Con el libro “Nuestro Campo” la agropecuaria ingresó a la currícula escolar. Es un buen comienzo, y es de esperar que no haya vuelta atrás.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El domingo 14 de abril, el último día de la Expo Melilla, se llevó a cabo una actividad organizada por la Asociación Rural de Jóvenes del Uruguay (ARJU) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) denominada “Transición Campo Ciudad: Preparándote para regresar fortalecido”, a cargo de los ingenieros agrónomos Jesús Castillo y Martín Jaurena, y la presencia del presidente de INIA, Jorge Bonica.

Jesús Castillo es investigador de INIA Treinta y Tres, pero quizá por su juventud o algún rasgo de su personalidad, parece tener un perfil de fácil acceso a los más jóvenes, y en aquella charla contó que cuando a los jóvenes se les explica la importancia que tiene la agropecuaria para el país, “la respuesta que se recibe es positiva”.

Agregó que esa conducta se observa a todo nivel, desde los liceales hasta los más avanzados, lo que comprobó por sí mismo en las charlas que mantiene con las generaciones en formación.

Una de las experiencias que relató con más emoción es que con los años se ha encontrado a jóvenes profesionales, la mayoría ingenieros agrónomos, que le han expresado que eligieron esa carrera luego de haberlo escuchado a él, en algún centro de estudio, explicar y exponer sobre lo importante que es la agropecuaria. “Eso es algo que a uno lo llena”, dijo.

Los dichos de Castillo en la actividad de la ARJU e INIA merecen ser pensados y deberían servir para lanzar la pregunta básica y fundamental: ¿Cuál es la opinión que los jóvenes tienen del campo?, que nos lleva a otra quizá más urgente: ¿Qué estamos haciendo para que los jóvenes valoren el trabajo agropecuario?

Recuerdo que en el marco de la 39ª Asamblea Ordinaria de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), el presidente de esa institución, Pablo Perdomo, se refirió a la importancia de trasladar la ruralidad a los centros educativos como forma de avanzar en la formación de una mayor conciencia agropecuaria.

Ante autoridades de la educación dijo que las cooperativas agrarias seguirán “dispuestas a tender puentes entre el campo y la ciudad, poniendo en práctica la empatía”.

“Se requiere un trabajo sostenido, comprometido y de puertas abiertas con todas las partes involucradas para lograr un Uruguay integrado”, apuntó. Agregó que “Uruguay es un país productor de alimentos, y los productores lo hacen cuidando el ambiente”.

“El cooperativismo agrario, con sus principios y valores, y el sector agropecuario deben formar parte de la currícula escolar”, reclamó.

En ese sentido, el viernes 19 de abril fue presentado el libro “Nuestro Campo”, un trabajo que se incluirá en el programa oficial de octavo año.

No hay dudas de que poner en manos de los estudiantes la posibilidad de que se informen, enteren y aprendan qué significa el campo para el país, es un paso clave, pero llega con varias generaciones de retraso. No se entiende por qué, siendo el motor de la economía la educación se ha hecho la desentendida.

Afortunadamente eso comenzó a cambiar, el desafío ahora es continuar el camino iniciado y que no haya marcha atrás.

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