Comenzó la siembra de la oleaginosa. Los departamentos de mayor área son Itapúa y Alto Paraná, al sur y este del país. Ambos representan casi el 50% de la superficie total.
Paraguay se encuentra entre los principales países productores de soja (cuyo nombre es Glycine max), solo por detrás de Brasil, Estados Unidos, Argentina, China e India. De su resultado dependerá, en alguna medida, la disponibilidad de la oleaginosa en el mercado mundial, y por tanto también el precio internacional.
Esta semana, medios paraguayos informaron que en el sur del país comenzó la siembra con muy buenas expectativas luego de las lluvias pasadas.
Dante Servián, presidente de la Coordinadora Agrícola de Paraguay (CAP) en el departamento de Itapúa (al sur, limita con Argentina) dijo al diario Última Hora que “desde ahora se va a sembrar masivamente porque el clima y la fecha son ideales”.
Las tareas de siembra se realizan escalonadas, comenzando por el área donde se cosechó maíz, avena o sorgo, luego se pasa al área ocupada por la canola que está en proceso de cosecha, y termina con la zona de los trigales cuya recolección se estima será en unas dos o tres semanas.
Antes que termine setiembre se completara la siembra en Itapúa, departamento que con Alto Paraná (al este de Paraguay, limita con Argentina y Brasil) representa casi el 50% de la superficie de soja con 3,7 millones de hectáreas según datos de la zafra 2020-2021.
La meta para la zafra 2022-2023 es de 3,5 millones de hectáreas.
EL GRANERO PARAGUAYO.
Como dato curioso cabe agregar que la bandera del departamento de Itapúa es blanca con una franja verde en la parte superior y otra roja en la inferior.
Según explica la Gobernación de Itapúa en su página web oficial, el verde representa la riqueza agrícola del departamento, y menciona a “la soja, la yerba mate, el trigo, el arroz” entre otros incluyendo “nuestros montes y selvas”, que “en su conjunto dieron como calificativo de granero del país a nuestro departamento”.
La franja blanca representa la paz y la roja la tierra que amalgama razas, cultura, trabajo y tesón.
El rasgo transgénico desarrollado proporcionará una herramienta adicional de manejo de enfermedades para los agricultores.
Debido a las condiciones invernales suaves, la soja en América Latina es particularmente vulnerable a la roya asiática (ASR), una enfermedad fúngica que puede causar una pérdida de rendimiento del 10 al 80 por ciento en los países donde está establecida, lo que conlleva un riesgo significativo para los agricultores y los sistemas agrícolas. La colaboración entre 2Blades Foundation y Corteva Agriscience (*) ha permitido producir un rasgo transgénico para la resistencia a la ASR, con ensayos de campo exitosos de variedades de soja latinoamericanas que contienen el nuevo transgén.
El rasgo transgénico desarrollado proporcionará una herramienta adicional de manejo de enfermedades para los agricultores de la región, aumentando la durabilidad de la resistencia a las enfermedades y las opciones para estrategias integradas de manejo de enfermedades. Aunque los avances científicos anteriores habían llevado a algunas mejoras en el control de la ASR de la soja en países como Brasil, la resistencia genética duradera no se había conseguido, y es una herramienta importante para que los agricultores mitiguen el riesgo de la enfermedad.
“La roya de la soja es un desafío clave para los productores y debe combatirse con una estrategia integrada”, explicó Peter van Esse, vicepresidente y líder de grupo de 2Blades. Además, añadió que la resistencia genética contra ASR ayudará a brindar a los productores una herramienta poderosa para controlar la enfermedad de una manera más efectiva y sostenible.
El conocimiento de 2Blades sobre la resistencia a enfermedades, combinado con la competencia en pruebas de laboratorio y de campo de Corteva, así como la experiencia en desarrollo de productos, impulsaron la decisión inicial de colaborar en 2013. De 2013 a 2018, llevaron a cabo una investigación conjunta para identificar nuevos genes de resistencia a ASR. (Fundación Antama).
Estos cultivos mejorados ayudarán a reducir la deforestación, las emisiones de efecto invernadero y la pérdida de biodiversidad.
La soja que ha sido modificada genéticamente para hacerla más eficiente en la fotosíntesis, logrando rendimientos más del 20% respecto a los cultivos no modificados en ensayos de campo, y sin fertilizante adicional.
Estos cultivos mejorados ayudarán a reducir la deforestación, las emisiones de efecto invernadero y la pérdida de biodiversidad, así como también beneficiarán la economía de los agricultores en los países de bajos ingresos, para quienes se están creando los cultivos.
Stephen Long, de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, dijo que esta modificación “funcionará en la mayoría de los cultivos”, y agregó: “Estamos trabajando en el caupí y estamos trabajando en el arroz”.
Varios equipos han logrado impulsar el crecimiento en plantas como el tabaco mediante la mejora de la fotosíntesis, pero esta es la primera vez que se logra en una planta de alimentos en ensayos de campo, señaló Long.
El trabajo es el resultado de una colaboración global establecida hace 10 años, financiada principalmente por la Fundación Bill y Melinda Gates, que tiene como objetivo aumentar los rendimientos mediante la mejora de la fotosíntesis y hacer que estos cultivos mejorados estén disponibles para los pequeños agricultores en el África subsahariana. Se están explorando varios enfoques, y combinarlos debería producir aumentos de rendimiento aún mayores.
“Creemos que podríamos obtener un impulso de hasta el 50%”, resaltó Long. “Si eso se pudiera lograr, sería el nivel de la Revolución Verde”, la cual se refiere a las principales mejoras de rendimiento logradas en las décadas de 1950 y 1960 gracias a las variedades mejoradas de cultivos y otras tecnologías.
MEJOR ADAPTACIÓN A LOS CAMBIOS DE SOL Y SOMBRA.
La soja modificada genéticamente tiene mayores rendimientos porque se adapta mejor a los cambios de sol a sombra, y viceversa. Cuando una hoja está a pleno sol, absorbe más energía lumínica de la que su maquinaria fotosintética puede manejar. Esto daña las células, a menos que activen un mecanismo conocido como enfriamiento para disipar el exceso de energía.
Sin embargo, cuando una hoja está sombreada, el enfriamiento debe apagarse para evitar disipar la energía que podría usarse. La mayoría de las plantas de cultivo encienden y apagan el enfriamiento con bastante lentitud y, como resultado, pierden mucha energía.
No es seguro por qué es esto, explicó Long, pero podría deberse a que los ancestros silvestres de muchos cultivos crecieron en condiciones semiáridas con pocas plantas cerca de ellos.
Ahora se cultivan muy juntos y, a medida que el sol se mueve a través del cielo, la mayoría de las hojas tienen continuamente las sombras de otras hojas moviéndose sobre ellas.
Algunas plantas silvestres, como los helechos, encienden o apagan el enfriamiento mucho más rápidamente, destacó Long. Su equipo ha agregado copias adicionales de tres genes involucrados en el proceso de enfriamiento a la soja, lo que resulta en niveles más altos de las proteínas codificadas y acelera las transiciones, haciendo que la fotosíntesis sea más eficiente.
REDUCCIÓN DE EMISIONES.
“Aunque no fertilizamos nuestros cultivos de soja, el contenido de proteínas no cambió”, dijo Long. Eso es importante, dado que la soja es la principal fuente vegetal de proteínas a nivel mundial. “Este estudio es muy emocionante”, expresó Emma Kovak, del Breakthrough Institute, un centro de investigación global.
La agricultura es responsable de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, y una cuarta parte se debe a la limpieza de la tierra, explicó. “Los aumentos de rendimiento no solo ayudan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que, al reducir la deforestación, también ayudan a preservar la biodiversidad de las plantas y el hábitat de la vida silvestre”.
Solo en los Estados Unidos, un aumento del rendimiento del 15% en los cultivos de soja reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero en una cantidad equivalente a 100 millones de toneladas de dióxido de carbono, algo que Kovak ha estimado anteriormente.
AUMENTAR EL RENDIMIENTO SIN USAR NITRÓGENO ADICIONAL.
“Se necesita un esfuerzo importante para mejorar los cultivos porque las ganancias anuales de rendimiento para nuestros principales cultivos se han estanca[1]do, la población mundial está creciendo y tenemos el cambio climático”, informó Christine Raines, de la Universidad de Essex en el Reino Unido, cuyo equipo está trabajando en otra forma de impulsar la fotosíntesis.
“También necesitamos aumentar el rendimiento de manera sostenible, por ejemplo, sin el uso de nitrógeno adicional, como se demostró en este estudio actual”, remarcó Raines.
La mayoría de los otros cultivos no pueden producir su propio fertilizante nitrogenado de la manera en que lo pueden hacer las legumbres como la soja y el caupí, por lo que podrían necesitar fertilizante adicional para aprovechar las mejoras de la fotosíntesis. Pero la Fundación Gates también está financiando el trabajo para agregar la capacidad de fijar nitrógeno a otros cultivos, lo que también tendría enormes beneficios ambientales. (Unión de Gremios de la Producción – UGP).
Soriano es el departamento de mayor área con 235.889 hectáreas, el 24,1% del total.
Del Agro & Cía. informó sobre la soja sembrada por departamento en la zafra 2021/2022. Los departamentos de Soriano, Colonia y Río Negro acumulan el 55% de la soja sembrada, mientras que junto a Paysandú, Flores y San José, se acumula el 80%. El resto de los departamentos suman la superficie restante completando el 100%.
Canelones y Maldonado no registran área sembrada.
Soriano es el departamento de mayor área con 235.889 hectáreas, el 24,1% del total. Rivera el de menor área 4.175 hectáreas, 0,4% del total.
La plantación surge de un acuerdo entre la Agropecuaria de Dolores y la Dirección de Educación Técnico Profesional. Especialistas de la Interagrovial capacitaron a los estudiantes.
La semana pasada la Escuela Agraria La Concordia, ubicada en Soriano, realizó la cosecha de soja con muy buenos resultados. Se plantaron 18 hectáreas y se cosecharon 3.509 kilogramos por hectárea, informó la Dirección General de Educación Técnico Profesional UTU.
Precisamente, el proyecto para la plantación de soja en la escuela surgió de un acuerdo entre la Asociación Agropecuaria de Dolores y la Dirección General de Educación Técnico Profesional.
Durante la cosecha, la Asociación convocó a especialistas de la Interagrovial – John Deere, quienes capacitaron de forma teórica y práctica a los estudiantes.
María Inés Pérez, directora de la escuela agraria, habló de la importancia de la soja para potenciar los procesos de enseñanza y aprendizaje que se llevan adelante. “Es una excelente oportunidad para ampliar los insumos para la formación de los estudiantes; el aumentarlos y diversificarlos nos ayuda a contextualizar más temas de los que se abordan en la institución y a nivel regional, porque Soriano es el granero del país”, expresó.
La Concordia cuenta con alrededor de 140 estudiantes de Soriano, Río Negro, Colonia y San José, de los cuales cien de ellos se encuentran en el régimen de internado.
La escuela cuenta también con vacunos, un tambo, y plantaciones de pradera, avena, alfalfa y reservas de pasturas.
También se elaboran suplementos para los animales.
Posee una huerta donde las verduras extraídas son utilizadas en el comedor escolar y para elaborar recetas en una pequeña agroindustria del centro.
Se prevé la adquisición de un pivot de riego para poder trabajar con otros cultivos.