Promoviendo el crecimiento sostenible, Chile realiza una apuesta audaz por la construcción en madera. Busca impulsar la productividad sin renunciar a la sostenibilidad.
Santiago | Chile | Todo El Campo | En un contexto de crecientes desafíos en materia económica, social y ambiental, el sector de la construcción en Chile -fundamental para la economía, el empleo y la inversión- enfrenta retos estructurales que limitan su pleno desarrollo. Si bien se han registrado avances importantes en las últimas décadas, persisten brechas en productividad, innovación y sostenibilidad ambiental que el país busca superar con una mirada estratégica y colaborativa.
¿Cómo revertir esta situación? Una alternativa estratégica es la construcción en madera: un material renovable, capaz de capturar carbono, compatible con procesos que permiten edificar más rápido, con menor impacto ambiental y mayor calidad.
Sin embargo, la adopción de la madera a gran escala aún enfrenta importantes brechas.
El nuevo Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible -impulsado por la Corporación de Fomento a la Producción (Corfo) y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)- busca incentivar la industria apoyando a las empresas, formando capital humano, adaptando la regulación y promoviendo el uso de la madera como motor de una transformación productiva.
BRECHAS QUE FRENAN EL CRECIMIENTO.
La construcción es una piedra angular de la economía chilena: aporta el 5,5% del PIB, genera el 9% del empleo y el 63% de la inversión nacional. Sin embargo, enfrenta desafíos en materia de sostenibilidad y productividad. Es uno de los sectores más intensivos en energía: consume un tercio de la demanda total del país y genera el 30% de las emisiones de dióxido de carbono equivalente (CO2eq). En los edificios residenciales, cerca de un tercio se origina en los materiales, especialmente el hormigón, que es responsable de más de la mitad del total. Todo esto en un contexto de alto déficit habitacional que afecta el 7,9% de los hogares.
A este impacto ambiental, se suma un rezago significativo en productividad evidenciado por una mayor brecha de productividad laboral del sector de la construcción con el promedio de la OCDE y las economías líderes; y que la Productividad Total de los Factores cayó un 2,6% anual en promedio entre 1999 y 2021.
Las causas son estructurales: predominio de empresas pequeñas poco tecnificadas y a menudo informales, baja industrialización, escasa adopción de tecnologías digitales como el Building Information Modeling (BIM) y automatización, escasez de capital humano especializado, regulaciones obsoletas y limitada inversión en innovación.
LA SOLUCIÓN: MODERNIZAR CON MADERA.
La construcción industrializada representa una oportunidad clave para renovar el sector de la construcción y enfrentar sus desafíos de productividad y sostenibilidad. Este enfoque permite reducir más del 50% los costos de materiales y hasta un 30% los costos laborales.
En este camino, la madera destaca por sus beneficios ambientales y técnicos. Es un material renovable capaz de secuestrar carbono: cada tonelada almacena unas 1,6 toneladas de CO2eq, un marcado contraste con las emisiones que genera el hormigón (0,9 toneladas de CO2eq) y el acero virgen (2,5 toneladas de CO2eq). Además, proporciona un excelente aislamiento térmico, bajo consumo de energía, resistencia estructural, y facilidad de montaje en seco, lo que la convierte en una aliada natural para la construcción industrializada sostenible.
UN ENORME POTENCIAL.
A pesar de que la madera es el segundo material de construcción más utilizado en Chile -y el principal en viviendas de uno y dos pisos- solo representa el 12,5% de los permisos de construcción. En construcciones de mayor altura, su participación cae por debajo del 5%. Esto contrasta fuertemente con países con similar potencial forestal como Noruega, Finlandia, Suecia, Canadá y Estados Unidos, donde su uso supera el 80%.
En Chile, la construcción en madera de baja altura se realiza, en su mayoría, mediante métodos tradicionales. Si bien son rentables para edificaciones de hasta dos pisos, presentan limitaciones técnicas y económicas para escalar a construcciones de mayor altura. Para alcanzar ese estándar se requiere industrialización: soluciones estructurales más complejas, tecnologías más avanzadas y procesos más eficientes que permitan responder a la demanda de vivienda social en entornos urbanos densos.
Chile posee amplios recursos forestales, particularmente en la zona centro-sur, pero su industrialización sigue siendo limitada. Persisten brechas estructurales que dificultan un suministro sostenible de materia prima certificada, producto de fallas de mercado y de la ausencia de bienes públicos complementarios que facilitarían la formación del mercado.
La cadena de valor (CdV) de la construcción industrial de madera en Chile comprende aserraderos; plantas de componentes industrializados; constructoras; plantas metalúrgicas; inmobiliarias; entidades financieras; y centros de capacitación e investigación. Aunque están presentes en todo el país, se concentran en ocho regiones: Maule, Ñuble, Biobío, Araucanía, Los Ríos, Valparaíso, O’Higgins y Los Lagos. La mitad de las 5.519 empresas formales en la CdV se vinculan con aserraderos y fabricación de piezas y componentes de madera, convirtiéndose en cuellos de botella críticos: solo el 10% producen madera estructural y menos del 1% cumple con la certificación MAE (Madera Aserrada Estructural Clasificada).
Tecnologías esenciales para alcanzar ese estándar -como el secado en planta y la impregnación- aún tienen baja adopción: 53% y 3,4% de los aserraderos, respectivamente. Esto impide que los industrializadores de componentes prefabricados de madera obtengan materias primas de calidad constante.
Superar estos cuellos de botella requiere inversión focalizada y apoyo en las regiones clave, tanto para dinamizar el desarrollo y la consolidación de la industria como para distribuir sus beneficios económicos y ambientales de manera equitativa. También será crucial para avanzar hacia los compromisos climáticos de Chile, reflejados en la Contribución Nacionalmente Determinada (CND) 2025, que incluye el desarrollo de una Estrategia Nacional de Construcción en Madera. Esta estrategia, en estrecha colaboración con el sector privado, buscará promover el uso sostenible, seguro y eficiente de la madera y otros recursos renovables de base biológica.
HACIA UNA INSTITUCIONALIDAD FISCAL MODERNA.
En este contexto, la Corfo, con apoyo técnico y financiero del BID, está desarrollando el Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible, un programa que aborda directamente los problemas sistémicos que impiden el crecimiento de la construcción en madera.
Las claves del Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible son las siguientes:
1. FINANCIAMIENTO CON GARANTÍAS.
La principal barrera es el acceso limitado al crédito: los bancos perciben alto riesgo por falta de experiencia, volatilidad de demanda y exposición a desastres naturales.
Corfo ofrece garantías públicas para mitigar el riesgo percibido y facilitar el financiamiento, especialmente a empresas lideradas por mujeres y con fuerza laboral diversa.
2. FORMACIÓN TÉCNICA CON ENFOQUE INCLUSIVO.
La industria sufre escasez de profesionales capacitados en inspección, clasificación, control de incendios y aislamiento.
El programa promueve formación sectorial con enfoque de género, apuntando a roles técnicos y de liderazgo para mujeres.
3. NORMATIVA PARA INNOVACIÓN Y SOSTENIBILIDAD.
Se busca actualizar regulaciones para reducir tiempos y costos de evaluación, sin comprometer calidad ni estándares sociales.
El objetivo es validar soluciones técnicas para edificios en altura, viviendas sociales urbanas y reconocer los beneficios ambientales de la madera.
4. INTEGRACIÓN PRODUCTIVA Y PLATAFORMAS DIGITALES.
La cadena de valor muestra baja colaboración entre eslabones, especialmente entre mipymes.
Se impulsan plataformas digitales tipo Marketplace, estándares compartidos y asociatividad para mejorar calidad, conectar oferta y demanda, y fomentar innovación.
UN FUTURO SOSTENIBLE, INCLUSIVO Y REGIONAL PARA CHILE.
El Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible impulsa una industria chilena más productiva, equitativa y verde. Supera barreras de financiamiento, regulación y capital humano, con enfoque en género y regiones forestales. Promueve construcción en madera, carbono neutralidad y alianzas internacionales, consolidando un futuro inclusivo, resiliente y sostenible para Chile.
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En base a artículo del BID con adaptaciones para Todo El Campo.

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