La madera como material de construcción de viviendas: ¿cuáles son sus beneficios?

La madera como material de construcción de viviendas: ¿cuáles son sus beneficios?

Entre los años 2008 y 2020 se construyeron alrededor del mundo más de 50 edificios de madera con alturas entre 7 y 24 pisos. ¡Eso supone más de 70 metros de altura!

La madera ha sido uno de los materiales más utilizados por el ser humano para construir edificios desde los comienzos de la historia. Aunque el uso de acero, hormigón o hierro haya aportado significativos avances a la construcción, la madera nunca ha perdido su popularidad. De hecho, la cantidad de viviendas de madera alrededor del mundo puede sorprender a muchos lectores. ¿Sabías que países como Japón, Escocia o Estados Unidos son líderes en la construcción en madera? En efecto, la proporción de construcción de viviendas nuevas, tanto total como parcialmente, puede superar el 60% en Japón, el 70%, en Escocia, y el 85% en Estados Unidos.

A pesar de esta popularidad, en los países de nuestra región es común asociar la construcción de vivienda en madera con proyectos de baja calidad, escaso presupuesto o pequeño tamaño. Este estereotipo no es correcto. En las últimas décadas la industria de la madera ha evolucionado gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que permitirían la generalización del uso de este material en la construcción. Por ejemplo, entre los años 2008 y 2020 se construyeron alrededor del mundo más de 50 edificios de madera con alturas entre 7 y 24 pisos. ¡Eso supone más de 70 metros de altura!

¿Por qué la madera podría ser el material estrella para la construcción de viviendas en el siglo XXI? En pocas palabras, por productividad e impacto en el medio ambiente.

Según datos de Naciones Unidas (ONU), se espera que la población mundial crezca un 25% en los próximos 30 años, por lo que pasará de 7.700 millones de personas en 2020 a 9.700 millones en 2050. Esto se traduce en un incremento de la demanda de recursos, especialmente de vivienda. En este sentido, el Banco Mundial estima que, para 2030, el déficit habitacional llegará a los 240 millones de unidades de vivienda. La forma en la que los países afronten este déficit será fundamental para garantizar el desarrollo sostenible mundial.

A la hora de hacer frente a esta gran demanda de construcciones de vivienda, el sector debe ser responsable con la preservación del medioambiente. Y es que el sector de la construcción tiene un doble impacto sobre el entorno: i) El sector es responsable de un tercio de la generación de residuos mundiales, bien sean producidos por construcción, o por demolición. ii) La construcción de vivienda representa un 36% del uso de energía final en el mundo y el 39% del CO2EQ a nivel global.

Según un estudio de 2022, existen seis sectores que podrían reducir al menos a la mitad las emisiones mundiales para 2030, uno de los cuales es el de la construcción. La fabricación de viviendas con materiales de baja huella de carbono es parte de la solución a este problema y la madera podría ser una de las opciones empleadas.

Beneficios medioambientales de la construcción en madera.

La construcción en madera presenta múltiples beneficios en términos medioambientales. Entre ellos, destacan estos:

1) Es el único material de construcción renovable y reciclable. Si el bosque se gestiona de manera sustentable, los árboles pueden ser un recurso renovable. Además, la madera requiere también menor cantidad de energía para ser procesada

2) Tiene capacidad de absorber carbono. La madera acumula grandes cantidades de CO2 y su industrialización genera emisiones de gases de efecto invernadero menor que otros materiales. Por ejemplo, producir una tonelada de madera genera 33 kilos de emisiones netas, frente a los 264 kilos del cemento y los 694 kilos del acero

3) Produce menos desechos.  El uso de la madera genera menos desechos y acelera los plazos de construcción

4) Mayor eficiencia energética. La madera contribuye a la eficiencia energética por su capacidad de conducción del calor, lo que la convierte en un mejor aislante que otros materiales. Es 400 veces mejor que el acero y 15 veces mejor que el concreto

En definitiva, la construcción en madera procesada no solo agrega valor al servir como absorbente activo de CO2, sino que también reduce significativamente las emisiones vinculadas al proceso industrial de construcción. Además, en este proceso disminuyen los costos y posibles emisiones por ser más eficiente en cuanto a consumo energético.

¿Qué beneficios técnicos aporta la madera en la construcción?

Además de lo anterior, hay también motivos por los que la madera resulta un elemento constructivo de primera categoría:

i) Gran flexibilidad y bajo peso. Es un material óptimo para resistir sis­mos y reducir el volumen de los cimientos

ii) Alta capacidad aislante. Es capaz de aislar el calor hasta seis veces más que el ladrillo, 15 veces más que el hormigón y 400 veces más que el acero

iii) Resistencia al fuego. En piezas de gran volumen tiene alta resistencia frente al fuego y tarda más tiempo en derrumbarse que las estructuras de acero

iv) Velocidad de construcción y disminución de costes. Al ofrecer la posibilidad de trabajar en faenas secas, aumenta la velocidad de construcción y disminuye los costos

Construcción en madera en Uruguay.

En un próximo artículo abordaremos la situación de este sector en Uruguay. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha desarrollado un proceso participativo con todos los actores involucrados del sector en este país que permitirá llevar a la práctica una hoja de ruta de acciones priorizadas y gobernadas con actores multisectoriales y multinivel para vencer las barreras que no han hecho posible el desarrollo de este sector.

Si bien la industria forestal tiene gran relevancia en Uruguay, donde contribuye al 4% del PIB nacional (US$ 2.100 millones), el sector de la construcción de vivienda en madera se encuentra en un estado incipiente. Por ello, y dado que las restricciones que enfrenta Uruguay son, probablemente, similares a las de otros países de América Latina y el Caribe, servirá de ejemplo para ilustrar la situación en nuestra región en el próximo artículo.

Foto principal de Casa de madera a medida; foto interior de BID.

Artículo de Verónica Adler y Daniel Peciña-López publicado en el blog Ciudades Sustentables del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El texto está basado en “Hoja de Ruta para el Fomento de la Vivienda Social en Madera en Uruguay”, por Juan José Ugarte, Andrés Sierra y Karen Codriansky; Banco Interamericano de Desarrollo y Ministerio de la Vivienda y Ordenamiento Territorial de Uruguay.

Estándares de seguridad: Las construcciones de madera son más eficientes frente al terremoto que las de hormigón.

Estándares de seguridad: Las construcciones de madera son más eficientes frente al terremoto que las de hormigón.

En Uruguay no hay terremotos, no es novedad, pero cuando un material tiene la capacidad de comportarse adecuadamente frente a determinado fenómeno y en mejores condiciones que otros como el hormigón, genera un valor agregado que no puede pasar desapercibido.

En Chile -donde hay terremotos- se ha comprobado que la madera, debido a su mayor capacidad de deformación elástica y a su diseño sísmico centrado en la vulnerabilidad de las uniones por sobre la falla de la materia prima, ha demostrado que, ante una catástrofe de esas características, se presenta como un material improbable de colapso.

El sitio web Madera 21, de Chile, profundizó en el tema con Pablo Guindos, doctor de Ingeniería de la Madera y director del Centro Nacional de Excelencia para la Industria de la Madera (Cenamad) de la Universidad Católica. El siguiente es el artículo de Madera 21.

Al recordar el clásico cuento de “Los Tres Cerditos”, del australiano Joseph Jacobs, la opción de la casita de madera se presentaba como una alternativa intermedia y no muy segura ante la arremetida del lobo y sus deseos por derribarla. La casa de ladrillo, en cambio, aparecía casi como una fortaleza imbatible, en medio de los resoplidos ya cansados del animal. Sin embargo, si lleváramos esa misma situación a la vida real y las tres edificaciones debieran enfrentarse a un terremoto de proporciones, el final de la historia sería bastante diferente. La vivienda de madera, quizás de manera sorprendente para muchos, sería el espacio más seguro al presentar más ductilidad que las de ladrillo y hormigón.

Lo anterior se explica debido a que las fuerzas sísmicas son proporcionales al peso del edificio, lo que desencadena en que las construcciones de madera están sometidas a fuerzas que pueden llegar a ser bastante menores que las de una cimentación normal. Otra ventaja fundamental es que esta materia prima tiene una gran capacidad elástica, lo que significa que se puede deformar bastante antes de que se produzca algún tipo de fallo. Hecho que no se produce en materiales tradicionales como el hormigón o, más genéricamente, en materiales minerales. Como consecuencia, estos últimos logran aguantar una deformación mucho más leve antes de que comiencen a producir grietas y rajaduras, lo que contrasta visiblemente con la ya mencionada cualidad de la madera.

Según explica el doctor en Ingeniería de la Madera Pablo Guindos, “lo que ocurre con la madera es que la energía sísmica se disipa por el medio de las uniones. Entonces, así, a grosso modo, uno puede entender que, cuantas más uniones tenga un edificio de madera, más va a disipar la energía. De esta manera, una ventaja muy clara de muchas tipologías constructivas de madera, es que tienden a haber muchas uniones y mucha redundancia. Es decir, hay muchos elementos estructurales en lugar de tener una gran viga, una gran columna o un gran muro, lo cual, al tener esta redundancia y muchas uniones, hace que se disipe mucho la energía. Ante esto, y a nivel global, se podría decir que, si una construcción de madera está bien diseñada, realmente es muy difícil que colapse”.

Teniendo en cuenta que la especialidad de Guindos es el diseño y la construcción con madera -especialmente en lo referente a edificios de mediana altura-, el hecho de destacar la baja probabilidad de derrumbe, si bien es un dato clave, no quiere decir que lo construido no sufra daños. De hecho, dependiendo de cómo haya sido pensada la obra a ejecutar, ésta puede sufrir antes o después las secuelas, ya sea por medio de sismos menores o terremotos potentes. En otras palabras, una edificación en madera sí puede sufrir daños, pero, tal como se ha demostrado en países como Japón, Nueva Zelanda, EE.UU. y Canadá, es altamente improbable que sufra un colapso debido a estas causas.

PRINCIPIO BÁSICO DE DISEÑO SÍSMICO Y TIPO DE MADERA.

Si una persona no está interiorizada en las bondades sísmicas de la madera y tuviera que elegir dos preguntas para obtener los datos clave, quizás éstas apuntarían a la forma de construir para evitar daños o derrumbes y al tipo de especie que se necesita para tales fines.

En cuanto a lo primero, para comprender el núcleo central de todo lo que se plantea, es necesario tener en cuenta el principio básico de una construcción con madera, la cual se resumiría en que, al diseñar sísmicamente, las fallas que se deben asegurar son las uniones y no las piezas. Más en concreto, se podría decir que tanto la madera como el hormigón se pueden agrietar y romper si se les exige demasiado, pero el metal, los clavos y los tornillos -las uniones en general- se pueden diseñar para que fallen de manera dúctil al momento de llegar al límite de su capacidad.

“Lo que sucede es que se deforman plásticamente y eso es lo que queremos cuando una estructura esté sometida, eventualmente, a un terremoto muy fuerte”, indica Guindos; siempre dejando en claro que la materia prima no es la que debe sufrir los efectos. “Queremos que la estructura no colapse, no se caiga y no se muera nadie, y eso, al utilizar madera, se garantiza habitualmente al asegurar que las que fallen sean las uniones y no las piezas del material en sí. Ése es el principio básico de diseño sísmico”, agrega el profesional.

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿cuál sería la mejor madera para garantizar que el proyecto tendrá la eficiencia y seguridad requeridas? La respuesta es una madera densa, pues, mientras mayor densidad tenga ésta, más factible es que la falla sean los clavos, los tornillos y/o los pernos. Así, por lo general, este tipo de especies suelen ser mejores para resistir sismos de variadas intensidades, ya que se tendrá certeza de que, lo que reaccione, serán precisamente los conectores.

“Si tenemos madera que sea densa y poco resistente, lo que hacemos es meter conectores que sean delgados y que resistan poco. Si tenemos madera que es muy buena y que es resistente y muy densa, ahí lo que hacemos es que nos podemos permitir poner conectores de mayor tamaño. Éste es el principio básico. Es decir, que si yo meto conectores que sean proporcionales, que estén proporcionados con la calidad de la madera que tengo, yo siempre voy a poder tener un diseño sísmico solvente”, refuerza Guindos.

ESTUDIO TRAS TERREMOTO DE NORTHRIDGE Y NORMATIVA CHILENA.

Uno de los episodios sísmicos más importantes que ha sufrido Estados Unidos fue, sin duda, el terremoto de Northridge, en 1994. Éste causó 72 muertos, 12.000 heridos y pérdidas por más de 25.000 millones de dólares. Su impacto fue tan grande que, más allá de sus consecuencias materiales y humanas, se realizó un significativo estudio -probablemente, el más importante hasta la fecha, según Pablo Guindos- para analizar el desempeño y mejorar todo el sistema.

Dentro de sus conclusiones, y tras un exhaustivo peritaje de muchísimos edificios hechos a partir de múltiples materialidades, se destaca que las fallas graves en construcciones de madera fueron muy bajas, al igual que las muertes derivadas de ella. Incluso, se detectó que los principales fenómenos de daños no variaron mucho respecto a las causas que afectaban a otros materiales, como por ejemplo las plantas de edificios muy irregulares, las excentricidades añadidas o las aperturas muy grandes.

Dicho de otra manera, el estudio arrojó que no era la madera ni sus uniones las que tuvieron más deterioro, sino que más bien lo que está alrededor de ella, tales como revestimientos o volcanitas. Este dato no deja de tener fuerza, pues cerca del 90% de los mencionados daños se refieren a fallas no estructurales, dando cuenta de la fiabilidad de la madera ante un evento natural de esta naturaleza y magnitud. Sobre todo, al compararla con los severos daños del hormigón.

Respecto a la norma que controla el diseño sísmico de los edificios en Chile, podríamos decir que no existen límites de altura y que no discrimina en absoluto la norma estructural del material en sí, lo que, según Guindos, es injusto para la madera. ¿La razón? Que ésta, tanto en forma elástica como en forma inelástica, se puede deformar bastante más que otras materialidades y eso la norma no lo contempla. Por ende, se puede deducir que fue hecha para edificios de hormigón, los cuales fueron los primeros que se empezaron a construir; obligando al resto a subirse a las mismas condiciones.

“Aunque parezca increíble, no se contempla en la norma chilena”, señala Guindos; no sin antes asumir que, cambiar esa realidad, también es un bonito desafío para ellos mismos. “Es una restricción importante que requiere más estudios por nuestra parte; por los técnicos. Necesitamos más demostraciones para acabar convenciendo a los comités que hacen estas normas un tanto conservadoras; las cuales se entienden, pero carecen de toda lógica. Como ejemplo, pensar que una estructura de hormigón se puede deformar exactamente igual que una de madera. Hay muchos países donde, según el material que uno tenga, permiten que se deforme más o menos. Entonces, lo positivo es que da igual qué material sea, que uno le deja la altura que quiere y todo, pero, claro, al pedirse la misma deformación, a veces es una situación muy difícil para la madera”, finaliza.

Artículo de Felipe De la Cerda. Fotografía principal de Daniel Shearing en Madera 21.

Ministerio de Vivienda apuesta a la madera para la construcción de viviendas.

Ministerio de Vivienda apuesta a la madera para la construcción de viviendas.

Marcelo Bendersky, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Uruguay, destacó algunas de las virtudes de la madera como materia prima en la construcción.

El desarrollo de la madera en la construcción de viviendas es una materia pendiente para Uruguay, pero el Gobierno se impuso, a través del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) cambiar esa realidad. Así lo dijo la ministra Irene Moreira: Se desarrollará “una política de fortalecimiento de la industria forestal agregando valor a la madera nacional a través de la generación de productos de ingeniería aplicables a la construcción”.

Este viernes 27 de mayo, en un acto encabezado por la ministra de Vivienda se lanzó la iniciativa que apuesta por la madera para la construcción de viviendas sociales. Se trata de una materia prima que reduce el tiempo de construcción y es afín a los objetivos ambientales hacia los que el mundo quiere caminar.

Es por eso que Uruguay avanzará en “una política de fortalecimiento de la industria forestal agregando valor a la madera nacional a través de la generación de productos de ingeniería aplicables a la construcción”.

Para eso llamó a todas las áreas involucradas a que “impulsen el uso de madera en la construcción de viviendas sociales”, algo en lo que Uruguay ya tuvo una reciente y exitosa experiencia con Mevir y la Intendencia de Rivera.

“El valor del metro cuadrado de la madera es significativamente menor que el de la construcción tradicional, y la obra se reduce en tiempo de trabajo en un 50%”, aseguró.

Adelantó que Uruguay también realizará construcciones en altura, una novedad para nuestro país.

El acto contó con la presencia del representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en nuestro país, Marcelo Bendersky, quien destacó algunas de las virtudes de esa materia prima.

“Es el único material de construcción renovable y reciclable, si el bosque se maneja de manera sustentable los árboles pueden ser renovables”. Es un producto que “requiere mucho menor energía para ser procesado”. Absorbe carbono y “acumula grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) y su industrialización genera gases de efecto invernadero mucho menores que otros materiales, por ejemplo, producir una tonelada de madera genera 33 kilos de emisiones netas” contra el cemento que genera 264 y el acerco con 694 kilos.

El Ministerio de Vivienda apuesta a la madera para solucionar el déficit habitacional.

El Ministerio de Vivienda apuesta a la madera para solucionar el déficit habitacional.

“La madera es una opción muy importante” pero es un error considerarla no tradicional porque es un material que se usa desde hace varios siglos. “Hoy se usa en edificios” que conservan sus “buenas condiciones”.

En el mundo el uso de la madera surge como una opción respetada y hasta preferida por las muchas de las virtudes del noble material. En Uruguay, país donde la forestación tiene un importante desarrollo, la ministra de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Irene Moreira, defendió los sistemas constructivos no tradicionales, un área en la que ya ha incursionado con conformidad de todos los involucrados (el ministerio, sus técnicos y los destinatarios finales).

El objetivo es “poder construir el mayor número de viviendas” y solucionar “el déficit habitacional tan grande” que tiene el país. Para eso usamos “todas las herramientas posibles y una de ellas es bajar el valor del metro cuadrado sin perder la calidad de la vivienda y para eso hemos creado una puerta de acceso” para los sistemas de construcción no tradicionales.

En esos sistemas “la madera es una opción muy importante” pero es un error considerarla no tradicional porque es un material que se usa desde hace varios siglos. “Hoy se usa en edificios” que conservan sus “buenas condiciones”.

Con todas las hectáreas de forestación que tiene Uruguay, y que también vemos en los camiones que transportan rolos en las rutas, la madera puede usarse para generar valor agregado en la construcción. “Es un elemento amigable con el ambiente”, agregó.

MENOR TIEMPO DE CONSTRUCCIÓN Y FORTALEZA DE LAS VIVIENDAS.

Moreira hizo hincapié en el menor tiempo que lleva la construcción en madera en comparación con sistemas tradicionales, como la resistencia de las viviendas: “Este plan piloto hicimos su lanzamiento el 2 de agosto de 2021 y a partir del 23 de diciembre entregamos las casas” que a su vez “pasaron la prueba de fuego de las temperaturas altas” de enero y “las tormentas y lluvias fuertes” que hubo este año. A pesar de eso “las casas siguen en perfecto estado”.

DESPUÉS DE LA BONANZA, LOS NIÑOS SIGUEN EN LOS ASENTAMIENTOS.

Moreira cuestionó la falta de políticas de vivienda de los gobiernos anteriores. Con los buenos números que se exhibieron “impacta y enoja” ver los asentamientos que heredó el Gobierno actual después de tanto viento a favor con buenos resultados financieros que tuvo el país, ver esa realidad realmente enoja y yo me niego a aceptar esa situación”, enfatizó en declaraciones a radio Oriental y que publicó La Mañana.

La tarea involucra a varios ministerios, las 19 intendencias y las alcaldías que “juegan un rol muy importante y de ahí que trabajemos en forma coordinada”, tratando de llegar a todo el país porque nos encontramos que “hay departamentos en los que no existe el proyecto viviendas promovidas”, y la solución habitacional debe ser para todo el país y no sólo para el sur.

Los departamentos con más asentamientos son Montevideo, Canelones y Artigas, es un fenómeno que creció en los últimos años.

En la foto, vivienda de madera del MVOT en Rivera del complejo inaugurado en enero en Rivera junto a Mevir.

INTA construye oficina en madera con paneles y termotanques

INTA construye oficina en madera con paneles y termotanques

Argentina. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) marca la tendencia en la región: En Baradero, INTA tendrá la primera oficina autoconstruida en madera y basada en el sistema de construcción canadiense, de prefabricación simple y modulada. Es una obra de 120 metros cuadrados, sustentable, y presenta un costo de construcción y mantenimiento un 30% menor que el tradicional. Utiliza paneles y termotanques solares, entre otras innovaciones.

Osvaldo Espina, gerente de infraestructura del INTA, confirmó que “se trata de la primera autoconstrucción en madera destinada a oficinas para el organismo” y adelantó que existen otros proyectos en el país para el año que viene. “Es un primer gran paso en este tipo de construcción con el sistema de construcción canadiense que nos permite ampliar la presencia territorial del INTA con un costo y tiempo mucho menor”, señaló.

Su lugar de emplazamiento es el Vivero Municipal de la ciudad de Baradero ubicada en la provincia de Buenos Aires.

Contará con 120 metros cuadrados para zonas de trabajo, reunión y esparcimiento. La particularidad es que es la primera dependencia de ese instituto autoconstruida de prefabricación simple y modulada con madera de eucalipto que se destaca por los bajos costos, fácil armado y sustentabilidad.

Darío Ceballos, director de INTA Delta de Buenos Aires, consideró la oficina en Baradero como “estratégica” por permitir desplegar la acción en el Delta medio, con islas a las que sólo se accede por agua.

La nueva oficina de desarrollo del INTA se mudará del Correo Central de Baradero al Vivero Municipal, lo que permitirá ampliar la territorialidad y mejorar el vínculo con los productores. Una primera muestra de esto fue el curso que se dictó mientras se construía la oficina. Más de 20 personas se formaron en el sistema de construcción canadiense al ritmo del avance de obra y de la mano de Pablo Peri –coordinador del Programa nacional Forestal del INTA–, Ciro Mastrandrea y Martín Sánchez Acosta –técnicos del INTA Concordia, Entre Ríos–, publicó INTA Informa.

Martín Sánchez es especialista en el sistema de construcción de casas al estilo canadiense: “Somos especialistas en el sistema canadiense de construcción en casas de madera y participamos en el diseño y capacitación de los operarios para la prefabricación de las piezas parte y de la dirección de obra. Además, dictamos un curso durante la obra a las personas de la región”, dijo.

Destacó el esfuerzo del personal del INTA Delta quienes “no tenían experiencia y aprendieron sobre la marcha con gran entusiasmo y dedicación”.

LOS BENEFICIOS.

La construcción es sustentable, económica y de simple armado. Hecha con madera de producción local y con agregado de valor. Para Ceballos, además, cuenta con un aspecto simbólico destacado: “Este logro tiene una carga mayor porque somos una experimental históricamente forestal”.

En este sentido, explicó que “esta construcción en madera responde a una política pública y a una línea estratégica del programa forestal en la que se le agrega valor a la madera de la región que, tradicionalmente, se destina a triturado para paneles o pasta celulósica”. Además, “el uso de maderas en la construcción permite que ese carbono secuestrado en las forestaciones perdure más en el tiempo que en los destinos actuales”.

En línea con los amplios beneficios de este tipo de construcciones, Espina ponderó el ahorro en el costo de construcción y mantenimiento “es un 30% más barato que el sistema tradicional”.  Además, este sistema de prefabricación y encastre de módulos de madera “reduce los tiempos de construcción, por tratarse de un modelo simple, con bajos costos de mantenimiento y minimiza el uso de recursos naturales no renovables, al tiempo que representa una menor demanda energética para su fabricación”.

Asimismo, se trata de un material renovable, reutilizable, reciclable y biodegradable que funciona como un sumidero de dióxido de carbono. Como si todo esto no fuera suficiente, la nueva oficina contará con paneles y termo tanques solares que abastecerán las instalaciones con energías limpias.

La obra consta de dos bloques compactos de un solo nivel unidos por una circulación que recorre todo el edificio, con áreas de expansión y aprovechamiento de cubierta como medio de protección de las inclemencias ambientales.

SIMPLE COMO CONSTRUIR EN BLOQUES ENSAMBLADOS

En cuanto a la morfología del edificio, Espina explicó que consta de dos bloques compactos de un solo nivel unidos por una circulación que recorre todo el edificio, con áreas de expansión y aprovechamiento de cubierta como medio de protección de las inclemencias ambientales.

En uno de los bloques se ubica el área de trabajo tanto grupal como individual, mientras que, en el otro bloque, se ubica la zona de apoyo como son los sanitarios, las oficinas y el área de reuniones. Para la zona de conexión de estos dos bloques se pensó en un área de acceso y circulación rematando con una zona donde se ubican los elementos de conectividad, lugar que en un futuro permite su apertura para poder ampliar la construcción en caso de ser necesario.

Una de las principales características de la obra es la construcción en seco mediante bastidores realizados en madera. La única construcción húmeda es la fundación y la zona de parrilla. En las zonas húmedas del interior, se realizarán revestimientos con cerámicos y placas de roca de yeso para los cielorrasos. Las instalaciones de agua y gas están previstas dentro de los paneles de madera y serán alimentadas por paneles y termo tanques solares.

“Esto permite una rápida ejecución, dando una construcción modulada con una reducción considerable de los costos”, reconoció Espina.

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