transformar la agricultura.
En su mensaje puso como ejemplo el caso de Brasil y la labor de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), que logró convertir el Cerrado, una región considerada durante décadas improductiva, en una de las regiones agrícolas más productivas.
Gracias a esa apuesta sostenida por la investigación, Brasil pasó de ser un importador neto de alimentos a consolidarse como uno de los principales exportadores globales, sostuvo el Ec. Torero en su posteo.
Este tipo de transformaciones no ocurren de manera espontánea, sino que requieren visión de largo plazo, financiamiento estable y políticas públicas que prioricen la generación de conocimiento.
La experiencia brasileña demuestra que la ciencia aplicada al agro puede modificar radicalmente la estructura productiva de un país, ampliando su capacidad de abastecer tanto al mercado interno como al externo.
En un segundo mensaje, también publicado en X, el economista anunció que la FAO y Embrapa acordaron fortalecer su colaboración para impulsar sistemas agroalimentarios resilientes, especialmente en regiones tropicales; sitios en los cuales la presión demográfica y la exposición al cambio climático hacen aún más urgente la inversión en investigación, históricamente limitada, sostuvo.
La reflexión de Torero adquiere relevancia en un contexto global marcado por la inseguridad alimentaria y la necesidad de producir más con menos recursos. Su llamado apunta a que los países en desarrollo, particularmente aquellos con vastos territorios agrícolas, comprendan que la innovación no es un lujo, sino una condición indispensable para garantizar sostenibilidad, competitividad y seguridad alimentaria en el futuro.
LA GRÁFICA: EL CONTRASTE ENTRE DOS REALIDADES.
La publicación de Máximo Torero en X está acompañada por una gráfica (publicada a continuación) que busca ilustrar el mensaje central: la importancia de invertir en ciencia e innovación para transformar los sistemas agroalimentarios, especialmente en regiones tropicales.
La gráfica muestra la evolución de la productividad total en agricultura de Brasil, los países de altos ingresos y el mundo.
Allí se muestra claramente el cambio sustancial de Brasil a partir de la invención y de la intervención de Embrapa (fundada en abril de 1973), logrando un avance que supera a los países de altos ingresos y a la media del mundo.
En conclusión: la gráfica funciona como un llamado de atención, porque si no se incrementa la inversión en ciencia aplicada al agro, los sistemas alimentarios de las zonas difíciles corren el riesgo de volverse insostenibles.
Invertir en ciencia e innovación no es opcional, es una condición indispensable para garantizar seguridad alimentaria, resiliencia en el futuro y seguir creciendo en el país.
¿Cuánto invierten los países del continente, y los Mercosur?; ¿cuánto invierte Uruguay?
HISTORIA DE EMBRAPA SEGÚN EMBRAPA.
En los años 70, la agricultura se intensificó en Brasil. El crecimiento acelerado de la población y del ingreso per cápita, así como la apertura al mercado exterior, demostraron que, sin inversiones en ciencias agrícolas, el país no podría reducir la diferencia entre el crecimiento de la demanda y la oferta de alimentos y fibras.
Dentro del Ministerio de Agricultura, un grupo debatió la importancia del conocimiento científico para apoyar el desarrollo agrícola. En ese momento, los profesionales de la extensión rural comenzaron a plantear la cuestión de la falta de conocimientos técnicos generados en el país para transmitir a los agricultores.
El entonces ministro de Agricultura, Luiz Fernando Cirne Lima, creó un grupo de trabajo para definir los objetivos y funciones de la investigación agrícola, identificar limitaciones, sugerir medidas, indicar fuentes y formas de financiación, y proponer legislación adecuada para asegurar la dinamización de este trabajo.
El 7 de diciembre de 1972, el entonces presidente de la República, Emílio Garrastazu Médici, sancionó la ley Nº 5.851, que autorizaba al Poder Ejecutivo a establecer una empresa pública bajo el nombre de Corporación Brasileña de Investigación Agrícola (Embrapa), vinculada al Ministerio de Agricultura. El artículo 7 estableció un plazo de 60 días para la emisión de los estatutos y determinó que el decreto fijaba la fecha de constitución de la sociedad. El decreto Nº 72.020, de fecha 28 de marzo de 1973, aprobó los estatutos de la Compañía y determinó su instalación en un plazo de 20 días. Esto fue actualizado el 4 de agosto de 1997 mediante el decreto Nº 2.291.
Instalado provisionalmente en el Edificio Palácio do Desenvolvimento, en Brasilia, DF, el consejo de administración de la nueva empresa buscó en el mercado personal que pudiera liderar las actividades de la nueva estructura de investigación.
A finales de 1973, una ordenanza ejecutiva puso fin a la existencia del Departamento Nacional de Investigación y Experimentación (DNPEA), que coordinó todos los organismos de investigación existentes hasta la creación de Embrapa. Como resultado, la Compañía heredó de DNPEA una estructura compuesta por 92 bases físicas: 9 sedes de institutos regionales, 70 estaciones experimentales, 11 propiedades y 2 centros nacionales. A partir de entonces, Embrapa inició su fase operativa, gestionando todo el sistema de investigación agrícola a nivel federal.
En 1974 se crearon los primeros centros nacionales de productos: trigo (en Passo Fundo, RS), arroz y frijoles (en Goiânia, GO), ganado de carne (en Campo Grande, MS) y caucho (en Manaus, AM).
El ministro destacó la importancia que tiene el arroz para Uruguay, ocupando apenas el 1% del área agropecuaria del país está entre los principales exportadores del mundo.
Montevideo | Todo El Campo | El martes 10, en la chacra de Néstor Santos, se realizó la inauguración de la cosecha de arroz 2026, evento de gran importancia para el sector arrocero del país que lamentablemente no contó con la presencia del presidente Yamandú Orsi por encontrarse en Chile para asistir a la ceremonia de cambio de mando que se realizará este miércoles 11.
El acto contó con la presencia de ministros, como el de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, y el de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, entre otros, además de autoridades, legisladores y productores. También asistieron los intendentes de Treinta y Tres, Mario Silvera, y de Rocha, Alejo Umpierrez.
El ministro Fratti ofreció un discurso de 20 minutos en el que destacó la importancia del sector arrocero en la creación de empleos y la movilización de las economías regionales, con altos niveles de productividad y una importante orientación exportadora a pesar de ser un sector pequeño en superficie.
Asimismo, advirtió que se enfrenta a precios internacionales bajos y costos elevados, por lo que la competitividad, la apertura de mercados y las inversiones en riego e infraestructura son factores clave para su futuro.
EL TREN LLEGARÁ A VARELA.
Fratti agregó que aún el tren no está, pero va a llegar a Varela, anunció, y dirigiéndose al ministro Oddone dijo que la inversión de reparación de la vía es de 35 millones de dólares.
Precisó que el arroz ocupa el 1% de área agropecuaria, pero es el sexto rubro exportador, y se ubica entre los 10 principales exportadores mundiales, lo que evidencia el potencial y la pujanza del sector.
Comentó que en donde se desarrolla el cultivo cambió el paisaje, logrando una de las mayores productividades arroceras del mundo. Todos logros de los productores, pero también de la investigación del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), la adopción de tecnologías, riego, fertilización y genética.
Por todo eso, la zafra 24/25 alcanzó un récord de 1,7 millones de toneladas, pero la caída de los precios internacionales en un 35% redujo los márgenes.
Para el arroz uruguayo, los principales destinos son México con el 31%, Brasil 17%, y Perú con el 7%.
Por otra parte, consideró “imprescindible” la búsqueda de nuevos mercados y el acceso a ellos.
El ministro mencionó el apoyo que recibe el sector de la investigación y la innovación. Junto con eso, hay un descuento del 15% en energía para riego; también está en proceso de reglamentación la devolución del impuesto al valor agregado (IVA) del gasoil para quienes tributan el impuesto a la enajenación de bienes agropecuarios (Imeba); y beneficios de inversión a través de la Comisión de Aplicación a la Ley de Inversiones (Comap) para quienes aportan por el impuesto a las rentas de las actividades económicas (IRAE).
Recordó que el gobierno se comprometió a instrumentar un plan estratégico de riego, para lo que se creó la Comisión Ejecutiva Interministerial para Asuntos de Riego.
El informe del organismo internacional también revisó la producción mundial de cereales de 2025 con una estimación a alza, hasta un récord de 3.029 millones de toneladas, 5,6% más respecto al año anterior.
Montevideo | Todo El Campo | Es probable que la producción de trigo disminuya en 2026 a medida que los precios más bajos frenen las siembras, según un reciente reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Las previsiones de producción de trigo para 2026 apuntan a un probable descenso global de alrededor del 3% a 810 millones de toneladas, aunque se mantiene por encima de la media de los últimos cinco años.
Se espera que los agricultores de la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos reduzcan la superficie sembrada para trigo de invierno en respuesta a la bajada de los precios de las cosechas. Sin embargo, las perspectivas de producción en India son generalmente favorables, respaldadas por sembradas récord fomentadas por incentivos gubernamentales. Las perspectivas también son positivas para Pakistán y, en general, favorables en China, dijo la institución internacional.
FAO.
El nuevo informe de la FAO sobre la Oferta y la Demanda de Cereales también ofrece una perspectiva temprana para la producción de maíz al sur del ecuador. La expansión de las áreas sembradas y las condiciones meteorológicas favorables apuntan a producciones superiores a la media en Argentina y Brasil.En Sudáfrica, se prevé que las grandes plantaciones conduzcan a una segunda cosecha consecutiva de maíz abundante en 2026, aunque podría estar por debajo del nivel de 2025 debido a la irregularidad del tiempo que ha reducido los rendimientos en algunas provincias.
El informe de la FAO también revisó al alza su estimación para la producción mundial de cereales de 2025 hasta un récord de 3.029 millones de toneladas (gráfico interior), un aumento del 5,6% respecto al año anterior.
La previsión para la utilización mundial de cereales en 2025/26 también ha sido revisada al alza, hasta un récord de 2.943 millones de toneladas, con aumentos esperados para trigo, cereales gruesos y arroz.
Cabe precisar que los cereales gruesos o secundarios son granos distintos al trigo y arroz, principalmente maíz, cebada, avena, sorgo y mijo, utilizados para forraje animal, producción de cerveza y alimentación humana por su alto contenido nutricional y resistencia climática. A diferencia de los cereales finos, suelen tener un grano más grande y se cultivan en climas más cálidos.
Las nuevas estimaciones apuntan a que las reservas mundiales de cereales probablemente aumentarán hasta 940,5 millones de toneladas al cierre de la temporada, lo que resultará en una cómoda relación global de existencias por consumo de cereales del 31,9%.
La última previsión de la FAO para el comercio mundial de cereales durante el año comercial 2025/26 (julio/junio) es de 501,7 millones de toneladas, un aumento del 3,5% respecto a los 12 meses anteriores y el segundo nivel más alto registrado.
Conocer las certezas y las incertidumbres de nuestro sistema de producción es otro de los puntos importantes de todo productor.
Montevideo | Todo El Campo | Las incertidumbres generadas por el conflicto en Medio Oriente dan al mundo una serie de preocupaciones e incertezas en cuanto al costo de combustibles y fertilizantes. Mientras tanto, en Uruguay ingresamos en un período de certezas respecto a las pasturas con la posibilidad adecuada para lo que necesitamos en materia de pasturas.
Entramos en un período del año que nos da certezas: ¿cuál es la probabilidad de que si sembramos raigrás en la segunda mitad de marzo no tengamos muchísimo pasto al los 45 o 50 días, o no tenga muchísimo pasto en pleno invierno y a comienzos de primavera?, se preguntó el Ing. Agr. Juan Díaz de Pasture Genetics.
Eso es extremada cierto que ocurrirá, aseguró al ser entrevistado en el programa Diario Rural (CX 4 Rural), en una extensa entrevista en que abordó esos temas tan oportunos para el momento del año en que estamos.
CONFLICTIVIDAD EN MEDIO ORIENTE.
La conflictividad en Medio Oriente lleva a la necesidad de realizar un “uso muy cuidadoso y estratégico de los fertilizantes porque va a ser un insumo caro, pero al mismo tiempo sabemos que son fundamentales para lograr resultados. Sin nitrógeno las gramíneas no progresan”, señaló.
PASTURAS EN URUGUAY.
En cuanto a nuestro país, el Ing. Díaz destacó la importancia que tiene otoño para el desarrollo agrícola, pensando en las pasturas.
“Nosotros sembramos en otoño: las pasturas perennes se siembran en otoño y también un porcentaje muy importante de los verdeos”, subrayó. Eso es relevante porque “si llevamos adelante una rotación promedio en la que hacemos un año de verdeos y tres años de pasturas, quiere decir que la mitad del área está en barbecho; un cuarto corresponde al verdeo que estamos sembrando, y el área que viene de verdeo va a pasturas perennes de primer año.
“Parte de nuestro desbalance forrajero está en que la mitad del área no la tenemos disponible en otoño, un cuarto del área va a seguir no disponible en invierno, y cuando lleguemos a la primavera tendremos el 100% del área disponible”, explicó.
Ese “conflicto entre tasas de crecimiento y producción de pasto, sumado a la ausencia de una parte muy importante del área en esta época, hace que en este momento del año estemos muy complicados. Eso pasa siempre y es la explicación de por qué la avena es un verdeo tan importante: porque es la primera, la que nos animamos a sembrar en seco y quienes lo hicieron hoy respiran al ver el verdeo que arrancó”.
En cambio, con raigrás, el otro gran verdeo, “la fecha de siembra es marzo y recién ahora nos estamos empezando a animar” a trabajarlo.
CERTEZAS.
Conocer las certezas y las incertidumbres de nuestro sistema de producción es otro de los puntos importantes de todo productor.
Sobre las certidumbres, dijo que cuando tenemos un buen verano, nuestra base forrajera responde, pero es común y frecuente que nos toquen veranos como el actual, que nos dificultan y estresan mucho.
Asimismo, tenemos certidumbres: “Afortunadamente, en una parte del año (de mayo a octubre) tenemos probabilidades muy altas de producir pasto” dado las características de las temperaturas y porque “es muy difícil que nos falte el agua al extremo de comprometer la producción de forraje”.
Ver el medio vaso lleno es saber que “en cuanto llueva voy a poder sembrar”, pero tendremos que decidir qué se sembrará; y a los 30 o 40 días se va a tener pasto. Eso va a pasar”, enfatizó, y aseguró que “nuestras temperaturas son suficientes para producir a altas tasas con las especies adecuadas, en particular raigrás y pasturas perennes”.
PLANIFICACIÓN DE SIEMBRAS.
Consultado sobre la avena, Díaz dijo que “hay disponibilidad” con una “demanda enorme”.
Además, el presente año se parece a 2023 aunque es distinto, y en algunos lugares mucho peor.
De una situación como la actual “se sale produciendo” y por eso “es importante recordar qué paso en 2023 con el área de verdeos. Hoy a nivel país esa área es de 670.000 / 680.000 hectáreas pero en el 22/23 eran 800.000 hectáreas. La explicación es que veníamos de una seca increíble que generó un déficit de forraje muy grande ante el cual los productores reaccionaron sembrando”, causando un aumento del 20% con respecto al área actual.
Lo que se espera es demanda importante que “se va a concretar en la medida que empiecen a aparecen las lluvias”.
La planificación de la siembra es la siguiente: avena en febrero; raigrás en marzo; pasturas perennes en abril, esa es una receta que cada uno ajustará en función de donde está y el año que le toque, pero “debemos tratar de sembrar lo más temprano que podamos, minimizando riesgos de perder las pasturas porque se presente un período estresante después de la siembra”.
“No hay que perder de vista que el pasto más barato está en las perennes”, destacó, a pesar del escenario que presenten o que sean más caras.
Otro punto importante “es planificar y salir a recorrer el área de pasturas perennes para determinar las tres categorías sobre las que van a caer cada una de las pasturas que tenemos. ¿Cuáles son las que no siguen y tenemos que pasar a verdeo; cuáles admiten una intersiembra y pueden seguir un año más; y cuáles están razonablemente bien y las vamos a manejar para aprovechar sin gastar en siembra? Esas situaciones se van a develar en las próximas semanas”, según las lluvias que se vayan registrando y dónde.
¿AVENA Y RAIGRÁS JUNTOS?
Sobre si la avena y el raigrás pueden ir juntos, el Ing. Díaz dijo que teóricamente la respuesta es no porque las avenas deben ir muy temprano (principio de febrero si hay condiciones) que no es la fecha para el raigrás.
En cambio los raigrases tienen la enorme virtud de producir muchísimo pasto en invierno y tener tanta primavera como se desee, entonces ¿para qué juntarlos si uno complica al otro?
Sin embargo, en momentos como el de ahora que son complejos, “si quiero apurar el primer pastoreo de un raigrás, agregarle algunos kilos de avena no es una mala idea”, pero con el cuidado y el criterio como para no comprometer el verdeo.
RESERVAS.
En entrevistado también se refirió a la importancia de “recomponer reservas” con la oportunidad de hacerlo en estaciones no tradicionales.
“Lo más inmediato es sembrar ya una avena que voy a ensilar en 90 días, permitiéndonos contar con 5 o 7 toneladas; y lo otro es la siembra de mayo – junio con cosecha setiembre – octubre con un resultado de entre 8 y 10 toneladas.
Aseguró que es absolutamente cierto que si sembramos raigrás en la segunda mitad de marzo vamos a tener muchísimo pasto a los 45 o 50 días, que vamos a tener muchísimo pasto en pleno invierno y a comienzos de primavera.
“Con tecnologías ciertas, la resiliencia de los sistemas aumenta”, enfatizó.
ENTREVISTA COMPLETA.
Producción periodística Horacio Jaume y Estela Apollonio (Diario Rural, CX4 Rural).
La histórica red argentina de evaluación de soja avanza en América junto a Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | La Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso) con más de cuatro décadas de trayectoria en Argentina avanzará en 2026 hacia una escala regional incluyendo, además de Argentina, a Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú, que participarán como miembros activos en la generación y el análisis de información agronómica.
El proyecto propone la creación de la Red Regional de Evaluación de Cultivares de Soja (Rrecso-Américas) que durante tres años promoverá un esquema de cooperación regional, con protocolos experimentales unificados, una gobernanza compartida y la participación de la Universidad de Florida, Estados Unidos, en el desarrollo de modelos predictivos.
Cristian Vissani, coordinador nacional de la Recso, explicó que “el objetivo principal del proyecto es reducir la brecha entre los rendimientos reales y potenciales limitados por agua, mediante la optimización en la elección del cultivar y el manejo agronómico en América Latina”. En ese sentido, precisó que “se desarrollarán redes de ensayos comparativos de rendimiento de soja en los países participantes, con un protocolo unificado, para poder identificar genotipos superiores y prácticas de manejo adaptadas a cada ambiente”.
Los beneficiarios directos “serán los productores de soja de los países participantes, junto con empresas semilleras, asesores técnicos y personal de investigación y extensión perteneciente a los institutos nacionales de investigación agropecuaria”, señaló Vissani.
MODELO EXPANDIDO.
“Lo relevante es que pusimos en marcha una red orientada a la reducción de brechas productivas y a la transferencia de innovación, a partir del modelo interactivo que buscamos impulsar desde el INTA”, señaló Juan Cruz Molina, director del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Centro Regional Córdoba.
El modelo en Argentina implica la articulación entre el INTA, la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y las empresas semilleras, junto con una red ampliada que involucra a universidades, grupos de productores y organizaciones como Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) y Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) que participan en la generación, validación y difusión de la información.
Juan Sebastián Panelo, investigador del Centro de Transformación de Cultivos de la Universidad de Florida, destacó que “la participación de nuestro grupo de trabajo está asociada a la evaluación de cultivares, mediante el análisis de los datos y la estimación de los efectos de la interacción genotipo-ambiente en todo el continente”.
Al referirse a la experiencia argentina de la Recso, sostuvo que el modelo “ha sido prolífico y exitoso” y consideró que su expansión a escala sudamericana “representa un salto de calidad en la información que se puede generar, para avanzar en una integración regional de datos para fortalecer la toma de decisiones productivas”.
Eugenia Saini, secretaria ejecutiva del Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (Fontagro), explicó que la iniciativa “responde de manera directa a uno de los principales desafíos estructurales de la agricultura de la región, que es cerrar las brechas de rendimiento en un cultivo estratégico como la soja sin expandir la frontera agrícola, y además en un contexto de creciente variabilidad climática y restricciones ambientales que se imponen a los sistemas de producción tradicionales”.
La iniciativa que apunta a expandir el modelo de colaboración público-privada será cofinanciado por Fontago, bajo administración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), junto con aportes de las instituciones públicas y privadas participantes.
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En base a información de INTA con adaptaciones para Todo El Campo.
Los costos no han cambiado mucho respecto al año pasado, se mantienen, aunque ahora los fertilizantes están teniendo un aumento, señaló el Ing. Julio Perrachón.
Montevideo | Todo El Campo | El Ing. Agr. Julio Perrachón del Instituto Plan Agropecuario se refirió a la siembra de otoño pensando en producir pasto de forma rápida y eficiente.
Entrevistado en el programa Diario Rural (CX4 Rural), dijo que “la avena sigue siendo el verdeo de otoño que nos salva y se puede sembrar si no hay humedad, y si la chacra está bien la semilla enterrada es una buena alternativa”.
Hay establecimientos en los que “la soja no va a dar nada y están intersembrando con avena. Otra alternativa es avena y trébol alejandrino, con la cual se puede producir mucho pasto de calidad”.
A los productores que consultan sobre raigrás, Perrachón comentó que “todavía es temprano, las lluvias no se han generalizado y planteamos plantar desde mediados de marzo para adelante”.
Las lluvias son zonales, con áreas complicadas por la escasez en tanto que en otras regiones sí hubo precipitaciones en mayor volumen.
Los costos no han cambiado mucho respecto al año pasado, se mantienen, aunque ahora los fertilizantes están teniendo un leve aumento, apuntó.
“Es interesante que el costo de una alfalfa o pradera de larga duración es casi el mismo que un verdeo. Estos últimos son un mal necesario, es bueno tenerlos porque aportan forrajes rápidos para la rotación, pero también hacer buenas praderas amortiza mucho más”, dijo el técnico.
SEMILLA PREINOCULADA.
Otro tema de cada otoño es la semilla preinoculada y “la importancia de la inoculación con la siembra en 24 horas, porque si pasa más tiempo el inóculo ya no sirve. Hay que tenerlo presente, más con estos precios de fertilizantes: una semilla mal inoculada no tiene solución, y si está bien inoculada evita que gastemos US$ 500 o US$ 600 en urea”.
CÓMO OBTENER PASTO RÁPIDO.
Perrachón explicó las estrategias que se pueden desarrollar par obtener “pasto rápido” y acaró que el trébol alejandrino “no tiene semilla dura, por lo tanto va a germinar si hay humedad, y por eso es bueno que la haya en el suelo. Si ya hay humedad se puede sembrar ahora, pero hay que asegurar un buen nacimiento”.
Subrayó que como parte de la planificación la compra de semilla se debe hacer con tiempo y buscar los cultivares, sugirió, y comentó la disponibilidad de semillas.
COSTOS.
En cuanto a costos, la hectárea de avena ronda los US$ 290 o US$ 300, pero son costos de referencia que aporta el Plan Agropecuario, y cada uno debe tomar la decisión de los herbicidas, cuánto fertilizante, los kilos de semilla y el precio que varía según el cultivar o la especie forrajera que vamos cultivar.
Al cierre, advirtió e insistió en el costo de los fertilizantes: “Están subiendo día a día”.
ENTREVISTA COMPLETA.
Producción periodística Estela Apollonio, programa Diario Rural (CX4 Rural).