Que La Paz sea la ciudad más importante de Bolivia es un error estratégico que los bolivianos deberán corregir cuanto antes: sus características geográficas la hacen extremadamente vulnerable.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Desde hace un mes y medio Bolivia sufre bloqueos de carreteras que no permiten el movimiento del transporte, alterando el suministro natural y el movimiento de mercadería, imprescindible para el funcionamiento del país.
Las actividades de protesta son impulsadas por sindicatos y sectores afines al expresidente Evo Morales, y apuntan a la renuncia del presidente constitucional Rodrigo Paz, que asumió en noviembre de 2025 -apenas pasaron siete meses- luego de ser electo en las elecciones realizadas ese mismo año, en las que resultó ganador en la segunda vuelta con el 55% de los votos.
Las protestas y las movilizaciones comenzaron por reclamos económicos como el aumento salarial, el desabastecimiento de combustible y el rechazo a leyes agrarias, pero rápidamente entraron en un espiral peligroso y de escalamiento hasta convertirse en un movimiento antigubernamental y antidemocrático con demandas que también son políticas e incluyen la renuncia del presidente, para lo cual aplican una fuerte presión social y política con bloqueos de las carreteras que han caudado desabastecimiento en varias ciudades como La Paz.
Se podría decir que son varias las ciudades que están sitiadas, y según la información de medios locales e internacionales, sufren desabastecimiento y crisis en el suministro de alimentos, medicamentes y combustibles, siendo La Paz una de las más afectadas.
¿Cómo es posible que eso pase sin que las autoridades puedan impedirlo? Pues, aunque parezca increíble, que La Paz sea la ciudad más importante de Bolivia es un error estratégico que los bolivianos deberán corregir cuanto antes: sus características geográficas la hacen extremadamente vulnerable.
La ciudad de La Paz se encuentra en un valle profundo, rodeado por el altiplano, y su acceso principal depende de la conexión con El Alto. Si se bloquean las vías de ingreso desde El Alto, la ciudad queda prácticamente aislada y puede sufrir desabastecimiento, que es lo que está sucediendo ahora.
EL ALTO, LA PUERTA DE ENTRADA Y SALIDA DE LA PAZ.
El Alto es una ciudad ubicada en la meseta altiplánica a unos 4.150 metros sobre el nivel del mar, justo encima del valle donde se encuentra La Paz. Su población supera el millón de habitantes, con fuerte presencia de comunidades indígenas. Económicamente, es un centro de comercio, transporte y logística, con mercados populares, industrias pequeñas y medianas, y el aeropuerto internacional de El Alto, el segundo más importante del país.
Su poder estratégico en clave. Si alguien en algún momento quiere neutralizar La Paz, le alcanza con controlar El Alto, ya que desde allí se controlan todos los accesos.
Por esa razón, los movimientos sociales y sindicales dedican sus esfuerzos en controlar esa zona, y lo han logrado exitosamente, y mientras el gobierno boliviano esté en La Paz, la amenaza y la vulnerabilidad están al orden del día.
¿Qué puede hacer Bolivia? Trasladar la sede del gobierno, el Poder Legislativo y los órganos electorales a Sucre que es la capital histórica y constitucional del país.
Al parecer Sucre no posee la infraestructura para albergar al gobierno, ni siquiera cuenta con un aeropuerto de dimensiones, pero bien se podrían -se debería- comenzar ahora a trabajar en los servicios básicos que en un plazo lógico permita el traslado y la instalación del Parlamento y del Poder Ejecutivo.
EL EJEMPLO DE BRASIL.
Si Río de Janeiro fue capital de Brasil por 200 años (desde 1763 a 1960), para luego pasar a ser Brasilia, ¿por qué Bolivia no podría trasladar su capital a una zona que le ofrezca mayor estabilidad?
Brasilia se construyó de la nada en un tiempo récord de tan solo tres años y medio, ¿cuánto puede llevarle a Bolivia considerando que Sucre ya cuenta con lo básico y está a solo 500 km de distancia?
Lo más importante que Sucre tiene para ofrecer es que no está cautiva ni encajonada como La Paz; posee varios accesos carreteros desde distintas procedencias como Potosí, Cochabamba y Santa Cruz, entre otras, lo que reduce o anula el riesgo de aislamiento total.

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