Los científicos utilizan algas microscópicas para transformar la arena en suelo capaz de contener vegetación.

Montevideo | Todo El Campo | Utilizando microbios cultivados en laboratorio para unir arena suelta del desierto en una capa fina y estable que el viento no puede soplar fácilmente, los científicos chinos han logrado unas superficies más resistentes que permiten plantar arbustos y hierbas antes de que los vientos fuertes y el calor arrasen con las plantas jóvenes.

Es la regeneración de la corteza biológica, una estrategia que aparece como “eficaz para combatir la desertificación”, señala un artículo científico publicado en Science Direct (*) y Springer Natura (**). Ambos del año 2020.

Recientemente un informe de la radio francesa se refirió a las experimentaciones que China está llevando a cabo con algas como estrategia de frenar el avance del desierto

“En China, la lucha contra la desertificación entra en una nueva fase. En las áridas regiones del noroeste, los científicos utilizan algas microscópicas para transformar la arena en suelo. En pocos meses, estos microbios forman una costra viva capaz de fijar las dunas y preparar la vegetación. Se trata de una forma de geoingeniería biológica, probada a gran escala por primera vez”, dice el reporte. Los trabajos se realizan en el desierto de Kubuqi al norte de China.

Las algas, también llamadas algas verdeazuladas, son cianobacterias, microorganismos muy antiguos, presentes en la Tierra desde hace más de 3.000 millones de años. Tienen la capacidad de sobrevivir en condiciones extremas, con calor intenso, sequía prolongada, suelos casi estériles.

Al llover el agua los reactiva facilitando una rápida multiplicación, y los organismos secretan sustancias que unen los granos de arena entre sí. De este modo se obtiene una costra biológica sólida, rica en carbono y nutrientes.

En la naturaleza, se necesitan entre cinco y diez años para que se forme este tipo de costra: con esta técnica, el tiempo se reduce considerablemente, lo cual es altamente positivo en esta carrera contra la desertificación y para frenar la erosión, dándole al suelo la capacidad de acoger plantas, retener agua y almacenar carbono.

Las cianobacterias se mantienen inactivos mientras no llueve, pero luego se desarrollan rápidamente y forman una costra capaz de resistir el viento y estabilizar la arena de forma duradera. Al estabilizar la arena, estas microalgas ya han permitido que las plantas pioneras echen raíces en el desierto: un primer paso, aún lejos de un desierto verdaderamente verde.

CAUTELA Y RIESGOS.

Los científicos que trabajan en el proyecto piden cautela. Los resultados pueden ser excelentes o malos.

China se arriesga e invierte mucho en este tipo de soluciones porque la desertificación amenaza directamente la agricultura, los recursos hídricos y las ciudades del norte del país.

El punto es que hay cianobacterias que pueden producir toxinas y el impacto a largo plazo en los ecosistemas sigue siendo difícil de prever. Aún no se ha determinado si estamos asistiendo a una restauración ecológica controlada o a una nueva forma de intervención humana con consecuencias graves en los entornos naturales.

Si este método funciona, podría implementarse en otras regiones áridas del mundo, especialmente en África o Asia Central, convirtiendo la lucha contra la desertificación en un nuevo campo de influencia tecnológica.

(*) Sucesión biológica de corteza de suelo en desiertos a través de un estudio de caso de 59 años en China: Cómo la estrategia inducida de corteza biológica acelera la reversión de la desertificación de décadas en años – ScienceDirect

(**) Efectos del cultivo en la textura y fertilidad del suelo en una región árida de desierto del noroeste de China | Diario de la Tierra Árida | Enlace de la naturaleza de Springer

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