El impuesto comenzó a regir el 1° de enero, busca cuidar el medio ambiente, pero a un mayor costo a la hora de producir.

Bruselas, Bélgica | Todo El Campo | Con el cuidado del medio ambiente como principal objetivo, la Unión Europea (UE) ideo y aprobó en abrilk de 2023 el Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono (CBAM), por el cual se fija un precio (impuesto o arancel) a las emisiones de algunos bienes importados como cemento, aluminio, acero, y fertilizantes, entre otros.

Además, se busca evitar que empresas europeas se trasladen a países donde las normativas medioambientales son menos exigentes y más tolerantes con las emisiones de carbono; proteger la competitividad local; e incentivar a terceros países a tomar medidas de protección ambiental.

El CBAM comenzó a funcionar en octubre de 2023, iniciado un proceso de ejecución, primero en una etapa de adaptación transitoria que finalizó en 2025, y a partir del 1° de enero de 2026 comenzó la implementación definitiva, aumentando progresivamente hasta 2034.

Sin embargo, varios países de la UE están presionando a la Comisión Europea para que excluya a los fertilizantes del mecanismo arancelario al carbono.

El motivo es económico: en las primeras semanas del año el precio del fertilizante se ha disparado agravando las dificultades económicas que ya tienen los agricultores.

El pedido formal a la Comisión Europea para aplazar la puesta en marcha del CBAM fue realizado en la reunión del 12 de enero, convocada a solicitud de Austria. Allí, Johannes Frankhauser, funcionario del Ministerio de Agricultura de ese país expreso: “Los agricultores europeos se enfrentan actualmente no solo a precios bajos al productor, sino también al aumento de los costos de producción. Los principales factores de ese costo son los precios de los fertilizantes, que han aumentado notablemente desde 2020”.

Stefan Krajewski, ministro de Agricultura de Polonia señaló: “Los altos precios de los insumos de producción, incluidos los fertilizantes, tienen un impacto directo en la situación económica de las chacras”. Polonia quiere encontrar “una solución óptima para mantener la seguridad alimentaria”, pero también “evitar posibles impactos negativos en la competitividad de los productores de fertilizantes de la UE”.

Los fertilizantes representan un porcentaje alto de los costos productivos, y deben ser importados porque la UE no es capaz de atender por sí sola la demanda. El CBAM sobre las importaciones de países que no controlan el carbono lleva a que producir se haga más caro, y así será mientras que los países proveedores no adopten prácticas limpias según las exigencias y los parámetros europeos.

En el primer eslabón, el costo del CBAM lo pagan los importadores, y éstos lo trasladan a los productores, por lo que es un impuesto que termina saliendo del bolsillo del que produce, que seguramente lo ingresará en su producción y lo sumará al momento de colocarla, volcando ese incremento al mercado en los casos que puede hacerlo y que los precios no son tomados desde el exterior.

BUSCAN SUSPENDER EL IMPUESTO.

El debate ahora volvió a lo político, ya que será la Comisión Europea la que deberá decidir. La presión de Austria y los otros once países buscan concretar una suspensión a los aranceles regulares sobre componentes de fertilizantes, como forma de compensar costos adicionales generados por el CBAM.

Esa suspensión aún no se ha decidido, pero puede aplicarse retroactivamente.

Suspender los impuestos del CBAM a los fertilizantes será una medida aplaudida por los agricultores, pero adversa para los europeos fabricantes de fertilizantes. La Asociación de Productores Fertilizantes Europa ya se pronunció sobre el punto y opinó que la medida sería “totalmente inaceptable” y “socavaría la competitividad” de las empresas de la UE.

La normativa “se diseñó para garantizar un campo de juego equitativo. Debilitarla mediante reducciones arancelarias o suspensiones retroactivas envía una señal equivocada a las empresas que invierten en la transición verde de Europa”, opinó otro empresario.

LA UE DICE QUE HA SIDO EXITOSO.

A pesar del debate que se ha generado, el sitio web oficial de la Comisión Europea sobre la unión tributaria y aduanera, afirmó que “el Mecanismo de Ajuste Fronterizo del Carbono (CBAM) entró en vigor con éxito” y en la fecha establecida (1° de enero).

Sobre el volumen de comercio cubierto, se informó: “Las importaciones de CBAM declaradas en el primer periodo de notificación (del 1° al 6 de enero de 2026) cubrieron 1.655.613 toneladas de bienes”.

Ese 1,6 millón de toneladas se distribuyó por sector: hierro y acero, 98% del volumen total cubierto por CBAM; aluminio, 0,3%; fertilizantes, 1,2%; cemento, 0,5%.

Principales terceros países exportadores de productos cubiertos por el CBAM fueron Turquía, China, India, Canadá, Taiwán y Vietnam.

Los principales Estados miembros de la UE importadores fueron Bélgica, España, Rumania, Países Bajos, Francia y Alemania.

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Con datos de Político e información propia.

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