A través del uso de tecnologías genómicas y la cooperación entre 17 instituciones, la región da un paso decisivo para blindar su seguridad alimentaria ante el cambio climático.

Montevideo | Todo El Campo | 17 organizaciones de 13 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Uruguay) apuestan a los cultivos estratégicos como el frijol, el maíz y la papa.

Una red científica sin precedentes está transformando la forma en que América Latina y el Caribe conservan y utilizan la diversidad genética de cultivos como el maíz, el frijol y la papa. A través del uso de tecnologías genómicas y la cooperación entre 17 instituciones, la región da un paso decisivo para blindar su seguridad alimentaria ante el cambio climático.

La revista Science Direct publicó el artículo científico “Fortalecimiento de los bancos genéticos nacionales a través de la genómica y la colaboración regional: Lecciones de América Latina y el Caribe” (*) que analiza la estrategia: utilizar la genómica y la colaboración regional para salvar la biodiversidad agrícola de América Latina y el Caribe.

Son 17 instituciones de 13 países que trabajan coordinados con la mira en los cultivos mencionados.

El trabajo de todos estos países a través de sus instituciones apunta a un desafío real y de necesaria atención: la desconexión entre la conservación de recursos fitogenéticos y su uso real en el desarrollo de variedades adaptadas a nuevos desafíos climáticos, sociales y económicos. La genómica es la herramienta clave.

COMUNIDAD DE PRÁCTICA.

La Comunidad de Práctica (CoP) fue establecida en 2022 como una red de bancos nacionales de germoplasma, con el objetivo de fortalecer las capacidades regionales en la generación e interpretación de información genómica (DSI, por sus siglas en inglés).

Desde entonces, sus miembros han comenzado a trabajar en la caracterización genética de cultivos esenciales, compartiendo datos, conocimientos técnicos y buenas prácticas.

El proyecto representa “una oportunidad histórica para cerrar la brecha entre conservación y uso”, permitiendo que los bancos de germoplasma no solo preserven semillas, sino que se conviertan en aliados clave en programas de mejoramiento genético orientados a la adaptación climática y la seguridad alimentaria.

IMPLICACIONES DIRECTAS PARA LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA.

Estas investigaciones tienen implicaciones directas para los sectores agropecuario y ganadero, pues aunque los bancos de germoplasma suelen estar asociados a la agricultura, la ganadería también se beneficia de la disponibilidad de cultivos más resilientes y nutritivos, que pueden ser utilizados en sistemas silvopastoriles o como forraje, especialmente en zonas vulnerables al cambio climático.

El estudio demuestra que una política regional coherente y colaborativa no solo fortalece la ciencia, sino que también facilita el acceso a recursos genéticos para pequeños productores, mejorando su capacidad de adaptación frente a fenómenos como sequías, plagas o enfermedades.

Uno de los principales aportes del estudio es visibilizar cómo la genómica puede revolucionar el trabajo de los bancos de germoplasma. Al permitir un conocimiento más profundo de las características genéticas de cada variedad, se facilita la selección de materiales más resistentes, nutritivos o adaptados a condiciones extremas.

Compartir datos genómicos entre países, capacitar al talento humano local y trabajar con metodologías comunes permite dar un salto cualitativo en la gestión de la diversidad agrícola y en el fortalecimiento de los bancos de germoplasma.

En otras palabras, el ADN deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta tangible que puede impactar directamente la productividad de los cultivos y la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios de la región.

Pese a ser un centro de origen y domesticación de cultivos globales, América Latina y el Caribe aún enfrenta barreras técnicas, financieras y normativas que limitan la conservación efectiva de su biodiversidad agrícola. Si no se adoptan estrategias como la promovida por la CoP, existe el riesgo de perder variedades nativas que podrían ser clave para enfrentar futuras crisis alimentarias.

UN LLAMADO CIENTÍFICO Y POLÍTICO.

Por eso, el llamado de esta investigación no es solo científico, sino también político: fortalecer los bancos de germoplasma nacionales es una inversión estratégica para la seguridad alimentaria y nutricional del continente.

DATO.

El banco de germoplasma de la Facultad de Agronomía de Uruguay (Udelar), fue fundado en 1978 con colecciones del Prof.  Rosengurtt y su equipo.

Entre sus objetivos se destacan: conservar las colecciones de investigadores, caracterizar y actualizar la información de las colecciones conservadas y el soporte de la conservación in situ.

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Artículo en base a Contexto Ganadero y Agrosavia con adaptaciones para Todo El Campo; también información propia. Foto de Agrosavia.

(*) Artículo científico completo publicado en Science Direct: Fortalecimiento de los bancos de genes nacionales a través de la genómica y la colaboración regional: Lecciones de América Latina y el Caribe – ScienceDirect

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