Uruguay participó de la capacitación en gestión de alta mortalidad en animales.

Río de Janeiro, Brasil | Todo El Campo | A fines de julio y comienzos de agosto, Uruguay participó, junto a otros servicios veterinarios oficiales de otros países de la región, de una capacitación internacional en gestión de alta mortalidad en animales en emergencia de influenza aviar.

Se trató del taller de “Gestión de alta mortalidad en animales en emergencias de influenza aviar”, impartido en el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (Panaftosa) y Salud Pública Veterinaria (SPV). Además de Uruguay, concurrieron veterinarios de Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Perú, Paraguay y El Salvador.

También participaron profesionales del sector privado de Brasil y representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa).

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) expresó que “frente a una situación de emergencia sanitaria, es imprescindible que los servicios veterinarios estén preparados para emplear las medidas adecuadas de prevención, vigilancia y respuesta”.

En este sentido, y dado que efectivamente estamos en un contexto de emergencia sanitaria de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP), lo que afecta a muchos países de las Américas, el taller fue oportuno y necesario, además de que tuvo como objetivo capacitar a los participantes en metodologías relacionadas con la bioseguridad, despoblación, compostaje y descontaminación.

La capacitación fue coordinada por el área de Epidemiología de Panaftosa/SPV e impartida por los expertos Gary Flory y Jeff Hill. El primero de los nombrados, Gary Flory, es fundador de G.A. Flory Consulting LLC, apoya a numerosas organizaciones como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la FAO y OMSA en la respuesta a enfermedades animales y desastres naturales, planificación de emergencias agrícolas, investigación y capacitación en respuesta a emergencias. Por su parte, Jeff Hill, es presidente de Livestock Welfare Strategies LLC (LWS) y posee más de tres décadas de experiencia en la planificación y respuesta a emergencias zoosanitarias.

El taller combinó charlas teóricas y tareas prácticas con las que los participantes pudieron implementar en terreno las diferentes metodologías presentadas por los instructores, con la finalidad de fortalecer la capacidad de los servicios veterinarios oficiales de los países en la respuesta a una emergencia de influenza aviar mediante la ejecución de buenas prácticas de bioseguridad.

LA IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN Y CONTROL DE BROTES

En enero de este año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó una alerta sobre la inusual detección de brotes de influenza aviar de alta patogenicidad en aves en países de la región de las Américas, y la confirmación, por primera vez, de un caso de infección humana causada por influenza aviar A(H5N1) en un país de América Latina.

Desde el comienzo de la emergencia en la región, 16 países han registrado casos en aves y mamíferos y tres países han confirmado infecciones humanas.

El primer paso para gestionar una posible emergencia es que los países cuenten con un plan de contingencia adecuado y actualizado. Es importante que el equipo involucrado en la respuesta a la influenza animal esté capacitado para implementarlo en caso de emergencia y que posean los recursos necesarios.

Dado a que se trata de un virus con un potencial zoonótico, es esencial el trabajo coordinado entre los servicios veterinarios y de salud pública, en la interfaz humano-animal, y las estrategias de prevención y control en aves domésticas a fin de mitigar el riesgo de que el virus pueda transmitirse a las personas.

Además, es clave que los productores avícolas refuercen la bioseguridad en sus instalaciones, impidiendo el contacto de las aves domésticas con las aves silvestres y evitando que estas últimas tengan acceso a fuentes de agua y alimento compartido con las aves domésticas.

Los productores también tienen un papel fundamental en la detección temprana de la enfermedad, por lo que tienen que ser capaces de reconocerla y reportarla a las autoridades veterinarias para que puedan descartar o confirmar si se trata de un caso de influenza aviar y reaccionar a tiempo. Una detección temprana facilita una respuesta oportuna, contribuyendo así a reducir la diseminación del virus.

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