La avicultura uruguaya enfrenta el desafío del recambio generacional, con jóvenes que buscan profesionalizar el sector y consolidar su futuro productivo.

Fernando Sanabia Viscoski | Canelones | Todo El Campo | El Cuarto Foro Nacional de Avicultura terminó, pero algunas preguntas deberían quedar abiertas mucho después de que se apaguen las luces del encuentro.

¿Estamos haciendo todo lo necesario para que la avicultura uruguaya pueda crecer? ¿Estamos generando las condiciones para que los jóvenes quieran continuar en esta actividad? ¿Estamos pensando en la avicultura de los próximos diez, quince o veinte años?

Desde mi lugar como productor y directivo de la Asociación de Façoneros de Pollos Unidos, participar en este foro fue una oportunidad para trasladar algunas de las preocupaciones que vivimos diariamente quienes estamos en los establecimientos productivos.

Y también para reafirmar algo en lo que creo firmemente: Uruguay tiene mucho para crecer en avicultura.

Somos un país productor de granos, contamos con productores con experiencia, empresas, infraestructura y conocimiento acumulado durante décadas. Tenemos una cadena que trabaja todos los días y que ha demostrado capacidad para producir y adaptarse.

Entonces, ¿por qué no pensar en grande?

Durante el foro se habló de producción, de mercados, de inversiones, de tecnología y de los desafíos que enfrenta el sector. También se destacó el papel que han tenido las políticas públicas en el desarrollo de la actividad.

Yes justo reconocer que las políticas implementadas han contribuido y que han existido herramientas que fueron importantes para el sector.

Pero quienes estamos en el territorio sabemos también que todavía falta mucho.

Necesitamos políticas de largo plazo, mayor acceso al financiamiento, herramientas adecuadas para las inversiones, seguros que contemplen los riesgos climáticos y sanitarios, infraestructura y condiciones que permitan a los productores planificar y mirar hacia adelante.

No alcanza con sostener lo que tenemos. Si queremos que la avicultura crezca, necesitamos generar las condiciones para invertir y crecer.

Y hay un tema que, a mi entender, todavía no ocupa el lugar que debería: el relevo generacional.

Detrás de cada galpón hay una familia, una inversión y un proyecto de vida. Si no conseguimos que nuestros jóvenes puedan incorporarse, invertir y continuar las empresas familiares, dentro de algunos años tendremos que preguntarnos quiénes van a estar produciendo.

El relevo generacional no se resuelve solamente diciendo que los jóvenes deben quedarse en el campo. Para que quieran hacerlo, debemos ofrecerles oportunidades, formación, estabilidad y posibilidades reales de desarrollar un proyecto de vida.

Por eso fue especialmente valioso ver en el foro la participación de estudiantes de la educación agraria de San Ramón, Canelones, vinculados a experiencias productivas en avicultura. Esas iniciativas son una señal positiva. Acercar a los jóvenes a la actividad, mostrarles cómo funciona y permitirles experimentar es una manera concreta de empezar a construir el futuro.

Pero debemos hacer más.

La avicultura necesita mayor jerarquización dentro de la agenda nacional. La participación de productores, empresas, organizaciones, estudiantes y autoridades demuestra que existe una cadena que quiere seguir avanzando. Sería importante que esa importancia también se refleje cada vez más en la agenda de quienes toman decisiones.

No se trata de desconocer lo que se ha hecho. Todo lo contrario. Se trata de reconocer lo construido y preguntarnos qué más podemos hacer.

Desde las organizaciones de productores tenemos una responsabilidad: plantear nuestras preocupaciones, pero también llevar propuestas y sentarnos a buscar soluciones junto a las empresas y al Estado.

Uruguay tiene una oportunidad. Tenemos productores, tenemos granos, tenemos conocimiento y tenemos una cadena que quiere seguir creciendo.

Lo que necesitamos ahora es una visión de largo plazo.

Porque la discusión no debería ser solamente cuánto produce hoy la avicultura uruguaya.

La pregunta que deberíamos hacernos es qué avicultura queremos tener dentro de veinte años y qué estamos dispuestos a hacer hoy para construirla.

Y en esa respuesta, el futuro de nuestros jóvenes debería ocupar un lugar central.

EL AUTOR.

Lic. Fernando Sanabia Viscoski. Posgrado en Agronegocios. Productor agropecuario.

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