El caso francés no tiene precedentes, pero es un aviso sobre el cual el mundo y Uruguay están avisados.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Hace un par de días, las fallas en el sistema de internet de Uruguay nos recordaron lo dependientes que somos de esa tecnología, y por tanto, lo vulnerables y expuestos que estamos.
A medida que pasa el tiempo esa dependencia es cada vez mayor y toca niveles humanos que nunca o pocas veces evaluamos bien. Por ejemplo, para muchas personas, quedarse sin celular es causa de angustia y ansiedad profundas.
Por eso, un atentado, una falla, un error humano, una broma de alguien que no mide las consecuencias de lo que hace, puede desencadenar consecuencias que van desde lo más insignificante -no poder escuchar nuestro artista favorito o ver una película en algunas plataforma- a lo más grave como la pérdida de vidas humanas.
No solemos pensar en qué pasará el día que el mundo, un país o una ciudad se enfrente a un apagón cibernético general, sin embargo, la literatura y el cine suelen presentarnos historias que giran en torno a una situación de ese tipo. Es el caso de Día Cero (Zero Day) protagonizada por Robert De Niro, que encarna a un expresidente que lidera una comisión especial para investigar y encontrar a los responsables de un ciberataque global que desestabiliza al país con un costo que incluye vidas humanas.
Sin embargo, la mayoría de nosotros suele creer que esa vulnerabilidad no nos afectará en mayor medida, lo sentimos como lejano, algo que les pasa a otros, a pesar de que todos conocemos a alguien que ha sido víctima directa o indirecta de hechos de esa naturaleza, en actos de mayor o menor gravedad. Por fortuna pocas veces se llega a ese extremo más grave.
¿LOS ALIMENTOS EN LA MIRA DE LOS CIBERATAQUES?
Hace un par de días el mundo asistió a una nueva forma de ciberataque: los alimentos, lo que debería encender las alarmas en Uruguay.
Cientos de supermercados fueron víctimas de un ciberataque inédito que causó pérdidas millonarias: refrigeradores y congeladores dejaron de funcionar simultáneamente causando pérdidas millonarias en euros.
El hecho se atribuyó a “piratas informáticos” que tomaron el control del software que regula la temperatura de las unidades de refrigeración y las manipularon para que se calentaran hasta los 50°C durante la noche, informaron medios franceses.
El ataque se definió por las víctimas como “extremadamente grave y sin precedentes”.
Las cadenas de supermercados afectadas fueron Coopérative U, Intermarché y su marca Netto, Carrefour, Monoprix y E.Leclerc, mientras otras reaccionaron a tiempo y desconectaron sus sistemas de enfriamiento del software de la empresa danesa de ingeniería Danfoss. Ese software permite a los comercios gestionar sus equipos de refrigeración a distancia.
Hasta ahora no hay una medición final que determine las pérdidas en alimentos, pero se serán millonarias que superarán los US$ 10 millones.
El comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, condenó el ataque en una publicación en X y dio en el clavo al advertir sobre una realidad que ya está entre nosotros: “Convertir los alimentos en un arma ya es una realidad”.

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